NIT DE REIS 2003

Palau Sant Jordi (Barcelona) 5 de enero

La bella ciudad de Barcelona fue escenario un año más de la primera gran cita con nuestra música. Igual que en nuestra más tierna infancia, la Noche de Reyes volvió a colmar nuestros corazones de ilusión y magia, pero esta vez en forma de heavy metal. Sus majestades los Reyes Magos de Oriente no escatimaron en gastos y mostraron toda su generosidad con presentes como los de  Saxon, Virgin Steele o Saratoga. Lamentablemente, no todo fueron sonrisas y más de uno derramó alguna lágrima insatisfecho por el carbón de Iron Savior, Lost Horizon y Blind Guardian. 
Los madrileños Dark Moor fueron los encargados de abrir el festival, que no la noche, pues los asistentes a su actuación estábamos aún con la comida en la boca. Y puestos a hacer metáforas, nos quedamos con la miel en los labios ante un espectáculo excesivamente corto. En apenas media hora, tocaron un par de temas de su último disco intercalados con algún otro de su exitoso ‘Hall of the Olden Dreams’, que siguen siendo los mejor recibidos por el público. El sonido en general estuvo bien, cosa que hay que agradecer pues no fue común a todos los grupos participantes en el festival. Dark Moor empezó a calentar el ambiente con un show que fue un excelente preludio para lo que vino después.
Iron Savoir salieron dispuestos a demostrar que sigue habiendo vida después de Kai Hansen. Lamentablemente lo que demostraron es que sin el talento y el carisma del rubio guitarrista se queda una banda coja en cuanto a composición, originalidad y fuerza en directo. Pese a que hace años la banda surgió como un proyecto de banda “All Stars”, la idea vino a menos, y aunque hay músicos de cierto renombre acompañando a su líder Piet Sielck (como el afamado técnico de sonido Joachim “Piesel” o el ex-Gamma Ray Thomas Nack) se notan muchas carencias. El set list elegido fue corto y falto de interés, lo que queda demostrado con el hecho de que una versión (“Breaking the Law” de Judas) fuera lo que más animara al público.

Me he quedado sin palabras para definir la majestuosidad de Virgin Steele. La banda liderada por David DeFeis, demostró que a pesar de no gozar de una excesiva popularidad, es capaz de ofrecer un excelente repertorio a la vez que una gran entrega con y para el público, haciendo alarde de una gran profesionalidad y un buen estado de forma aún teniendo que luchar contra numerosos problemas de sonido. Dichos problemas afectaron especialmente al teclado, impidiendo el lucimiento de las virtudes de DeFeis como pianista. Para compensarlo, se esforzó especialmente en su labor como frontman y vocalista dando unos resultados muy satisfactorios. Debido al poco tiempo del que dispusieron, se dejaron en el tintero grandes himnos que, personalmente, eché de menos como “The Burning of Rome (Cry For Pompeii)”, “Defiance” o “Dust From the Burning”, aunque los que tocaron tampoco fueron nada desdeñables: “A Symphony of Steele”, “Noble Savage” o “Kingdom of The Fearless (The Destruction of Troy)”. Brillante labor sólo empañada por los problemas de sonido que afectaron a casi todos los grupos que tocaron aquella noche.
Con una impecable puesta en escena, Lost Horizon, los “Guerreros del Horizonte Perdido”, ofrecieron un espectáculo decente, digno de presenciar, aunque sólo fuera por sus maquillajes, ropas y actitud en el escenario. Pero no todo era pose: el cantante, Daniel Heiman posee una poderosa garganta que encandiló a gran parte del público. Desde que abrieron con su himno “Heart of Storm” dejaron claro que, aún siendo muy buenos músicos, les falta quizás algo de originalidad. Impresionante la versión que se marcaron de “Red Sharks” de Crimson Glory, manifestando de nuevo la calidad de Heiman como cantante. Hay que destacar también la labor de Martin Furängen que combinaba poses al más puro estilo Joey DeMaio con una buena técnica que ponía en evidencia su admiración por Steve Harris.
A muchos nos hizo gracia que la presentación de los madrileños Saratoga corriera a cargo de Mariano Muniesa y fuera calcada a la que utilizaron en el LP en directo de la banda: Tiempos de Directo... pero tras esta presentación, no hubo más risas, sólo asombros, gritos y una nueva demostración de que éste es el momento de Saratoga. Pese a los problemas de sonido a los que ya estábamos acostumbrados, todos los temas fueron ejecutados a la perfección, con la salvedad de que a Leo Jiménez no se le vio especialmente inspirado. Había veces que simplemente se le acababa la voz, parecía estar ligeramente acatarrado o algo así, pero dio igual, salieron, movieron a gran cantidad de público y cumplieron su cometido demostrando que el heavy español está en su mejor momento desde los años 80. Como pequeña anécdota, Leo se equivocó en un par de versos de “Parte de Mí”, canción que él mismo compuso en memoria de su abuelo.
Lo que más se decía antes del concierto de Rosendo era algo así como: “¿Y éste que pinta aquí?”. Bien, quizás no sea “más heavy que el viento”, quizás sus últimos trabajos sean meras sombras de lo que fueron los frutos de su primera época en solitario o incluso yéndonos más para atrás, en Leño, pero lo cierto es que Rosendo es un personaje querido, carismático y que demostró que no sobraba en el cartel, sino que le daba un aire distinto, eso es todo. Todo su repertorio clásico sirvió para poner el toque más macarra y callejero del festival. Además, aprovechó para mostrarnos alguna que otra canción de su último álbum, que por cierto, no tuvieron ni la mitad de acogida que “Pan de Higo” o “Sorprendente”. Un buen inciso en la tónica general del cartel a cargo del maestro de Carabanchel.

Pese a que al final no apareció el águila de luces como se había estado rumoreando, los británicos Saxon fueron los verdaderos cabezas de cartel del festival. Prueba de ello es que el momento en el que el Palau recogió una mayor afluencia de público fue durante su actuación, y que mucha gente pasó de ver a Blind Guardian y se volvió a casa tras la descarga de la banda de Byfford. Dieron el concierto más largo de la noche, sólo igualado por el de Blind Guardian, y en casi una hora y media de concierto no vi una sola cara aburrida. Byfford es un gran frontman tal y como demostró una vez más en la mágica noche de los Reyes, y con poco movimiento ya conseguía encandilar al público, que entusiasmado coreaba todas las canciones. Tras “Wheels of Steel”, se despidieron de nosotros... hasta pronto, espero.

 A pesar de cerrar el cartel de la Nit de Reis 2003, la posición de Blind Guardian en éste no me pareció ni mucho menos privilegiada. El cansancio había hecho mella en los asistentes, entre los que se notó muy poco movimiento, y más teniendo en cuenta el gran tirón que tienen Hansi y compañía en nuestro país. Además, Saxon puso el listón muy alto... y a medida que avanzaba la actuación del Ciego Guardián se iba demostrando que no estuvieron a la altura ni de Saxon, ni de las circunstancias, ni de ellos mismos. Todo se puede achacar a un set que particularmente me pareció mal elegido, con una canción del nuevo disco en los bises, cuatro canciones en total del mencionado “A Night at the Opera” y muy poco de los primeros discos, demasiadas canciones con coros y arreglos bajaron mucho la intensidad del show. Además de eso, la voz de Hansi estuvo en las peores condiciones que he podido ver del frontman germano. Pero bueno, al fin y al cabo son Blind Guardian, y hubo muchas personas que pese al hambre, sueño y cansancio acumulado de todo el día, fue hasta el Palau San Jordi sólo por ellos, y eso se notó en la entrega de algunos sectores dispersos del público.
El festival Nit de Reis barcelonés, resultó un acontecimiento muy bien organizado en cuanto a accesos, lista de puerta, trato al público, etc. Bastante mejor que el Lorca Rock o el Interpeñas para mi gusto. Aún así, el recinto se quedó muy grande, los precios de las consumiciones eran abusivos y hubo grupos de cierto renombre que dejaron mucho que desear. Al final nos queda un balance muy positivo, pero mejorable aún.
 
Texto y Fotos: Guillermo Segura

:: volver ::

Hosted by www.Geocities.ws

1