Coco Chanel

1.      INTRODUCCIÓN

Diseñadora francesa de moda (1883-1971), convertida en un mito gracias a su distante y enigmática personalidad. Supo imponer un estilo intemporal al margen de todas las modas. El célebre traje que lleva su nombre sigue siendo todo un símbolo de elegancia.

2.      LOS COMIENZOS DE LA ASCENSIÓN

Nacida en Saumur de padre desconocido, Gabrielle Bonheur Chasnel pierde muy joven a su madre, siendo enviada a un orfelinato. Más tarde comienza su aprendizaje con un fabricante de canastillas de bebé en Moulins. Con una forma de vida bastante libre, decide introducirse en el mundo de la canción (su apodo procede de su interpretación del estribillo “Qui a vu Coco dans l’Trocadéro?”. Por aquel entonces conoce a un joven oficial de caballería, Étienne Balsan, y ambos se instalan en París.

Chanel trabaja con Lucienne Rabaté, uno de los modistos más célebres de la época, y en 1909 abre, con el nombre de Chanel, una sombrerería en el bulevar Malesherbes. En 1912, con ayuda de su compañero, el británico Alfred Capel, quien le ayuda a desarrollar su actividad, inaugura un salón en el número 21 de la calle Cambon. Al año siguiente abre una boutique de moda en Deauville y en 1915 otra en Biarritz. La clientela de estas boutiques estará formada por la sociedad elegante que se había refugiado durante la I Guerra Mundial en estas dos estaciones termales. En esta época Coco Chanel empieza a descubrir algunos de los elementos que constituirán la originalidad de su estilo. Así, por ejemplo, comienza a utilizar el punto (tejido inarrugable limitado hasta el momento a la confección de prendas interiores) para crear vestidos sencillos y prácticos cuya estética está inspirada en los trajes marineros.

3.      LA REINA DEL GÉNERO POBRE

Inmediatamente después de la guerra, Chanel comienza a crear poco a poco una de las casas de costura más importantes de la época. Sus relaciones masculinas le proporcionan a menudo la inspiración, creando así, por ejemplo, trajes con motivos eslavos durante la época que frecuenta al gran duque Dimitri, primo del último zar de Rusia. Más tarde, adopta elementos de la vestimenta del duque de Westminster, hombre con fama de ser el más rico de Inglaterra, tales como el jersey de lana, la pelliza, la boina marinera o el chaleco de tweed para adaptarlos a la indumentaria femenina confiriéndoles un toque moderno y dinámico, aunando comodidad y elegancia.

Chanel se convierte en una de las primeras mujeres que lanza la moda del cabello corto, oponiéndose resueltamente a la sofisticación propugnada por el modisto Paul Poiret (quien la acusaba de querer transformar a las mujeres en “pequeñas telegrafistas subalimentadas”). Fomenta una sencillez cuidadosamente estudiada con trajes prácticos, como los primeros pantalones, la falda plisada corta, el traje de chaqueta con bolsillos y el célebre vestido corto negro (color hasta entonces reservado exclusivamente al luto): una prenda ajustada, sin cuello, con mangas largas y sin puños, en crepé de China acorde con el estilo masculino al uso. Este traje, denominado “un Ford firmado Chanel” por la revista Vogue, fue copiado innumerables veces y no tardaría en convertirse en un clásico de la moda femenina.

Rechazando el calificativo de género pobre, con el que a menudo se calificaba a sus creaciones, Chanel supo distinguir la sobriedad de la pobreza: la indumentaria femenina debe ser sencilla pero, a cambio, debe ir acompañada de los complementos adecuados. Para ello recurre, por ejemplo, a la bisutería, mezclando piedras semipreciosas, estrás y perlas falsas, brazaletes con el motivo de la cruz de Malta, broches de inspiración bizantina o motivos animales, florales o de conchas. La creación de estos complementos estuvo dirigida por Étienne de Beaumont, Paul Iribe y sobre todo, entre 1929 y 1937, por Fulco di Verdura, quien supo aportar una identidad propia a la bisutería de Chanel.

Chanel se convirtió en uno de los personajes más populares de París. Era amiga, entre otros, de Jean Cocteau y de Diáguilev, para quien diseñó el vestuario de algunas de sus obras. También trabajó para el cine, como en La regla del juego (1939), de Jean Renoir. Al mismo tiempo es la primera diseñadora que, con la ayuda de Ernest Beaux, lanza sus propios perfumes: Nº 5 (que alcanzará fama mundial), Nº 22, Gardénia (1925) y Cuir de Russie (1926).

Chanel supo adaptarse a los cambios de la década de 1930, durante la cual afrontará la fama ascendente de Schiaparelli. Apostando por una silueta más femenina, presenta especialmente trajes de noche transparentes en muselina de seda, en tul o en encaje, la mayoría de las veces en colores neutros, como blanco, negro o beige. Con una combinación cosida en su interior y un corte muy sencillo, estos trajes permiten a la mujer vestirse sin ayuda. En 1939, al declararse la II Guerra Mundial, cierra su casa de costura y se dedica exclusivamente a la elaboración de perfumes.

4.      EL REGRESO

Después de la liberación de París en agosto de 1945, Chanel abandona la capital francesa y se instala en Suiza debido a la relación sentimental que había mantenido con un oficial alemán durante la contienda. Sin embargo, y a petición de sus distribuidores, que desean relanzar la venta de los perfumes, en 1954 decide volver a abrir su casa de costura. De esta forma, se ve impulsada a reanudar su trabajo de creación. Sin embargo, su primera colección es mal acogida, ya que se sitúa resueltamente en contra del new look impuesto por Christian Dior. Dejando de lado los corpiños y las forman amplias características de este estilo, Chanel impone de nuevo las líneas rectas y la silueta andrógina al servicio de vestidos sobrios y refinados. Sin duda, el símbolo de su vuelta será el traje de chaqueta en tweed escocés adornado con botones de bisutería y forro de color intenso combinado con una blusa de seda del mismo tono, zapatos de dos colores y bolso de material acolchado con cadena dorada. Este traje, que sería ampliamente copiado, muestra todavía hasta qué punto Chanel supo detectar las aspiraciones de su época.

Vistió a numerosas actrices de su época, especialmente a Jeanne Moreau en Los amantes (1958), de Louis Malle, y Delphine Seyrig en El año pasado en Marienbad (1961), de Alain Resnais.

A partir de 1954 confía la creación de la bisutería a Robert Gossens. Al mismo tiempo, impulsada por Henri Robert, nuevo “olfato” de la casa, crea los perfumes Pour Monsieur (1955), Nº 19 (1970) y Cristalle (1974). A partir de 1981 le sucede Jacques Polge, quien crea Antaeus (1981), Coco (1984) y Égoïste (1990). En 1993 la empresa lanza una línea de alta joyería.

A la muerte de Gabrielle Chasnel, la empresa Chanel S.A. se encarga de la dirección administrativa y de la distribución de los productos en el extranjero. En 1983 Karl Lagerfeld se hace cargo de la dirección artística de la firma con la idea de renovar la casa respetando el espíritu de su creadora.

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