Censo de rapaces nocturnas
en los cascos urbanos de Santa Fe, Pedro Ruíz y El Jau

Introducción.

En la Península Ibérica existen 8 especies de rapaces nocturnas, pertenecientes a la familia Strigidae. De ellas 7 están presentes en la provincia de Granada: 6 criando y una invernante. Todas ellas están protegidas por las leyes españolas y europeas. Estas especies están adaptadas a los distintos ecosistemas que ofrece la provincia (y, por extensión, toda la península); así tenemos al búho real (Bubo bubo) habitando las montañas, en los bosques hace su vida el cárabo común (Strix aluco), a la lechuza campestre (Asio flammeus) la observamos en la estepa cerealista, el mochuelo (Athene noctua) es dueño y señor del olivar, y la lechuza común (Tyto alba) convive con nosotros en el casco urbano de nuestros pueblos.

Nuestro estudio, dentro del proyecto de Medio Ambiente Urbano, se centrará precisamente en aquellas especies que crían dentro del casco urbano de Santa Fe, El Jau y Pedro Ruíz, o su alrededor más inmediato; en concreto, las especies a estudiar serán: lechuza común (Tyto alba), mochuelo común (Athene noctua) y autillo (Otus scops). Con el censo pretendemos obtener información sobre el estado de la población de dichas especies, lo que nos proporciona una herramienta básica para su conservación.

Material y métodos.

El material utilizado es el siguiente: mapa (callejero) de los núcleos urbanos de Santa Fe, El Jau y Pedro Ruiz, una brújula, un radio-casete, una grabación en cinta del reclamo de las especies objeto de estudio (autillo, lechuza común y mochuelo común), un cuaderno de notas y vehículo cuando el recorrido era largo.

Realizamos muestreos consistentes en recorridos dentro del casco urbano y construcciones colindantes, con dos o tres puntos de muestreo por recorrido. En cada punto de muestreo nos distribuíamos cubriendo un área de radio aproximado de 100 m., se reproducía el reclamo durante 2'5 minutos de cada una de las distintas especies en el siguiente orden: autillo, lechuza y mochuelo. Después de cada reclamo, seguían 5 minutos de silencio esperando una respuesta. Los puntos de muestreo se aprovecharon también para realizar encuestas a los vecinos sobre la presencia de estas rapaces en la zona. Estos recorridos se repitieron en distintas zonas hasta completar todo el territorio objeto de estudio. Cada contacto se marcó en un mapa con la ayuda de una brújula que nos permitió señalar con mayor precisión el punto de contacto con la especie. La distancia de contacto se calculó "a ojo", dando un valor aproximado de ella. Los recorridos duraron según se estimó en cada momento, pero siempre dentro del intervalo entre las 22:00 y 24:00. Definimos como "resultado positivo" todos aquellos puntos en los que se obtuvo algún contacto, y "resultado negativo" cuando no se obtuvo. Por último, con los datos obtenidos hicimos una estima del número de parejas existentes.

Resultados:

Se han muestreado 35 puntos distribuidos como sigue: 3 en Pedro Ruiz, 5 en El Jau y 2 7 en Santa Fe. Durante el periodo de estudio hemos obtenido un total de 26 contactos: 22 con emisión del reclamo (ver tabla 1) y 4 sin emisión del reclamo. Por especies, los contactos fueron los siguientes: con reclamo, 13 lechuzas comunes, 7 mochuelos y 2 autillos (ver gráfica 1); sin reclamo, 2 lechuzas comunes y 2 autillos. Por puntos de muestreo, obtuvimos resultado positivo en 15 de ellos (42'86%), mientras que fue negativo en los restantes 20 (57'14%) (ver gráfica 2). Hallamos 4 nidos de lechuza situados todos ellos en construcciones humanas (3 viviendas y 1 escuela), en las oquedades que quedan entre el techo más alto y el tejado. Por pueblos, obtuvimos 4 contactos en Jau (4 lechuzas), 2 en Pedro Ruíz (1 lechuza y 1 mochuelo) y 20 en Santa Fe (6 mochuelos, 4 autillos y 10 lechuzas). Tuvimos mucho ruido en 24 de los 35 puntos muestreados (puntos: P5-P7, P10, P11, P14-P16, P18-P20, P22, P23, P25-P35), en 9 de ellos (37'5%) se tuvo un resultado positivo, negativo en los otros 15 (62'5%) (ver gráfica 3). Las encuestas se llevaron a cabo en 5 ocasiones (puntos de muestreo en los que no hubo contacto después de la emisión del reclamo), en todas ellas se nos comunicó la presencia de lechuza y en una de ellas también de mochuelo.

PUNTO AUTILLO LECHUZA MOCHUELO
P-1
0
0
0
P-2
0
0
3
P-3
0
1
0
P-4
0
0
0
P-5
0
1
0
P-6
0
0
0
P-7
0
0
0
P-8
0
1
0
P-9
0
0
1
P-10
0
1
0
P-11
0
1
1
P-12
0
0
0
P-13
0
1
0
P-14
0
1
0
P-15
0
0
0
P-16
0
1
0
P-17
0
1
0
P-18
0
0
0
P-19
0
0
1
P-20
0
0
0
P-21
0
0
0
P-22
0
0
0
P-23
0
0
0
P-24
0
1
0
P-25
0
0
0
P-26
0
0
0
P-27
0
0
0
P-28
0
1
1
P-29
0
0
0
P-30
2
1
0
P-31
0
0
0
P-32
0
0
0
P-33
0
1
0
P-34
0
0
0
P-35
0
0
0

Tabla 1: Número de individuos contactados durante la
emisión del reclamo por cada punto de muestreo.
En ella se recogen tanto avistamientos como escuchas.

 

 


Gráfica 1

 


Gráfica 2

 


Gráfica 3

Discusión:

Los datos obtenidos nos sugieren un total de 8-13 parejas de lechuza común, de 1-3 parejas de autillo y un mínimo de 8 parejas de mochuelo (ver gráfica 4). Por pueblos: 5-9 parejas de lechuza, 1-3 de autillo y un mínimo de 6 parejas de mochuelo en Santa Fe; un mínimo de 1 pareja de lechuza y 1 pareja de mochuelo en Pedro Ruiz; y 2-3 parejas de lechuza y un mínimo de 1 pareja de mochuelo en El Jau. Así mismo, a 3 parejas de lechuza común en Santa Fe y a 1 en El Jau se les constató su cría. La lechuza común resultó la más abundante en la zona de estudio, seguida del mochuelo y, en último lugar, el autillo. Destaca la poca presencia de autillo a pesar de que en la zona existen muchos lugares propicios para la especie. La utilización generalizada de insecticida por parte de los habitantes de la zona de estudio podría explicar la ausencia de esta especie en amplias áreas de la misma por envenenamiento. La presencia de ruido en algunos de los puntos de muestreo probablemente impidió contactar con las especies objeto de estudio en alguna ocasión, pero esto no parece afectar sensiblemente a los resultados obtenidos.

 


Gráfica 4

 

PROBLEMÁTICA EN LA CONSERVACIÓN PARA ESTAS ESPECIES:

En el caso de las rapaces nocturnas que nos ocupan, la pérdida de hábitats, la utilización de pesticidas en la agricultura y la injustificada mala fama producto de mitos infundados son las principales amenazas que ponen en peligro su conservación. Para la lechuza común, este último aspecto sigue poniendo en jaque a las poblaciones que subsisten en nuestros cascos urbanos y en no pocos cortijos; así se sigue creyendo que "traen mala suerte" o que "en la casa donde se posen va a morir alguien", expresiones estas más propias de la época medieval, cuando se creía en las brujas, que de la actualidad. También la pérdida de lugares de nidificación afectan enormemente a esta especie, puesto que las oquedades en los edificios son tapadas en la mayoría de los casos precisamente para evitar la vecindad de esta especie, aunque también para evitar la instalación de palomas que producen mucha suciedad. En el autillo, nuevamente la pérdida de hábitats, con las talas de árboles viejos en parques y campos de cultivo, donde esta especie encontraba los huecos naturales para nidificar, así como la aplicación de pesticidas en agricultura y jardinería (el autillo es muy insectívoro), son las principales razones de su declive. Lo dicho para el autillo es extensible al mochuelo, aunque esta especie es afectada en menor medida.

 

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