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“El futuro“ ¿Hacia dónde caminamos, o cómo lo hacemos? El mayor miedo del hombre es enfrentarnos a nosotros mismos. Puede ser muy fácil hasta cierto punto el sobrevivir en esta jungla que es el día a día, pero hacerlo en nuestro interior resulta ser más difícil. Quedarnos desnudos y sin defensas en la batalla más importante de nuestra vida, es sufrir la agonía que ocultamos tras nuestros quehaceres. Como trepadera en el jardín nos vamos ocultando ante los demás con amistades, proyectos, ilusiones…, pero muy pocos son capaces de despertar a la vida real. Si me apuráis, creo que nadie se atreve a ello. Buscamos compañía porque nos da pavor la soledad. Ocupamos de igual modo nuestro tiempo porque no sabríamos qué hacer si no tenemos nada que hacer. Siempre existen disculpas para el cobarde. Os aseguro que es más fácil hacer que sentir, es más fácil hacer que observar, es más fácil hacer que vivir de verdad. También es posible que muchos hayáis hecho realidad parte de vuestros sueños, pero estoy convencido que esos sueños no son vuestros sino que nacieron del alma del que huye. Quizás los sueños son reflejo de lo que la sociedad actual dicta. Porque no nos llevemos a engaño, no somos libres porque hacemos lo que queremos. Somos esclavos que vivimos aparentemente liberados obedeciendo las órdenes del que piensa por nosotros y nos lo transmite por ejemplo a través de los medios de comunicación principalmente. Nunca veremos en un periódico la noticia que nos invite a abandonar las reglas del juego y sumergirnos en la vida que no conoce temores. No interesa tener “locos” que desequilibren la balanza de lo socialmente correcto, porque entonces los que mandan perderían poder. Ser diferentes choca en el día a día. Por eso a algunos nos llaman “tontos”. Doy gracias por darme cuenta de la situación, pero en ese momento el miedo me hace temblar mi ser otorgándome la felicidad en seguir siendo esclavo en la rutina. Y entonces sigo siendo raro pero fiel a la esclavitud, fiel al poder. Te preguntas no el hecho de vivir (que es un regalo) si no el por qué de esta vida sin la razón de verdad. Yo creo conocerla pero me siento tan solo, me siento tan solo… Las fuerzas flaquean y aunque sé dónde pongo mi corazón, la realidad me devora como hiena enfermiza que no distingue presa de la que no es. Y en el silencio de mi hogar, a veces tengo la sensación que otro día ha pasado encerrado en la prisión de mis miedos, deseos y esperanzas. Un santo de nuestro tiempo dice que deberíamos de aprender a saber esperar. ¿Hasta cuándo? Lo sabio no es la respuesta, sino la propuesta. Ser libre hoy es mirar al futuro con la esperanza de la ilusión y el optimismo puesto y grabado en el hombre. Ser libre es saber esperar sin poner límites en el tiempo. Ser libre es vivir con alegría que padece aquel que es, se siente y ama.
Burgos, a 19 de marzo de 2009 |