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Sabia de amigo Sabías amigo, que todo es susceptible de ser cambiado o modificado. Sí, hombre, sí. Yo había planificado ya mi vida. Me sentía orgulloso de ello. Hombre soltero (que no solitario), dedicado a vivir con los demás y no apartado en mi mundo. Quizás me había resignado en alguna ocasión a seguir esa vía como el único camino. Aun así estaba satisfecho. Todo aquello en lo que creía me acompañaba. A veces llegué a pensar que la vida consistía en resistirse a vivir. ¡Qué fuerte! Sabemos que tarde o temprano dejaremos este mundo, pero nunca habría podido pensar que formáramos parte de una competición para saber quién aguanta más. Levantarse por la mañana, trabajar durante todo el día, y acostarse cuando llega la luna. Sólo con pensarlo por un momento, da miedo. Es como si hubiera tomado una copa de más. La vida no se puede reducir sólo a una competición de muerte. ¿Y el amor? ¿No hay sitio para el amor? No hablo de la ñoñería de los adolescentes de dieciséis años... o más, que descubren por vez primera ese extraño sentimiento de regalo y posesión. No, no puede ser. Aunque para los que creemos que ésta vida es de paso, pero es significativa para la futura..., el presente es un reto continúo que desafía y atrae a quien desee ser feliz. ¿Quién dijo que el cigarro Farias es malo? Malo solo somos nosotros. Y a qué viene todo esto. Pues muy sencillo, entre volutas de un Farias Cortados os vuelvo a escribir, amigos de la página de cenadelpuro.com, e intentando haceros partícipes de nuevas impresiones. Dice el refranero popular que “el hombre propone y Dios dispone”. Para los cristianos no sólo es una frase, sino una sentencia. Estructuramos nuestra vida en tantas partes, diversas y puntuales. Pensamos y hacemos lo que creemos en ese momento, y dejamos a veces lo importante en un segundo plano. Nuestro trabajo, nuestras necesidades físicas, pasionales, sexuales..., nuestras ambiciones, nuestras envidias, nuestros egoísmos y falsos propósitos, nuestros miedos y cómo ocultarlos... En definitiva, creamos una telaraña que nos cubre en nuestras depresiones y fálsamente nos ayuda a avanzar en este mundo. Y aún así, y a pesar de todo, Dios dispone. A veces llegan los cambios ofreciendo resistencia. Llegan como regalo. Parece que no hace falta esforzarse por conseguirlo. Aquello que tanto habíamos deseado y no llegaba, ahora se nos regala. Y cuando somos capaces de entenderlo, pensamos que ha sido algo normal. Pensamos que porque convivimos, podemos encontrarnos. Siento amigos que esta vez no os haya deleitado con algún texto sobre el maravilloso mundo del cigarro, pero a veces pasa. Las volutas de un Farias nos ayudan a divagar..., o a poner por escrito la realidad. |