¿Es perjudicial fumar?

La sociedad en la que nos ha tocado vivir...

¿Sabes, amigo, a veces me parece estar soñando? Es como si todo hubiera sido un plan ideado por lo más superior. Yo, desde mi fe, lo llamo Dios.

Tantos hombres con tantas vidas iguales y al mismo tiempo tan distintas, comparten conmigo el gran don de la vida. Mil posibilidades de otras mil elecciones..., y una de esas unidades, decenas, centenas..., de millones soy yo.

Aquí estoy en mi querido hogar rodeado de la colada que se está acabando de hacer en la lavadora, del bizcocho que terminó de cocerse y rodeado por la luz de una juguetona vela arropada por la brisa de la noche y del calor de la música... Y por supuesto en compañía de un simple y singular cigarro.

¿Quién es capaz de decir que fumar mata? Solo nos acercamos a la muerte, cuando nos adherimos radicalmente a un vicio. Fumar no es malo, pero si lo viciamos..., eso ya es otro cantar.

Hoy cae en mis labios un “Compay de Guantanamera”, vitola económica pero hoy me satisface enormemente. Mis papilas gustativas denotan la presencia de un viejo ron con cola que me acompaña un rato.

Si nosotros decidimos cómo queremos vivir este gran don que es la vida, ¿por qué surgen movimientos, grupos, entidades que quieren acabar con este placer tan superior?

¿No deberían los gobiernos prohibir las discusiones, las enemistades, la tristeza, los lloros, las injusticias justas...? ¿No deberían luchar en acabar con todo lo negativo que hay en este mundo, antes de quitarnos los placeres más mundanos?

¡Qué grande es la libertad! Desde el pudiente que puede escoger obras de arte torcidas con elegancia..., hasta las mecanizadas y así más económicas.

Somos nosotros, los fumadores (los que tenemos el lujo de degustar este arte de componer con hojas de tabaco), los que debemos de decidir hasta donde...

Fumar y beber para disfrutar, nunca para desaparecer del mundo. Hemos sido creados como semillas de paz que han de germinar. Debemos de pensar que todos los pueblos puedan algún día fumar “la pipa de la paz”. Luchar por la vida, y no sumergirnos en nosotros mismos, en nuestros problemas y debilidades.

El hombre, entonces, se encontrará realmente frente a sí mismo y frente a sus hermanos entre las volutas del “humo de la paz”... Entonces, cuando llegue ese día, ¿qué dirán los gobiernos de todas las naciones? ¿Podremos disfrutar del hecho de fumar?

¿Es la vida un sueño?

Cuando me siento frente a dos de mis aficiones, que me dan vida (fumar puros y escribir), disfruto sinceramente de la vida. Sería como vivir en la cárcel si yo no lo pudiera hacer, si sólo tuviera que trabajar...

Fumar puros es como encontrarse con nuestra amada. Es adentrarse en nosotros mismos, bucear en nuestros pensamientos, dudas, decisiones... Pero fumar en compañía de otro fumador es simplemente comunicarse sin decir apenas vocablos y participar de una agradable y eterna compañía. Dicen que cuando nuestros mayores han llegado al punto más alto de comunicación, solo la mirada lo dice todo. Igualmente pasa entre los apasionados por fumar puros, pueden hablar de cualquier tema o no hablar porque las volutas de sus respectivos cigarros acogerán y nos harán entender el resto.

¿Seguro que fumar es tan malo?

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