Parece que los ciudadanos necesitamos tocar nuestro
dinero para saber que existe. Sin embargo sí nos hemos
acostumbrado a pagar con dinero electrónico –tarjetas de
crédito y débito-. Pero a la hora de guardar nuestros
ahorros, nos cuesta más confiar en los bancos
intangibles: los que operan únicamente a través de la
Red.
Estados Unidos, a la cabeza en penetración de la Red
entre sus ciudadanos, y avanzadilla de cómo funciona
Europa en los siguientes años, demuestra que los bancos
por Internet pueden acabar por triunfar. Ya son 37
millones de estadounidenses los que confían en ellos
para efectuar sus gestiones financieras, con un índice
de aceptación positiva del 32%.
En Europa, hay países como Sueca en los que la tasa
de penetración de la banca virtual entre los internautas
supera el 50% y otros como Grecia y España, dónde no
llega al 25%. Pero estas cifras pueden cambiar: según la
consultora Júpiter, considerando Europa globalmente, el
51% de sus ciudadanos utilizarán la e-banca en el año
2007.
En España, ateniéndonos a los resultados, las
expectativas también son optimistas. A excepción de la
entidad ActivoBank que triplicó sus perdidas durante
este ejercicio, los otros 5 grandes bancos virtuales
(Bancopopular-e, Uno-e, Patagón, ING e Inversis) las
reducen sensiblemente.
ActivoBank es el último en llegar, y tiene aún que
superar las barreras de entrada del sector, duras de
vencer. El Bancopopular-e es el que mejor se comporta,
pero este buen comportamiento se debe a que no tiene
costes de inicio que amortizar, que fueron asumidos por
el banco matriz. Además, cuenta con el respaldo de las
oficinas físicas del grupo que empujan al cliente a
utilizar su banca electrónica.. Por lo tanto, es el
único de los seis grandes que está integrado
funcionalmente en el sistema real, por lo que no se
puede considerar en sí banca electrónica autónoma.
Exceptuando la sección electrónica del Popular, se
debe prestar atención a Patagón que acabará el año con
beneficios como consecuencia de una buena gestión de
costes, un agresivo plan de marketing y una lucha
fructífera por diversificar sus sectores operativos de
ganancia.
La difícil operatividad
La banca electrónica se encuentra con unos altos
costes en marketing. Deben pelearse con el
desconocimiento de la población y crear marca. Para ello
emplea una doble estrategia:
- Agresivas campañas de publicidad para crear
conocimiento que se sitúan extensiva e intensivamente en
todos los medios de comunicación tradicionales: portadas
y páginas enteras de los periódicos y spots de
televisión.
- Guerra de depósitos e interés. Es el
principal incentivo con el que captar nuevos clientes:
ofrecer depósitos con remuneraciones atractivas que
superan el 7% y cuentas corrientes sin comisiones,
igualmente con gran interés.
El estado actual de estas entidades es el de
captación de clientes depositarios de dinero, para que,
una vez alcanzada la masa crítica mínima, poder
ofrecerles productos financieros atractivos.
Entre estos, predominan las hipotecas, y préstamos
personales. No olvidemos que el sector predilecto de la
banca virtual es el cliente personal, con alto poder
adquisitivo y de 25 a 40 años de edad, población con
gran capacidad de endeudamiento por adquisición de
bienes e inmuebles.
La banca tradicional se pone la “e”
Aparte de los grandes bancos virtuales comentados,
todas las entidades financieras físicas de crédito:
bancos y cajas tradicionales, cuentan con presencia en
la Red, la mayoría de ellas totalmente operativas.
Además invitan al cliente a que “abandone” la oficina
y se conecte desde sus hogar. Los costes operativos son
infinitamente más bajos y cuanta más clientela
conviertan al sistema virtual mejor se comportará la
cuenta de resultados final. Para ello suelen ofrecer
condiciones más favorables en las comisiones de
transferencias y mantenimientos que las de las
oficinales físicas, a la vez que lanzan promociones
exclusivas para créditos personales a través de sus
sites.
La banca española ha realizado un gran esfuerzo para
adaptarse las nuevas técnicas comerciales y de relación
con el cliente. La mayoría ha rediseñado sus sistema
informático de oficina que permite la compatibilidad
total con el sistema virtual. Estos cambios han supuesto
grandes costes de implementación: software, nuevos
equipos, formación al empleado, etc. Como ejemplo, Caja
España se gastó en este proceso más de diez mil millones
de las antiguas pesetas.
Toda esta infraestructura permite atender al cliente
de forma completa, disminuir los costes y saber en todo
momento lo que cada persona necesita y poder servírselo
adecuadamente, ya sea de forma física o virtual,
reduciendo los tiempos de respuesta al mínimo.
Es cierto que estos bancos físicos cuentan con una
gran ventaja, eliminan el clásico temor del internauta
que no sabe a donde va su dinero en los bancos
electrónicos y teme no poder reclamar en caso de
conflictos. Bancos como ING o Uno-e han abierto oficinas
físicas en las principales capitales de España para
disipar ese temor.
La banca electrónica aún tiene que avanzar en gran
proporción, y conseguir la plena confianza del
ciudadano. Eso tardará años, pero los bancos de y en
Internet están condenados a triunfar, lo tienen todo:
comodidad y economía para el cliente, y bajos costes
para la entidad.
Animamos a nuestros lectores a que nos comenten a
continuación sus experiencias y valoración en el uso de
los diferentes bancos virtuales.