Los Deuterocanónicos o Apócrifa. Deben ser considerados parte de la Escritura?

Por Cesar Granda

 

Desde tiempos de la Reforma ha habido un debate muy grande acerca de que si los libros deuterocanónicos o Apócrifa como son conocidos en círculos protestantes, deben ser incluidos como escritura inspirada o simplemente separarlos y considerarlos solamente como lectura edificante pero que no se los deben utilizar como regla de fe.

 

Estos libros, que están en la Biblia Católica pero que han sido estirpados de la Biblia protestante, son los siguientes:

 

·        Tobías

·        Judit

·        1 Macabeos

·        2 Macabeos

·        Sabiduría de Salomón

·        Sirácides o Eclesiástico

·        Baruc

·        Parte del libro de Daniel

 

 

Mucho debate se ha dado en referencia a que el Concilio de Trento en el siglo XVI arbitrariamente añadió estos libros a la Biblia por oponerse a los Reformistas. Esto no es correcto. El Concilio, como lo han hecho otros Concilios anteriores cuando otras doctrinas  han sido desafiadas (ej. la Trinidad en el Concilio de Nicea I), reafirmó la doctrina de que estos siete libros eran canónicos, doctrina la cual ya había sido esclarecida desde la primera vez que el canon de la Escritura (Nuevo y Antiguo Testamento) fue definido en el siglo cuarto en el Concilio de Roma y posteriormente en los Concilios de Hipona y de Cártago, Concilios que fueron llevados a cabo bajo la autoridad de la Iglesia Católica. Antes de estos concilios, por supuesto, no había una acceptación universal, sobre todo en lo que se refiere al Nuevo Testamento, acerca de que libros pertenecían a las Escrituras y cuales no. 

 

Martin Lutero y otros Reformistas decidieron quitar estos libros que habían sido parte de la Escritura Cristiana desde el principio. En ellos, por ejemplo, hay pruebas indelebles de doctrinas como el Purgatorio la cual Lutero rechazaba. Lutero pudo haber llegado tan lejos como hasta sacar libros del Nuevo Testamento tales como Apocalipsis y Santiago los cuales él rechazaba como leemos en sus escritos:

 

"... La Epístola de Santiago es una epístola llena de paja, porque no contiene nada evangélico." "Prefacio al Nuevo Testamento" de Lutero.

 

"... A mi parecer [el Libro de Revelaciones] no tiene ningún indicio de caracter apostólico o profético... Cada quien puede formar su propio juicio de este libro; personalmente, le tengo antipatía, y para mi eso es razón suficiente para rechazarlo."

Sammtliche Werke, 63, pp. 169-170.

 

Sin embargo, él no podía hacer esto porque no hubiese tenido justificación. En el caso de los deuterocanónicos, si tenía que decir, ya que había habido Padres de la Iglesia Temprana (como San Jerónimo) quienes se mostraban escépticos (aunque nunca los rechazaron) con respecto a estos libros, ya que el canon judío hebreo no los incluía como inspirados, lo cual veremos más adelante por qué. San Jerónimo había vivido en Palestina por lo cual el había sido influenciado por los judíos hebreos que se oponían a estos libros.

 

Pero, aparte de todo esto, debemos regresar a las bases: Como sabemos el Antiguo Testamento ya había sido escrito en el tiempo de Jesús y de los Apóstoles. Sabemos que Jesús y los Apóstoles siempre utilizaban la palabra “Escrituras”. Pero a que grupo de libros se estaban refiriendo? Si sabemos a que grupo de libros ellos se referían, podremos establecer cual era el canon original del Antiguo Testamento.

 

Alrededor del año 100 B.C., en Alejandría, una versión griega de la Escrituras fue compilada y publicada. Se llamaba, la septuaginta o septuagésima porque se creía que 72 sacerdotes judios habían trabajado en ella.

 

La septuaginta eran las Escrituras que fueron usadas por Jesús y los Apóstoles. Siempre que la palabra “Escrituras” se utiliza en la Biblia, se esta refiriendo a la Septuaginta.

 

Después de la destrucción de Jerusalem por los Romanos en el año 70 D.C., Jochanan ben Zakkai, dirigió un movimiento de reforma de rabinos en la ciudad de Jamnia la cual revisó las Escrituras Judías. Su meta era la estricta interpretación de las Escrituras (muchos de estos rabinos era Saduceos) y (si era possible) remover or re-traducir ciertos versos que eran considerados “demasiado cristianos” (osea que eran ampliamente utilizados para promover y demostrar que Jesús era el Mesías). Parte de este esfuerzo también incluyó la eliminación de cualquier libro que no fuese encontrado en las versiones originales hebreas. Asi que se excluyó Judit, Tobías, Baruc 1 y 2 Macabeos, Sabiduría de Salomón y Sirácides y parte del libro de Daniel.

 

Curiosamente, fragmentos de estos libros en la versión hebrea fueron encontrados luego en los “Pergaminos del Mar Muerto”.

 

La Iglesia Católica mantuvo la versión original de la Septuaginta, la cual fue traducida de nuevo de los textos Hebreos y Arameos en 426 D.C. por San Jerónimo (el trabajo tomó 35 años). Esta versión se le llamó “Vulgata” ya que fué escrita en el lenguaje común del vulgo en aquel tiempo, el cual era Latín.

 

Cuando Martin Lutero se separó de la Iglesia, rechazó el Antiguo Testamento como la Iglesia lo había conservado desde el principio de la cristiandad (version Septuaginta) y adoptó la versión del Concilio Judío anti-cristiano de Jamnia.

 

En conclusión, sabiendo a que versión del Antiguo Testamento se referían Jesús y los Apóstoles cuando ellos pronunciaban la palabra “Escrituras” y sabiendo que era la versión Griega o Septuaginta la cual si incluía los libros deuterocanónicos, no debe quedarnos duda, aún sin tomar en cuenta los pronunciamentos eclesiales posteriores, de que los libros deuterocanónicos si son inspirados y son parte de la Biblia.

 

Para una explicación mas completa, hacer click aqui

 

Preguntas y argumentos sobre los deuterocanónicos del antiguo testamento:

 

1)      Si es que son parte de las Escrituras, ¿por qué hasta la Iglesia Católica los llama “deuterocanónicos”, lo cual significa “del segundo [deutero] canon”?  Esto implica que la Iglesia Católica los añadió posteriormente en un segundo canon.

 

Si bien la palabra deuterocanónico significa literalmente “del segundo canon”, esto de ninguna manera implica que fueron añadidos a la Biblia posteriormente.  La palabra deuterocanónico se ha convertido en un eufemismo para expresar de que estos libros estaban en disputa en la Iglesia primitiva, antes de que se cerrara el canon de las Escrituras en el siglo IV.  Así mismo, por la misma razón, existen deuterocanónicos en el Nuevo Testamento, no porque estos libros hayan sido añadidos después, sino porque estos libros también estaban en disputa en la Iglesia primitiva antes de que se cerrara el Canon en el siglo IV.  Los deuterocanónicos del Nuevo Testamento son los siguientes: Hebreos, 2da de Pedro, 2da y 3ra de Juan, Santiago, Judas y Apocalipsis.

 

2)      Los libros deuterocanónicos o Apócrifos no son mencionados, ni citados, en ningún lado en el Nuevo Testamento, por ende no pueden ser aceptados.

 

El que uno u otro libro sea o no sea mencionado o citado en el Nuevo Testamento, no es garantía para que este sea incluido o expulsado.  Por ejemplo, Nehemías y Eclesiastés no aparecen en ningún lado del Nuevo Testamento, y sin embargo ningún cristiano o judío dudaría de la canonicidad de estos libros.  Así mismo, en la Epístola de Judas, vemos que Judas cita dos libros que no están en el Antiguo Testamento: 1) La asunción de Moisés (Judas 9) y el Libro de Enoc (Judas 13-15), y así mismo Pablo, en Hechos 17:28 pone una cita tomada del poema Fenómenos, del poeta Arato (siglo III a.C.).  Por otro lado, aunque no haya en la Biblia una cita directa de los deuterocanónicos en la Biblia, existen un sin número de alusiones o referencias directas a los mismos (ver aquí).

 

3)      Aun cuando el Concilio Judio de Jamnia ocurrió casi 70 años después de la muerte de Cristo, este debe ser obedecido en la expulsión de los deuterocanónicos porque las Escrituras son claras que la Palabra de Dios ha sido confiada a los Judios (Rom 3:1-2, Rom 9:4)

 

La Palabra de Dios fue confiada a los judíos, es correcto, pero esto era así hasta antes de la venida de Cristo y del derramamiento del Espíritu Santo sobre su Iglesia en Pentecostés.  Después de eso, se puede aceptar que la Palabra fue aún confiada a los Judíos, pero solo a aquellos que ACEPTARON a Cristo, no aquellos que lo rechazaron, y los cuales Jesús mismo les dice hijos del Diablo, el Padre de mentiras (Juan 8:44), porque la verdad NO estaba ya más en ellos!  Los judíos que se reunieron en Jamnia eran de este tipo de judíos que rechazaba a Jesús.  Los judíos que por el contrario aceptaron a Jesús, fueron los que formaron la Iglesia, la cual no rechazó los deuterocanónicos, sino que los incluyó en el canon cuando este se cerró en el siglo IV, de la misma manera que el apóstol Pablo (uno de los judíos que aceptó a Jesús) los había aceptado al tomar casi todas sus citas de la Septuaginta.  Por ende, Jamnia no tiene ningún tipo de autoridad para extirpar libros de las Escrituras, y por el contrario, seguir las resoluciones de este concilio es peligroso.  Seguir las resoluciones de Jamnia te lleva a dos callejones sin salida: 1) Si es que era a los judíos a quien se les había confiado la Palabra, y que por ende se debe obedecer la resolución de Jamnia, tendrías que también rechazar todos los libros del Nuevo Testamento, ya que los judíos en Jamnia así lo hicieron.  ¿Por qué habrías de rechazar parte de los libros rechazados en Jamnia y mantener los otros? 2) Si es que el día de hoy, más de 2000 años después de Cristo, los judíos, a quienes los cristianos somos llamados a evangelizar, deciden hacer otro concilio y declarar que, digamos Nehemías o Eclesiastés, que no son citados ni referenciados en ningún lado del Nuevo Testamento, no son parte de las Escrituras, ¿Los obedecerías? Si la repuesta es NO, ¿Por qué entonces deberías obedecer a los judíos de Jamnia, quienes están en la misma posición que los judíos de hoy, ya que se reunieron en el año 100 después de Cristo, cuando la Iglesia ya estaba establecida?

 

4)      En uno de los libros deuterocanónicos o apócrifos del Antiguo Testamento, específicamente 2 Macabeos, el autor dice claramente que el no esta seguro si es que este libro esta bien escrito o si es que es mediocre (2 Macabeos 15:38).  ¿Cómo puede darse esto con un libro que supuestamente pertenece a las Escrituras?

 

Este argumento es una mala interpretación de 2 Macabeso 15:38, ya que si leemos lo que dice, y leemos el contexto con el versículo siguiente (v. 39), vemos que no se esta refiriendo, con respecto a la mediocridad, al contenido del libro, el cual tiene como autor verdadero a DIOS, sino a la PROSA O ESTILO del libro. Leamos:

 

38 Si ha quedado bello y logrado en su composición, eso es lo que yo pretendía; si imperfecto y mediocre, he hecho cuanto me era posible.
39 Como el beber vino solo o sola agua es dañoso, y en cambio, el vino mezclado con agua es agradable y de un gusto delicioso, igualmente la
disposición grata del relato encanta los oídos de los que dan en leer la obra. Y aquí pongamos fin. (2 Macabeos 15:38-39)

 

Claramente vemos que esta hablando del estilo o prosa de la composición porque dice que ha quedado “bello y logrado en su composición” y además dice que “la disposición grata del relato encanta los oídos”.  Vemos pues entonces que no está hablando de contenido sino del estilo o la prosa de la Escritura.

 

En la Biblia en general, si bien el contenido de lo que se dice tiene como autor Dios, la prosa o estilo del escrito pertenece al autor u escritor.  Así vemos, por ejemplo, que si comparamos los Escritos de Pablo, con las Cartas de Pedro, sus estilos (i.e., el uso de palabras, el énfasis dado, etc) son muy distintos.  Por este hecho, es posible que a muchos le guste más el estilo de Pablo que el de Pedro, aun cuando el autor del contenido de ambos escritos sea DIOS.

 

Por otro lado, enfatizando en el hecho que es el contenido de las Escrituras lo que viene de Dios, y no el estilo, así mismo, además del estilo, la Biblia puede tener errores tipográficos que pueden haber sido cometidos por el copista de la versión bíblica antigua que nos llega hasta el día de hoy.  Recordemos que el copista, así como el traductor el día de hoy, no son infalibles y pueden cometer errores tipográficos.  Ejemplo de esto lo vemos en los siguientes versículos:

26 De veintidós años era Ochôzías cuando comenzó á reinar, y reinó un año en Jerusalem. El nombre de su madre fué Athalía hija de Omri rey de Israel. (2 Reyes 8:26)

2 Cuando Ochôzías comenzó á reinar era de cuarenta y dos años, y reinó un año en Jerusalem. El nombre de su madre fué Athalía, hija de Omri.(2 Crónicas 22:2)

La versión hebrea (mas no la versión Septuaginta), y por ende las biblias que han sido traducidas de la versión hebrea (tal como la Vulgata latina de donde se tradujo, a su vez la Reina Valera Antigua) tiene este error tipográfico en 2 Crónicas 22:2.  Ochozías tenía 22 años cuando empezó a reinar, no cuarenta y dos.  Sin embargo, este error tipográfico insignificante, no afecta de ninguna manera el contenido de 2 Crónicas que tiene a Dios como autor.

 

Otro ejemplo de esto lo encontramos en Génesis 37:28 donde dice que unos madianitas sacaron a José del foso o cisterna donde se encontraba y que estos lo vendieron a unos ismaelitas quienes lo llevaron a Egipto.  Sin embargo, mas abajo en Génesis 37:36, dice que en Egipto fueron los madianitas quienes lo vendieron a Potifar.  Luego en Génesis 39:1 dice que de hecho, Potifar compró a José de los ismaelitas.  Aquí, obviamente, hay una contradicción entre lo que dice Gen 37:28 y Gen 39:1 y lo que dice en Gen 37:36.  Nuevamente, esto es o un error tipográfico en Gen 37:36 o una divergencia entre distintas fuentes (ya que el copista de Génesis compiló varias fuentes para formar este libro).  Sea cual fuere la razón, este es un error insignificante e inconsecuente que no cambia en lo absoluto el contenido del escrito, sin embargo confirma nuevamente que el estilo, prosa, uso de palabras, y hasta errores tipográficos pertenecen al escritor del libro mientras que solo el contenido tiene a Dios como el autor.

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1 1