ARQUITECTURA:
BRUNELLESCHI Y ALBERTI
1.
FILIPO BRUNELLESCHI (1377-1446)
Si
bien Brunelleschi no triunf� en su faceta de escultor, su fama como
arquitecto fue enorme.
Es el gran arquitecto de la primera generaci�n del
Renacimiento. Trabaja con una mentalidad cient�fica, demuestra un conocimiento
profundo de las matem�ticas y un estudio riguroso de los condicionamientos de la obra...
En la Edad Moderna asistimos a una disociaci�n clara y definitiva entre arquitecto (Proyecta: trabajo intelectual) y maestro de obras (construye: trabajo manual). Buena
parte de su fama fue debida a la construcci�n de la c�pula de la catedral de
Florencia (1420-1436). En 1410 se realiz� el tambor, pero existe el problema de
realizar una cimbra de tama�o suficiente (la apertura es de 42 m). Brunelleschi
piensa en la posibilidad de realizar una cubierta que no necesite una cimbra tradicional, quiz�s inspir�ndose en la c�pula del Pante�n (recu�rdese que los autores viajaban a Roma buscando inspiraci�n):
anillos conc�ntricos que van reduci�ndose en
di�metro a medida que se gana en altura. La soluci�n que ide� pas�
por constru�r dos c�pulas superpuestas: la interior a base de anillos conc�ntricos
de ladrillos (poco peso), reforzados por nervios g�ticos: ocho principales
sobre cada �ngulo del tambor y 16 secundarios sobre los lados del oct�gono. Esquema
de la c�pula Dichos
nervios quedan embutidos en la obra, no se ven desde el interior, por lo que la c�pula
se convierte en una enorme superficie lisa que se puede decorar con pinturas, como
hizo Vasari en el siglo siguiente. El esquema constructivo es similar al del Pante�n,
busc�ndose aligerar lo m�s posible la estructura, camuflando los nervios. La c�pula
exterior todav�a m�s ligera: sus puntos crucialez son los ocho nervios,
que, como ocurrir� con el resto del
paramento, se apoyan en la estructura
interior; entre ambas queda una c�mara de aire que evita humedades. La
primera oportunidad que tuvo de poner en pr�ctica sus ideas se la dieron
en 1419, a�o en el que el Arte de la Seda le encarg� la construcci�n de un asilo para
hu�rfanos, Ospedale degli Innocenti.
La parte m�s relevante es la fachada, resuelta como un p�rtico (loggia)
compuesto mediante esbeltas columnas corintias que sostienen arcos de medio punto
sobre los cuales va un entablamento con cl�peos (tondi),
realizados por el escultor Della Quercia, que representan ni�os de corta edad. Las
b�vedas son va�das, en lugar de las de crucer�a, t�picas del G�tico.
A
pesar del aspecto cl�sico del conjunto lo cierto es que supone un neomedievalismo,
ya que debe m�s a la arquitectura rom�nica toscana que al arte romano. Lo que
ocorri� fue que se pensaba que edificios como el Baptisterio o S. Miniato al
Monte eran romanos o, cuando menos,
paleocristianos. Iglesia
de San Lorenzo (1421). Como se acaba de comentar, una caracter�stica de la
primeira arquitectura renacentista es que, a pesar de su b�squeda de modelos
antiguos, a la hora de realizar edificios religiosos se acudi� a las primeras bas�licas paleocristianas.
S. Lourenzo El
edificio es de planta de cruz latina, con tres naves, la maior cubierta por un
artesonado con casetones. Las laterales con b�vedas va�das, son la mitad de
anchas que la central y su altura tambi�n es la mitad. Espacio longitudinal,
con elementos que dirijen la mirada hacia el altar (imposta sobre los arcos) Como en las iglesias primitivas (pero tambi�n como en muchas del rom�nico italiano) se
produce la iluminaci�n directa de la nave central. A
diferencia de Brunelleschi, Alberti naci� en G�nova, ya que su familia
estaba exiliada. Ello influy� en su car�cter viajero y tambi�n en su
perspectiva cultural, ya que recibi� una esmerada educaci�n nas universidades
de Padua e Bolonia. Es el prototipo del artista te�rico, adelant�ndose a otros como Leonardo. Escribe
tratados en los que expone su ideal art�stico as� como las t�cnicas a seguir
tanto en arquitectura como en pintura y escultura.
En
su Tratado de arquitectura podemos
leer algunos de sus ideales: demuestra un profundo conocimiento de la arquitectura
romana e del Tratado de Vitrubio.
Siguiendo a este, busca recuperar el canon arquitect�nico del clasicismo
antiguo, seg�n el cual el hombre es la medida (�La arquitectura medieval predica la
humildad cristiana; la arquitectura renacentista reivindica la dignidad
humana�, E. Panofsky)
.
Siguiendo a Vitrubio, Alberti propone que para constru�r un edificio deben tenerse en cuenta
las condiciones gegr�ficas, clim�ticas, el propio solar...
En el caso de los edificios p�blicos o religiosos, busca separarlos de la vida mundana poni�ndolos en un podio, recuperando as� la tradici�n antigua.
Sus
primeros encargos consistieron en una remodelaci�n de edificios
preexistentes: Es
el caso del Palacio Rucellai (1455-70), en el que, aprovechando estructuras
preexistentes (�de ocho casas hice una�) realiz� un espacio unitario
mediante una fachada �nica. Signific� una ruptura en la tipolog�a palaciega
florentina. Alberti fue el primero en recuperar la superposici�n de �rdenes cl�sicas, inspir�ndose para ello en el Coliseo de Roma. Del
mismo modo, Santa Maria Novella (c. 1456-70) es una iglesia g�tica con una fachada inconclusa. Tiene que armonizar el viejo estilo con la nueva moda renacentista.
No derriba la obra ya hecha (�la labor de un arquitecto no es tirar lo antiguo sino
conjugar lo viejo y lo nuevo�). Alberti consigue una transici�n nada estridente
entre la parte baja (g�tica) y la superior (renacentista) : arcos apuntados
rematados por arcos de medio punto. El elemento m�s innovador, que ser�
recogido por la arquitectura posterior lo constituyen las volutas que sirven de
elemento de uni�n entre el cuerpo de la nave central y los de las naves laterais. A�n as�, hay que recordar que esos elementos curvil�neos tienen un noble precedente
en el releive de la Anunciaci�n que para Santa Croce realizara Donatello
en 1434. Hacia
1470 es contratado por la familia de los Gonzaga, gobernantes de Mantua.
All� recibe el encargo de constru�r edificios de nueva planta en los que pondr� en pr�ctica su gran potencial creativo:
San
Andr�s de Mantua (1472-1494). Aunque es una obra inacabada, lo cierto es que
demuestra claramemente que Alberti era un genio que se adelant� a su �poca.
En este edificio se declara radialmente opuesto a la utilizaci�n de la planta basilical resucitada por Brunelleschi. A planta Es de cruz latina, de una sola nave, con enormes capillas laterales, y un inmenso cruceiro. El interior est� inspirado en la bas�lica de Majencio. El
abovedamiento de la nave es a base de ca��n con casetones. Las pilastras substituyen a las columnas, consiguiendo una mayor monumentalidad. El transepto est� cubierto con una enorme c�pula sobre pechinas.
E edificio es ajeno a la austeridad de Brunelleschi, con un af�n decorativo
inexistente en los interiores de San Lorenzo o Santo Spirito.
La fachada: el edifico se dispone sobre un podio; la estructura es todo un ejercicio de eclecticismo al utilizar un esquema de arco de triunfo rematado
con una inopinada b�veda de ca��n. Esto es as� debido a que la nave de la iglesia es m�is alta que la fachada
. Se conjugan dos esquemas: la fachada de un templo romano y la estructura de un arco de triunfo. Quiz�s el elemento m�s importante, por su prosperidad, son las pilastras que unifican toda la fachada. Algunos
v�nculos http://www.mega.it/eng/egui/pers/lbalber.htm http://easyweb.easynet.co.uk/giorgio.vasari/albert/alberti.htm http://www.mega.it/eng/egui/pers/fibru.htm http://www.lib.virginia.edu/dic/colls/arh102/two/two.html Bibliograf�a L.
Benevolo, Historia de la arquitectura del Renacimiento, Barcelona, 1981 R.
Fusco, L'Architettura del Quattrocento, Tur�n, 1984 E.
Battisti, Filippo Brunelleschi, Mil�n, 2001 J.
Rywert e A. Engel, Leon Battista Alberti, Mil�n, 1994 (Cat�logo de la
exposici�n en el Palazzo del Te, Mantua)LEON
BATTISTA ALBERTI (1404-1472)