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| Sabiduría Nunca hasta ahora había comenzado un escrito describiendo quién soy yo en realidad. En mis manos tengo una Biblia. Soy cristiano porque me bautizaron así mis padres, y cuando tuve uso de razón decidí serlo también, decidí confirmar aquella opción de mis padres. No está de moda ser cristiano, a pesar que Juan Pablo II “El Grande” haya revolucionado los corazones de tanta gente “dormida” o “drogada”. ¡Qué dicha la del hombre que encuentra el camino para ser feliz! Esta vida no es más que un valle de lágrimas por el cual debemos de padecer para alcanzar la paz. Y la paz es el cielo o el encuentro con Dios Padre. Nunca hasta ahora había comenzado un escrito describiendo quién soy yo en realidad. Pero para identificarnos, prefiero mostrar mi DNI. ¿Por qué “sabiduría” como título? Quizás porque define lo obvio. Disfruto del arte de fumar puros. Y no creo que sea un error disfrutar de las maravillas que éste, nuestro atormentado mundo, nos descubre. Decía al principio que en mis manos reposaba una Biblia cristiana y católica (¡tantos adjetivos para una misma creencia...!). Al principio de ésta gran Obra se encuentra el libro del Génesis. En el capítulo primero y desde el versículo noveno al decimosegundo ambos incluidos relata el texto sobre el cual quiero deleitaros hoy: “Dijo luego Dios: “Reúnanse en un solo lugar las aguas inferiores y aparezca lo seco”, y fue así. Dios llamó a lo seco tierra y a la masa de las aguas llamó mares. Y vio Dios que esto era bueno. Dijo después Dios: “Produzca la tierra hierbas, plantas sementíferas de su especie y árboles frutales que den sobre la tierra frutos conteniendo en ellos la simiente propia de su especie”. Y fue así. Produjo la tierra hierbas, plantas sementíferas de su propia especie y árboles frutales que dan fruto conteniendo en ellos la simiente propia de su especie. Y vio Dios que esto era bueno.” Si lo creado es maravilla de Dios, por qué no usarlo con “sabiduría”. Estoy convencido que todo lo negativo tiene su positivo, que toda enfermedad tiene su vacuna, que el odio tiene su nulidad a base de amor. Nada se ha creado porque sí. Todo es resultado de la sabiduría, con letras mayúsculas. Y si es así, porqué negar una de esas hierbas... Estoy convencido que “nicotiana tabacum” forma parte de un regalo que se ha de disfrutar con sabiduría. ¡Dichosa palabra que parece encajar en el puzzle de nuestra vida a la perfección! Esas hojas que recolectadas de su planta sufren un proceso mágico y cargado de mimos, respeto y trabajo, forman más tarde en las manos de un torcedor una pequeña obra maestra. Y nace para morir desapareciendo con toda dignidad en el placer del fumador. En definitiva es como nuestra vida. Nacemos para ser testigos del amor de Dios, y así con nuestra muerte en este mundo regresamos junto al Padre. Nunca hasta ahora había comenzado un escrito describiendo quién soy yo en realidad. Quizás porque nunca nos hemos sentido tocados tan profundamente como ahora. ¡Ojalá sepamos vivir y disfrutar esta vida con sabiduría! |