La primera aproximación morfológica nos muestra un denso tejido industrial, con las características clásicas de la industria básica, principalemente química en este caso: grandes establecimientos, factorías entrelazadas para el intercambio de productos y subproductos que sucesivamente sirven de materia prima entre sí, necesitada de amplias superficies, fuertes consumidoras de suelo, agua y energía para la producción, almacenamiento y transporte.

Los establecimientos industriales de Huelva quedaron, desde el momento de dictarse el Decreto 153/1964 que creaba el Polo de Promoción, polarizados en una serie de sectores básicos, rechazando, como expuso en su momento Fourneau (1978), casi todos los proyectos relacionados con la industria agropecuaria y manufacturarera provincial.
Tales sectores pueden resumirse en:
Las empresas de mantenimiento
quedan reducidas a pequeños enclaves
con un personal especializado, que incluso forma parte
del empleo de
las grandes factorías, al trabajar en ellas como subcontratados
casi permanentemente.
Como se ha planteado en numerosas ocasiones, la industria
básica de Huelva
no ha visto crecer a su alrededor la
necesaria cadena
productiva para cubrir
un mínimo proceso transformador in situ, a pesar de la amplia
gama de productos básicos, que, como materias primas de otras
empresas nacionales e internacionales, salen
permanentemente de Huelva sin transformación alguna.

Las materias primas procesadas y los productos elaborados en una concentración industrial como ésta, cuya potencia conjunta representa el 90% de toda la provincia, conseguido gracias a un consumo energético masivo, tienen en común una serie de características que pueden resumise en:
1.- Dependencia del puerto en cuanto que mantienen una estrecha relación con el exterior, sobre todo en la adquisición de materias primas.
2.- Predominio de productos químicos y rocas en las materias primas y elaboradas, de tal forma que de algunas materias, es Huelva el único productor en España y cuyo transporte requiere grandes infraestructuras portuarias y vías de comunicación que disminuyan el peligro potencial de los denominados productos peligrosos.
3.- Interdependencia productiva, ya que una parte de la energía y los productos elaborados por una factoría de este área, son consumidas por ellas mismas y otras del mismo área, comunicadas directamente por tuberías.
4.- Utilización del propio proceso técnico para congenerar energía, bien vapor, bien electricidad, lo que consigue tanto un ahorro energético como menores niveles de contaminación.
5.- Proceso en los que el medio ambiente se ha visto gravemente agredido desde 1964 hasta 1988 no se ha emprendido a fondo un Plan de corrección de vertidos sólidos y líquidos, concluido en 1991, y hasta este último año no se ha realizado un Plan global de corrección de emisiones gaseosas, aplicándose planes parciales de reducción de gases, sobre todo de SO2.
Las quince empresas que constituyen la Asociación de Industrias Químicas Básicas (AIQB) son hoy el núcleo más significativo de la actividad industrial de la provincia y uno de los principales centros industriales de España. En la actualidad son el primer cliente del Puerto de Huelva.
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