La comunicación

Todas las relaciones humanas se basan en la comunicación entre una o varias personas. Sin embargo, a pesar de ser algo tan importante, la mayor parte de las personas se comunican entre sí por pura intuición, es decir, en ningún lugar se nos enseña a comunicarnos con los demás. Como mucho se nos enseña a controlar el tono de voz o determinados gestos, expresiones...

Por ejemplo, la mayor parte de las parejas con problemas tienen una mala comunicación entre sí: no hablan los enfados, se gritan, presuponen lo que el otro va a decir o está pensando, o simplemente uno de los miembros de la pareja se calla para que el otro no se enfade o para no molestarle.

En general, podemos decir que existen dos tipos de lenguajes, el lenguaje verbal (lo que decimos) y el lenguaje no verbal (el cómo lo decimos: tono de voz, gestos, postura...). Aquí hablaré principalmente del lenguaje verbal.

A nivel global existen tres modos de comunicarse. Cada persona suele tener un estilo característico, aunque puede utilizar distintos estilos dependiendo de las situaciones, de las personas con las que se relaciona, de su estado de ánimo...

Hay un estilo que denominaremos "agresivo". Las personas que se comunican con este estilo sólo tienen en cuenta sus propias necesidades o deseos y no los de los demás. Cuando discuten gritan con facilidad, no piensan antes de hablar y "agreden " los derechos de los demás. Son rígidos en cuanto a sus opiniones, no escuchan a la otra parte cuando les habla y por tanto no cambian de opinión bajo ningún concepto, incluso aunque sepan que no llevan razón. La gente suele temerles, y por ello les dejan salirse con la suya con mucha frecuencia. Así que, si con esa postura obtienen lo que quieren... ¿para qué van a cambiarla?

Otro estilo de comunicación es el "no-agresivo". Este estilo suelen tenerlo las personas que denominamos tímidas. Es justo el contrario del anterior. Piensan tanto en los demás, en cómo se van a sentir, en no hacerles daño, en qué van a pensar de ellos, en no dar un escándalo... que no dicen lo que piensan y prefieren dar la razón al otro a pesar de saber que no la lleva. Cuando tienen que hablar piensan mucho lo que van a decir, y cómo van a decirlo. Cambian de opinión a la menor contradicción que se les plantee, tanto si les convence (lo cual es fácil) como si no. Su tono de voz es bajo, con gestos claros de inseguridad (no miran a la persona con la que hablan, no saben qué hacer con las manos, juguetean con objetos, dedos, etc.). Su prioridad es no molestar a la persona con la que hablan, y al no oponerse, lo consiguen. Por eso, vuelven a hacer lo mismo en la siguiente oportunidad. Sin embargo, se sienten frustrados cuando ven que no han conseguido hacer valer sus derechos, y suelen dedicarse a pensar lo que "deberían" haber hecho o dicho. Los sentimientos de inferioridad que le hicieron comportarse así se empeoran, por lo que la próxima vez, es aún más fácil que utilice éste tipo de comunicación.

El estilo de comunicación alternativo es el "asertivo". La persona asertiva defiende sus derechos sin menospreciar los derechos de los demás. Dice lo que tiene que decir intentando no hacer daño, es decir, es educado y amable, aún en situaciones que podrían ser desagradables. La persona asertiva confía en sí misma, por ello escucha a los demás y reflexiona sus opiniones. Esto no implica que deba variar las suyas, pero, al ser flexible, no le importa reconocer que no tiene razón (y no se siente inferior por ello) y puede modificar esa opinión o cambiarla por completo. Este estilo de comunicación es el ideal, aunque es difícil mantenerlo en muchas ocasiones (sobre todo si se está dialogando con una persona "agresiva").

A utilizar este estilo de comunicación se puede aprender a base de entrenamiento, así pues, si una persona que no lo utiliza habitualmente decide esforzarse en ponerlo en práctica en pequeñas situaciones irá viendo su eficacia, por lo que se atreverá a ponerlo en práctica en situaciones algo más comprometidas, y así sucesivamente.

La comunicación tiene dos componentes igual de importantes: la comunicación verbal y la "no verbal".

En la comunicación "no verbal" entran los gestos, el tono de voz, la postura corporal, la expresión facial... Si una persona dice algo pero sus gestos contradicen lo que ha dicho, la mayor parte de la gente decidirá que el mensaje válido es el "no verbal", ya que es el más difícil de controlar voluntariamente. Es decir, si alguien le dijese que le encanta su corte de pelo pero pusiese cara de extrañeza, se riera, o el mensaje no fuese natural, lo más probable es que pensase que le está mintiendo.

El problema es que a veces presuponemos lo que el otro puede estar pensando sin poder comprobarlo realmente. Por ejemplo, una persona que siente ansiedad o esté cansada tendrá una expresión poco natural, tensa, que su interlocutor puede interpretar como una mentira. Un ejemplo más concreto, una persona que llega tarde a casa después de un agotador día de trabajo y su pareja le pregunta "dónde ha estado" con un tono irritado (que puede ser porque también haya tenido un mal día), el tono irritará a su vez al primero que le contestará mal (tono agresivo, irónico, o incluso despectivo). Esto hará sentir a su pareja que puede estar mintiéndole o que no piensa en él/ella, o que tiene mal carácter, por lo que la próxima vez que se retrase le hará la pregunta aún más irritado. Y ya estará instaurado un sistema de comunicación agresivo.

¿Cómo puede controlarse este círculo vicioso o cualquier otro problema de comunicación?

Como casi todos los problemas, la comunicación funciona en un continuo normalidad-anormalidad. Sin embargo, aquí expondré un pequeño número de consejos para mejorarla:

¿Qué puede hacer una persona con un estilo no-agresivo para defender sus derechos?

Después de plantearse los cuatro puntos anteriores debe ponerlos en práctica en pequeños "experimentos", para ver que puede hacerlo y que no es tan difícil. Esto le ayudará a incrementar la opinión que tiene sobre sí mismo, y le servirá de aliciente en los próximos "experimentos".

Puede entrenarse también en casa (incluso grabándolo en un cassette), a utilizar un tono de voz adecuado y tranquilo, y puede además ensayar el "papel" que desea, es decir, pensarse en casa lo que va a decir si le contestan una u otra cosa, cómo va a decirlo, qué gestos deberá poner, etc.

Una persona agresiva debe tener en cuenta que, a pesar del beneficio que obtiene siendo así, a largo plazo está haciéndose daño a sí mismo, porque las demás personas dejarán de tenerle en cuenta para muchas cosas (para evitar que les haga sentirse mal), se sentirán incómodos con él/ella y perderá oportunidades de conversar, amistades, e incluso otros puntos de vista que podrían haberle sido útiles en otros momentos.

Al igual que la persona no-agresiva puede ensayar en casa, pero buscando situaciones en las que pueda enfadarse, defender sus derechos, etc.

Tres últimos consejos a la hora de hablar un enfado con otra persona:

CenPsiSa

Mª Isabel García Medina - Psicóloga Colegiada Nº: M-11045

página principal

Hosted by www.Geocities.ws

1