. LA CATEDRAL G�TICA

 

"Era �ste su primer encuentro con el g�tico. Y el g�tico se le hab�a alzado, a ambos lados, en arquer�as y vitrales, con una revelaci�n insospechada: al lado de esto, toda arquitectura le parec�a elemental, pegada a la tierra, harto ct�nica. Esta edificaci�n lanzada hacia arriba, exaltaci�n de la verticalidad, locura de verticalidad, le minimizaban los frontones del Parten�n. Aqu� la arquitectura se hac�a invenci�n. Ocurrencia, creaci�n pura, en un nunca visto aligeramiento de materiales -ingravidez de la piedra- con nervaduras que nada deb�an a las estructuras del �rbol, con los soles propios de sus rosetones prodigiosos: Sol del Norte, Sol del Sur"

A. Carpentier

 

 

            Hacia mediados del siglo XII surge en la regi�n de �le-de-France un nuevo concepto de arquitectura, que los italianos del Renacimiento llamar�n despectivamente �g�tica� (de Godo: b�rbaro).

 

            En un edificio g�tico encontraremos una serie de elementos (b�vedas de crucer�a, arcos apuntados, arbotantes, vidrieras) que lo hacen inconfundible. Sin embargo, buena parte de los mismos no son un producto original, existiendo por separado en edificios que se clasifican como �rom�nicos�.

 

 

 

 

            Tampoco la gran altura y el tama�o son una caracter�stica inequ�voca de goticismo: edificios cluniacienses anteriores eran de una altura y tama�os grandiosos.

 

            La catedral g�tica es una suma de todos estos elementos, que conforman un nuevo concepto arquitect�nico.

 

            Pero el elemento m�s importante del edificio g�tico no es arquitect�nico sino natural: LA LUZ. La luz es un elemento activo del edificio; el ideal del edificio g�tico es la desaparici�n de las grandes masas arquitect�nicas, hacer del edificio algo poroso, transl�cido; en los edificios g�ticos los muros son paulatinamente sustituidos por vidrieras que crean un nuevo ambiente, inmaterial; la iglesia es m�s que nunca una imagen de la Jerusal�n Celeste.

 

 

Esquema de una iglesia g�tica: a. Contrafuerte b. Pin�culo c. Arbotante d. Nervios de la b�veda de crucer�a e. Triforio f. Arcada g. Pilar con columnas adosadas

 

Catedral de Le�n

 

 

 

Es la m�s francesa de las catedrales espa�olas[1], la que mejor traduce la estructura di�fana propia del g�tico franc�s.

La obra se comenz� bien avanzado el siglo XIII (hacia 1255)[2], cuando las catedrales de Burgos y Toledo ya se encontraban muy avanzadas (en Le�n trabaj� un arquitecto -el maestro Enrique- procedente de la catedral de Burgos).

 

La planta de Le�n es muy similar a la de Reims por su cabecera hipertrofiada con girola, sus tres naves y su transepto marcado en planta.

 

 

Plantas de la catedral de Reims y Le�n

 

El alzado, sin embargo, presenta afinidades con Amiens: id�ntico sistema de abovedamiento,  divisi�n triple (arcada-triforio-claristorio), pero con los triforios vaciados con ventanas -frenet a los triforios ciegos de Amiens- por lo que se convierten en un nuevo foco de luz que se suma al de los ventanales propiamente dichos[3].

 

Catedral de Amiens

 

Interior de la catedral de Le�n

 

Su triple portada occidental es la m�s soberbia del g�tico hispano, desaparecida la de Burgos.

 

 

                Portada izquierda o de San Juan: Escenas de la Infancia de Cristo. Su gusto por lo narrativo est� basado en los Evangelios Ap�crifos.

 

 

 

En las jambas destaca la figura de la Justicia

 

 

 relacionada con el LOCUS APELLATIONIS, columna junto a la que se impart�a justicia bajo la figura esculpida de un rey , quiz�s alusi�n a Salom�n, el rey prudente (vemos aqu� una clara relaci�n entre regnum y sacerdotium, entre poder eclesi�stico y civil. Hay que recordar que es �sta la �poca en que comienzan a afianzarse los reyes frente a los se�ores feudales, en un lento proceso que culminar� con las "monarqu�as autoritarias" del siglo XVI).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                Portada derecha o de San Francisco: Exequias y Coronaci�n de la Virgen (escena popularizada por la Leyenda Dorada. La Virgen cobra un gran protagonismo en los siglos del G�tico).

 

 

 

La influencia francesa queda patente si comparamos este t�mpano con el de la Portada Norte de Notre-Dame de Par�s

 

 

                Portada central o del Juicio Final:  Es la culminaci�n de los tiempos. Destacan las figuras de San Juan y la Virgen como intercesores: estamos ante una idea m�s humanizada de la religi�n.

 

 

 

 

 

 

 

Es la idea que aparece tambi�n en las Cantigas de Santa Mar�a, en una de cuyas miniaturas se presenta a la Virgen mostrando un pecho a su Hijo en el d�a del Juicio Final, imagen que se acompa�a de los siguientes versos:

 

E en aquel d�a, quan�ele for mais irado

 m�stra-ll�as tetas santas que ouv�el mamado

 

 

En el parteluz la hermosa figura de la Virgen Blanca, escultura de enorme calidad, en la que hay claras vinculaciones con el g�tico franc�s. Adem�s vemos la nueva imagen de la Virgen, totalmente alejada del hieratismo rom�nico: sonr�e a la humanidad

 


 

[1] El g�tico no surge en Espa�a como fruto de la evoluci�n del arte peninsular (el "protog�tico" de Mateo y sus seguidores conduce a una v�a muerta) sino que es un fen�meno claro de colonizaci�n art�stica. El g�tico es un arte franc�s que aparece en Espa�a por la voluntad de obispos de origen franc�s o educados en Francia (la Sorbona) que conocen el nuevo estilo y lo introducen artificialmente en sus di�cesis.

[2] Alfonso X el Sabio y el Obispo de Le�n fueron sus patrocinadores. Se conserva un documento de 1277 en el que Alfonso X concede una exenci�n de impuestos a todos los art�fices que trabajaban en la obra, por el tiempo que estuvieran vinculados a ella.

[3] Todos los ventanales estaban cerrados con vidrieras de las que se conservan la mayor parte (es el mejor conjunto de vidrieras medievales que hay en Espa�a), aunque muchas de ellas fueron (mal) restauradas en el siglo XIX.

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1