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Desde este pequeño rincón, me gustaría compartir mis conocimientos y experiencias con las Flores de Bach. Me preparé como terapeuta floral y me diplomé en la Escuela del Dr. Ricardo Orozco en el año 1998. Desde entonces he trabajado con ellas de forma muy intensa tanto conmigo misma como con mis clientes. He podido comprobar que lo que aprendí me sirvió primero para mí misma, como medio de crecimiento y comprensión de mis propios patrones erróneos o conflictos que merecían mi atención para mejorar mi calidad de vida. Esto mismo es lo que he visto que ha sucedido con las personas que me han pedido ayuda y las han tomado. Por esto mismo, porque las veo como medio de crecimiento personal y autoayuda, desde aquí quiero compartirlo con ustedes, para que quien quiera y tenga interés en ello se informe y aprenda a utilizarlas y se beneficie de sus múltiples beneficios. Pretendo a modo de curso, darles todo lo que conozco de ellas, en cada entrega hablaremos de una flor. Hoy empezaré haciendo un pequeño resumen de la vida de su descubridor, el Dr.Eduard Bach. Si alguien tiene interés, puede conseguir bibliografía sobre el tema en cualquier librería, o me pueden hacer las consultas que quieran, que encantada compartiré lo que de ellas conozco.
FLORES QUE CURAN EL ALMA...... LAS FLORES DE BACH Eduard Bach fue el descubridor de esta forma de tomar de la naturaleza las múltiples propiedades de algunas plantas, la manera de recolectarlas, descubriendo propiedades totalmente nuevas y revolucionarias. Eduard Bach nace el 24 de septiembre de 1886 en Mosley, cerca de Birmingham, Inglaterra. Desde pequeño demuestra una gran sensibilidad por el sufrimiento de los seres vivos, hecho que lo lleva desde muy temprana edad a manifestar su vocación por ser médico. A los 20 años ingresa en la Facultad de Medicina de Birmingham, graduándose en 1912. Durante sus prácticas, Bach constata lo que venía intuyendo: en el tratamiento del enfermo tiene más importancia su personalidad que el cuerpo. Pronto comprende que la visión que el paciente tiene de la vida, sus emociones, sus patrones mentales, sus errores, sus motivaciones, son lo que condicionan la evolución de la enfermedad. En todo caso comprueba, que los enfermos que tienen alicientes mejoran mucho antes. Con el correr de los años llega a convertirse en un apreciado médico e investigador con una consulta muy concurrida. Pero él en su interior se sentía vacío y desorientado, era como si no estuviera haciendo lo correcto, lo que le lleva a padecer una profunda depresión y estados de ánimo con muchos altibajos. Un día toma una decisión muy importante; Cierra su consulta en la capital y se va a vivir a la costa a un pequeño pueblecito de pescadores. Buscaba la paz y la tranquilidad del campo y del mar y sobretodo la paz para su espíritu. Empaquetó sus pertenencias, las cosas más personales y necesarias para una larga estancia y todo aquello que le permitiera seguir investigando en su laboratorio. Al llegar al lugar se dio cuenta de que se había llevado algo que era para tirar: una gran caja llena de zapatos y botas viejas y que por error había dejado la caja que contenía todas las herramientas para su laboratorio. Se sintió muy enfadado consigo mismo por haber tenido tamaño despiste y en un ataque de enojo salió a caminar por el campo para meditar. Según caminaba observó que su estado anímico iba cambiando y se dio cuenta que su laboratorio estaba allí mismo, que no necesitaba nada más que sus viejas y desgastadas botas de campo. Y así empezó su investigación con las llamadas Flores de Bach. La naturaleza se convirtió en su laboratorio y él mismo en su campo de pruebas. Su gran sensibilidad le ayudó a ir descubriendo la energía de las plantas y la forma de tomarlas, comprobando los resultados primero con él mismo y luego con las personas que le pedían ayuda. Así, flor a flor, llegó a completar todo un sistema que consta de 38 flores. Las primeras 12 las llamó los curadores y el resto las complementarias y de apoyo. Las primeras 12 las sitúo como patrones personales. Digamos que cada una es una tipología de carácter en la que definiría la base para cada cual, el resto como ayudantes dados por situaciones concretas en las que podemos estar envueltos. Para poder llegar al conocimiento de estos remedios, él mismo tuvo que pasar por todos los estados emocionales que las propias flores curan o corrigen. Ese fue su estudio de campo y él mismo su conejillo de indias. Comprendió que esa era la misión de su vida y a ello dedicó todo su tiempo y energía hasta el final. Cuando hubo completado su trabajo comunicó a sus colaboradores que su tarea aquí había terminado y a las pocas semanas, un 27 de noviembre de 1936 muere mientras dormía en su casa de Sotwell, Inglaterra, dejando su legado a la humanidad. Desde entonces más de 60 años de experiencia con sus remedios, han confirmado todos y cada uno de sus postulados. Artículo escrito por Paqui Ripoll. Paqui regenta la Dietética El Paradís, en Alcoy, Alicante. Para ponerse en contacto con ella, puedes hacerlo por email o al teléfono, 96.554.12.05
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