ENSEÑANZAS DE XENÓN (Maestro de la Gran Logia Blanca)
Desde que el hombre es hombre, ha emprendido una búsqueda incesante de un camino que de alguna u otra forma le condujera a saber la verdad de si mismo y del cosmos. Siempre se ha preguntado dentro de su ignorancia, si en todo este gran circo llamado universo, existían otras formas de vida. Hoy en día, al menos muchos humanos, nos atrevemos a decir que no estamos solos en este circo planetario. Son muchos los que han logrado tener experiencias extrasensoriales y contactos con seres de otras dimensiones; cuya evolución es bastante superior a la nuestra. Pero cabe pensar ciertamente que si existen seres más evolucionados que nosotros, también los hay en menor medida. Pero como es deber enseñar al que no sabe (siempre y cuando se quiera aprender), existen una serie de seres que de alguna forma tienen como misión ayudarnos en nuestra evolución. Estos personajes estan agrupados en lo que ellos llaman "La Gran Hermandad Blanca o Lógia Blanca". Este artículo lo único que pretende es divulgar a modo de resumen alguna de sus enseñanzas hacia nosotros:
Cuando aquietais vuestros sentimientos y pensamientos y relajais vuestro cuerpo, aún sin saberlo ni ser conscientes de ello, os predisponeis a entrar en una comunicación profunda. En este estado vuestra capacidad de percepción se incrementa. Es pues una necesidad, depurar vuestros pensamientos hasta que no queden más que aquellos capaces de generar cambios positívos en vosotros y en los que os rodean.
El poder del pensamiento es la clave para poder establecer una relación armónica entre nosotros mismos y los demás. Debemos pues de concentrarnos en nosotros mismos y pensar ¿Quién soy yo? Tendremos que saber que en la creación no hay nada que solicites y que no te sea dado. Lo que nos falta aprender es que todavía no sabemos pedir. La reencarnación no sólo existe, sino que ésta se ha constituido como la herramienta más eficáz para el crecimiento espiritual, y es que a través de este proceso de reencarnaciones sucesivas, vamos adquiriendo conocimientos y experiencias. ¿Podríamos aprender de otro modo? Todo lo que nosotros hacemos en nuestras vidas, a su vez crea un efecto (leyes del KARMA-DARMA). Ahora es necesidad de que cambiemos nuestra forma de pensar negatíva en nuestras vidas por pensamientos positívos.
Es necesario reestructurar nuestros valores en los principios de luz, armonía y paz interna, que todos llevamos dentro, pero que de ellos poco conocemos pues están ocultos a nuestros egos. Nuestra atención siempre ha estado identificada con nuestros egos y nunca con la luz y con la espiritualidad. Hemos estado identificados con lo transitorio. Y en eso estamos la mayoría de los humanos.
Pero todavía estamos a tiempo de iniciar nuestro camino, nuestra atención hacia el origen de toda manifestación, hacia la causa primigenia, hacia lo divino. Nada de cuanto estamos viviendo o hemos vivido responde a una casualidad. Todo responde a una causa y ésta causa ha sido minuciosamente planificada tiempo atrás. Tenemos que ver en cada momento aquello que vinimos a aprender aquí. La base fundamental del universo es el Amor, en tanto que se comprenda que el Amor es puro, sin egos, y ése es DIOS. El Amor es la expresión máxima del Eterno manifestada en una sóla cosa, la gran energía cósmica. La conciencia crística, es decir que todos somos hermanos, hijos de un mismo Padre. De él venimos y a él volveremos...
El mejor aporte que podemos dar a la humanidad es el de nuestro propio cambio, abriendo nuestro corazón, meditando sobre él y sintiéndolo. Abriendo el corazón a los demás lo abrimos al cosmos. Somos la justa medida de lo que damos, y si no nos atrevemos a dar, es porque todavía no hemos aprendido
que nada nos pertenece, que nada es nuestro. Venimos a este mundo físico sin nada, y sin nada nos iremos, tan sólo con lo que hayamos aprendido de nuestra experiencia. Debemos de considerar que no hay luz sin esfuerzo, ni camino sin nadie decidido a recorrerlo.

Nuestras vidas deberán de cambiar radicalmente y aunque nos parezca muy duro el camino, más grande será nuestra recompensa. Somos lo que nosotros queremos ser. Pero por ello, no hay que alarmarse. El universo entero es una sóla fuente de energía y ésa es la divina, emanada del Altísimo. Más siendo el propósito de la creación evolucionar, en planos de desarrollo como el vuestro, es necesario que en ese gran teatro que es la vida, exista la oscuridad para que se valore la luz, más ten presente siempre que estamos hablando de una misma energía que como todo, tiene su natural equilibrio expresado en las dos polaridades, positíva y negatíva. Depende de vosotros el uso que se le dé. Es pues que con el correr de múltiples vidas deberemos de aprender a despertar y a manejar la luz de la verdad haciendo cada uno merecedor de poder aspirar a niveles de vida, de conocimiento y de evolución superiores.

Artículo escrito por Vicente Bolufer
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