LA TECNOLOGÍA COMO PALANCA DEL DESARROLLO ECONÓMICO

Por el Ing. Juan Antonio Prieto García

 

 


México a diferencia de muchas otras naciones tiene una gran riqueza en su subsuelo, en su suelo y en su mar patrimonial, pero la riqueza más importante es su capital humano, el cual cada día esta más subvaluado, debido al nivel educativo, que presenta. Las naciones que tienen economías desarrolladas, y emergentes, socias de México en la OCDE[1], le han apostado a éste recurso desde hace muchas décadas, y los resultados han sido espectaculares, no les ha importado contar con recursos naturales, no les ha importado tener una gran extensión de mar patrimonial, o tener grandes recursos energéticos, lo único que les ha importado ha sido potenciar el capital humano de sus habitantes, y para esto han destinado un alto porcentaje de su producto interno bruto,  han vinculado a la planta industrial con las instituciones de investigación y de educación superior en planes conjuntos para el desarrollo tecnológico.

 

Los resultados, son ampliamente benéficos para ambos sectores, el educativo y el industrial. El sector de la educación se ve reforzado con toda la infraestructura y los recursos necesarios para  obtener un alto nivel de educación y capacitación, que les permite el desarrollo de tecnologías exitosas y la generación de nuevas patentes. El sector industrial obtiene estas patentes y tecnologías, que son convertidas en bienes y servicios de consumo para el mercado interno y para el externo, y el beneficiario  final es el país, en su economía, resultado de una generación de riqueza a través del empleo  de calidad bien remunerado, con el bienestar de la sociedad asociado.

 

Imaginemos por un momento a México con un capital humano de alta calificación tecnológica, produciendo, equipos de comunicación de alta tecnología como lo son: celulares, equipos de radio comunicación inalámbrica, satélites de comunicación, redes de microondas, etc. Desarrollando y compitiendo en este mercado, a la par con otros países como Finlandia, Japón, Estados Unidos y muchos otros.

 

Imaginemos a México, produciendo barcos, para hacer una explotación intensiva de su mar patrimonial, tan valioso y extenso en especies marinas, comercializando y empacando al alto vacío productos del mar para exportar a todo el mundo a precios competitivos. Vemos a México produciendo miles de toneladas de harina de pescado para los mercados internos y externos, y agregando esta harina a las galletas y panes, aumentando el nivel nutricional de la población. Barcos para transportar los hidrocarburos provenientes de su subsuelo, en lugar de rentarlos a precios fijados por el arrendador, barcos para la vigilancia de nuestro mar patrimonial, y para diversos usos.

 

Podemos visualizar a nuestro México produciendo ferrocarriles de alta velocidad y de carga,  transportando el 80% de sus productos por este medio, reduciendo significativamente el costo de venta al consumidor final.

 

En el sector del transporte, también tenemos la capacidad de producir desde automóviles hasta autobuses, camiones de carga, tractocamiones, y camionetas de 100% de fabricación nacional. En este mismo sector, la producción de aviones y helicópteros de transporte y carga esta dentro de las posibilidades de un México tecnificado.

 

 

Hagamos la planeación necesaria para empezar a producir plantas productoras de electricidad y de todos los equipos y materiales para mantener y aumentar la capacidad de generación del sector eléctrico, dediquémonos al diseño construcción de equipos y plataformas para producción de petróleo. Tenemos la gente. Las viejas generaciones de técnicos e ingenieros dispuestos para enseñar a las nuevas generaciones, y éstas, ansiosas de aprender.

 

En éste sector energético deseo hace un paréntesis especial.

 

Darle a México la capacidad de producir su propia energía, es darle la llave de la independencia económica, y de asegurar su viabilidad como Nación, para las próximas generaciones.

 

Los ahorros de transferencia de capital al extranjero, que como Nación tendría México, por el solo hecho de fabricar los equipos y materiales para la producción y comercialización de los sectores eléctrico y petrolero, le permitirían a México invertir este dinero en desarrollo tecnológico y empezar el despegue para llegar a ser una Nación desarrollada en pocos años.

 

En política energética siempre será mas barato construir y operar nuestras plantas productoras, que dejar que otros tomen el negocio y lo hagan por nosotros. Esto es el precio del subdesarrollo, y significa renunciar a crecer tecnológicamente, y a la posibilidad de dar empleo de calidad a nuestras generaciones de jóvenes.

 

Los expertos pronostican[2] que dentro de aproximadamente 19 años, para el 2025, la crisis energética mundial será de tales proporciones, que propiciará el empobrecimiento y la dependencia de los energéticos de otras naciones, para aquellos que carezcan de autosuficiencia energética.

Los estudios sobre energía fijan la demanda mundial de petróleo en 83,07 mbd[3] en 2005; y en 84,64 mbd en 2006. Para esto, se basan en la premisa de que este año la economía del planeta mantendrá un vigoroso crecimiento, de un 4,3 por ciento, aunque algo menor que el registrado en 2005, y que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), calcula en un 4,6 por ciento.

 

Los expertos ven riesgos, especialmente en EEUU, que es esencial para el mercado petrolero, porque consume un 25 por ciento de la demanda mundial de crudo.

 

Para este año la OPEP espera que la demanda de petróleo en Norteamérica crezca un 1,38 por ciento, hasta los 25,81 mbd, desde la media de 25,46 mbd consumida en 2005; mientras que la demanda de China, segundo consumidor mundial, aumentará un 6 por ciento, hasta los 6,94 mbd.

 

Con respecto a China, cuyo crecimiento es uno de los factores principales que han encarecido el crudo, los informes reflejan la incertidumbre que reina en cuanto a los datos sobre la oferta y la demanda de crudo, al recordar que "el crecimiento de la demanda china ha sido revisado a la baja muchas veces".

 

México carece de una política energética de largo plazo, que considere en forma seria esta amenaza mundial y fundamente su crecimiento energético en la autosuficiencia,  que tienda a disminuir porcentualmente, año con año a partir del 2007, la dependencia de los hidrocarburos para producir su electricidad. Sin embargo, al contrario de la tendencia mundial, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en su programa de inversiones (POISE)[4] 2005-2014 considera más del 82% de la capacidad a instalar, en centrales de ciclo combinado, turbotas y combustión interna que utilizan principalmente como combustible gas natural, el cual PEMEX no tiene la suficiente capacidad para abastecer la demanda actual, y lo esta importando desde hace varios años.

 

Adicionalmente tiene considerados 6178 MW, de capacidad no defina con que proceso se realizará, sin embargo el artículo 125 de la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica, deja en libertad del licitante, para elegir el proceso, con lo cual producirá la energía eléctrica, debemos pensar de acuerdo a la tendencia, que la elección se inclinará por centrales de ciclo combinado en su mayor parte.

 

 En cuanto al transporte, debemos entrar de lleno a la producción de combustibles que no sean a base de hidrocarburos, como son por ejemplo: el metanol, y otras del mismo tipo. Y entrar al diseño y producción de las celdas de hidrógeno, para todo tipo de vehículos.

 

Veamos que esta haciendo Suecia, que quiere ser el primer país del mundo en prescindir completamente del petróleo, concentrándose en fuentes de energía renovable, esfuerzo que requerirá de la participación de todos los sectores de la sociedad sueca y un horizonte de 15 años.

 

“Nuestra dependencia del petróleo debería tocar a su fin en el 2020”, ha declarado la ministra de desarrollo sostenible, Mona Shalin. El proyecto que se propone hacer de Suecia un país sin petróleo está dirigido por un consorcio de industriales, universitarios, agricultores, constructores de automóviles, funcionarios y otros sectores. Presentarán un informe al parlamento sueco dentro de unos meses.

 

El parlamento sueco ha declarado que el proyecto que tiene como objetivo la sustitución de los combustibles fósiles por formas renovables de energía era esencial debido a motivos ambientales y económicos. “Librar a nuestro país de los combustibles fósiles nos traerá grandes ventajas, comenzando por la reducción del impacto de las fluctuaciones del precio del petróleo, el cual se ha triplicado desde el año 1996”[5], ha explicado la ministra Shalin.

 

Si los mexicanos no modificamos nuestra política energética, sólo solo nos quedará esperar con resignación a que el destino nos alcance y nos convierta en dependientes de los poseedores de los bienes de producción de energía y de los energéticos. Y el costo que habrán de pagar las próximas generaciones seguramente será muy alto, tal vez incluso a cambio de perder su soberanía y su autodeterminación.

 

De ahí la importancia de empezar por este sector, a desarrollar tecnología propia privilegiando las fuentes renovables de energía.

 

El desarrollo se basa en la educación Recordemos las palabras de Benito Pablo Juárez García: “Yo salí de Guelatao hacia la ciudad de Oaxaca con el deseo vehemente de aprender”.

 

Estas palabras han inspirado a muchas generaciones, y también inspiraron al presidente Lázaro Cárdenas del Río, para la creación del Instituto Politécnico Nacional en 1936. Él plasmó en su “Ley Orgánica“, vigente hasta la fecha, el ideario mismo de la nación:

 

LEY ORGANICA DEL INSTITUTO POLITECNICO NACIONAL

 

ARTICULO 1.- El Instituto Politécnico Nacional es la institución educativa del Estado creada para consolidar, a través de la educación, la Independencia Económica, Científica, Tecnológica, Cultural y Política para alcanzar el progreso social de la Nación, de acuerdo con los objetivos Históricos de la Revolución Mexicana, contenidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

¿Qué es lo que le ha impedido a México alcanzar el nivel tecnológico de los países desarrollados?.

 

La respuesta es clara, a sido un deficiente programa educativo, que no permite el  desarrollo tecnológico del país. Lo que México requiere es un sistema educativo consistente y con una alta dosis de civismo, que inculque, en las nuevas generaciones, la filosofía  de que México necesita de mexicanos que luchen y trabajen por el presente y el futuro de la nación.

 

El objetivo primordial de una nación es tener una política económica que procure el crecimiento del producto nacional y del empleo, así como elevar el bienestar de la población.

 

“MÉXICO no alcanzará un futuro venturoso, a menos que logre conformar un proyecto en el cual la población se sienta orgullosa de ser partícipante", señaló hace casi tres años el renombrado escritor Alvin Toffler.

 

Los pueblos que han logrado proyectos de nación de amplia aceptación ciudadana gozan de estabilidad política, cohesión social y, las más de las veces, de una consolidada prosperidad económica.

 

Analicemos un gráfico y un esquema[6] que nos muestra las vaivenes de la economía Nacional, por estar a merced de los dueños de la tecnología.

 

Todo esto que hemos mostrado, nos invita a retomar el camino que México tenía hasta 1982, camino que se vio truncado por la entrada abrupta al mercado mundial, sin estar preparado para enfrentar éste reto, debido principalmente a nuestro bajo desarrollo tecnológico, este nuevo esquema  deberá de partir de las condiciones de globalización mundial existentes.

 

 Los analistas económicos, han elaborado múltiples estudios para analizar a “toro pasado” que fue lo que pasó con la economía Mexicana, que la condujo a una serie de crisis sexenales desde 1982 hasta la fecha. Veamos algunos de estos análisis desarrollados por el investigador de la UNAM,  Dr. José Luis Calva:

 

“Durante los 23 años de experimentación neoliberal (1983-2005), el Producto Interno Bruto apenas creció a una tasa media de 2.4% anual; la acumulación de capital físico -en maquinaria, equipo y construcciones- apenas creció a una tasa media de 2.3% anual; los salarios mínimos perdieron 69.7% de su poder adquisitivo (retrocediendo a un poder de compra inferior al que tenían en 1946); más de 6 millones de mexicanos, trabajadores varones en su mayoría, emigraron a Estados Unidos; y más de 20 millones de mexicanos pasaron a engrosar las filas de la pobreza y la indigencia.

 

La resuelta promoción de la educación y la salud pública; las políticas sectoriales orientadas al fomento de la agricultura (con sus múltiples instrumentos específicos: política de precios de garantía, Ceimsa-Conasupo, etcétera) y al fomento de la industria manufacturera (con sus instrumentos sectoriales, impulsores de la sustitución de importaciones); la intervención directa del Estado en el desarrollo de la industria energética, que arranca de la fundación de la Comisión Federal de Electricidad en los años 30 y de la nacionalización de la industria petrolera; fueron acciones plenas de audacia e iniciativa histórica de ese proyecto nacional que precedió al consenso keynesiano de la posguerra y al consenso estructuralista latinoamericano.

 

Gracias a este proyecto, el Producto Interno Bruto de México se incrementó 1,592.7% entre 1935 y 1982, al crecer a una tasa de 6.1% anual, lo que representó un crecimiento de 348% en el PIB per cápita durante ese lapso.

 

El viraje radical hacia el neoliberalismo económico significó la cancelación de nuestro proyecto nacional, para abandonar a un México sin destino propio a la deriva del mercado global.

 

Los resultados del extravío están a la vista: después de 23 años de experimentación neoliberal, el PIB per cápita resultó ser (en 2005), apenas 15.6% mayor que el alcanzado en 1982, al crecer el PIB a una tasa media de apenas 0.6% anual.

 

Ahora bien, no le podemos pedir al tiempo que vuelva, ahora en 2006, debemos sacar provecho de esta experiencia, y aprender a desarrollarnos dentro del neoliberalismo imperante en todo el mundo, a establecer convenios y utilizarlos óptimamente para potenciar nuestra planta productiva, y nuestro sistema educativo, otras naciones lo han logrado tanto en Latinoamérica como entras latitudes, tomemos como ejemplos a Brasil y Chile.

 

En el paradigma keynesiano, el mecanismo de precios puede no resolver eficazmente los desajustes del sistema económico: los precios responden con lentitud a los excedentes de oferta y, en menor medida, a los excedentes de demanda, de modo que no hay un ajuste automático e inmediato en los mercados; el ahorro no se convierte automáticamente en inversión; la equidad distributiva del ingreso no brota automáticamente del sistema de precios, al contrario:

 

 "La economía capitalista genera dos problemas fundamentales: desocupación y concentración de la riqueza y el ingreso" (Keynes). En consecuencia, el paradigma económico construido por Keynes postuló la necesaria intervención del Estado para conseguir un mejor desempeño del sistema económico; durante varias décadas este paradigma dominó el pensamiento económico occidental

 

En los países desarrollados, el consenso keynesiano otorgaba confianza a las políticas macroeconómicas activas (monetaria y fiscal) para regular el ciclo económico y conseguir un alto nivel de ocupación, al tiempo que el Estado de bienestar, basado en impuestos progresivos, era aceptado como instrumento de cohesión social, ampliando las funciones tradicionalmente asignadas al Estado como proveedor de bienes públicos. Además, las políticas de fomento económico (incluidas las políticas comercial e industrial activas) llegaron a ser admitidas para compensar fallas de mercado, que obstruyen la asignación eficiente de recursos e impiden alcanzar los niveles óptimos de crecimiento y bienestar

 

Es importante señalar el papel relevante del Estado en el ámbito macroeconómico, pero otorgando un énfasis mayor a las políticas activas de desarrollo.

 

 Las mayores imperfecciones de los mercados subdesarrollados (mercados segmentados, oligopólicos, con información incompleta y asimétrica) e incluso la inexistencia de algunos mercados; el enorme rezago técnico y educativo; la escasez de ahorros privados y de empresarios capaces de realizar inversiones en gran escala; la dependencia de las exportaciones de productos primarios con precios relativos decrecientes; el dualismo económico (o multimodalismo) con fuertes segmentos precapitalistas; el subempleo estructural y, en suma, la trampa de la pobreza, exigen que el Estado desempeñe un papel más activo en el desarrollo.

 

el verdadero desafío para el gobierno radica en procurar que sus instituciones produzcan resultados económicamente eficientes, socialmente equitativos y políticamente viables.

 

En las empresas públicas de energía Comisión Federal de Electricidad, Luz y Fuerza del Centro y Petróleos mexicanos se ha presentado una pérdida irreversible de activos empresariales, tanto tangibles como intangibles (conocimientos tecnológicos y organizacionales, contactos comerciales, capital social acumulado y reputación de la empresa); y una pérdida permanente de capital humano (...). La volatilidad del crecimiento genera una alta subutilización promedio de la capacidad productiva instalada, en el sector eléctrico manteniendo margenes de reserva MR y margenes de reserva operativa MRI muy altos, que reduce la productividad y las utilidades y por ende afecta adversamente la inversión.

 

Es importante conocer y destacar el resonante "milagro" económico de China, con un crecimiento sostenido a una tasa de 9.2% anual durante los años 80, con una inflación de 7.5% anual en promedio; y en los años 1990-1997, un crecimiento más espectacular de 10.3% anual, con una inflación de 10% anual.

 

Ocupa el tercer lugar mundial en producción de energía con el 10.6% del total mundial, y el segundo como mayor consumidor de energía con el 10.8% del total mundial.

 

En América Latina, Chile (después de la debacle de 1982-1983) expandió su Producto Interno Bruto a una tasa de 6.9% anual durante el periodo 1984-1994, con una inflación de dos dígitos (16.9% en promedio anual, con una tasa máxima de 29.7% y una mínima de 11.5%); y durante los años 1995-1998, el PIB chileno creció a una tasa media anual de 7.3%, con una inflación media de 6.7% anual”.

 

"Toda intención humana está sostenida por los sueños de una vida mejor y el meollo de todo anhelo constructivo es la esperanza". "Perdida ésta, el hombre prefiere refugiarse en el pragmatismo de lo inmediato y eso lo priva de concebir el futuro como materia maleable". "La esperanza, en cambio, es enemiga del miedo y la resignación y elimina sus corrosivos efectos. Amplía al hombre y lo proyecta hacia delante, mientras que la resignación lo limita y lo empequeñece. No se puede pasar de una actitud defensiva de sobrevivencia a la acción transformadora, sin reconstruir la esperanza". Este fragmento, fue dicho por Enrique Semo, investigador de la UNAM.

 

 La investigadora  Amalia Fisher. socióloga de la Universidad Nacional Autónoma de México  (UNAM) puntualiza que el Banco Mundial (BM) considera que 85% de  las familias en México viven en situación de pobreza.

 

De acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Población  (CONAPO), hay 10 millones de mexicanos en la extrema pobreza, en  tanto, se consideran en alta marginación 30 millones de habitantes  más.

 

México, dependiente de un solo mercado (87.55% hacia Estados Unidos y 1.7% para Canadá, es decir, 89.30% del total) tiene, ante sí, serios problemas para el porvenir, si no es capaz de diversificar sus mercados y enriquecerse con el cambio del mundo.

 

Es un deber fundamental de la clase política en un país en vías de desarrollo, como lo es México,  el procurar el ascenso del pueblo al desarrollo, económico, social y cultural.

 

La manera de lograr éste objetivo es elevando el consumo interno, y la producción interna, a través del trabajo de especialización en las diferentes ramas de la producción. Así como empleos de calidad, que den como resultado ingresos altos que permitan elevar el nivel de vida de los mexicanos, permitiendo disminuir las importaciones e incrementar las exportaciones.

En el rubro de las importaciones, las más costosas son las que tienen un alto contenido tecnológico. En áreas como la computación y las comunicaciones, la producción de electricidad y petróleo, la siderurgia y las maquinas para producir bienes de capital.

 

Los países socios de México en la OCDE, procurar incrementar su producción interna de productos, equipos y materiales con un alto contenido tecnológico, para abastecer a su propio mercado, y a través de sus filiales trasnacionales, exportar un alto volumen de productos a otros países, con el consecuente ingreso de divisas a su país, que contribuyen al superávit de su balanza comercial. De manera similar, procuran realizan importaciones con bajo contenido tecnológico y especialmente, de materias primas.

 

"Hoy en día el problema de México no es la inflación, sino el crecimiento y el empleo". (Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, 2001).

 

Él criticó que las políticas macroeconómicas de México, "no hayan ayudado al mejoramiento de la calidad de vida, porque se ha optado por bajar el ingreso real con el propósito de disminuir la inflación".

 

John Mainard Keynes, economista inglés, demostraría poco después en su Teoría general (1936) ya citada, la ortodoxia estaba equivocada, y probablemente sólo la intervención de los gobiernos estimulando la inversión y la demanda -tesis keynesiana- pudo haber generado crecimiento económico y empleo.

 

En éste estudio, hemos podido ver que el Estado es el rector de las políticas que tienden a enlazar los sectores nacionales en una labor de equipo, para sacar el país adelante. No son los economistas, no son los políticos, ni tampoco los técnicos trabajando en forma aislada, como se logra el desarrollo de un país, es con la rectoría del Estado, a través de políticas públicas encaminadas a desarrollar la educación la tecnología y la industrialización del país, de manera intensiva, planeada y coordinada con los mejores talentos de la Nación, tal como lo esta haciendo actualmente China, en donde la dirección de las 100 ciudades más importantes de China esta en manos de los técnicos expertos en la producción.

 

Si México se decide a apostar a la tecnología, y se propone hacer realidad la visión de ser un país desarrollado, tendremos tantas plazas laborales que no veremos en la necesidad de repatriar mexicanos para poder producir todo lo que la planta productiva demanda, en lugar de exportar en cifras estimadas, más de 300,000 mexicanos anualmente.

 

Para lograr este objetivo, requerimos empezar a trabajar ahora mismo, haciendo de las universidades e instituciones tecnológicas, a lo largo de todo el país, centros de investigación y de desarrollo de tecnología aplicada. Si la investigación no se materializa en proyectos viables, no es útil para el país, se requiere un sistema educativo, que considere  a la investigación y capacitación vinculado a las necesidades de desarrollo y crecimiento de la industrialización.

 

 Se debe empezar por el sector energético, que es el que puede dar los recursos necesarios que el país requiere para su despegue. Éste es un proceso largo, debido al enorme rezago que tenemos, pero debemos empezar ahora mismo, apoyándonos en nuestras instituciones, en los recursos que tenemos, y asignando los que hacen falta, aprovechar los convenios firmados con las naciones desarrolladas, y los organismos internacionales, como lo son la ONU, LA OCDE, la CEPAL, la UE etc.,  para capacitar a nuestros estudiantes, y técnicos, capacitación que debe de ser aprovechada en los proyectos integrales para el desarrollo industrial del país.

 

Cuando se unifico Europa en un tratado comercial entre los 15 países miembros, actualmente 25 y se determino utilizar una sola moneda, era previsible una migración de trabajadores de los países menos favorecidos, hacia los países mas desarrollados, esto no se dio, o se dio en un porcentaje muy bajo, debido a los subsidios otorgados por los países mas desarrollados, subsidios no solo monetarios, también tecnológicos, que ayudaron a países como Grecia Irlanda y España ser lo que son hoy en día.

 

Cada ciudadano de la Unión Europea tiene el derecho de trabajar y de vivir en cualquier otro país miembro sin ser discriminado por su origen o nacionalidad , derecho que esta garantizado en el artículo 39 del tratado de la Comunidad Europea.

 

Con la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC), no ocurrió lo mismo que en  la Unión Europea, fue una oportunidad desaprovechada, tanto para México como para Canadá y Estados Unidos, para México recibiendo subsidios en dinero y en tecnología para desarrollar la planta productiva, incentivando el empleo a los niveles mínimos necesarios para retener a los connacionales. Para Estados Unidos y Canadá para no tener que recibir una migración de braceros descontrolada, con la consecuente problemática que han tenido que asumir, cuando se tiene vecindad, a ninguna nación le conviene que exista una enorme brecha económica con sus vecinos, porque finalmente acaba por  afectarle, con la firma del TLC el principal beneficio para Estados Unidos fue asegurar el suministro petrolero de México, factor muy poderoso de negociación, recordemos que mas del 10% del  consumo de petróleo de los Estados Unidos proviene de México por parte de Petróleos Mexicanos, factor que no fue aprovechado por nuestro país, pues no logro negociar un tratado migratorio para nuestros trabajadores, ni transferencias de tecnología ni de capital dirigidos a potenciar el sector industrial nacional.

 

El TLC aún puede invocarse para revisar asuntos de suma importancia como los antes mencionados, todo depende de la capacidad de negociación que los responsables de las revisiones argumenten, y del respaldo y grado de involucramiento que obtengan del Gobierno Federal y de las Cámaras de Diputados y Senadores.

 

Es importante resaltar que la producción de energía es un excelente negocio siempre y cuando se tenga el control completo, la tecnología y este bien administrado, como ejemplo mas claro tenemos a  la compañía norteamericana Exxon-Mobil, que de acuerdo con la revista Fortune en su edición de abril de 2006, señala que fue la empresa que más utilidades tuvo en todo el mundo durante el 2005 la número 1, con casi 340,000 millones de dólares en ingresos.

 

México es el décimo productor mundial de energía, sin embargo sus ingresos se ven fuertemente disminuidos por la dependencia tecnológica, en la exploración, explotación, y distribución de los mismos.

 

Es necesario, de esta manera que los tres poderes de la Nación, apoyen  y mantengan una participación activa para lograr posicionar a México, como una Nación competitiva a nivel mundial, siguiendo los pasos de los grandes, reactivando la creación e innovación tecnológica que el país demanda, a través de proyectos de desarrollo que por su naturaleza son estratégicos y de seguridad nacional


 



[1] OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

[2] Fuente: OPEP.

[3] Millones de barriles diarios.

[4] Fuente: Programa de Obras e Inversiones del Sector Eléctrico.

[6]http://www.shcp.sse.gob.mx/contenidos/informacion_economica/temas/politica_economica/contenido.html

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