Antigüas tierras vascas

 

  Escribo estas palabras porque no puedo dejar pasar estos momentos de nuestra historia sin hacerles caso y esconder pensamientos que me vienen a la mente, pensamientos que a veces me parecen que proceden de las mismísimas profundidades de nuestra querida tierra, como si los seres que viven en esta tierra desde los comienzos de la vida misma, nos estuviesen susurrando este mensaje. No es mi intención adentrarme en ideales políticos de un bando o de otro, ya que cualquier opinión que se vierte en Euskadi, aunque no sea sobre un tema que tenga relación con la política, siempre se intenta relacionar esta opinión con la política.

  Estos pensamientos me hablan de la gente, de la gente que ha olvidado los valores de la naturaleza, de las enseñanzas de ésta durante siglos y siglos, de nuestra historia, han ido forjando a un pueblo y una cultura cuando menos peculiar. Valores tales como la nobleza, el deber por el trabajo, el gran respeto por la naturaleza que siempre nos ha caracterizado a los vascos, esa gran conexión que hemos tenido con la Madre Tierra, Amalur, por la cual quemaban en hogueras a algunos de nuestros antepasados a los que casi puedo oír susurrándome al oído ¡despertad! ¡despertad!.

  ¿Seríamos capaces de mirar a estos antepasados a los ojos directamente? Yo no puedo. Personas que murieron abrasadas en el fuego por curar con las plantas, por sanar con sus manos, por defender una forma de vida natural y ancestral, Dios mío, ¿qué estamos haciendo?

  Estos pensamientos también me hablan de la tierra, de la cantidad de carreteras que son caprichos de unos cuantos para mantener así sus intereses económicos, obras gigantescas, contaminación de ríos, y actualmente en proyecto el Tren de Alta Velocidad, siendo éste último el destrozo mas grande y absurdo que jamás se haya hecho en Euskadi. Este proyecto destruirá un sin fin de lugares sagrados y a los seres de la naturaleza que llevan viviendo en esos lugares mucho antes que a alguien se le ocurriese llamarle a esta tierra Euskadi. Con esta colosal obra cambiaremos los cursos naturales de la energía de la tierra que nutre y protege desde siempre estas tierras. ¿O acaso hemos olvidado qué ha hecho rica a esta tierra a lo largo de su historia? No son las fronteras cercanas, ni las lluvias, ni nuestras luchas.... nada de esto valdría si no fuese por la relación de respeto que siempre hemos tenido hacia la naturaleza y los seres que en ella habitan, y ha sido esta relación la que nos ha protegido y nutrido a lo largo de los siglos hasta nuestros días.

  Pero si hay unos pensamientos que me llaman la atención son los de la forma de luchar contra estas grandes construcciones. Con estas palabras no es mi intención criticar o menospreciar a toda esa gente que lucha día a día contra estas obras, saboteando, llamando la atención sobre las irregularidades o encadenándose a dichas obras, ni muchísimo menos, pero creo que hay una forma de lucha que a todos o casi todos se nos ha olvidado, la meditación o visualización. Algo me dice que invocando la protección y ayuda de los antiguos y visualizando nuestras tierras en perfecto estado y sin esas obras, lo podríamos conseguir. Creo que hemos olvidado el poder de la mente, el poder del pensamiento, todos nosotros juntos podríamos hacerlo y de eso sí que estoy completamente seguro.

  Dios nos concedió ese precioso don. Hagamos uso de él para atraer la luz, la paz y el amor a nuestra sociedad.

  Que la sagrada luz nos guíe y nos proteja durante el camino...

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