Arte y arquitectura de China
1. INTRODUCCIÓN
Conjunto de
manifestaciones artísticas que se desarrollaron en China desde la edad de
piedra hasta el siglo XX, periodo durante el cual tuvieron lugar los principales
acontecimientos de la civilización más antigua del mundo. El principio
fundamental de todos los aspectos de la cultura china es el equilibrio armónico
y, así, su arte es una sutil mezcla de tradiciones e innovaciones, de ideas
autóctonas y foráneas, y de imágenes profanas y religiosas.
2.
DESARROLLO
HISTÓRICO
Los
emperadores chinos fueron los primeros y los más asiduos mecenas artísticos.
Muchos artistas y arquitectos eran empleados públicos que trabajaban por
encargo real. En contraste, los artistas aficionados, que en muchos casos eran
funcionarios retirados o exiliados, podían trabajar sin las limitaciones que
imponía la corte y su obra refleja un fuerte individualismo, alejado de los
estilos imperiales. La subida al trono o el derrocamiento de las diferentes
casas reales afectó profundamente al desarrollo del arte en China aunque, si
bien las nuevas dinastías manifestaban inclinaciones diferentes, todas ellas
compartían el mismo interés por mantener la tradición. Los gobernantes, sobre
todo los que establecían una nueva dinastía, ansiaban afianzarse ante los ojos
de sus súbditos y la manera normal de conseguir su apoyo era continuar con las
realizaciones artísticas de las dinastías anteriores. La corte frenaba también
las nuevas corrientes procedentes de India o de Oriente Próximo, y cualquier
idea innovadora en materia de arte, religión o filosofía era incorporada con
cuidado a la trama ya existente de la vida china.
El
arte de los primeros periodos dinásticos (las dinastías Shang, Zhou, Ch’in y Han,
c. 1766 a.C.-220 d.C.), que se desarrollaron en la edad del bronce,
se centraba en el culto a los muertos. Los gobernantes y sus funcionarios,
preocupados por asegurarse la inmortalidad y el paso a la otra vida,
construyeron y decoraron lujosas tumbas subterráneas, muchas de las cuales
permanecen intactas. Al lado del ataúd se colocaban vasijas de bronce de formas
complicadas, armas, jades tallados y objetos de cerámica destinados a
proporcionar al difunto comodidad y protección en el otro mundo. Las paredes de
la cámara mortuoria se decoraban con escenas ornamentales, talladas o pintadas,
que representaban leyendas populares o actividades de la vida cotidiana. Las
excavaciones, que se han multiplicado desde 1950, han sacado a la luz gran
cantidad de antigüedades.
En
los años que siguieron a la caída de la dinastía Han en el año 220, la llegada
de extranjeros y la inestabilidad política afectaron a la idiosincrasia del
arte chino. El budismo, introducido en el siglo I, trajo de la India nuevos
estilos de arquitectura, escultura y pintura. Además, con la doctrina budista,
que introduce el concepto de la reencarnación, decayó la costumbre de los
entierros opulentos. En el siglo VII, bajo la dinastía Tang (618-907), los
temas artísticos se habían vuelto más cosmopolitas y mundanos. La arquitectura
seglar conoció un esplendor sin precedentes, floreció la pintura de paisajes y
de retratos, y los avances tecnológicos en el campo de la cerámica llevaron al
desarrollo de la porcelana fina.
Durante
la dinastía Tang tuvo lugar un florecimiento de las artes que se extendió a las
dinastías siguientes. La pintura de paisajes se convirtió en un importante
medio de expresión tanto artístico como filosófico, sobre todo entre los wen-jen
(hombres extremadamente cultos, diestros en la escritura, la música, la pintura
y la poesía). Los pintores de la corte incrementaron las colecciones reales con
pinturas de pájaros, flores, animales y niños, temas favoritos en el arte
chino. La caligrafía, arte de la escritura bella, adquirió un relevante lugar.
Además de las artes pictóricas, la cerámica y la porcelana alcanzaron nuevas
cotas de esplendor tecnológico y estético, siendo una de las artes orientales
más desarrolladas y duraderas. Los miembros de la realeza y las clases adineradas
decoraban su casa con gran variedad de objetos, como lacas, tapices, tallas de
marfil, tallas de jade y objetos de metal. A partir de la dinastía Song
(960-1279), también la arquitectura alcanzó un mayor grado de sofisticación.
Todavía se conservan en Pekín muchas de las estructuras construidas durante los
periodos Ming (1368-1644) y Qing (Manchú, 1644-1911).
A lo
largo de la historia de China, los artistas han recibido una esmerada
preparación en su especialidad y, a excepción de los aficionados, solían pertenecer
a grandes talleres bien organizados. El conocimiento de los materiales y de las
técnicas era transmitido de generación en generación dentro de las familias de
artistas. Si bien utilizaban instrumentos relativamente sencillos, como
pinceles de bambú o batidores de madera, la construcción de sus telares, hornos
y fundiciones revela que sus procesos de producción eran complejos. El torno de
alfarero, desarrollado en el periodo neolítico, y las notables obras de
fundición de bronce realizadas durante la dinastía Shang son el testimonio del
gran nivel técnico de estos artistas primitivos.
3.
DINASTÍA
SHANG
La
civilización Shang (1766-1122 a.C.) nació directamente de la revolución
neolítica (4000-2000 a.C.), una época de gran importancia en la antigua
historia de China. En este periodo, con el comienzo de la agricultura y de la
domesticación de animales, aparecieron los primeros asentamientos. Este nuevo
sistema de vida dio origen a los ritos funerarios más antiguos que se conocen.
Los objetos de uso cotidiano eran enterrados con el difunto, y gracias a ello
han llegado hasta nosotros en buen estado de conservación. Las tumbas
neolíticas han desvelado una gran variedad de cerámica, sobre todo vasijas
pintadas que eran probablemente urnas funerarias y copas de arcilla negra
pulida, realizadas al torno, utilizadas en algún ritual. También se han
encontrado herramientas de jade y de piedra, y es probable que los chinos del
periodo neolítico tuvieran conocimientos de metalurgia.
Los
habitantes de un pueblo neolítico de la provincia de Henan, situada al este de
China, constituyeron un clan que dio origen a la civilización Shang. Su
gobierno dinástico se divide en dos periodos, anterior y posterior al
establecimiento de la capital real en Anyang en el 1384 a.C. aproximadamente.
Numerosas ciudades Shang fueron fundadas en el periodo pre-Anyang, pero casi
todos los objetos de la época, incluyendo las vasijas de cerámica, jade y
bronce, han sido descubiertos en las tumbas, lo que prueba la existencia de
rituales que requerían recipientes especiales para comida y vino. Para atender
a la demanda de vasijas, cada vez más decoradas, destinadas a estas ceremonias,
las técnicas de la metalurgia avanzaron con rapidez.
El
periodo de Anyang marcó los últimos dos siglos y medio del mandato Shang. Las
excavaciones realizadas en la zona donde estuvo la antigua capital han ayudado
a conocer mejor su arte y su cultura. Se han encontrado inscripciones en huesos
de animales (llamados huesos de oráculo) y en vasijas de bronce que revelan que
los gobernantes sentían gran preocupación por asegurar su inmortalidad.
Practicaban un complejo sistema de veneración a los antepasados que incluía la
ofrenda de comida y bebida en los templos. Las vasijas constituían una parte
fundamental de la ceremonia y sugieren que los Shang tenían diferentes imágenes
de culto. Algunas de estas vasijas rituales de bronce estaban decoradas en toda
su superficie con monstruos y pájaros y, en algunos casos, con figuras humanas.
Los
reyes Shang construyeron complicadas tumbas. Creían que era posible llevarse al
otro mundo sus posesiones materiales, por lo que se enterraba a los miembros de
la casa real con sus riquezas personales. En 1975 los arqueólogos chinos que
trabajaban en la zona de Anyang descubrieron la tumba de la esposa favorita de
un rey Shang, donde encontraron más de 400 vasijas de bronce y armas, además de
600 piezas de jade y piedra bellamente talladas con formas de animales y
pájaros. La gran calidad artística de estos objetos es una prueba más del desarrollo
del arte chino de la primera dinastía.
4.
DINASTÍA
ZHOU
Los
reyes Shang no pudieron controlar el creciente poder de una tribu vecina, los
Zhou (c. 1122-221 a.C.), establecida en su frontera occidental. Hacia
el año 1027 a.C. los Zhou conquistaron Anyang y se establecieron en la
ciudad. Al principio se conservó buena parte de la cultura Shang; de hecho, los
bronces y jades del periodo Xi’an, llamado también periodo Zhou occidental
(hasta el 770 a.C.), son muy parecidos a los de la dinastía anterior. Con
la progresiva desaparición del culto a los antepasados, las vasijas antes
destinadas a los templos, pasaron a ser preciados trofeos que el monarca
entregaba a sus súbditos más destacados para premiar sus victorias o
concederles tierras. Estas vasijas de bronce solían llevar largas inscripciones
explicando la gesta que conmemoraban y constituyen hoy valiosos documentos
sobre esa época de la historia china.
Ante
los ataques de otras tribus, en el año 771 a.C., la dinastía Zhou se vio
obligada a abandonar su capital, Xi’an, para instalarse en Luoyang, otra ciudad
de la provincia de Henan, lo que marcó el comienzo del periodo Zhou oriental en
cuyo arte se refleja la ruptura geográfica con el pasado Shang. Los bronces
adquirieron un carácter más profano y se utilizaban como regalo de boda para
decorar el hogar de los recién casados. Las representaciones de animales y
monstruos totémicos dejaron paso a ornamentos abstractos, llenos de colorido,
con incrustaciones de oro o piedras semipreciosas. Durante este periodo se
hicieron muy populares las campanas y los espejos de bronce.
El
arte del periodo Zhou oriental posterior muestra la diversidad y la calidad
técnica características de toda la historia del arte de China. En las tumbas de
la dinastía Zhou oriental se han descubierto pinturas sobre seda que
constituyen las muestras más antiguas de esta técnica, así como esculturas en
madera, obras de laca y cerámica vidriada que hablan de nuevos desarrollos
técnicos y estilos artísticos.
5. DINASTÍAS CH’IN, HAN Y LAS SEIS DINASTÍAS
La
dinastía Ch’in tuvo un importante papel en la historia de China, a pesar de su
brevedad (221-206 a.C.). El debilitamiento político del imperio Zhou
oriental terminó con la consolidación del poder del emperador Qin Shi Huangdi,
del que procede el nombre de China. A su muerte, este poderoso gobernante fue
enterrado en la provincia noroccidental de Shanxi, en un túmulo funerario
macizo, descubierto en 1974. En esta tumba real han aparecido más de 6.000
figuras de terracota (entre hombres y caballos) destinadas a proteger la
cripta. Representan uno de los regimientos del emperador, compuesto por
oficiales perfectamente equipados, aurigas y arqueros, así como jóvenes
soldados de a pie. Este ejército de terracota estaba pintado con una amplia
gama de brillantes colores que el paso del tiempo se ha encargado de apagar.
Aunque ya hacía tiempo que se habían abandonado los sacrificios humanos,
propios de los enterramientos Shang, el deseo de protección durante el viaje al
más allá seguía siendo un importante elemento en las prácticas funerarias.
El
segundo gobernante Ch’in no fue capaz de conservar el poder de su padre, y el
control pasó a manos de la dinastía Han en el año 206 a.C. Los Han
gobernaron China durante más de 400 años (desde el 206 a.C. hasta el
220 d.C.), periodo de gran importancia para la historia del arte chino.
5.1.
Pintura
Este
arte, que tuvo sus primeras manifestaciones a finales de la dinastía Zhou,
floreció durante el periodo Han. Las tumbas seguían siendo el objetivo primordial
de artistas y arquitectos y los temas pictóricos más frecuentes eran episodios
de la vida en el más allá y leyendas de antiguos héroes. Estas pinturas revelan
una evidente intención —no encontrada hasta entonces en el arte chino— de
representar el espacio y la distancia. También durante este periodo aparecieron
los primeros e incipientes elementos de representación del paisaje, aunque se
limitan a algún arbolito o montaña. Los textos históricos de la época indican
que los palacios estaban decorados con grandes retratos de los emperadores y
con murales. Desgraciadamente ninguna de estas obras ha llegado hasta nosotros.
5.2. Tumbas y objetos funerarios
Las
pinturas que decoraban las tumbas han desaparecido también y sólo se conserva
la parte arquitectónica de éstas. La literatura Han describe magníficos
palacios imperiales destruidos hace mucho tiempo. La elaborada construcción de
las tumbas habla de la sofisticada tecnología que existía en materia de
arquitectura: las bóvedas y las columnas vinieron a sustituir a las estructuras
de madera y de tierra prensada de las anteriores dinastías. Dentro de las
tumbas Han había gran profusión de objetos en miniatura, que generalmente
reproducían las posesiones, animales o edificios del difunto. Se llamaban ming-qi
(bienes espirituales) y solían estar realizados en cerámica vidriada o pintada
con vivos colores. También había miniaturas de la casa, del corral, de los
animales domésticos y criados favoritos, y un surtido de objetos de uso
cotidiano.
Aunque
la popularidad de los ming-qi hizo descender la calidad de los objetos
de las tumbas Han, se han encontrado algunos ejemplos de enorme valor que
pueden rivalizar con los enterramientos Shang. Las cámaras mortuorias
subterráneas del príncipe Liu Sheng y de su esposa Tou Wan (muertos hacia el
120 a.C.), descubiertas en 1968 en la provincia de Hebei, contenían un
gran despliegue de artículos de laca, sedas, cerámica y vasijas de bronce,
algunos dorados y otros con incrustaciones de oro. Los dos cuerpos estaban
envueltos en vestidos de jade, realizados con trocitos rectangulares de esta
piedra unidos con hilos de oro. Cada traje lleva más de 2.000 piezas de jade
que, en China, simboliza la vida eterna. Según los arqueólogos se tardó más de
diez años en confeccionar cada traje.
La
riqueza de la corte Han no pudo evitar el derrocamiento de la dinastía en el
año 220 d.C. Los siglos que siguieron, durante los cuales los clanes
rivales trataron de controlar partes del imperio, se conocen como el periodo de
las Seis Dinastías (220 d.C.-581 d.C.). Durante este periodo el arte
recibió la influencia de nuevas ideas y conceptos religiosos, como el
confucianismo y el taoísmo, que propiciaron un cambio de temas y estilos. El
ideal confuciano encontraba su expresión más popular en las escenas de piedad
filial, mientras que los taoístas, amantes de la naturaleza, se inclinaban por
los paisajes y las leyendas populares.
5.3. Arte budista
El
budismo, llegado a China desde la vecina India, tuvo un profundo efecto sobre
el arte del periodo de las Seis Dinastías. Los primeros ejemplos de arte
budista que se vieron en China fueron las estatuillas traídas por los budistas
indios. En el siglo IV la afluencia de estilos y temas produjo una nueva clase
de arte y arquitectura budistas dentro de la tradición china. En la zona
occidental todavía se pueden contemplar, en el monasterio de Dun-huang,
importantes pinturas murales basadas en historias sagradas. Aumentó la
popularidad de la escultura monumental procedente del norte de la India, y se
crearon tallas en piedra maciza que representan a las deidades budistas en las
montañas de las provincias de Henan y Shaanxi. Una de las contribuciones más
notables a la arquitectura del periodo fue la pagoda de madera, basada en la
stupa india y en la torre de la dinastía Han. Hacia el siglo VI prácticamente
todas las facetas de la vida cultural china estaban inspiradas en el budismo.
5.4.
Pintura
Aunque
el arte budista dominaba casi todas las obras de las Seis Dinastías, también
estaba operándose un cambio en las tradiciones profanas. A ese periodo
pertenece Ku K’ai-che, considerado el padre de la pintura paisajística. Se le
atribuyen tres cuadros, conocidos únicamente a través de probables copias: dos
versiones del Cuento del río Lo (que se conservan en la Freer Gallery of
Art, en la ciudad de Washington, y en el Palacio Museo de Pekín) y el rollo
titulado Consejos de la monitora a las damas de la corte (Museo
Británico, Londres). Sus figuras y elementos del paisaje presentan una
ejecución formal, casi rígida, pero denotan, al mismo tiempo, una delicadeza y
un carácter etéreo que han perdurado a través de la larga tradición artística
china.
5.5.
Cerámica
El
norte de China, centro principal de la influencia budista, suele ser el punto
de mira de las investigaciones sobre el arte y la cultura de las Seis
Dinastías. Sin embargo, también en el sur se produjeron avances, especialmente
en el terreno de la cerámica. Las primeras piezas que se conocen son de gres
vidriado en verde, llamado Yüeh-yao, y se fabricaban en los hornos de la
provincia de Zhejiang. Esta cerámica era muy duradera y se utilizaba sobre todo
para la fabricación de cuencos y jarras que se llegaron a exportar a lugares
tan lejanos como Filipinas y Egipto.
6. DINASTÍA TANG
La
dinastía Tang (618-907) propició un gran desarrollo artístico, por lo que este
periodo se conoce como la edad de oro de China. El país había sido consolidado,
en primer lugar, durante el breve mandato de la dinastía Sui (581-617) y, ya de
forma más segura, por el joven monarca Taizong en el año 618. La estabilidad
del gobierno y la prosperidad económica consecuente, propiciaron un
florecimiento de todas las manifestaciones artísticas: pintura, cerámica,
metalistería, música y poesía. Los budistas padecieron periodos de persecución
durante la era Tang, pero en el arte chino perduró la influencia de su
religión. De aquel periodo se conservan en la actualidad las pagodas de piedra
y las pinturas del monasterio de Dun-huang. En las provincias del norte se
siguió practicando la escultura monumental en piedra, que revelaba una
creciente tendencia hacia las figuras corpulentas, llenas de sensualidad. Este
interés por el volumen es la principal característica de la escultura Tang,
tanto religiosa como profana, que se aprecia en la piedra y en la cerámica. Son
muy pocas las imágenes budistas de metal que se conservan de aquellos siglos,
porque durante los periodos de actividad antibudista se fundían para acuñar
monedas.
6.1.
Pintura
A pesar
de que la pintura budista mantuvo su importancia durante este periodo, la
tradición paisajística pasó a un primer plano. Se conoce el nombre de tres
pintores, aunque de su obra sólo quedan algunas copias. Wang Wei, un solitario
terrateniente, creador del paisaje monocromo, prefería los paisajes nevados.
Sus obras sirvieron de modelo para otros pintores, y la intimidad y tranquila
melancolía plasmadas en ellas fueron muy apreciadas por los artistas
posteriores. Contrastando con su estilo está el de Li Se-hiun y su hijo Li
Chao-tao (activos hacia 651-730). Una copia realizada en el periodo Song de la
obra de este último Viajeros en la montaña (Museo del Palacio Nacional
de Taipei, Taiwan) deja constancia del exilio de un monarca Tang. Como muchos
paisajes de este periodo, está realizado en tonos verdes y azules brillantes, y
presenta un impresionante panorama con formaciones rocosas y frondosos árboles
que le confieren un carácter monumental. Este estilo estaba muy alejado de las
composiciones más sencillas de pintores como Wang Wei.
En
el periodo Tang se perfeccionó la pintura de retratos iniciada en la era Han.
Los emperadores encargaban retratos de sí mismos y de sus predecesores para las
colecciones imperiales. En el Museo de Bellas Artes de Boston se conserva un
ejemplo de esta costumbre. Se trata de una obra de Yen Li-pen, destacado
artista Tang, en la que aparecen retratados 13 emperadores desde la dinastía
Han hasta la Sui. También se acostumbraba a decorar las cámaras funerarias con
retratos de los difuntos y de los miembros de su familia.
6.2.
Artes
decorativas
La
innovación es la característica principal del periodo Tang en lo relativo a las
artes decorativas. La influencia de comerciantes y artesanos procedentes de
Oriente Próximo estimuló la aparición de nuevos estilos en metalistería y
cerámica. Los frascos de viaje y los platos de plata y oro, con gran variedad
de formas, recuerdan las tradiciones de Asia central. Los vistosos cacharros de
loza, sobre todo jarras y vasijas para beber, se parecían mucho a la orfebrería
persa y estaban basados en modelos de metal. Es importante la cerámica de ese
periodo pues gracias a una técnica desarrollada en el sur de China fue posible
cocer una sustancia blanca, de grano fino, que hoy se conoce como porcelana. Esta
cerámica procede de una combinación de caolín, cuarzo y feldespato molido que,
una vez mezclada y moldeada al torno, se cuece en el horno a temperaturas
altísimas que oscilan entre los 1.250 ºC y 1.300 ºC. Si bien hasta
más tarde no se sacó partido de todas las posibilidades de la porcelana, sus
orígenes en la dinastía Tang constituyen un importante hito en este campo.
7. DINASTÍA SONG
En
los años que siguieron a la caída del gobierno Tang el territorio de China quedó
reducido como consecuencia de las invasiones de los pueblos vecinos. Los
emperadores Song (960-1279) no eran tan poderosos como sus predecesores Han o
Tang. Se esforzaron por mantener una paz poco sólida con sus, casi siempre,
hostiles vecinos, y las artes de la época denotan una introspección y un
refinamiento que se cultivaron como respuesta a las ásperas realidades
políticas. Los emperadores Song se caracterizaban por ser muy ilustrados y
muchos de ellos eran, incluso, consumados artistas.
7.1.
Pintura
Con
frecuencia se alude a la pintura de este periodo, abundante en escuelas y
estilos, como la mayor realización del arte Song. Se fundó una academia real de
pintura y la propia corte patrocinó a numerosos artistas. La familia real
prefería los temas de pájaros y de flores, así como los retratos de los
animales de compañía y de los niños. Muchas pinturas de este periodo, con estos
temas, sirvieron de patrón para juzgar obras posteriores y son muchos los
pintores chinos actuales que continúan trabajando en los estilos cortesanos de
la pintura Song, tanto florales como de retratos, copiados una y otra vez a lo
largo de los siglos.
Sin
embargo, la dinastía Song es más conocida por la pintura de paisajes. Durante
el periodo Song del norte (960-1126), los pintores solían inclinarse por un
estilo monumental, creando impresionantes panorámicas. Artistas como Li Ch’eng,
maestro de los planos horizontales y lejanos (activo en el siglo X), y Fan
K’uan, pionero en la técnica del sombreado y del punteado (activo a principios
del siglo XI), destacaron en este estilo con sus imponentes dibujos de
acantilados rocosos interrumpidos por alguna catarata o por un grupo de figuras
pequeñas. La ejecución técnica es muy compleja, con pinceladas superpuestas que
crean la ilusión de textura. Por aquella época apareció también la pintura de
los letrados o wen-jen-hua. Éstos eran artistas independientes que
discrepaban con los estilos impuestos por la academia y que creaban sus propios
paisajes. Los que practicaban el wen-jen-hua, en el periodo Song del
sur, preferían temas menos grandiosos que los pintores oficiales y con
frecuencia elegían un sencillo árbol o una roca con un bambú.
En
el siglo XII la familia real Song se vio obligada a huir hacia el sur, y se
restableció en la ciudad de Hangzhou. Durante esta época, conocida como Song
del sur (1127-1279), la academia de pintura imperial creó un estilo de paisaje
conocido como escuela de Ma-Xia por el nombre de sus dos principales
representantes, Ma Yuan y Xia Gui. La expansión alcanzada por el estilo Song
del norte les llevó a crear paisajes menos elaborados, utilizando las veladuras
para sugerir la masa terrestre y para conferir a la obra un aspecto ligero y
etéreo. A Ma Yuan se le conocía como ‘Ma-el-de-una-esquina’ porque con su pintura
sólo cubría una esquina del cuadro, dejando el resto en blanco. Esta técnica
acentuaba la sensación de espacio abierto y sugería el infinito, cualidades muy
apreciadas en el estilo Ma-Xia.
Contrastando
con la serenidad de la obra de Ma Yuan y Xia Gui está la de los monjes Ch’an
(Zen en japonés), rama de la fe budista que cree en la espontaneidad de la
creación artística. Los pintores de la academia oficial rechazaban este estilo,
de pincelada libre y muy suelta, calificándolo de obra de “borrachos locos”. La
independencia de la escuela Ch’an se convirtió en un modelo fundamental para
los artistas de los siglos posteriores que se mostraban desilusionados ante los
estilos puramente académicos.
7.2.
Cerámica
La
cerámica de los periodos Song del norte y del sur es comparable con la pintura
de paisajes en cuanto a variedad y realizaciones. Entre los productos más
bellos, denominados clásicos, de los hornos del norte está la loza Ting, en la
provincia de Hebei, una cerámica blanca con barniz trasparente de color marfil
decorada con motivos delicadamente tallados o estampados, entre los que abundan
los capullos de loto, en origen símbolo budista, pero muy frecuentes en el arte
profano de la dinastía Song. La loza Ju, recubierta de un vidriado azul pálido
ligeramente cuarteado, era muy popular en la corte y se utilizaba para cuencos
y macetas. El celadón, un tipo de gres de gran calidad, era también un clásico
en los hornos tanto septentrionales como meridionales. En el norte, donde el
celadón tiende a ser de un color verde grisáceo, se utilizaba para la
fabricación de jarrones o de pebeteros. Además de estas variedades, favoritas
de la corte, había también un tipo de cerámica popular llamada Tz’u-chou, que
se fabricaba en la provincia de Henan para uso local. Los alfareros de
T’zu-chou utilizaban una amplia gama de técnicas decorativas, entre las que se
contaba el vidriado, la pintura, el tallado y el esmaltado. Las formas eran muy
variadas aunque abundaban los cabezales, los jarrones y los objetos en
miniatura, que se utilizaban probablemente como juguetes.
El
sur de China aportó su propia loza real, sobre todo la porcelana blanca
descubierta en la zona de los Tang. Algunas piezas de cerámica fina se
realizaban expresamente para uso imperial y tenían el carácter de kuan, es
decir, oficial. Los objetos de celadón del sur poseían un sutil vidriado verde
azulado que provocaba una sensación de serenidad en aquellos que los
contemplaban. Los monjes budistas de la provincia de Fujian preferían tomar el
té en brillantes cuencos negros vidriados de loza de Chien. Para decorar estos
utensilios se colocaba antes de cocerlos en su interior una hoja o un motivo
recortado en papel que una vez en el horno se desintegraba, dejando una marca
oscura que se hacía más visible al llenarlos de té. Estos cuencos de cerámica
de Chien eran muy apreciados por los monjes japoneses que estudiaban en los
monasterios Zen de China; en Japón se conservan numerosas colecciones de este
tipo de loza de la época Song.
7.3.
Escultura
Las
formas plenas características de la dinastía Tang continuaron en la escultura
del periodo Song. Los éxitos más notables se alcanzaron en las figuras
budistas, en las que con frecuencia la arcilla y la madera sustituían a la
piedra. La arcilla, de gran plasticidad, permitía plasmar las formas del cuerpo
con más suavidad y con ella se obtenían sorprendentes resultados de parecido
con el natural.
7.4.
Arquitectura
El
refinamiento de la dinastía Song también se aprecia en lo que queda de la
arquitectura del periodo. Las formas Tang se fueron alargando y afinando y
dieron lugar a las agujas características del estilo Song. Los tejados curvos,
típicos de la arquitectura china, alcanzaron su apogeo en el periodo Song. Se
perfeccionaron las vigas transversales para aportar el apoyo necesario a los
pesados tejados. En el interior, un sistema de delicadas bóvedas y ménsulas de
madera daba amplitud y luz a los espacios. Las pagodas seguían siendo el
edificio religioso por excelencia. Al principio se construían en mampostería y,
sobre todo en el norte, se decoraban con complicadas celosías. Aunque los
arquitectos Song preferían la altura a la anchura, hay ejemplos de que también
se construyeron edificios anchos y bajos. Estas estructuras solían ir
acompañadas de patios, balcones y grandes vestíbulos, características que se
harían más frecuentes en los periodos Yuan y Ming.
8. DINASTÍA YUAN
La
invasión de los mongoles produjo alteraciones en la naturaleza del arte chino,
sobre todo en la pintura y en la escultura. Aunque los gobernantes extranjeros
tenían interés en perpetuar la cultura clásica china, la mayoría de los
artistas no estaban a gusto en la corte y se retiraron. La pintura y la
caligrafía fueron las artes más cultivadas por estos ex-funcionarios. Wen-jen-hua,
el arte de los aristócratas letrados durante la dinastía Song, fue durante el
periodo Yuan (1279-1368), y en lo sucesivo, la escuela artística más
importante. Sus integrantes seguían siendo conocidos como los eruditos y
tildaban a los pintores que se quedaron en la academia de conservadores e
incluso de imitadores. Al principio del periodo Yuan, los artistas oficiales
recibían encargos de obras basadas en estudios de pájaros y de flores de la
época Song o en los paisajes de la escuela Ma-Xia. Todas las innovaciones
procedían de fuentes externas a la tradición académica, que nunca volvió a
alcanzar el nivel que tuvo durante la dinastía Song del sur.
8.1.
Pintura
Al
margen de la considerable diferencia de estilo, la pincelada de los pintores wen-jen
era más acentuada y segura que la de los artistas Song del sur. Las rocas y los
árboles, que en la escuela Ma-Xia se presentan borrosos, aparecen con fuerza en
la obra de los pintores Yuan. Ya no se utiliza la bruma para sugerir la
distancia y el infinito, y la amplitud deja paso a un interés más dramático por
la forma. El grupo conocido como los Cuatro grandes maestros del Yuan —Huang
Kong-wang, Ni Tsan, Wu Chen y Wang Mong— representa la diversidad
característica de este periodo. El paisaje continuó a la cabeza de los temas
representados y se introdujeron zonas de color y variaciones de ejecución que
recordaban a los primeros paisajistas de la era Tang.
8.2.
Caligrafía
Desde
tiempos anteriores a la era Tang la caligrafía estaba considerada como una rama
de la pintura. Se hizo muy popular durante la dinastía Yuan por su relación con
las aspiraciones de los wen-jen. Junto con la poesía y la música
constituía una parte importante de la formación intelectual de los caballeros;
era frecuente regalar a los amigos una muestra de escritura para conmemorar una
ocasión o para agradecer la hospitalidad. La caligrafía, como la pintura, da fe
de las posibilidades, casi infinitas, del pincel. Los caracteres representados
se ajustaban a una gran variedad de estilos, desde los grabados arcaicos
sacados de las vasijas de bronce hasta las formas más libres que recordaban a
los pintores Zen.
8.3.
Porcelana
La
corte de los mongoles hizo grandes progresos en las técnicas de fabricación de
porcelana. A mediados del siglo XIV se fabricaron las primeras piezas fechadas
de porcelana decorada bajo cubierta, como los grandes vasos que se conservan en
la Fundación Percival David de Londres. Hacía tiempo que se conocía la
tecnología para la fabricación de porcelana, pero la decoración en color
planteaba serios problemas porque eran pocos los pigmentos capaces de resistir
las altas temperaturas necesarias para cocer la base de arcilla blanca. En el
periodo Yuan se descubrió que el mineral de cobalto adquiría un bonito color
azul profundo al ser cocido a altas temperaturas. Este descubrimiento inició la
famosa tradición de la cerámica en azul-y-blanco que durante siglos se vendería
en los mercados chinos, en los países musulmanes y en Europa. El óxido de cobre
resultó también utilizable como agente decorativo y se creó una clase de
porcelana decorada bajo cubierta en tonos rojos.
8.4.
Arquitectura
Los
mongoles hicieron importantes aportaciones también en el campo de la
arquitectura. Hoy se cree que las estructuras originales de la capital mongola,
Pekín, eran mayores que las estructuras Ming que las sustituyeron. La estética
mongol daba preponderancia a la masa, en claro contraste con las anteriores
edificaciones Song. Las edificaciones Yuan solían contar con una serie de
salones, construidos uno al lado del otro, con el fin de poder celebrar al
mismo tiempo banquetes, audiencias reales y otros actos oficiales. El proyecto
de gran ciudad imperial ideado por los arquitectos de la época Yuan para
planificar Pekín siguió vigente durante las dinastías Ming y Qing con algunas
modificaciones.
9. DINASTÍA MING
El
gobierno mongol terminó con el establecimiento de una dinastía china llamada
Ming (1368-1644). La corte fundó inmediatamente una academia real de pintura
que atrajo principalmente a los pintores de pájaros y de flores y a los
paisajistas de la escuela Ma-Xia. Sin embargo, seguían siendo los letrados los
autores de las obras más significativas. Del grupo principal de wen-jen
de la dinastía Ming, llamado escuela de Wu, salieron numerosos artistas importantes
entre los que destacan Shen Cheu y Wen Cheng-ming. Ambos eran caballeros
cultivados y practicaban la pintura y la caligrafía. La pincelada de Shen Cheu
posee un trazo riguroso que proporciona claridad a sus obras, inspiradas con
frecuencia en temas cotidianos, como un grupo mirando a la Luna desde una
terraza (Museo de Bellas Artes, Boston). Wen Cheng-ming se decantaba por temas
más simples, como un árbol o una roca, y su obra transmite la fuerza que da la
soledad, quizá como reflejo de su desencanto ante la vida oficial.
9.1.
Crítica y
estudio del arte
El
arte ha sido tema de estudio y de crítica desde el periodo Han, pero alcanzó su
apogeo durante la dinastía Ming, de manos de Tong K’i-ch’ang, pintor, crítico,
coleccionista y erudito. Sus escritos sobre la historia de la pintura china
siguen siendo importantes, sobre todo el que trata de la identificación de las
escuelas de pintura del norte y del sur. Mantenía que la escuela del sur —la de
los letrados—, que preconizaba el individualismo y la vida contemplativa, podía
remontarse a Wang Wei en la dinastía Tang. Por otro lado, la escuela del norte,
que tiene su origen en la familia Li en los siglos VII y VIII, incluía a las
generaciones posteriores de pintores oficiales. Entre el último grupo se
encuentran los grandes monumentalistas Song del norte Li Ch’eng y Fan K’uan,
así como los artistas de la escuela Ma-Xia. Según la teoría de Tong K’i-ch’ang,
esta escuela se caracterizaba por su falta de innovación, su dependencia de los
dictados de la corte y su imitación servil del pasado. Aunque los especialistas
contemporáneos consideran que este argumento es simplista, Tong K’i-ch’ang fue,
sin lugar a dudas, el primero que dejó clara la división entre el pintor de
corte profesional y el wen-jen.
9.2.
Cerámica
El
periodo Ming es famoso por sus artes decorativas. La producción de cerámica
aumentó de forma considerable y se produjo una gran expansión del mercado
debido a la gran demanda de porcelana vidriada en azul-y-blanco y roja para la
exportación.
Hasta
entonces no se había tenido gran éxito en la aplicación de vidriados
plumbíferos coloreados. En la época Ming se introdujo una nueva técnica que
permitía cocer primero la pieza de porcelana a altas temperaturas y,
posteriormente, decorarla con una sustancia compuesta por vidrio de plomo de
color verde, amarillo o rojo y meterla en el horno por segunda vez, esta vez a
menor temperatura. Este procedimiento se conoce como esmaltado. Gracias a este
invento se pudo decorar la cerámica con una infinita variedad de brillantes colores,
lo que propició el desarrollo de nuevos estilos, muy populares en los mercados
europeos. También se esmaltaba el cobre para producir vistosos objetos
decorados con esmaltes alveolados (cloisonné).
9.3.
Textiles
Los gobernantes
de la dinastía Ming eran grandes aficionados a las antigüedades y preferían los
temas que recordaban motivos antiguos. Para los tejidos elegían elaboradas
decoraciones con figuras de origen Tang o Song. Aunque los avances técnicos
trajeron sofisticadas innovaciones en el campo textil, como los tapices de
seda, muchos funcionarios Ming adoptaron los estilos antiguos para vestirse. El
atuendo corriente en la corte eran los vestidos con dragones mientras que el
emperador se reservaba el derecho de llevar vestidos con motivos taoístas
arcaicos.
9.4.
Laca, jade y
bronce
Muchos
de los objetos antiguos que se conocen estaban realizados en laca tallada, una
antigua modalidad artística que se remonta a la era Zhou y que alcanzó nuevas
cotas de ornamentación en el periodo Ming. Las bandejas y otros accesorios
domésticos estaban primorosamente decorados con dragones, figuras y motivos
florales. La misma profusión se observa en el arte, igualmente antiguo, de la
talla en jade, procedimiento utilizado para realizar preciosos objetos, como
jarrones, figuras de deidades y réplicas de antiguas vasijas de bronce, que
eran muy solicitados tanto en China como en el extranjero. En la fabricación de
recipientes de bronce, que solían ser braseros o pebeteros, se imitaban de forma
deliberada los estilos del pasado.
10. DINASTÍA QING
Los
últimos años de la dinastía Ming estuvieron marcados por grandes luchas
políticas internas. Esta situación era observada por la vecina Dongbei Pingyuan
(Manchuria), que aprovechando las revueltas, se hizo con el poder en 1644 y se
mantuvo hasta 1911. Deseosos de asimilar las tradiciones de las dinastías
anteriores, los gobernantes Qing abrazaron todos los aspectos de la cultura
china.
10.1.
Pintura
La
corte continuó patrocinando la academia real de pintura, pero la calidad de su
producción no iba más allá de la buena imitación de los estilos Song. Como en
siglos anteriores, las mejores pinturas procedían de los artistas letrados.
Durante el reinado de la dinastía Qing surgieron dos escuelas bien diferenciadas
de wen-jen-hua: los que basaban su obra en los maestros del periodo Yuan
y los llamados individualistas, que practicaban una pintura más libre, menos
restringida. En el primer grupo había destacados artistas como Wang Huei,
quien, además de realizar un enorme número de obras al estilo de pintores como
Huang Kong-wang y Tong K’i-ch’ang, desarrolló un estilo propio de compleja
ejecución. Otros pintores, como Hong Jen, dominaban la forma de pintar de un
solo artista Yuan (en este caso de Ni Tsan), copiando y trabajando
exclusivamente en sus obras.
La
otra escuela de wen-jen rechazaba el enfoque ortodoxo de los seguidores
de los modelos Yuan. En lugar de ello, se esforzaban por cultivar un estilo
personal de ejecución. El monje budista Chun Ta trabajaba sin trabas, a la
manera de los pintores Zen del periodo Song del sur. Aunque muchas de sus
figuras parecen distorsionadas, nunca llegan a ser abstractas, y sus pájaros y
rocas, dibujados velozmente, conservan su forma orgánica. De forma parecida, la
pintura de Tao Tsi, conocido también como She T’ao, trasluce un profundo
conocimiento de la naturaleza, acentuando el dinamismo de las composiciones
mediante zonas de aguadas azules o rosas. Publicó un tratado en el que defendía
la independencia del artista frente al ciego servilismo a la obra de los
antiguos maestros.
10.2.
Cerámica
Las
artes decorativas del periodo Qing denotan más técnica que belleza. El proceso
de esmaltado se perfeccionó durante esta época, junto con innumerables nuevos
tonos para la porcelana de vidriado monocromo. En los siglos XVII y XVIII se
exportaban a Europa preciosas porcelanas. Cuando los hornos occidentales
empezaron a producir porcelana azul y esmaltada, la calidad de la cerámica
china empezó a decaer. Las piezas más interesantes salían de los pequeños
talleres de provincias donde los alfareros, sin competir con los hornos
imperiales, creaban delicadas piezas por encargos locales. La loza Yi-hsing de
la provincia de Jiangxi, un tipo de gres rojo y pardo sin vidriar, era la
preferida de los estudiosos de la región y ningún caballero dejaba de tener una
pequeña tetera, un soporte para la pluma o un cuentagotas en su escritorio.
10.3.
Otras artes
decorativas
Los
estilos ornamentales preferidos en la época Ming fueron seguidos por los artistas
Qing en metalistería, laqueado y talla en jade. Eran únicos trabajando con
minuciosidad el cristal soplado y, tanto en China como fuera, eran muy
populares los frascos de rapé de vistosos colores. Los muebles de madera
decorados con laca, que algunas veces era dorada, tenían gran aceptación en la
corte imperial y entre los funcionarios ricos y los comerciantes.
10.4.
Arquitectura
También
en la arquitectura continuaron muchas de las tradiciones Ming. Los mongoles
habían rechazado el delicado estilo Song e iniciaron una tendencia hacia las
estructuras más bajas y macizas, que fue adoptada por los arquitectos Ming,
quienes crearon muchos edificios rectangulares. Los templos Ming conservaban
algunos detalles Song, como las figuras de madera tallada y policromada con
vivos colores. A su vez, los emperadores Qing preferían interiores amplios,
casi monótonos, desprovistos de detalles. Los palacios, muchos de los cuales
aún existen en la ciudad de Pekín, son la marca distintiva de la arquitectura
Qing, que se caracteriza por sus formas macizas y por una estricta simetría. El
color desempeña un importante papel en estos edificios de tejados dorados,
molduras rojas y escaleras de mármol blanco. También existen algunas variantes,
como la residencia veraniega de Yuan Ming Yuan, del siglo XVIII, basada en el
estilo del palacio de Versalles en Francia. En el extremo opuesto se encuentra
el Altar del Paraíso (iniciado en el año 1420, restaurado en el año 1890),
estructura circular de tres pisos, inspirada en las descripciones de los
estilos arquitectónicos anteriores a la dinastía Han.
11. ARTE CHINO EN EL SIGLO XX
Debido
a una serie de problemas de muy diversa índole, en 1911 fue derrocada la
dinastía Qing. Con la fundación de la República de China bajo el mandato de Sun
Yat-sen se inició un proceso de modernización del país y de adopción de ideas
occidentales, que lógicamente afectó también al arte. Muchos pintores salieron
a estudiar al extranjero, primero a Japón y por último a Europa, sobre todo a
París. Al regresar a China eran portadores de nuevas ideas, como atrevidas
gamas de colores y otras características de la pintura europea en cuanto a
pincelada, perspectiva y tendencia a la abstracción. Las artes decorativas, sin
embargo, fueron menos receptivas a la influencia exterior, por lo que los
estilos tradicionales se siguieron cultivando.
El
establecimiento de la República Popular de China en 1949 introdujo otro cambio
importante en el arte y la cultura del país. Bajo el mandato de Mao Zedong, la
pintura y las artes decorativas se vieron impregnadas de contenido político.
Los artistas practicaban un lenguaje pictórico próximo a las escuelas
posteriores a la dinastía Qing, pero incluían en su obra temas de alabanza a la
reconstrucción socialista. Muchas artes populares tradicionales, que no habían
sido reconocidas como tales durante los periodos dinásticos, pasaron a ocupar
un lugar destacado. El arte del tejido, de la cestería, de la joyería y del
grabado en madera se sumaron a la cerámica, la laca y la talla en jade, ante la
importancia cobrada por la artesanía tanto para el uso interno como para la
exportación. A partir de la muerte de Mao, acaecida en 1976, el arte chino se
presenta menos politizado en todos los sentidos, lo que permitirá juzgar mejor
su evolución futura dentro del contexto de su tradición histórica.[1]
[1]"China, Arte y arquitectura de," Enciclopedia
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