1.
INTRODUCCIÓN
Arte y oficio de hacer
películas. Aunque Thomas Edison hubiera patentado el kinetoscopio en 1891, el
cine propiamente dicho no se conoció hasta el lanzamiento en 1895 por los
hermanos Louis y Auguste Lumière en París, del cinematógrafo, capaz de
proyectar películas sobre una pantalla para una gran audiencia. Así apareció un
nuevo espectáculo de masas, bautizado como el séptimo arte. Sólo hacía falta
añadir el sonido a las imágenes. Esto se consiguió con la invención de los
sistemas de sincronización sonido-imagen por la Vitaphone (1926) y la Movietone
(1931) para que fuese tal y como hoy lo conocemos.
El funcionamiento del cine se basa en
una propiedad de la retina del ojo humano conocida como principio de la
persistencia de las impresiones retinianas. Cuando la lente del ojo, el
cristalino, enfoca una imagen sobre la retina, los impulsos nerviosos que
llegan al cerebro son estimulados por la secreción de unos fotopigmentos
específicos, cuya actividad química persiste si la imagen desaparece
repentinamente, manteniéndose la estimulación de las señales nerviosas durante
un breve periodo de tiempo. La duración de este periodo de tiempo durante el
cual la señal persiste, dependerá del estado de adaptación del ojo. Este
principio fue formulado en 1829 por el físico belga Joseph Plateau, que fijó la
duración de esta persistencia en una décima de segundo.
Cuando la luz de ambiente está a un
nivel bajo se dice que la retina está adaptada a la oscuridad y la actividad
nerviosa persiste durante un tiempo aún mayor. Esta es la razón por la que una
lámpara que gira en círculos en una habitación oscura, aparece a los ojos del
espectador como un círculo continuo, ya que la fuente de luz vuelve una y otra
vez a la misma posición, antes de que la actividad de la retina haya decaído
apreciablemente. Las salas de cine están a oscuras, de modo que las retinas de
los espectadores están adaptadas a dicha oscuridad, llegándoles una sucesión de
imágenes fijas proyectadas en la pantalla en una sucesión rápida, de modo que
se produce la impresión del movimiento. Las películas suelen ser de 24 imágenes
por segundo, aunque a veces tienen 25, para adecuarse mejor a la cadencia de la
señal del vídeo y la televisión, y en la época del cine mudo tenían 16, número
que parece suficiente para mantener la ilusión de un movimiento continuo.
2.
LA CÁMARA DE CINE
Aunque el propósito fundamental de
la cámara de cine, la toma de fotografías fijas, es básicamente similar al de
una cámara fotográfica, la necesidad de hacer muchas fotografías por segundo
conlleva la necesidad de un mecanismo específico que permita el transporte
rápido de la película dentro de la cámara. De este modo, a 24 fotogramas por
segundo, un minuto emplea más de 27 metros de película de 35 milímetros, por lo
que los chasis de las cámaras llevan entre 122 y 305 metros. Para sacar
suavemente la película de rollos tan largos, y para guardarla una vez
impresionada, la película tiene que correr continuamente dentro de la cámara.
Sin embargo, para sacar fotografías, la película avanza de toma en toma según se
van impresionando los sucesivos fotogramas.
El arrastre continuo de la película se
produce por una o dos ruedas dentadas, alrededor de las que pasa la película,
que se mantienen en contacto con los dientes por tensores de los rollos. La
rueda dentada de arrastre encaja en las perforaciones que la película tiene a
uno o dos lados de la película, tirando suavemente de ésta.
La placa de la ventanilla es una
superficie de metal pulido, con una abertura rectangular, la ventanilla, contra
la que la película se sostiene plana, sujeta por la contraventanilla desde
atrás. Enfrente de la ventanilla está el objetivo, lentes que enfocan imágenes
invertidas del objeto que se fotografía sobre la superficie de la película.
Cada una de ellas es un fotograma. En las cámaras de cine la película pasa
verticalmente, y cada fotograma ocupa cuatro perforaciones, mientras que en las
cámaras de fotografía fija la anchura de cada fotograma, además del espacio
entre éste y el siguiente, es de ocho perforaciones.
Entre el objetivo y la película hay un
obturador que gira continuamente, abriendo y cerrando alternativamente la
apertura de la ventanilla, para que durante la apertura se impresione el
fotograma y durante el cierre llegue película virgen frente a la ventanilla. El
obturador más típico es una lámina semicircular, con lo que el ángulo de la
sección de apertura es de 180°. Por tanto, el obturador está la mitad del
tiempo cerrado y la otra mitad abierto, lo que, a 24 imágenes por segundo,
produce una exposición de 1/48 segundos. En algunas cámaras este ángulo,
conocido como ángulo de obturación, es variable, variando con ello también el
tiempo de exposición.
El paso intermitente de la película
a través de la ventanilla se consigue normalmente mediante un mecanismo conocido
como garfio (y contragarfio) que transforma el movimiento de giro continuo en
un movimiento intermitente de entrada en las perforaciones del garfio, arrastre
de la película hacia abajo un paso (equivalente a la altura de un fotograma), y
vuelta a la posición inicial durante la exposición, para volver en la vuelta
siguiente a insertarse en una nueva porción de película para arrastrarla. Para
asegurarse de que la película se sitúa adecuadamente y se mantiene totalmente
quieta durante el tiempo de exposición, muchas cámaras están equipadas con
otros pivotes (los contragarfios) que se insertan en las perforaciones para
sujetar la película durante la exposición. Para poder compatibilizar la
continuidad del movimiento de arrastre de la película con esta intermitencia de
parada-tirón que requiere la exposición fotograma a fotograma, hay dos pequeños
bucles de película, encima y debajo de la ventanilla, que se estiran en el
momento del máximo tirón para después destensarse de nuevo.
Para conseguir un encuadre más preciso,
la mayoría de las cámaras profesionales tienen un sistema de visor réflex, que
consiste en que la superficie frontal del obturador esté a 45° del eje de la
cámara y sea un espejo, de modo que cuando el obturador está cerrado la imagen
que se refleja sea la misma que la que se va a impresionar en la ventanilla.
Con ello, el operador de cámara ve, a través de un visor con aumentos,
exactamente la misma imagen que se va a impresionar en la película. Muchas
cámaras tienen hoy la posibilidad de incorporar una cámara de vídeo en
miniatura con la que se transmite la imagen del visor réflex a un monitor para
que otros miembros del equipo —especialmente el director y el iluminador, si no
es él mismo el operador de cámara— puedan seguir la filmación. A este sistema,
cada vez más usado durante los rodajes, se le conoce como video assist.
La calidad de la imágenes proyectadas
dependerá entre otros factores de la superficie de película impresionada. Para
el cine profesional y la publicidad, normalmente se emplea el formato de
35 mm, pero la película de 16 mm también se utiliza mucho en documentales
y en algún programa de televisión, campo en el que está siendo sustituida
progresivamente por los formatos más avanzados del vídeo. También existe una
versión del material de 16 mm, conocida como Super 16, en la que se utiliza una
superficie mayor de la película, con lo que la imagen resultante, de mayor
calidad, se puede hinchar a 35 mm para su distribución en salas comerciales. El
uso de la película de 8 mm, antes muy usada en el cine amateur, ha sido
reemplazado por las cámaras de vídeo; mientras que el formato superior, 70 mm,
se emplea sólo ocasionalmente para películas de especial calidad fotográfica,
ya que los proyectores de este formato están disponibles en muy contadas salas
de exhibición.
3.
PROCESADO EN EL LABORATORIO
Los larguísimos metrajes de película
producidos en el rodaje de un largometraje requieren para su revelado y
positivado de máquinas de gran capacidad y continuidad (trenes de revelado).
Tras el revelado del negativo, se procede a su reproducción, en una copiadora,
para obtener imágenes positivas. La mayoría de los copiados se hace con
máquinas de contacto continuo, donde el negativo ya revelado y una película
positiva virgen marchan juntas, entrando en contacto superficie contra
superficie, fotograma a fotograma, bajo una fuente luminosa controlada. La luz
pasa así a través de los fotogramas del negativo, impresionando directamente la
película virgen positiva, que después es revelada. Otras copiadoras consisten
en un proyector que usa una lente para proyectar la imagen negativa
directamente sobre la película virgen positiva en la ventanilla de un tipo
especial de cámara. Este tipo de copiado se puede usar para diferentes
propósitos, como aumentar ('hinchar' en el argot) un negativo de 16 mm para
convertirlo en una película de 35 mm, y para otros efectos especiales (por
ejemplo, 'cacheos' en la imagen original, de la que se quiera seleccionar sólo
cierta parte).
La luz empleada para copiar es generada
por una fuente controlada en la que las proporciones de luz azul, verde y roja
se pueden manejar independientemente para variar el balance de colores y el
nivel de exposición durante el copiado, permitiendo al director de fotografía
igualar los diferentes planos que componen la película. De esta manera se
consigue continuidad en la iluminación de una secuencia, además de efectos
expresivos concretos que ayudan a la ambientación y el ritmo de la película en
conjunto. Este proceso se conoce como etalonaje.
La primera copia se reenvía al equipo de
rodaje tan pronto como sea posible, para que puedan comprobar que las escenas
han sido filmadas correctamente. Estas copias se llaman rushes o dailies
(o tomas del copión) y, después del visionado, son empleadas por el montador
para ir haciendo la copia de trabajo (o copión), cortándolas y uniéndolas en el
orden adecuado y en los puntos justos en los que el corte entre planos pasa con
más suavidad o consigue un efecto dramático mayor.
4.
SONORIZACIÓN
Si hace falta sincronizar el sonido y la
imagen, como en las escenas de diálogos, donde el ajuste exacto de los
movimientos de los labios y la voz es imprescindible, se usan cámaras lo más
silenciosas posibles, 'insonorizadas' para que su ruido no sea registrado en la
grabación del sonido directo durante el rodaje. Si estas grabaciones directas
no tienen la calidad de sonido suficiente, deben ser regrabadas en estudios de
doblaje y sonorización, ajustándose a la imagen según precisen o no la
sincronización con ella.
La grabación se hace normalmente en
cintas de bobina abiertas (los clásicos magnetófonos portátiles conocidos como
Nagras) —grabación analógica— o en cintas de DAT —grabación digital— ya sean
mono o estéreo. Los sonidos son transferidos después en un estudio a película
magnética para ser montados junto con las imágenes. La película magnética tiene
un formato similar al de la película óptica, incluidas las perforaciones para
su arrastre, pero tiene una capa de material magnético. Se hacen varias pistas
sonoras magnéticas separadas, sincronizadas todas ellas con la imagen, y
después, en el proceso de mezcla, se reúnen en una única pista (máster) de
sonido magnético. Hoy en día este proceso está en desuso, y por lo general la
sonorización se realiza en soportes informáticos digitales en los que se
dispone de infinidad de pistas y de posibilidades de generación de sonidos o de
modificaciones de los ya existentes, hasta obtener una mezcla digital
sincrónica con la imagen, normalmente obtenida del copión de trabajo telecinado
(pasado a señal de vídeo), o montado directamente en vídeo a partir del
telecinado de las tomas diarias o de la imagen del video assist grabada
directamente en vídeo. Esta mezcla digital será la transferida a película
magnética (única transferencia en la que por este procedimiento se puede perder
calidad de sonido).
Cuando el montaje de la imagen y la
banda sonora mezclada o máster se han completado, el negativo original se corta
según el copión de trabajo. El máster del sonido magnético, la mezcla definitiva,
se transfiere a sonido óptico (véase Grabación de sonido y
reproducción). El negativo de imagen ya montado y el sonido óptico son copiados
entonces conjuntamente para obtener la primera copia, o copia cero. Tras ésta,
se irán haciendo ajustes en el color y en la luminosidad (proceso de etalonaje
antes descrito) para obtener copias sucesivas, hasta que se dé una por buena,
de la que, normalmente mediante un internegativo, se producirán varias copias
para su distribución y exhibición en salas de cine.
Los avances técnicos en este camino
permiten montar las películas con técnicas nuevas, conocidas como edición no
lineal. El negativo, con código de tiempos y los sonidos grabados —también con
su código de tiempos que permita localizar cada momento— son digitalizados y
cargados en un ordenador multimedia donde el montador, con escasa ayuda, o
incluso directamente el director, pueden hacer el montaje de imagen y sonido
con todo tipo de facilidades. Se pueden explorar todas las posibilidades del
montaje, rehacer cuantas veces sea necesario cada ensayo de montaje, hasta
obtener una forma final de la película. El ordenador elabora una lista de
referencias a las sucesivas decisiones de montaje (una lista de los códigos de
tiempo de cada toma o fragmento de toma empleados), a partir de la cual se
corta el negativo. Igual sucede con el sonido, se obtienen versiones digitales
de cada pista utilizada, o de la mezcla final, que se pueden grabar en discos
compactos o en cintas de audio digitales (DAT), para ser mezcladas o
transcritas directamente, en el caso de la mezcla, a la película magnética
definitiva de 35 mm que será a su vez transferida a sonido óptico. Las copias
de proyección, con sonido e imagen, se producen del mismo modo.
5.
PROYECCIÓN
El proyector de cine tiene una
ventanilla, análoga a la de la cámara, pero en este caso con aperturas delante
y detrás de la película. Cada fotograma es iluminado intensamente desde detrás
por una potente fuente luminosa, tal como un arco de xenón. Una lente enfoca la
imagen de los fotogramas proyectados sobre la pantalla de la sala. La película
es arrastrada a través de la ventanilla paso a paso (como en la filmación)
mediante una rueda dentada intermitente, situada justamente debajo de la
ventanilla. A diferencia del obturador de la cámara, el del proyector tiene dos
láminas, con lo que cada fotograma es mostrado dos veces. Así se incrementa la
frecuencia del parpadeo, haciéndolo más imperceptible a la retina adaptada a la
oscuridad del público asistente.
Un rayo de luz adecuadamente dirigido,
en forma de hendidura estrecha, cae sobre la banda de sonido óptico situada en
un lateral de la película, que modula la intensidad de la luz, variando su
incidencia sobre una célula fotoeléctrica que convierte las variaciones de la
luz en una señal electrónica. Estas señales electrónicas, amplificadas, son las
que reproducen los altavoces. Las bandas sonoras pueden emplear un sistema más
complejo de codificación para reproducir el sonido estéreo y el sonido de
ambiente, que rodea al espectador en la sala, como también para reducir los
efectos del ruido electrónico. Las salas equipadas con técnicas de reproducción
de bandas sonoras totalmente digitales son pocas aún, pero su número crece día
a día.
Las proporciones de las películas
exhibidas en los cines varían, desde la proporción inicial de 1,33:1 (cuatro de
ancho por tres de alto), que es también la de la televisión, hasta los formatos
más panorámicos que están alrededor de una proporción de 2 a 1. La mayoría de
las películas actuales se proyectan en formato 1,66:1 o 1,85:1, esto es,
levemente panorámicas. También se emplean lentes anamórficas en algunas
películas, que aplastan la imagen desde los lados, impresionando los fotogramas
con figuras alargadas, que luego, en la proyección con una lente opuesta,
recuperan su forma original. De este modo, se ocupa todo el espacio de la
película, pero luego se proyecta con más anchura, en una proporción de 2,35:1.
Este sistema, conocido como Panavisión, se comercializó de diversas formas, la
más conocida de las cuales fue el CinemaScope.
Algunas salas de cine pueden exhibir
películas en 70 mm, que pasan horizontalmente por el proyector, generando
imágenes enormes susceptibles de ser proyectadas sobre una pantalla gigante con
la máxima calidad. Cada fotograma se mantiene plano, en la posición adecuada,
al ser sujeto contra una superficie de cristal mediante un sistema de succión
de aire. Se utilizan bandas sonoras múltiples, en combinación con las grandes
imágenes, para producir un efecto espectacular. Las salas de cine Imax y
Omnimax emplean estas técnicas.
Desde que la velocidad de proyección de
los proyectores de todas las salas de cine se ha estandarizado en 24 imágenes
por segundo, el efecto de movimiento y la frecuencia adecuada de los sonidos de
la banda sonora se reproducirán a su velocidad natural sólo si la cámara con
que se rodó mantuvo esta velocidad también. Si la cámara rueda más imágenes por
segundo, el proyector mostrará una acción ralentizada, que produce el efecto de
cámara lenta. Por ejemplo, si la velocidad de la cámara es de 48 imágenes por
segundo, la proyección empleará el doble de tiempo, y por tanto la acción se
ralentizará a la mitad de su velocidad natural.
Las velocidades de cámara más lentas
producirán el efecto contrario: aceleración del movimiento. Así se logran
imágenes que se registran en largos periodos de tiempo (por ejemplo, el
crecimiento de una planta o la apertura de una flor). Se utilizan motores y
obturadores especiales que toman una imagen cada cierto periodo de tiempo. De
este modo, una serie de fotogramas, tomados a lo largo de un tiempo muy largo,
al ser proyectados a la velocidad normal aceleran la acción cientos o miles de
veces. Esta técnica se usa normalmente para mostrar movimientos muy lentos,
como los arriba descritos o la eclosión de una mariposa de su capullo.[1]
1.
INTRODUCCIÓN
Comprende el conjunto de
especialistas que intervienen en la realización de una película. El cine es un
arte y una industria. Es también un medio de comunicación de gran influencia en
la sociedad. La descripción que se detalla a continuación se refiere a las
áreas que se realizan en las películas de largometraje de ficción y con actores
profesionales. El director es el responsable absoluto del aspecto creativo, y
el productor, del financiero. Otros papeles de responsabilidad los desempeñan
el guionista, el jefe de producción, el ayudante de dirección, el director de
fotografía, el director de reparto, los montadores de imagen y de sonido, el
compositor musical y los diseñadores del vestuario (figurinista) y de la
escenografía o director artístico.
2.
EL PRODUCTOR
Es el responsable de convertir una idea
en una película. Se encarga de buscar la financiación para el proyecto,
reuniendo a la gente capaz de hacer la película, y, finalmente, conseguir los
acuerdos para la distribución y exhibición del producto acabado. Generalmente,
ya sabe a qué director contratará para la realización, y ambos deciden el
reparto. Una vez conseguida la financiación a través de socios o inversores
privados se constituye una sociedad limitada. El productor es normalmente el
principal responsable de ella, o el socio que la controla. La productora
contrata a un representante, denominado productor ejecutivo, que estará al tanto
de la producción y controlando todo su proceso. Por último, la persona o
personas que contribuyen financieramente a la realización de una película
reciben la denominación de productores asociados u otra similar.
3.
EL GUIONISTA
La función de los guionistas varía de
modo sensible según el tipo de película de que se trate. Un guionista puede ser
contratado para desarrollar una idea o para adaptar una novela, obra de teatro
o musical. El primer paso para escribir un guión consiste en hacer una sinopsis
breve del argumento. Después se hará un tratamiento, es decir, la
descripción detallada de la película, con algunos diálogos y con el contenido
específico de cada una de las secuencias. Si se aprueba, el guionista podrá
escribir el guión o libreto, con los diálogos completos y la descripción de las
secuencias, escenas y planos. En algunas ocasiones, el guión también indica los
movimientos de cámara y el montaje (en este caso se denomina guión técnico),
pero este cometido suele ser ya tarea del director. A diferencia de una obra de
teatro, los derechos del guión se suelen comprar en su totalidad, por lo que
los productores pueden hacer lo que quieran con él.
4.
EL DIRECTOR
Es la persona clave en la realización de
una película. Es quien convierte un guión en imágenes, y para ello todos los
que intervienen en el proyecto están a sus órdenes: el equipo técnico y el
equipo artístico, compuesto por los actores. Su trabajo no empieza el primer
día de rodaje, sino mucho antes. Junto con el jefe de producción, elabora un
plan de rodaje que decide la división de la película en localizaciones y tomas
a partir del guión. El director imprime un estilo personal a la película, y el
éxito o fracaso de ésta dependen en gran medida de su labor.
5.
EL JEFE DE PRODUCCIÓN
Es el responsable de la organización del
trabajo (plan de trabajo), de la selección de parte del personal, de gestionar
los permisos pertinentes de las distintas autoridades y propietarios para el
rodaje en localizaciones fuera de los estudios, de supervisar la compra de
bienes y contactar con los proveedores. Controla también el funcionamiento
diario de la oficina de producción, coordinando el trabajo de los diferentes
profesionales que intervienen para que se cumplan los plazos previstos y la
película no se salga del presupuesto.
6.
EL AYUDANTE DE DIRECCIÓN
Normalmente se asignan varios ayudantes
de dirección, según el presupuesto y la complejidad de la producción. El primer
ayudante controla el cumplimiento del plan de trabajo, que prepara cada día y
aprueban el jefe de producción y el director; asimismo trabaja junto a éste
durante el rodaje, ayudándole en la preparación de cada toma. El segundo
ayudante ayuda al primero disponiendo a los actores y al equipo técnico en el lugar
adecuado y el momento exigido. Dirige también a la figuración (los extras), y
cuida de los pequeños detalles para la preparación del plan de trabajo del día
siguiente.
7.
EL DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA
El director de fotografía, también
conocido como el operador, o primer operador (frente al cámara, que sería el
segundo), trabaja estrechamente junto al director e interpreta en términos de
iluminación las necesidades del director en cuanto al ambiente y la atmósfera
de cada toma. Otros operadores pueden intervenir en la producción para filmar
efectos especiales o trucos de cámara que ayudan a dar dimensión y sentido del
espectáculo a una película.
8.
EL DIRECTOR DE REPARTO
En la selección de actores participantes
en una película, los directores de reparto tienen en cuenta diversos factores,
como la adecuación de los actores para los distintos papeles, el atractivo que
posean de cara a la taquilla, su capacidad para interpretar y su mayor o menor
experiencia. En cada caso concreto, la experiencia puede o no descartar el
resto de factores. En la práctica, algunos actores y directores trabajan
siempre juntos en muchas producciones a lo largo de sus respectivas carreras
profesionales.
9.
LOS MONTADORES
Una película es el ensamblaje de cientos
de tomas breves, por lo que su ordenación en una secuencia que transcurra,
rítmicamente, y sin cambios bruscos, es un arte especializado. Esta función la
cumplen el montador, o montadores, que supervisan a los equipos de
especialistas en el corte y montaje tanto de las bandas sonoras como del
negativo de la imagen. El montador sincroniza la imagen con el sonido (tarea
habitualmente encomendada al ayudante de montaje). Visiona las tomas diarias
junto al director y los miembros clave del equipo (el director de fotografía,
que así supervisa su propio trabajo). Hoy en día, muchas películas se montan en
vídeo, y después ese montaje sirve de referencia para cortar y empalmar el
negativo de celuloide. La preparación de estas tomas diarias se desarrolla cada
día a lo largo del rodaje de la película. La posproducción es el momento en que
el montador ha reunido todo el material necesario para completar un primer
montaje de la película. Después de que el director y el productor aprueban el
montaje final, un montador de sonido especializado corrige los posibles
problemas con éste. Si fuera necesario, el montador de sonido regraba los
diálogos en un estudio de grabación, mientras los actores ven en proyección la
imagen correspondiente. Este proceso se conoce como doblaje. Los montadores de
sonido reúnen las grabaciones y crean a veces nuevos sonidos (efectos sonoros)
para intensificar la fuerza dramática de una escena. Mientras se prepara la
banda de sonido, el montador también supervisa los efectos ópticos y los
títulos que se van a incorporar a la película. Uno de los pasos finales es la
preparación y la mezcla de las diferentes bandas sonoras en un único máster,
primero magnético, que contendrá los diálogos, música, sonido directo y efectos
de sonido, sincronizados con la imagen y adecuado al volumen de cada banda. La
mezcla sin los diálogos hace posible el doblaje para la distribución de la
película en otros idiomas.
10.
EL COMPOSITOR
El compositor crea la banda musical que acompaña
otros sonidos, los diálogos, o sólo la imagen de la película. Trabaja junto al
director y al montador para reforzar la intensidad expresiva de cada secuencia.
La música de las bandas sonoras establece un tono emocional, al tiempo que
suscita en cuestión de segundos emociones complejas. Por ejemplo, la música
puede identificar a una persona como sospechosa de algo cuando no hay nada
evidente en la pantalla que sugiera tal indicio. La música también puede actuar
como puente entre una escena y otra para crear en el público la atmósfera de la
siguiente. Los temas musicales se componen especialmente para la historia
concreta de la película, aunque alguno de los personajes puede tener su propio
tema, en relación o independientemente del tema principal de la película.
11.
LOS DISEÑADORES (FIGURINISTA Y DIRECTOR ARTÍSTICO)
El director artístico de una producción
o escenógrafo es la persona responsable del diseño de los decorados y del
aspecto global de la película. En películas donde el vestuario es una parte esencial
a la historia, como en las películas de época, el diseñador del vestuario
(figurinista) se convierte en otro miembro clave del equipo de producción.
Otros diseñadores esenciales son los que se ocupan del maquillaje, la
peluquería, el atrezzo, el diseño gráfico y demás aspectos visuales de la
producción.
12.
DISTRIBUCIÓN Y EXHIBICIÓN
Los distribuidores, generalmente
empresas independientes de las productoras, compran los derechos de exhibición
en salas de cine, o para su emisión por televisión, y venden los derechos de la
película a los exhibidores (individuales o cadenas de exhibidores), cadenas de
televisión, videoclubes u otros establecimientos donde se vendan las cintas de
vídeo. Son también encargados de la publicidad y de la promoción de las películas,
de hacer las copias necesarias para la exhibición y de controlar las cifras de
ingresos y gastos. El productor cede al distribuidor un porcentaje de los
ingresos de la película que por lo común alcanza el 50%. Además el distribuidor
deduce de los beneficios del productor el importe de las copias de la película.
Los mercados secundarios son aquellos
que proporcionan ingresos adicionales, que no eran el objetivo inicial de la
producción. Estos mercados incluyen una diversidad de objetos: juguetes con el
nombre de los personajes de la película (especialmente en el caso de las de
dibujos animados), camisetas, publicación del guión, cortometrajes sobre las
incidencias del rodaje (el cómo se hizo o making of) y grabaciones en
disco, cassete o compacto de la banda sonora original. Los productores buscarán
compositores conocidos a los que ceden los derechos de la distribución
fonográfica de su música.[2]