Dr.
Miguel García Reyes
Facultad
de Ciencias Políticas y Sociales-UNAM
En
1991, al concluir la primera Guerra del Golfo Pérsico, el entonces presidente de
Estados Unidos, George W. Bush proclama el surgimiento de un nuevo Orden
Internacional, con carácter unipolar. En él, advierte Bush padre deberán
predominar los intereses de su país y de sus principales aliados como
Ese
mismo año, 1991, el triunfo político militar del capitalismo sobre el
socialismo, es decir de Estados Unidos sobre
Como
era de esperarse, ante la contundencia del triunfo de Estados Unidos en
El
segundo orden petrolero mundial arranca en los años setenta del siglo pasado,
cuando 13 países petroleros, incluyendo a Venezuela, forman
De
esta manera, una vez que se instituye en 1991, el nuevo orden petrolero mundial,
comienzan a aparecer los perdedores: Rusia, los países europeos ex socialistas y
Por
la otra parte, la de los beneficiados por la aparición del nuevo orden petrolero
global, unipolar, se encuentran no solamente las naciones consumidoras y sus
transnacionales sino también la llamada “petrocracia
texana”, que tiene como líder principal a George H.
Bush, padre del actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush. En opinión
de algunos analistas, el verdadero artífice de la construcción del nuevo sistema
mundial que comprende el aspecto político, geopolítico y energético es Bush
padre, quien inició en los años sesenta una meteórica carrera política y al
mismo una impecable actividad empresarial en el ámbito petrolero.
Incluso,
existen versiones, generadas sobre todo en Rusia, de que el “derrumbe” de la
industria petrolera soviética, no fue por causas técnicas sino
más bien deliberada, para que así Estados Unidos pudiera invertir en la
“modernización” de la misma. De esta manera, se piensa que en la caída de
En
este sentido hay que señalar que en la actualidad, son aún muchos los
especialistas que no aceptan la versión oficial de Mijail Gorbachov de que la
industria petrolera soviética pasó de una producción de 13 millones de barriles
diarios de petróleo en
La
desaparición de
Y
es en esa coyuntura cuando el gobierno de Estados Unidos y sus transnacionales
petroleras deciden retomar las riendas del mercado petrolero mundial para
poderlo manejar en su propio beneficio, tal y como lo hicieron en los últimos
años del siglo XIX y hasta principios de los años setenta del siglo pasado a
través del cartel de las 7 Hermanas. En 1969 surge
En
el caso de
Estados
Unidos y sus aliados ricos, incluyendo ahora a Rusia, aprovechando la crisis
petrolera, propusieron la desaparición de
De
esta manera, después de la crisis petrolera de 1998, Estados Unidos se convirtió
en el nuevo dueño del mercado petrolero mundial. Lo fueron también las
transnacionales petroleras de ese país, pero sobre todo la petrocracia texana. Es tanto el
poder que llegó a acumular esta última, que en el año dos mil lograron llevar a
la presidencia de Estados Unidos a George W. Bush y a la de México a Vicente Fox
Quesada. A partir de entonces, ambos personajes acordaron avanzar en la
construcción de un mercado petrolero continental, tomando como eje el Acuerdo de
Libre Comercio para las Américas (ALCA); por su parte, Estados Unidos, siguió
trabajando para construir su “aldea Global petrolera”, en la que ya debían
existir fronteras, es decir mercados petroleros locales. Lo que identificaba a
ambos presidentes era su afinidad ideológica y religiosa con los grupos de la
derecha mas recalcitrantes de sus respectivos países.
Sin
embargo, a finales de los años noventa del sigo pasado, los sueños hegemónicos
de Estados Unidos tanto en el terreno de la política como de la energética,
sufrieron un fuerte golpe; esto, cuando las sociedades de Rusia y Venezuela
llevaron al poder a políticos nacionalistas: Vladimir Putin en el caso de Rusia,
país que en ese entonces está plagada de corruptelas y flagelos sociales, y Hugo
Chávez Frías en Venezuela, un ex coronel del Ejercito de ese país, y quien años
atrás había intentado deponer al entonces presidente Carlos Andrés Pérez, a
quien acusaban de corrupción y tráfico de influencias. En ambos casos, los nuevos líderes advirtieron
que retomarían el pensamiento de sus raíces nacionalistas, pero con un toque
integracionista.
El
arribo de ambos políticos al poder, lo que ocurrió en países que separan miles
de kilómetros de distancia, tuvo serias repercusiones en el acontecer político,
geopolítico y energético mundial. Esta situación comenzó a alarmar a Estados
Unidos y a sus transnacionales, las cuales habían pensado y concluido que el
neoliberalismo y la globalización eran insuperables. La preocupación tenía
fundamento ya que se trataba de Rusia, una potencia militar y de Venezuela una
potencia petrolera
A
esta preocupación de Estados Unidos por la aparición de líderes políticos
nacionalistas en Europa y América Latina, se sumaron otras como son su crisis
financiera, los problemas que tiene con su deuda externa y con el déficit
publico, los obstáculos que se le estaban presentando para sacar adelante su
proyecto de construcción de un nuevo paraguas atómico y la expansión que en ese
entonces realizaba
Sin
subestimar la importancia que tiene para la economía de Estados Unidos una
futura crisis energética mundial, es indudable que para ese país, a finales de
los noventa y principios de la década actual, tenía como prioridad la contención
del movimiento globalifóbico que había hecho explosión
durante las manifestaciones de Seattle, capital del estado de Washington. En
este sentido, mas que preocuparle a Washington la posibilidad del surgimiento de
una crisis petrolera, lo que le tenía bastante molesto, eran las
manifestaciones, locales y en el exterior, que repudiaban al Grupo de los 7
países más ricos y a las
transnacionales sobre todo las estadounidenses; estas últimas se habían
fortalecido en todo el planeta, gracias al ajuste estructural que imponían el
FMI y el BM en los países en vías de desarrollo.
Ante esta situación, es decir, el tener
que enfrentar necesariamente en el corto plazo una crisis energética, y por la
otra, detener el movimiento antiglobalizador, los
miembros del gobierno de Bush hijo, conocidos como “halcones”, decidieron crear
una justificación para poder resolver los dos problemas: por una parte eliminar
a los globalizadores y por la otra invadir zonas del mundo con un gran potencial
petrolero, como era el Asia Central ex soviética y el Medio Oriente.
De
esta manera, con los ataques a Washington y Nueva York, planeados seguramente
desde las oficinas de
En
este sentido, es posible asegurar que hasta el 1 de mayo del 2003, fecha en que
Estados Unidos proclamó su triunfo en la segunda guerra del Golfo Pérsico,
persistían en el planeta el sistema mundial unipolar encabezado por Estados
Unidos y sus aliados europeos. Este sistema lo componen entre otras variables la
política que es unilateral, la
geopolítica que es neoimperialista y el
energético que es unipolar.
Sin
embargo, la alegría de los funcionarios de Washington, al poder detentar el
poder a nivel planetario, se fue diluyendo poco a poco, en la medida en que dos
países, Rusia y Venezuela se fortalecían tanto en el terreno de la política como
de la energía. A esto hay que agregar la renuencia de
Así
las cosas, y a pesar de la violencia de sus actos políticos y de su práctica
diplomática unilateral, hoy Estados Unidos mira con atención y con temor el
surgimiento de un nuevo equilibrio de poder, similar al que existió durante el
periodo de
En
el caso de Rusia, la confrontación directa contra Estados Unidos en el terreno
petrolero comenzó a gestarse desde el conflicto que enfrentó a los rusos con los
chechenos por una supuesta “autonomía política” que
exigen estos últimos. Como se sabe, lo que hay en realidad detrás de esta pugna
política es la intención de las naciones consumidoras de petróleo de arrancar de
la órbita de influencia de Rusia al pueblo checheno.
Por esa razón, hoy, tanto Washington como Arabia saudita, Pakistán y
Otras
señales que dirigió Rusia a Washington para que este pudiera reconsiderar su
actitud hegemónica energética fueron: su participación junto con China, Tadjikistán, Uzbequistán y Kasajastán en el Grupo Shangai, que entre otros puntos
aborda el tema energético regional;
la
construcción de oleoductos y gasoductos rusos para abastecer de hidrocarburos a
China, Japón y Corea del sur; la negativa de vender la empresa rusa Yukos a una transnacional petrolera estadounidense; y
finalmente la reciente petición a Ucrania de pagar más por el gas ruso que
compra; esto último fue lo que realmente demostró que Rusia está decidida a
retornar al escenario político y energético mundiales. En este sentido, se puede
asegurar que con la dependencia actual energética de Europa, Rusia puede tener
en este continente un aliado geopolítico muy importante en su lucha contra la
hegemonía estadounidense.
En
lo que respecta a Venezuela, a pesar de que se trata de una nación más pequeña
que Rusia, tanto en población como en territorio y capacidad militar, en los
últimos años ha demostrado que su carta energética, y en este caso la petrolera,
es un arma igual de mortal que una bomba atómica. Los recientes proyectos
energéticos regionales de Venezuela han logrado no solo preocupar sino también
enojar a
Sin
embargo, la visión geopolítica del mandatario venezolano –hay que recordar que
ante todo es un militar- consiguió vulnerar la influencia de Estados Unidos en
América latina. Hechos como la derrota de Washington en la reciente Cumbre de
las Américas en Argentina, el ingreso de Venezuela al MERCOSUR y la frustrada
iniciativa mexicana para realizar el
Proyecto Energético Mesoamericano, demuestran que Estados Unidos ha
perdido el control de su traspatio energético.
A
estos acontecimientos que están cambiando los equilibrios políticos,
geopolíticos y energéticos a nivel regional e incluso mundial, hay que agregar
otros como son el fortalecimiento de
Finalmente
hay que señalar que debido a la trascendencia del proyecto bolivariano de
Venezuela, este año, otras naciones latinoamericanas, que hoy son gobernadas por
la derecha retrógrada, podrían adoptar gobiernos liberales. Es el caso de Perú,
Ecuador, México y probablemente también Paraguay y Colombia. De ocurrir esto,
entonces sería mas evidente el derrumbe del proyecto geopolítico y energético,
ambos hegemónicos, de Estados Unidos, en el continente americano y la región del
Caribe. Esto en beneficio de las naciones de la región que piden se les
reconozca su derecho a vivir en paz y en armonía con sus vecinos y con el resto
del mundo.
De
esta manera, podemos asegurar que en la actualidad dos países, Rusia Venezuela, que se identifican por la
profundidad de su historia y por la existencia de personajes de corte
nacionalista, están en sintonía y se encuentran elaborando estrategias que
permitan al mundo contener a Estados Unidos. Si ambos lideres, Vladimir Putin y
Hugo Chávez permanecen en los próximos años en el poder, entonces es muy
probable que estemos ante el surgimiento de un nuevo sistema internacional que
abarca, insistimos, las áreas de la política, la geopolítica y la energía, De esta manera
si el sistema mundial actual que emerge de la primera guerra del Golfo Pérsico,
en 991, ya está en su fase terminal, el siguiente orden, con el apoyo de Rusia y
Venezuela, será más justo y respetuoso de las soberanías y de la amistad entre
los pueblos.