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A MODO DE INTRODUCCIÓN
Este manual no pretende aportar nada nuevo a las Flores
de Bach. Por el momento creo que poco se puede añadir a las mismas, excepto la
experiencia personal, a no ser que nos salgamos de las directrices que el Dr.
Bach nos dejó. Personalmente creo que no he agotado todo lo que el trabajo del
Dr. Bach puede dar de sí. Probablemente, demasiadas veces, intentamos buscar
fuera aquello que no podemos o no estamos en condiciones de buscar en nosotros
mismos, olvidando todo lo que es autoayuda para salir en busca de la ayuda a los
demás. Seguramente porque es más gratificante y más cómodo, a la vez que
menos frustrante y doloroso. Lo que pretende este trabajo es
dar satisfacción a una demanda, especialmente por lo que respecta a las
fotografías de las Flores, y a la vez convertirse, como mínimo, en un manual
de trabajo, y a poder ser, en el mejor de los casos, en un cuaderno de bitácora;
en un cuaderno de navegación no solamente en nuestras travesías internas, sino
también externas. No son pocas las veces que estamos dispuestos a amar más,
por dentro, pero nos cuesta materializarlo por fuera. Tampoco son pocas las
veces que estamos dispuestos a perdonar, por dentro, pero ni pedimos perdón por
fuera ni lo damos. Que nadie crea, por lo dicho,
que las Flores de Bach son sólo para aquellas personas que actualmente se
“preocupan” por lo que se denomina “crecimiento interior” o
“crecimiento personal”. El Dr. Bach curaba con las flores, y les hacemos un
flaco favor si las relegamos exclusivamente al primer aspecto. Tampoco son las
Flores de Bach para que aquella persona posesiva, de mi entorno, deje de serlo,
cuando su ansia de posesión es el mejor regalo que se me pueda haber hecho
nunca, al ser el medio a través del cual yo puedo desarrollar más y más el
ejercicio de mi libertad. Cada fotografía está insertada
de manera que, de recortarla adecuadamente por la parte posterior, se puede
convertir en una tarjeta postal, pasando a ser así un manual que se puede
compartir, como las Flores, en lugar de ser un objeto de tener y guardar, por
muy bonito que sea. En la segunda parte hay un espacio destinado a insertar
nuestra propia fotografía de la Flor correspondiente, y así personalizar el
manual. También se dispone de espacio suficiente para ir anotando las
experiencias, vivencias, aspectos de la naturaleza humana, que vayamos
autodescubriendo cuando consideremos que precisamos de lo que la Flor nos puede
aportar. Otra posibilidad es recortar a
Flor y el nombre de la misma, para así poderla enmarcar y disponer de una
colección completa de ellas. Puedes ponerle el nombre sirviéndote de los
adhesivos que encontrarás al final del libro. Las frases que contiene este
manual junto al reverso de la postal, puede que nada tengan que ver con la Flor
a la que acompañan; simplemente me gustan y ahí están. Si este manual lo has adquirido para ti, espero y deseo
que tu inversión te dé mucho fruto. Si te ha sido regalado, además, puedes
agradecer que alguien haya pensado en ti. Como sea que en todas las
introducciones de este tipo de trabajos figura una mención de agradecimiento,
vaya la mía a todas aquellas personas que, con un corazón que no les cabe en
el pecho, han tenido, tienen y tendrán, eso espero, la condescendencia de
tolerar mis estados en desequilibrio, a todas aquellas que con sus consultas los
hacen, cada día, evidentes en mí, por todo lo que aprendo de ellas, y muy
especialmente a los niños porque de ellos, que no saben de Flores, es de quien
aprendo con mayor acierto la manera más eficaz de escogerlas. Mención aparte
es mi agradecimiento a los responsables del Centro Bach de Mount Vernon por
permitirme utilizar las fotografías de las Flores. Y ya, sin más, ¿has mirado si tienes en desequilibrio algún aspecto correspondiente a Agrimony?
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