A MODO DE INTRODUCCIÓN

 

El deseo desmedido de ser bueno puede ser un obstáculo tan grande en la vida espiritual, como lo es el ansia de oro o de poder en la experiencia terrenal. Cuanto más se avanza, mayores deben ser la humildad, la paciencia y el deseo de servir.

Dr. Edward Bach

 

Este manual no pretende aportar nada nuevo a las Flores de Bach. Por el momento creo que poco se puede añadir a las mismas, excepto la experiencia personal, a no ser que nos salgamos de las directrices que el Dr. Bach nos dejó. Personalmente creo que no he agotado todo lo que el trabajo del Dr. Bach puede dar de sí. Probablemente, demasiadas veces, intentamos buscar fuera aquello que no podemos o no estamos en condiciones de buscar en nosotros mismos, olvidando todo lo que es autoayuda para salir en busca de la ayuda a los demás. Seguramente porque es más gratificante y más cómodo, a la vez que menos frustrante y doloroso.

Lo que pretende este trabajo es dar satisfacción a una demanda, especialmente por lo que respecta a las fotografías de las Flores, y a la vez convertirse, como mínimo, en un manual de trabajo, y a poder ser, en el mejor de los casos, en un cuaderno de bitácora; en un cuaderno de navegación no solamente en nuestras travesías internas, sino también externas. No son pocas las veces que estamos dispuestos a amar más, por dentro, pero nos cuesta materializarlo por fuera. Tampoco son pocas las veces que estamos dispuestos a perdonar, por dentro, pero ni pedimos perdón por fuera ni lo damos.

Que nadie crea, por lo dicho, que las Flores de Bach son sólo para aquellas personas que actualmente se “preocupan” por lo que se denomina “crecimiento interior” o “crecimiento personal”. El Dr. Bach curaba con las flores, y les hacemos un flaco favor si las relegamos exclusivamente al primer aspecto. Tampoco son las Flores de Bach para que aquella persona posesiva, de mi entorno, deje de serlo, cuando su ansia de posesión es el mejor regalo que se me pueda haber hecho nunca, al ser el medio a través del cual yo puedo desarrollar más y más el ejercicio de mi libertad.

Cada fotografía está insertada de manera que, de recortarla adecuadamente por la parte posterior, se puede convertir en una tarjeta postal, pasando a ser así un manual que se puede compartir, como las Flores, en lugar de ser un objeto de tener y guardar, por muy bonito que sea. En la segunda parte hay un espacio destinado a insertar nuestra propia fotografía de la Flor correspondiente, y así personalizar el manual. También se dispone de espacio suficiente para ir anotando las experiencias, vivencias, aspectos de la naturaleza humana, que vayamos autodescubriendo cuando consideremos que precisamos de lo que la Flor nos puede aportar.

Otra posibilidad es recortar a Flor y el nombre de la misma, para así poderla enmarcar y disponer de una colección completa de ellas. Puedes ponerle el nombre sirviéndote de los adhesivos que encontrarás al final del libro. Las frases que contiene este manual junto al reverso de la postal, puede que nada tengan que ver con la Flor a la que acompañan; simplemente me gustan y ahí están.

Si este manual lo has adquirido para ti, espero y deseo que tu inversión te dé mucho fruto. Si te ha sido regalado, además, puedes agradecer que alguien haya pensado en ti.

Como sea que en todas las introducciones de este tipo de trabajos figura una mención de agradecimiento, vaya la mía a todas aquellas personas que, con un corazón que no les cabe en el pecho, han tenido, tienen y tendrán, eso espero, la condescendencia de tolerar mis estados en desequilibrio, a todas aquellas que con sus consultas los hacen, cada día, evidentes en mí, por todo lo que aprendo de ellas, y muy especialmente a los niños porque de ellos, que no saben de Flores, es de quien aprendo con mayor acierto la manera más eficaz de escogerlas. Mención aparte es mi agradecimiento a los responsables del Centro Bach de Mount Vernon por permitirme utilizar las fotografías de las Flores.

Y ya, sin más, ¿has mirado si tienes en desequilibrio algún aspecto correspondiente a Agrimony?

 

El principal obstáculo al desarrollo espiritual es el afán de progresar. En este Reino, todo debe centrarse alrededor del “ser”, y no de las aspiraciones; el “ser” trae consigo su propia recompensa.

Dr. Edward Bach

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