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La amistad (V) Estar al servicio de los demás, es otra escama que cubre la joya de la amistad. Ser amigo de, es caminar por la vida con los ojos y los oídos puestos en los demás. La actitud de entrega supone estar preparado para salir a su encuentro, como si fuéramos una unidad de urgencias de cualquier hospital. Ser amigo de, consiste en vivir nuestra existencia en continua tensión. Es estar preparado y al mismo tiempo prepararse. ¿Admitiríamos un no como respuesta de un amigo? La sociedad actual puede asustarse ante tal cuestión. En nuestro tiempo, donde buscar lo de cada uno es imprescindible, cuestionarse la actitud de servir es caer en el área de lo raro o extraño. La crítica no tiene cabida si no es desde la relación existente entre autoridad e inferioridad. Y no tiene cabida porque solo analiza lo negativo. En cambio, bajo el manto del amor o de la amistad, la crítica no existe como tal. No es que esté adornada, sino que supone la visión, de quien nos ama, recibida desde otra perspectiva. ¿Cabe la separación cuando nuestros cimientos se han anclado sobre la amistad? Cuando un amigo se da... el otro no recibe, sino que también se da. Porque si yo amo a mi esposa, ella no solo recibe mi amor, sino que desde mi intención o antes, ella ya me ama. Sólo bajo esta forma de amistad, es decir la de la entrega total, nuestra vida se realza. Entonces cuál es el significado de la palabra separación. En términos de amistad, no existe. Ni en valor de tiempo, ni en valor físico. La amistad es el gran aliado con quien contamos para no sólo sobrevivir, sino ser feliz y sentirse alegre. La amistad es fruto de un regalo que nos otorga felicidad, optimismo y plenitud. |