Ansiedad de Separación
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Como en la mayor parte de los miedos, el miedo a la separación de la figura a la que el niño/a se encuentra más unido/a es un miedo adaptativo, es decir, en un momento evolutivo es importante para ese niño/a la cercanía física y emocional de su madre o de una persona que pueda hacerse cargo de él o ella, alimentarle, darle calor, y protegerle en general. Por ello, puede aparecer a los 6 ó 8 meses y mantenerse con diferentes grados de intensidad hasta los 2 ó 3 años.
La diferencia entre una ansiedad normal ante la separación de una figura importante (madre, padre...) y un trastorno de ansiedad de separación está, no tanto en los síntomas, sino en lo excesivos o no que sean. Se le suele reconocer porque el niño/a presenta:
- Preocupación por perder o que le ocurra algún daño a la figura afectiva
- Llanto o angustia ante la separación de dicha figura. También puede vivir igual la anticipación de la separación aunque esta aún no se haya producido.
- Resistencia o rechazo a ir al colegio para no separarse de su madre, padre...
- Miedo a estar solo/a o a estar en cualquier lugar sin una figura afectiva significativa.
- Resistencia a irse a dormir a un lugar fuera de su casa o resistencia a acostarse en su propia casa pero sin que le acompañe alguno de ellos (padre, madre...).
- Temor a que una desgracia le separe de ella (ser raptado, perderse...)
- Pesadillas sobre la separación
- Quejas físicas (ej.: dolor de cabeza, dolores de estómago, náuseas, vómitos...) asociadas a la separación.
Así pues, y como en todos los trastornos de ansiedad los síntomas son de tres tipos: cognitivos, es decir, pensamientos que le hacen sentirse mal tales como preocupación, miedo a que algo pueda ocurrir, etc.; somáticos, es decir, malestar físico sin causa física aparente (vómitos, pesadillas, dolores de cabeza...), y conductuales (rechazo a ir al colegio, dejar de salir a jugar, no separarse de la madre ni dentro de la casa...).
Ante la anticipación de la separación, o cuando ya ha ocurrido pueden darse incluso palpitaciones e hiperventilación. Lo más normal es que el niño/a que sufre de trastorno por ansiedad de separación lo manifieste con llantos, gritos, súplicas o asiéndose fuertemente a la madre.
Lo primero que suele preocupar a los padres es el rechazo a ir al colegio, y es por lo que normalmente acuden a un especialista. Sin embargo, estas conductas ya se manifestaban antes y en otras situaciones tales como que el/la niño/a no quería quedarse con otras personas que no fuese la madre, el padre, la abuela, etc., incluso evitando quedarse con personas con las que antes no tenía ningún problema. Son niños que suelen haber acudido ya al médico en más de una ocasión por los síntomas físicos que presentan. Los niños/as un poco más mayores pueden haber pasado incluso por muchas actividades extraescolares sin llegar a encontrarse bien en ninguna de ellas o incluso pueden rechazar ir a un capamento de verano por no estar separados de sus padres, etc.
En muchas ocasiones se puede observar también una sobreprotección de los padres hacia esos hijos, por lo que si los niños/as perciben que sus propios padres también sienten ansiedad o desasosiego cuando se separan de ellos/as ¿cómo pueden sentirse ellos/as mismos/as tranquilos/as?
En principio, el trastorno de ansiedad de separación suele ir desapareciendo con el tiempo, a medida que los/las niños/as van adquiriendo independencia y seguridad en sí mismos/as. Es comprensible y también adaptativa una cierta ansiedad a la hora de dejar a los hijos/as que se enfrenten solos/as a las situaciones ya que están más expuestos a sufrir daño que si están bajo una supervisión constante, pero para un desarrollo adecuado, los padres suelen ir dejando poco a poco que se vayan exponiendo a esas situaciones, animándoles, apoyándoles y reforzando esa independencia. Si por alguna razón el/la niño/a no consigue superar esa ansiedad a una edad temprana, es probable que lo vaya superando poco a poco y sólo sería aconsejable acudir a un especialista cuando haya somatización, es decir, el malestar físico del niño/a le esté haciendo sentirse mal, la asistencia al colegio esté suponiendo un problema o impida la vida normal del mismo niño/a o de sus padres.
CenPsiSa