(salmo 49, 23)"El que me ofrece acción
de gracias, ese me honrra"24 de Febrero del 2007

 

 

El amor al prójimo debe ser natural, como quien ama sin reservas; como vivir y respirar. En la Ciudad de los Niños y Niñas respiramos y vivimos siempre el amor de nuestro Padre Dios.
Sólo desde que amamos, sabemos que estamos vivos y en nuestra Institución nos damos cuenta de que estamos vivos y que somos fuente de ese amor Paternal, en esta ya tan cercana Quinta Década.
La Ciudad de los niños es un proyecto de amor, difícilmente realizado, el amor al semejante es el único constructor de la felicidad en la Comunidad, por eso el reto de la Ciudad de los Niños es profundamente terreno y la necesidad del Espíritu y su ejercicio se vuelve el desafío más grande para nuestra Institución, un ejercicio del amor en el Espíritu.
La Ciudad de los Niños tiene necesidad de seguir creciendo y cambiando, y nos toca a cada uno esta tarea de construir una verdadera comunidad basada en el amor fraterno en todos los campos: social, familiar y personal.
Sembremos en la fertilidad de los corazones infantiles, la semilla de la Palabra Divina.

Pbro. José Miguel Pérez García