El Cielo  

-         La abuelita se ha ido –le dijo a Sonia su mamá.

-         Ya no estará con nosotros ¿verdad? –le preguntó triste la niña.

-         No, cariño. Ella ahora está en el Cielo –le dijo mientras le abrazaba.

-         ¿En el Cielo? –continuó la niña preguntando.

-         Sí, pero no debes ponerte triste –le respondió paciente la mamá.

-         Y, allí, ¿qué hace? –volvió a preguntar Sonia.

-         La abuelita está muy ocupada, mi amor: Primero se peina el moño, ya sabes lo que le gustaba estar guapa a la abuela, y después arregla su camita. Cuando acaba su desayuno, limpia una a una las estrellas –le explicó.

La niña empezó a sentirse mejor y continuó preguntando a su madre:

-         ¿Y por eso brillan tanto?

-         Por eso –Le contestó ella. –Y  como hay tantas, todos los Angelitos le ayudan a limpiar para que por la noche resplandezcan. También hace nubes de azúcar para los niños que están en el Cielo con ella.

-         Y, en el Cielo, ¿hay flores, mami?

-         Sí, claro. También hay flores. La abuelita tiene una ventana llena de macetas. Cuando las riega y se le cae el agua, llueve aquí en la Tierra –le iba explicando a la niña.

-         ¡Oooh! y ¿se juega en el Cielo?

-         En el Cielo hay unos juegos preciosos. Los más pequeños tienen columpios y también cuidan a los animalitos. Los mayores juegan con los Ángeles a los bolos y cuando truena oímos ese ruido tan fuerte. Por eso no debes asustarte con las tormentas.

-         Y ¿también hay escuela? –la niña, contenta, continuó preguntando.

-         Sí, pero es una escuela un poco diferente a la tuya. En la escuela del Cielo se toca música y se enseña a los pajaritos a cantar –le explicó la mamá.

-         Y ¿qué más se hace en el Cielo?

-         Pues mira, en otoño celebran los cumpleaños y están todo el día soplando velitas, por eso suele hacer tanto viento.

-         Ja, ja, ja –reía divertida Sonia. Y en invierno, mami. ¿Qué pasa en invierno?

-         ¡Uy, en invierno! En invierno tienen mucho trabajo: Hay que preparar los copos de nieve que son todos diferentes y muy bonitos. También hay que dejar listos los juguetes para el día de Navidad.

También se fabrican las semillas de las flores para que la primavera sea alegre. La abuelita vigila que los jardines siempre estén bonitos y tenemos que tratarlos con cariño. En primavera cuidan muy bien al Señor Sol para que en verano esté grande y gordo. De este modo los Angelitos pueden descansar y nosotros podemos ir a la playa –le sonrió la mamá a Sonia. 

-         Mami, ¡qué bonito es el Cielo!¿cuándo iremos todos allí?

-         Mira, cariño, no sabemos cuando iremos. La Tierra también es muy bonita y tenemos que cuidarla. Y mimar la Naturaleza, respetar a los animales... La Tierra tiene que ser como el espejo del Cielo. Por eso, debemos querernos mucho, para que cuando vayamos allí, la abuelita y los Angelitos estén muy contentos por habernos portado bien. Le contestó.

-         ¿Sabes, mami? Voy a escribir una carta a la abuelita para decirle que ya no estoy triste porque ahora sé lo bonito que es el Cielo.

24 de Agosto 2001

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