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La amistad (III) Cuando un chico y una chica salen como relación de pareja, se llega al convencimiento que las dos partes forman un solo ente. Creo que no me lo creo. Me hace gracia, pues la sociedad en la que vivimos no lucha por ser sólo uno, sino que lo entiende como dos. Todo se fragmenta. ¿Sabéis cuántas personas viven solitarias? El miedo al compromiso y sobre todo a no congeniar es muy grande. ¡Cuántas veces he dicho a mis amigos que es mejor vivir solo que mal acompañado! (Por cierto, refrán de nuestros mayores). Nuestra sociedad está sacrificando los valores más grandes y más ricos que el hombre (o mujer, me da igual qué término utilizar) posee. Si la riqueza de la pareja es inmensamente grande, por qué nos empeñamos en romperlo, en desaparecer su valor y enmascararle otros significados. Tenemos que ser capaces de aprender de nuestros mayores. La experiencia es un grado. No porque lo más “chic” del momento sea crear extrañas situaciones de pareja o modos de vida garantizaremos nuestra felicidad, sino porque lo que nos hace crecer, (como es por ejemplo la convivencia y el roce de y con nuestra pareja) y madurar al final de todo, se nos traduce en felicidad. Dichosos vosotros los que habéis encontrado en la otra parte la felicidad, porque os queda un camino tortuoso, difícil pero esperanzador. Dichosos vosotros porque os tenéis como auténticos amigos. La amistad como encuentro de hombre y mujer. Somos educados para conseguir la felicidad y descubrirla en los acontecimientos de cada día, pero sólo se halla en la entrega hacia los demás, en saber darse. Y cuando lo hacemos todo lo demás se nos regala. Soy una persona profundamente religiosa (aunque no esté de moda), y sé que eso me ayuda y me guía en esta vida a conseguir la felicidad en todos los momentos de mi vida, y como lo siento os lo transmito. Sé que éstos artículos que narran o describen lo que entiendo por amistad caminen al margen del mundo del puro (que quizás debería enfocar), pero son respuesta a comentarios de agradecimiento o interés al respecto. Por mucho que quieran convencerme que el dinero da la felicidad no lo conseguirán. Sólo la tenemos en la medida en que se nos regala. El dinero te da el poder de tener esto o lo otro, pero vivir en compañía de quien nos estima, nos comprende y nos ama solo se puede recibir. El amigo no es mas que un regalo, y si me lo permitís hasta con carácter efímero. Es algo que se nos entregó gratuitamente. Y como vino hoy, mañana puede marchar. Por eso se dice que la amistad es la mayor gloria que el hombre o la mujer puede alcanzar. ¿Os imagináis que la otra parte con la que decidís compartir vuestra vida hasta la eternidad, sea también vuestro amigo o amiga? ¡Que seáis dichosos y pacientes! |