CDIL      

Contra a Guerra!!

Declaración da LITci. http://www.litci.com/CI92esp.html
 

LA MASACRE DEL PUEBLO AFGANO ES PARTE DE UNA OFENSIVA CONTRA TODOS LOS PUEBLOS DEL PLANETA

¡FUERA TROPAS DE LOS EEUU Y DE LA OTAN DE AFGANISTÁN Y DEL ÁREA!



Los EEUU e Inglaterra iniciaron el domingo 7 de octubre, una nueva guerra genocida lanzando toneladas de bombas y mísiles sobre el Afganistán.
Con el nombre cínico e hipócrita de “libertad duradera”, bajo el pretexto de “caza al terror”, el imperio norteamericano da inicio a una guerra más de dominación, de colonización y de opresión.

Es una guerra llevada acabo por 5 grandes potencias imperialistas más ricas del planeta ( con un jefe incontestable, los EEUU), con un arsenal nunca antes visto, para enfrentar al país más pobre del mundo, arrasado por décadas de guerras. Cada bombardeo hecho en estos días al Afganistán tiene un poder de destrucción mayor que cualquiera de los atentados terroristas que los EEUU alegan castigar. Usando costosísimas armas ( cada misil Tomahawk cuesta 1 millón de dólares), los bombardeos ya llegan a un grado tal de destrucción que ya no encuentran más “blancos” que alcanzar

Bush moviliza todo este arsenal para disciplinar bajo la bota imperialista toda el Asia Central: quiere el petróleo, quiere gobiernos bajo su control en todos los países, quiere distribuir bases militares en una región estratégica que une tres continentes

El gobierno norteamericano y sus corporaciones transnacionales detonaron la guerra contra el Afganistán en una verdadera contraofensiva sobre los pueblos oprimidos del mundo, de la cual no se escapan ni la clase trabajadora americana, que está siendo despedida en masa y será usada como carne de cañón en esta guerra colonizadora.

“La guerra es la continuidad de la política por otros medios”. El imperialismo viene aplicando una verdadera guerra genocida contra los pueblos con el nombre de neoliberalismo y globalización cuyo contenido es la expoliación del mundo con una nueva colonización. Contra eso se levantan los pueblos y los jóvenes en las calles, incluso en los países imperialistas. Producto de la globalización imperialista, cada 5 días, mueren de hambre e inanición en el mundo, una cantidad de niños igual a los muertos el 11 de septiembre en los EEUU.

El imperialismo está utilizando el pretexto del terrosismo para redoblar este ataque no sólo al Afganistán sino también a todos los pueblos del mundo. Basta ver que la primera medida de las grandes transnacionales es el despido masivo de los trabajadores. Con la disculpa de los ataques terroristas, miles de millones fueron entregados a las multinacionales “afectadas”. Ni un centavo de esa fortuna fue para evitar los despidos y los cortes a los trabajadores, las minorías y la juventud. Es decir, en nombre de “atacar el terrorismo” lo que el imperialismo está haciendo es aprovecharse de la onda belicista para intensificar la guerra genocida contra las condiciones de vida de la población de todo el globo. También está utilizando este pretexto para restringir los derechos democráticos de la población como ya sucede en los EEUU, Europa y Asia.

En su discurso en la Casa Blanca, Bush afirmó que los EEUU son una nación pacífica, pero que no puede haber paz en un mundo tomado por el terror y que hoy el único modo de conseguir la paz es perseguir a aquellos que la amenazan, los terroristas y los gobiernos y países que supuestamente lo patrocinan.
¡Cuánta hipocresía! Los EEUU a la cabeza, seguidos por la Unión Europea y el Japón, son los señores de la guerra. El imperialismo y su política colonialista son los que provocaron más victimas inocentes en toda la historia de la humanidad. Los EEUU lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, matando más de 200 mil inocentes, mutilando otros tantos... No dudaron de regar de Napalm al Vietnam y sus niños. Mataron l50 mil inocentes en los bombardeos sobre Irak durante la guerra del Golfo ( en la cual mentirosamente informaban que sólo estaban atacando blancos militares, como dicen estar haciendo en el Afganistán); se estima que los EEUU e Inglaterra con sus constantes bombardeos y embargo comercial a este país, matan 60 mil niños al año. Son los que bombardearon y destruyeron toda la infraestructura de Yugoslavia. Los supuestos defensores de la “libertad” no se cansaron de patrocinar dictaduras sanguinarias por todo el mundo, cuando éstas respondían a sus intereses económicos y políticos. Fueron los patrocinadores de Pinochet, Videla y Suharto, quienes torturaron y mataron decenas de miles de trabajadores y jóvenes. Son los mismos que financian, apoyan y arman al estado nazi-sionista y terrorista de Israel que masacra a los palestinos.

Esta no es una guerra por una causa “justa” como dice el imperialista Tony Blair, ni de la “justicia contra el terror”, ni de la “ democracia contra la dictadura”, ni de la “civilización contra la barbarie”. Esta es una guerra de los países imperialistas contra un país débil, que sin embargo, no aceptó las órdenes de los EEUU. Tanto es así que Bush ni siquiera esconde sus objetivos expansionistas: “ Hoy el centro de las atenciones está en el Afganistán, pero la batalla es más amplia. Toda nación tiene que escoger. En este conflicto, no hay neutralidad” Representantes del gobierno norteamericano ya informan que podrían, enseguida, atacar a Irak o blancos en el este asiático.

Es, por tanto, una guerra de recolonización. Los EEUU y demás países imperialistas no están combatiendo al Afganistán, a causa de la dictadura del Talibán. Están en guerra contra este país porque él, en este momento, resiste a los designios de los EEUU y esta resistencia podría ser un ejemplo de desafío a las órdenes imperiales en una región estratégica. Tanto es así que, los EEUU no tienen ningún problema en apoyar a la dictadura del Pakistán o a la dictadura / monárquica de Arabia Saudita o a los paramilitares y terroristas de derecha organizados en la AUC en Colombia. Del mismo modo que antes armaron a Bin Laden y llamaban a sus milicias “guerreros de la libertad”, cuando éstos servían al propósito del imperio contra la ex-URSS, ahora utilizan el pretexto del terror para ocupar toda el Asia Central

UNA SANTA ALIANZA IMPERIALISTA CONTRA LOS PUEBLOS


Utilizando el pretexto de la lucha contra el terrorismo se formó un amplio frente imperialista con el gobierno Bush a la cabeza. Sus socios imperiales se alinean a su lado en señal de interés común y de reconocimiento del papel de jefe otorgado y legalizado en las reuniones de la OTAN. En nombre de la “legítima defensa”, dieron carta blanca para masacrar a los afganos. Todos los gobiernos de los países imperialistas y en particular la socialdemocracia que dirige los principales países de la Unión Europea se ponen de rodillas ante el “jefe supremo”. En Alemania, Schroeder da el tono y los verdes, antes autodenominados pacifistas aceptan de buen grado el papel de guerreros defensores de la “civilización occidental”.

Una vez más la ONU muestra su verdadera cara de instrumento imperialista cuando su Consejo de Seguridad autoriza la intervención en nombre de la “legítima defensa”, sin siquiera exigir pruebas de la autoría de los atentados, aceptando las prerrogativas imperiales de su verdadero señor, los EEUU. Contó para eso con el beneplácito de Rusia y China, expresando una capitulación vergonzosa de los gobiernos de los países antes mal llamados “socialistas”, ahora convertidos al capitalismo y en camino a transformarse en colonias. Rusia ofrece armas y asesores militares para ayudar a la Alianza del Norte y hacer el trabajo sucio de invadir por tierra a Afganistán. Se aprovecha del incidente para golpear a las nacionalidades oprimidas en el territorio de la ex-URSS, como es el caso de Chechenia

Hasta el Papa bendice este crimen. En nombre de la paz, él declara que es legítima la “autodefensa” de Bush, pero niega ese mismo derecho de autodefensa a los palestinos atacados y expulsados por Israel de sus tierras y a los cuales les pide que respeten la fraudulenta tregua”. E incluso recibe al padre de Bush y le pide ponderadamente minimizar los daños a los civiles...
Los gobiernos cipayos de los países coloniales y semicoloniales se disputan el lugar más próximo de los EEUU, buscando ganar algunas migajas de las arcas cerradas del FMI. Ahí se juntan: el gobierno militar pakistaníes que recibe en pago una pequeña reducción de la deuda externa y la suspensión de sanciones anteriores por la manutención de un arsenal de bombas nucleares. Turquía, estado que emplea una política terrorista contra los kurdos ofrece tropas para invadir Afganistán. Los gobiernos árabes y musulmanes reunidos en la Organización de la Conferencia Islámica decidieron condenar categóricamente los atentados a Nueva York, pero se negaron a condenar la agresión a Afganistán, para alegría de Bush; y los latinoamericanos, como De la Rua, de la argentina, que llegó a proponer el envío de ayuda militar, Fernando Enrique, del Brasil, que convocó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, para que el Brasil apareciese respaldando al amo del norte y su cruzada

Este amplio frente construye una verdadera cortina de hierro para aislar al Afganistán y someterlo por falta de comida, medicinas y por la imposibilidad de recibir armas para su defensa.

LA MAYORÍA DE LAS DIRECCIONES DEL MOVIMIENTO DE MASAS SE SOMETE A LA SANTA ALIANZA


En este momento las principales direcciones del movimiento de masas, desgraciadamente, se emblocan con la Santa Alianza permitiendo al imperialismo garantizar un aislamiento económico, militar y diplomático de Afganistán.

El mayor ejemplo de esto está en el corazón de la revolución árabe, en Palestina. Yasser Arafat cumple un papel de quinta columna, avalando el frente de los EEUU contra el terror en nombre de retomar las negociaciones de paz, llegado al punto de comprometerse a no disparar, incluso en legítima defensa, contra las tropas israelitas. Entre tanto, no vaciló un minuto en disparar contra los palestinos que no aceptan los pactos: el 8 de octubre la policía palestina asesinó a dos manifestantes de los cuáles uno tenía 13 años. Las muertes de los manifestantes en Gaza quizás estén marcando el giro definitivo de este dirigente hacia el bando imperialista.

En otro lado del mundo, en Brasil, la dirección mayoritaria del movimiento, el PT, ora bajo el disfraz de “pacifista”, ora sin disfraz alguno, viene otorgando legitimidad a esta guerra y a la ofensiva del imperialismo norteamericano. Lula declaró en Lisboa, en la víspera del bombardeo americano, que todos en este momento debemos estar “solidarios con los americanos” y con la disposición de hacer “un esfuerzo muy grande para prender al culpable o los culpables. No hay razón para contemporizar con la práctica terrorista”. O sea Lula está en el campo de los EEUU contra el “terror”, justo cuando acabó de volver de un viaje de Francia, uno de los países mas comprometidos en la ofensiva imperialista, y fue elogiado por el primer ministro Jospin por su postura “sensata”. Lula dice que prefiere la “paz”, pero de hecho se coloca políticamente del lado de los señores de la guerra, ya que no dice una palabra contra Bush y el imperialismo.

En México, el PRD de Cárdenas, se perfiló junto al gobierno de Fox en apoyo a la ofensiva de Bush contra Afganistán.

EN ESTA GUERRA NO EXISTE NEUTRALIDAD


Frente a la dimensión de la agresión y al temor de la guerra y sus consecuencias, muchos trabajadores y jóvenes piensan que es necesario centrar sus esfuerzos en buscar la “paz”. Teniendo a Bush de un lado y al fundamentalismo de los talibanes del otro, la alternativa sería no tomar partido. Ante esto, queremos decir con toda claridad: los trabajadores de todo el mundo, incluyendo los trabajadores de los EEUU y de Europa, no podemos quedar neutrales. Como en la guerra de Vietnam, debemos luchar por la derrota de los EEUU y de la OTAN. Porque es justamente la expansión imperialista la madre de todo terror. Es el avance imperialista que lanza a más de dos tercios de la humanidad a la miseria, que hace un verdadero pillaje y robo en los países dominados, que lucra con las guerras. Y es, por tanto, el verdadero responsable por el surgimiento de grupos y acciones terroristas, al perpetuar las condiciones del subdesarrollo y la barbarie en centenas de países.

Una victoria del imperio en esta guerra significará menos libertad, más opresión y más hambre y explotación en todo el planeta y seguramente también no sólo más terrorismo, sino también más guerras de todo tipo. Una derrota del imperio significará más fuerza para las luchas de los trabajadores y de los pueblos oprimidos en todo el mundo contra la opresión, la explotación y también contra todas las dictaduras existentes. Sin la derrota del imperialismo jamás habrá paz y menos justicia.

Si el imperialismo venciera, buscará imponer una paz de los cementerios en toda el Asia central y volverá a fomentar guerras en otras partes del globo. Si los EEUU vencieran, se sentirán fuertes para convencer a su pueblo para apoyar una intervención directa de las tropas americanas en Colombia, por ejemplo, o en cualquier otro país que no se someta a su expoliación. La derrota de los EEUU en Vietnam impidió por casi 30 años, que pudiese de nuevo desembarcar y mantener tropas en masa en otros países debido a la falta de respaldo interno. La mejor manera de luchar verdaderamente por la paz es batallar por la derrota del imperialismo. Como en la época de Vietnam, en esta guerra, estamos contra el imperialismo, contra Bush, contra la OTAN y luchamos por la victoria de Afganistán.

¡CON AFGANISTÁN HASTA DERROTAR EL IMPERIALISMO!
NINGUNA CONFIANZA NI APOYO AL FUNDAMENTALISMO ISLÁMICO


Luchar por la derrota de los EEUU y la victoria de Afganistán, y por tanto, colocarse en el campo militar de aquellos que están combatiendo contra la agresión imperialista, no significa, sin embargo, que debemos prestar el menor apoyo político al fundamentalismo islámico, menos aún al talibán, ni depositar ninguna confianza en que éste lleve una lucha antiimperialista consecuente. Como tampoco significa dar ningún apoyo al terrorismo individual como método de lucha. Por el contrario, el terror individual ajeno al movimiento de masas, además de producir víctimas inocentes, casi siempre sólo ayuda al imperialismo, como en el caso de los atentados contra las torres de Nueva York. El fundamentalismo islámico, a su vez, esta constituido por corrientes burguesas antidemocráticas, que proponen en la mayoría de los casos estados teocráticos y no laicos, o sea un estado que obliga a todos los habitantes a seguir las leyes de una determinada religión, por tanto, un proyecto reaccionario. Estas corrientes también utilizan muchas veces métodos fascistas contra el movimiento obrero organizado

Estas corrientes burguesas religiosas sólo proliferaron en toda la región después de la capitulación de las corrientes nacionalistas burguesas tradicionales que estuvieron a la cabeza de grandes movilizaciones en las décadas del 50 y 60 como Nasser en Egipto que terminaron capitulando a los diversos imperialismos, como expresa hoy la situación de Mubarak y del propio Arafat. Frente a esa claudicación del nacionalismo laico y la irrupción de la revolución iraniana y del nacionalismo de carácter religioso musulmán, una onda de movimientos fundamentalistas se irradiaron por la región. La invasión de Afganistán y el papel nefasto de la ex-URSS y del stalinismo acabaron por posibilitar la ampliación de la influencia de estas corrientes en todo el mundo árabe y musulmán.

Los EEUU hoy no las combaten, sin embargo, por lo que tienen de reaccionario, sino por lo único progresivo que expresan: su antiimperialismo. Y es la miseria y constante expoliación imperialista en la región y el profundo sentimiento antiimperialista de esos pueblos sumado a la inexistencia de direcciones obreras revolucionarias de las masas, lo que da a esas corrientes base de masas. Su naturaleza burguesa, sin embargo, así como su programa político reaccionario y sus métodos antiobreros no garantizan que siquiera sean consecuentes hasta el final en la lucha contra el imperialismo. Además de eso se convierten en un obstáculo en esta lucha no sólo por dar innumerables pretextos al enemigo, sino principalmente por constituir una traba para la autoorganización del movimiento obrero y popular en diversos países.

La derrota hasta el final del imperialismo exige una dirección revolucionaria, que tenga un proyecto socialista e internacionalista que dirija a la clase trabajadora incluso de los países imperialistas. Pero, en medio de la guerra, una alternativa de dirección al fundamentalismo, sólo puede ser construida si los socialistas se colocan junto con las masas explotadas, oprimidas y empobrecidas, a la cabeza del combate contra el imperialismo, contra la invasión norteamericana. Buscar humanizar la masacre en nombre de “minimizar las víctimas” o buscar una “neutralidad”, que ataca por igual a los dos lados, acaba - por omisión- lavándose las manos ante la masacre que el imperio impone sobre un país colonial. En cualquiera de esas dos hipótesis, estarán abandonando la línea de resistencia y entregando al sufrido pueblo afgano y a toda la región a merced de los ataques imperialistas, y dejando a las masas sin otra alternativa que no sea engrosar más y más las filas del fundamentalismo islámico.

ROMPER EL CERCO AL AFGANISTÁN


La política de los EEUU ha sido clara: hacer un cerco lo más completo posible al Afganistán para obligarlo a capitular sin grandes pérdidas para las tropas imperiales. Por eso, cortaron el acceso en todas las fronteras y presionan a los gobiernos vecinos a cesar cualquier intercambio o apoyo hasta que ellos consigan ocupar el país. Quieren evitar lo que pasó con la antigua Unión Soviética que enfrentó a la guerrilla islámica durante años y perdió la guerra, para lo que fue importante el apoyo en dinero, armas y asesores de los EEUU durante toda la década del 80.

Ellos están dispuestos a matar de hambre, por enfermedad y por las bombas a todo un pueblo para alcanzar sus objetivos de conquista militar. Ya en los primeros días cayó por tierra el mito de las “bombas inteligentes y quirúrgicas” con la destrucción de un puesto de la ONU y de la muerte de 4 asesores encargados de limpiar las minas que quedaron de la anterior guerra. Todo el flujo de la ayuda humanitaria fue interrumpido, como denuncian los propios encargados de la ONU y de la ONGS, dejando al ridículo la orientación de lanzar alimentos junto con las bombas ( “pan y bombas”, como fue conocido). La China, los gobiernos árabes y musulmanes del área y en particular el Pakistán, que tienen una extensa frontera y antes apoyaban al Talibán, concuerdan en cerrar todos los canales de comercio y este último hasta persigue a los refugiados afganos para que no sean base de apoyo del Afganistán en su territorio. Pero, las poblaciones árabes y musulmanas de los países vecinos están demostrando en las calles su rechazo a la agresión imperialista, su apoyo al Afganistán. Incluso, millares se están presentando como voluntarios para sumarse a la defensa armada contra la invasión de los EEUU y de la OTAN. En las calles, demuestran también su indignación y entran en choque con los gobiernos que colaboran con los EEUU.

Este movimiento debe exigir de esos gobiernos que rompan sus relaciones con el imperialismo agresor y que reabran las fronteras con el Afganistán, que envíen comida y medicinas para evitar una tragedia aún mayor. Pero, la resistencia necesita no solamente de ayuda humanitaria, pues precisa resistir a los ataques armados y tener condiciones mínimas de reacción contra los bombardeos imperialistas. No hay como derrotar al imperialismo sin un armamento en condiciones que les permita responder a los ataques armados y a las masacres. Hay que exigir de esos gobiernos el envío de armas para poder enfrentar el tremendo armamento de los ejércitos imperialistas.

Para expulsar el imperialismo, es preciso estimular las movilizaciones y las iniciativas de incorporación de las masas a la lucha contra el ejército invasor. Como en Vietnam, es necesario combinar la resistencia militar en el teatro de la guerra y las movilizaciones en los países agresores para que las tropas sean obligadas a retirarse.

AMPLIAR LA MOVILIZACIÓN MUNDIAL POR EL RETIRO DE LAS TROPAS IMPERIALISTAS DE AFGANISTÁN


Saludamos y apoyamos las manifestaciones que desde el 7 de octubre están alborotando todo el mundo contra los bombardeos imperialistas, por el retiro de las tropas de los EEUU y de la OTAN de Afganistán. Saludamos a los trabajadores y jóvenes que tomaron las calles en Nueva York -más de 10 mil- exigiendo que su gobierno pare de lanzar bombas al Afganistán, que pare de matar inocentes. Saludamos a los activistas que, en Roma, por centenas fueron a las calles denunciando que la OTAN es asesina, quemaron una bandera norteamericana y exigieron que Italia rompa con la OTAN. Otros miles protestaron en Inglaterra. En Pakistán, Indonesia, Egipto y decenas de otros países ocurren diariamente manifestaciones masivas contra el apoyo de sus gobiernos a los EEUU, que indican el reguero de pólvora antiimperialista que recorre en el movimiento de masas en toda la región.

En la guerra del Vietnam, como hemos dicho, las movilizaciones al interior de los EEUU y en todo el mundo fueron decisivas para la derrota del imperialismo.

Ese es también el camino para derrotar el imperialismo en esta guerra. Tomar las calles exigiendo el retiro de las tropas de los EEUU del Afganistán y que cesen todos los bombardeos. Tomar las calles contra los gobiernos que se colocan al lado de Bush, sean los que como Blair participan directamente de la escalada de agresión, sean los que hipócritamente dicen que los EEUU deben tener cuidado para que los inocentes no sufran, mientras colaboran con la intervención imperialista en el área.

La única garantía de que Afganistán no sea derrotado y que, por esa vía sea impuesto el plan de opresión del imperialismo, es la más amplia unidad de acción y movilización internacional de los trabajadores, jóvenes y sectores explotados. Los trabajadores y la juventud de todo el mundo necesitan asumir esta lucha como suya. La lucha del pueblo palestino, la lucha por el no pago de la deuda externa, por la defensa de los empleos y salarios de los trabajadores alcanzados por la recesión, serán estimuladas si derrotamos al imperialismo.
Sólo esa amplia movilización puede garantizar que el Afganistán sea el nuevo Vietnam del imperialismo.

¡QUE CESEN YA LOS BOMBARDEOS!

¡FUERA TROPAS DE LOS EEUU Y DE LA OTAN DE AFGANISTÁN Y DE TODA EL ÁREA!

¡ARMAS, COMIDA Y MEDICINAS PARA EL PUEBLO AFGANO!




São Paulo 10 de outubre de 2001
Secretariado de la Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional

Correo-e:  [email protected]

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