Los principales trabajadores del puerto son:

Estibadores:

  
Una de las actividades básicas en el puerto es la carga y descarga de los buques. Las personas encargadas en realizarlos son los llamados estibadores portuarios. La estiba consiste en cargar un buque de tal forma que se aprovechen al máximo los espacios de bodega sin dañar las mercancías, respetando el orden marcado por el capitán para la estabilidad del buque. La desestiba es deshacer la estiba para la descarga, procurando la máxima eficacia. Hoy en día, la mecanización y los nuevos sistemas tecnológicos hacen crecer la especialización y polivalencia de estos trabajadores; grúas, carretillas, elevadores, máquinas, tolvas mecánicas, etc...

Amarradores:   


Cuando un buque entra en un puerto tiene que amarrarse a un muelle, pantalán o boya. Para eso necesita la ayuda de personas que toman los cabos y los atan firmes en los distintos puntos de amarre. La operación se repite en sentido inverso al desatracar, a la hora de largar los cabos. Estas personas son los amarradores. Suelen ser gente que han vivido cerca del mar, de las labores portuarias y su entorno.

Prácticos del puerto:   

Expertos marinos y grandes conocedores de la navegación por las aguas del Puerto, son los encargados de asesorar a los capitanes de los buques en las maniobras de entrada y salida, en todas aquellas que se realicen en el Puerto, para una mayor seguridad de las personas, los barcos y las instalaciones. El práctico informa al capitán sobre la existencia de peligros ocultos, corrientes, bajos, etc... y le indica la mejor forma de evitarlos. También recomienda el rumbo y la velocidad adecuada, así como el uso de los remolcadores necesarios para la segura realización de las maniobras.

Es la primera persona que embarca en el buque antes de su entrada a puerto y la última que despide al capitán cuando abandona sus aguas.

Operarios de mantenimiento de señales marítimas:   

          

Los avances de la técnica han hecho desaparecer en el puerto de Huelva la figura del farero. Sin embargo, se siguen necesitando operarios encargados del mantenimiento y correcto funcionamiento de las señales marítimas. Cuando una baliza deja de funcionar se encargan de ponerla de nuevo en servicio o de reponerla en el caso de una boya que se haya hundido. En algunas ocasiones estos trabajadores tienen que salir a navegar con mal tiempo, a fin de reponer la luminosidad de una boya y garantizar así que los barcos tengan siempre buena guía en sus recaladas en puerto.


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