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| Turbulencias de un fumador Parece como si la guerra entre el intolerante y el fumador se haya terminado. Sencillamente ha ganado el intolerante. Noticias de última hora: El gobierno español (por supuesto representando a la parte intolerante) impone un decretazo a los fumadores. Restricción de áreas de consumo. No sólo ya los locales, hasta en nuestro propio coche se prohíbe fumar. Un día de éstos irrumpirán en nuestros hogares y destrozarán no sólo nuestra intimidad, sino también nuestros humidores y nuestros lugares de encuentro. Algún día no muy lejano fumar será como atracar un banco. ¿Aumentará el consumo de tabaco? Casi seguro que sí. Está garantizado que todo lo prohibido atrae. Y entonces volveremos a las “cavernas”, a los lugares oscuros, a los sitios perdidos para entre risas y temblores disfrutar de lo arrebatado. ¿Qué daño hacemos...? Unos dirán que no hay quién aguante ese horrible horror, otros decidiremos renunciar a cenar con los amigos y algunos ... Llevamos ya más de media docena de años que en centro Europa surgieron aquellos “pub” en los que la gente se encontraba ya no para bailar, ni para escuchar música, ni para hablar. La gente se dirigía allí para disfrutar de lo PROHIBIDO. Aquellos locales son lugares de ocio para marginados. Sí suena fuerte, pero a partir de YA los fumadores seremos “esos apartados y marginados” de la sociedad que no quiere unirse a favor de una causa tan “honorable” como la intolerancia. Y hay que tener cuidado. Porque hoy los intolerantes abanderan la lucha hacia la opresión del fumador. Mañana puede ser cualquier otra actitud. ¿Mañana? No hace falta esperar a mañana. Otra guerra surge en nuestro país con el tema de las religiones. Hoy es mejor ser musulmán que cristiano. Los primeros parecen que tienen más privilegios que hasta en su propio país. Los españoles somos “tontos” para ellos. “Les damos las cosas gratis”; les permitimos ejercer sus ritos religiosos dentro de nuestras escuelas, mientras los nuestros parece como si fueran de extranjeros. Cualquier día nos tendrán que marcar de por vida en nuestros cuerpos tan sólo por ser católicos. Al igual que con el genocidio nazi, hoy decir que soy cristiano es “jugarte la vida”. Ahora no moriremos, pero mañana... ¿Puede ser mi actitud exagerada? Puede parecer, pero tal y como caminan los dirigentes de nuestro actual gobierno si hoy fumar forma parte de un acto erróneo, mañana pertenecer a una religión es perderse en el pasado, y hablar después en castellano puede que sea quedarse estancado en “una lengua que debe morir”. Es como si mereciera la pena destrozar un país por el puro y puñetero afán del PODER. Son turbulencias de un fumador. Casi seguro, pero casi al escribirlas me producían un tremendo miedo en mi interior. Que paren el tren que me quiero bajar. Quiero apearme de ésta sin razón. Ser cristiano comprometido, formar una familia de las de mis padres o mis abuelos, fumar el puro después de comer o en la partida con los amigos, poder moverte y comunicarte en la misma lengua sin ser por ello señalado o aislado en mi Castilla, o en mi Cataluña, o en mi Galicia, o en mis Provincias Vascongadas, o en mi querida España por la que he sido capaz de viajar como ave libre y sin temor a la maldad. Turbulencias de un fumador que esperan y desean que puedan cambiar. |