|
Querida Joyce, ¿Cómo estás? ¿Cómo te encuentras? Sigo rezando por ti, como siempre lo he hecho y me has pedido en tus cartas. ¿Sabes?, estos días he recordado la primera frase con la que empezaste la conferencia que dimos en Granada en diciembre de 1995, ¿recuerdas?. No teníamos nada preparado y dijiste: "Si hay algo de lo que podemos estar seguros es de que un día vamos a morir". Todos nos quedamos sorprendidos, yo el primero. Pero a partir de ese momento diste una gran conferencia sobre la vida. La vida después de la muerte. Ese ha sido tu gran mensaje, Joyce. Estabas entregada en cuerpo y alma a demostrar a la gente que la vida continúa después de la muerte física, que nuestro cuerpo físico desaparece, pero que algo de nosotros queda, sobrevive. Algunos lo llaman alma, otros espíritu, no importa el nombre. Diariamente a través de los miles de retratos que has hecho a lo largo de tu vida has llenado de alegría a miles de personas que tras recibir uno de tus retratos han comprobado que su padre o su madre, su abuelo o su hija, seguían con ellos. Tú lo explicas muy bien cuando dices que estáis tan cerca o tan lejos como la distancia que nos separa de un pensamiento y ¿quién puede medir esa distancia?. Hay algo mucho más importante en tu trabajo, tu gran trabajo: Transmitir el gran amor que nos traen desde el Más Allá. Cada guía, cada familiar que llega a través tuyo trae un mensaje de amor y de esperanza, amor hacia sus seres queridos y la esperanza de un reencuentro. Tú me enseñaste a abrir mi mente y mi corazón a estos seres maravillosos que son nuestros guías. contigo aprendí a canalizar ese amor y juntos trabajamos con miles de personas, llevando mensajes de amor, de esperanza, de perdón, de... . Contigo aprendí la palabra compromiso, ya que tu entrega a tu trabajo ha sido al cien por cien, dándolo todo de ti misma. Eres una luchadora incansable y, con lo que te conozco, sé con seguridad que allí donde te encuentras ahora vas a seguir trabajando, transmitiendo esos mensajes de amor. Una vez más, como siempre te he dicho, aunque ahora no tengas las limitaciones de un cuerpo físico, te pido que descanses, que te tomes tu tiempo para ti misma y disfrutes de esta nueva vida. Puedes sentirte orgullosa de tu trabajo. Has plantado muchas semillas y muchas de ellas ya están dando sus frutos. Sé que con tu guía y con tu ayuda vamos a continuar haciendo realidad a Serendipity. Sé que tu capacidad de trabajo va a ser mayor de ahora en adelante y como decías, si internet nos asombra, esperad a conocer espíritunet. Sé que ése será uno de tus trabajos, conociéndote, sé que así será. También sé que no te gustaría vernos tristes, así que procuro no estarlo. Mucha gente está llamando y desean hacerte homenajes. Así que ya ves, todos te recuerdan con mucho cariño. Bueno Joyce, no voy a hacer esto más largo. Sólo me quedan dos cosas por decirte: GRACIAS POR TODO Y HASTA SIEMPRE. Con todo mi amor, que Dios te bendiga, Sergio.
A nuestra querida Amiga, nunca te olvidaremos. |