Cómo desconectar en vacaciones
![]()
![]()
![]()
![]()
Hemos hablado del estrés como una adaptación del organismo a un cambio que se produce tanto en él mismo como en el exterior. También comentamos que ese cambio podía ser positivo o negativo. Al cambio negativo le llamábamos distrés y al positivo eustrés.
Cuando llegan las vacaciones, éstas provocan una importante adaptación del organismo a algo que probablemente se ha estado deseando durante todo el año (eustrés). Sin embargo, hay muchas personas que una vez de vacaciones tardan mucho tiempo en disfrutarlas y relajarse, tanto que cuando lo consiguen les queda muy poco para la vuelta al trabajo. Y si esa desconexión no se ha hecho suficientemente bien, el año siguiente empezará con un mayor cansancio acumulado con el consiguiente estrés temprano, bajas por enfermedad, accidentes laborales..., y por tanto, las vacaciones no habrán cumplido su función.
¿Qué puede hacer una persona que no consigue desconectar del trabajo?
Lo primero que debe hacer es planificar sus vacaciones. La planificación de vacaciones no debe ser únicamente elegir el sitio donde se van a pasar esos días, sino también dejar resueltas en su trabajo el máximo número de cosas posibles. Por ello, si normalmente se queda con la sensación de que el que se queda no sabrá hacer las cosas tan bien como usted, haga listas, de manera que siempre puedan saber cómo se realiza algo sin tener que llamarle al móvil. Además, esas listas pueden servirle para otros años, otros periodos vacacionales o incluso para un día que se encuentre enfermo. Y si duda, recuerde lo mal que sienta cuando durante el mes de agosto se le informa que algo que usted desea no puede ser realizado porque "la persona se encuentra de vacaciones".
Una vez hecho esto comente con las personas que le vayan a sustituir o que puedan requerir su ayuda en las vacaciones que va a estar fuera "X" días (y si puede no diga ni siquiera dónde va), pídales que revisen las listas para ver si no entienden algo y si es así, corríjalas y enséñeles a realizarlo.
Una vez fuera del puesto de trabajo hay que tener en cuenta varias cosas:
Aprender a relajarse es fundamental. Intente respirar muy profundamente como si quisiese llenar el estómago de aire y a continuación el pecho. Mantenga el aire dentro unos segundos y permítalo salir muy lentamente (sin expulsarlo). Realice este ejercicio varias veces al día.
Busque algo agradable en lo que le guste pensar y que requiera un cierto grado de concentración (¿cuántos nidos hay en los árboles más cercanos?, ¿cómo le gustaría remodelar la casa?, ¿qué haría si le tocase la lotería?, etc.). Cuando se encuentre pensando sin querer e algo del trabajo diga: ¡BASTA! en voz alta (si puede en ese momento) y comience a pensar en estas cosas agradables durante un rato.
Busque cosas agradables para hacer donde haya decidido pasar sus vacaciones. Por ejemplo, acuda a las oficinas de turismo para enterarse de dónde se puede ir de excursión por la zona, qué deportes pueden practicarse y dónde, qué actividades culturales se desarrollan en la localidad, etc. Y "no haga pereza", ¡vaya y disfrútelas!, a veces quedarse tumbado sin hacer nada puede ser agradable, pero otras veces deja a la imaginación que "vuele" hacia el lugar de trabajo.
Aprenda cosas nuevas, a veces las personas no nos atrevemos a hacer cosas por "miedo a no poder hacerlas", porque "ya no tenemos edad", porque "no me van a gustar"... Sin ni siquiera haberlas probado. Inténtelo, puede descubrir que se ha estado perdiendo algo muy interesante o divertido.
Si no sale de su ciudad, aproveche para conocerla. Visite los sitios a los que van los turistas y si puede, lleve una guía de viaje o apúntese a un viaje guiado (hay agencias especializadas en ello).
Salga a espacios abiertos y mire frecuentemente al horizonte (esto aliviará su tensión ocular y los dolores de cabeza).
Fíjese en las cosas pequeñas que normalmente le pasan desapercibidas, tales como ¿cuántos pisos tiene un determinado edificio por el que pasa todos los días?, ¿a qué se parecen las nubes?...,
Disfrute de su familia y amigos. Pregúnteles cosas y escúcheles. Aprenda a disfrutar de cosas pequeñas como ir a la piscina con sus hijos y verles disfrutar sin nada más que hacer, o escuche a su pareja contarle cosas para las que normalmente no tiene tiempo (notará que no sólo es agradable, sino que a su pareja también le agradará que lo haga, y mejorarán las relaciones).
Dedique algún tiempo a "no hacer nada" siempre que pueda estar tranquilo y no pensar en el trabajo. Podrá ver que es agradable estar tumbado sin pensar en lo que hay que hacer después.
Y, por supuesto, apague el móvil. Nada habrá tan urgente que no sepan resolver sin usted. Comprobará que la mayor parte de las cosas que le han llamado para resolver (y que a usted le preocuparon tanto) podían haberlas resuelto sin su ayuda (y a veces incluso antes). Recuerde haber hecho unas buenas listas de tareas.
CenPsiSa