|
Me arrodillé para rezar pero por poco tiempo tenía muchas cosas que hacer tenía que darme prisa para llegar al trabajo porque tenía facturas que pagar pronto así que me arrodillé e hice una rápida oración Me levanté de un salto, ya había cumplido. Ahora mi alma podía descansar, no tenía tiempo durante el día para decir a nadie palabras de alegría. No tenía tiempo para hablar sobre Jesús con los amigos, se hubieran reído de mí, me temo. No tenía tiempo, no tenía tiempo, demasiadas cosas para hacer. Eso era lo que siempre gritaba. No tenía tiempo para ayudar a las almas que lo necesitaban. Pero llegó el momento, el momento para morir. Me presenté ante el Señor, llegué cabizbajo. En Sus manos sujetaba un libro, era el Libro de la Vida Dios miró en su libro y dijo: "No puedo encontrar tu nombre. Un día lo iba a escribir, pero nunca encontré el tiempo para hacerlo" ¿Tienes tiempo ahora para pasar este mensaje? No sé si conozco a diez personas que admitirían que quieren a Jesús. ¿Tú le quieres? Este es un test muy sencillo. Si amas a Jesús entonces envía este mensaje a diez personas que conozcas incluida la que te lo mandó. |