LOST HORIZON + VHÄLDEMAR

Sala Bilborock (Bilbo) 

22/03/03

           El pasado 22 de Marzo fue el día elegido para que los suecos Lost Horizon se estrenaran en tierras euskaldunes, más concretamente en Bilbao, en la sala Bilborock. Pero Lost Horizon no eran el único incentivo para acudir esa noche a “La Merced”, ya que la encomienda de calentar el ambiente antes de que estos subieran al escenario, corría a cargo de los mismísimos Vhäldemar, que además de poseer un vasto elenco de seguidores, esa noche, jugaban en casa.

No se puede decir que la velada comenzara sobre ruedas, ya que una hora antes del concierto nos enteramos de que Lost Horizon habían sufrido un grave accidente de coche un par de semanas atrás y el batería estaba incapacitado para tocar, por lo que el grupo se vio obligado a contratar a otro, y éste, por su parte, a aprenderse un breve repertorio, lo cual obviaba una descarga de los suecos, ni mucho menos al ciento por ciento de sus capacidades.

Para más inri, el concierto no empezó con puntualidad anglosajona, ya que la apertura de puertas se retraso alrededor de veinte minutos sobre lo señalado.

Pero al fin llego la hora, la sala estaba que reventaba (pocas veces había visto yo un aforo tan completo en Bilborock), y entre aplausos y pitidos llegaron los barakaldeses Vhäldemar.

           El concierto lo abrieron con un tema de su próximo disco, para acto seguido descargar con Feelings y provocar los primeros sudores a un público que se iba calentando con cada nota. La siguiente en sonar fue Old King’s Visions (part I), tema dedicado a todos los heavys. El ritmo del concierto era trepidante, y el buen ambiente que se respiraba--en buena parte por las labores como frontman de Carlos Escudero (guitarra y voz), quien con gritos como, “¡¡ que estamos en casa, la hostia!!” y sus movimientos cual poseso, “revolucionaba” al respetable--iba in crescendo.

Tras 7, volvieron a tocar una de su nuevo trabajo, Dreamer, que a pesar de la aceptación de los asistentes, sonó un poco verde. El testigo lo tomó Fight To The End, igual de poderosa que en el disco, aunque, a medida que se sucedían las canciones, iban descuidando los coros. Con Breaking All, otro tema del nuevo disco, tuvieron unos problemillas con el sonido, que también habían padecido al principio del concierto.

Se olía el final de la descarga, pero no por ello bajaron el listón, claro ejemplo, fue, el que alguien del público sufriera un desmayo y lo tuvieran que sacar de entre “la masa” para que le diera el aire, mientras sonaba Energy

           La última antes del bis fue Vhäldemar, y tras salir del escenario, volvieron a aparecer a petición del público para hacer saltar a la gente con el corte que abre su disco, The Black Beast.
           A las 23:10 llegó la hora de los cabezas de cartel. Ataviados con sus clásicos ropajes y pintadas, subieron a las tablas para presentarse ante la audiencia bilbaina. Jugando con los focos más tenues y al son de Transdimensional Revelation, la intro del nuevo disco, nos intentaron sumergir en el galáctico mundo de éste A Flame To The Ground Beneath que vinieron a presentar, y lo único que consiguieron fue calmar a la acalorada “fiera” que tenían a sus pies, y sumergirnos a todos en una pesada somnolencia por su extrema  largura y monotonía. Pero no tardaron mucho en volver a poner la sala patas arriba. 

           A partir del segundo tema, dejaron en claro, por que desde su disco debut y hasta la fecha han ido atrayendo más y más gente a sus filas. Al comienzo del tercer corte, Daniel Heiman (vocalista y frontman), presentó al batería temporal, con el consecuente aplauso del público.

           El concierto transcurría como cabía de esperar siendo una de las bandas punteras en Europa: un público entregado que se sabía todas las canciones, un sonido demoledor y unos músicos que ejecutaban a la perfección todos los temas. De todas las canciones que habían sonado hasta el momento, Pure era la única del nuevo álbum, algo, en parte, lógico, ya que casi todas superan con creces los cinco minutos de duración. Todo parecía ir viento en popa, hasta que, tras escasos tres cuartos de hora de concierto, y siete temas ejecutados D. Heiman empieza a despedirse. Los asistentes no se lo creían, y entre murmullos y agitación empezó a sonar lo que sería el último tema de la noche. Tras éste saludaron un par de veces y se metieron al camerino.

El bis lo protagonizó un tema repetido, pero también, uno de los más coreados esa noche, Welcome Back. Tras éste se retiraron a sus dependencias, mientras, para hacer frente a la locura que reinaba entre el público, uno de los promotores subía al escenario a explicar el porqué de la brevedad del concierto. Pero ante el gran apoyo mostrado por parte del público no les quedo más remedio que volver a saltar a la palestra (ésta vez con las pintadas medio borradas), para repetir dos temas más, y definitivamente dar por finalizada la fiesta.

Lo acontecido aquella noche fue un claro ejemplo del poder del Heavy Metal, con un público eximio, y unas bandas, que se dejaron la piel en el escenario y supieron llevarse a la gente de calle superando las diferentes adversidades como profesionales que son.

 
 

Texto: Ander Egiluz
Fotos:
Ander Egiluz y Iñigo Blanco

:: volver ::

Hosted by www.Geocities.ws

1