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COLEGIO CENTRO UNION: NUEVO
PROYECTO EDUCATIVO
2005-2006
Proyecto: el conjunto orgánico de
elementos programados que sirven como esquema y guía para llevar a cabo la acción
educativa comunitariamente.
I.
IDEARIO PEDAGOGICO.
1. Identidad institucional y objetivo
general.
1.1. "El CCU es una
institución educativa de los Misioneros Javerianos en
México y, obviamente, de inspiración católica. Se trata de una comunidad
educativa integrada por maestros, padres de familia, personal directivo,
administrativo y de servicio, que se proponen la formación integral de sus
alumnos a nivel intelectual, moral, espiritual y físico para que puedan ser
ciudadanos y cristianos responsables, honestos y socialmente
positivos".
1.2.
Este objetivo, mientras respeta perfectamente el espíritu del artículo 3° de la
constitución mexicana, cuando señala que "la educación que imparta el Estado
tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano",
refleja claramente la opción antropológica cristiana de nuestra escuela y afirma
que la educación, en cuanto proceso que crea condiciones y ofrece oportunidades
de desarrollo de toda la persona, es auténtica cuando, respecto a los
alumnos:
a) les ayuda a desarrollar armónicamente las cualidades físicas, morales,
espirituales e intelectuales de la personalidad;
b) los subsidia para adquirir un sentido más completo de la
responsabilidad y de la libertad;
c) crea condiciones para una oportuna educación sexual y apertura a la
sociabilidad;
d) los estimula para que estimen los valores morales y religiosos de la
persona humana;
e) les inculca el respeto para todos los hombres y el convencimiento que debe educarse para ser un "servidor" del bien común de toda la sociedad, rompiendo con los condicionamientos sociales de nuestra época.
1.3. La formación integral del hombre, finalidad de nuestra educación,
incluye el desarrollo de todas las facultades humanas del educando, su
preparación para la vida profesional, la formación de su sentido ético y social,
su apertura a la trascendencia y la educación religiosa.
1.4. Somos institución católica que, cuando habla del hombre, se refiere al hombre "en Cristo" y salvado por El. La formación integral, para nosotros, consiste, desde luego, en educar a vivir como hijos de Dios y el Evangelio sigue siendo nuestro texto inspirador para el discernimiento de los valores, que construyen al hombre, y de los contravalores, que lo degradan. Puesto que la persona, en sus necesidades materiales y espirituales, es el centro del magisterio de Jesús, el fin de nuestra escuela será la promoción de la persona humana.
1.5. Estamos convencidos que el hombre se forma primero desde el interior
y, según aquello que hay "en el hombre", en su conciencia y en su
corazón, se modela después toda su vida exterior y su capacidad de convivencia
con los demás.
1.6. Si educar es "ayudar al hombre a ser más hombre", es indispensable
saber qué idea tenemos de la naturaleza y del destino humano. Para educar
debemos saber qué es el ser humano, de dónde viene y dónde va, cuál es su
camino; qué significa conciencia, libertad, el bien, el mal, la sociedad, la
justicia, el amor, el dolor y la muerte.
1.7. La visión cristiana del hombre y la luz que recibimos de la
Revelación divina pueden ayudarnos muchisimo a
encontrar respuestas a este repertorio básico de las preguntas del ser humano en
el mundo y, desde luego, de nuestros alumnos. Creemos firmemente que "no
hay realización humana plena fuera del proyecto de Dios".
1.8. La Ley General de Educación, además, enfatiza la función
social de la educación que, justamente, no podemos olvidar: "la educación
-afirma la Ley General- es el medioo fundamental para adquirir, transmitir
y acrecentar la cultura; es proceso permanente que contribuye al desarrollo del
individuo y a la transformación de la sociedad" (Cap.I, art.
2do).
1.9. Formando a nuestros alumnos en lo intelectual, en lo moral, en lo espiritual y en lo social proveeremos a nuestra sociedad de recursos humanos preparados para participar de manera reflexiva y consciente en el mejoramiento y transformación de ésta.
1.10. Nuestra educación debe tener presente, entonces, el ambiente vital
y el contexto histórico en que nos movemos. En este sentido es fundamental que
el educando se acople al ambiente y al mundo del trabajo; que sepa vivir las
relaciones primarias y funcionales; que esté en condiciones de evaluar, escoger,
inventar, criticar, entrar en diálogo y colaboración, ser solidario y que sepa
en dónde es necesario cambiar. Y es fundamental que esté en condiciones de darle
sentido profundo a su vida; sepa por qué vive y cómo debe
vivir.
1.11. Nuestra escuela debe estar siempre en condiciones de proporcionar a
los jóvenes los medios aptos para encontrar puesto en una sociedad fuertemente
caracterizada por conocimientos técnicos y científicos pero, ante todo, deben
poder darles una sólida formación orientada cristianamente, donde la persona
ocupe el centro de sus proyectos educativos.
1.12. Nuestro colegio no debe caer en la tentación de preparar a los
alumnos sólo para que se integren en los sistemas productivos, antes de
formarlos como personas.
1.13. Nuestra institución, justamente, desarrolla también una función
pública y subsidiaria: garantiza, con su presencia, la libertad y el derecho de
la familia mexicana a ver realizada la orientación educativa que desea dar a la
formación de los propios hijos.
2. Comunidad
educativa.
2.1.
La historia del CCU, año tras año, se hace siempre más rica e interesante. Ya
son miles los alumnos egresados y formados en ella. Debemos agradecer a Dios en
primer lugar y, en segundo, a los directores y a los maestros que han prestado,
muy profesionalmente, su labor en este colegio y han sembrado paciente y
responsablemente. Ahora, a nosotros, nos corresponde cosechar frutos y seguir
huellas.
2.2. Con el fin de orientarnos en el camino a seguir, para alcanzar
nuevas metas y para tratar de responder a los siempre nuevos y más arduos
desafíos, ofrecemos este instrumento de trabajo a manera de 'Ideario
pedagógico' y de ' Proyecto educativo'.
2.3. Encontraremos en ello la filosofía en la que se debe basar nuestra
labor educativa y las orientaciones generales que actualizan dicha teoría, para
llevarla a la práctica. El proyecto educativo es un instrumento fundamental para
mejorar la calidad de la educación en nuestra escuela. En este definimos la
'identidad institucional' de la escuela; se diseña el perfil del maestro y del
educando en un cuadro fundamental de 'objetivos pedagógicos'; se proponen
los contenidos educativos; se indica también el método educativo y se
expresa el estilo pedagógico a asumir por todos los integrantes de la
comunidad educativa. Está pensado para todos por que nadie puede dejar de ser
educador.
2.4. La concepción de la escuela como “comunidad educativa” es, de
hecho, uno de los avances más enriquecedores de la institución escolar de
nuestro tiempo. Los maestros, en conjunto, estamos llamados a la participación
comprometida y bien integrada en todo el proyecto educativo y en todas las
actividades de la comunidad. Creemos que, a lo largo de la etapa evolutiva del
alumno, son necesarias relaciones personales con educadores significativos y que
las mismas enseñanzas tienen mayor incidencia, en la formación del estudiante,
si van impartidas en un contexto de compromiso personal, de reciprocidad
auténtica, de coherencia en las actitudes, estilos y comportamientos
diarios.
Para que los alumnos de nuestra escuela logren aprendizajes
satisfactorios es necesario que el director y los maestros compartamos los
propósitos educativos y establezcamos metas comunes; intercambiemos experiencias
y comentemos los problemas de la enseñanza que surgen en el aula y en la
escuela. El hecho de no comentar los problemas y de no acordar metas comunes
puede generar un ambiente de aislamiento que impulsa a cada maestro a trabajar
de forma aislada y no compartida. Todo esto va en contra de la comunidad y no
facilita la educación.
2.5. Además, por ser católica, nuestra escuela está llamada a
transformarse en “comunidad eclesial evangelizadora”, ofreciéndose como
espacio vital donde el educador tiene la gran oportunidad de enseñar al educando
a vivir lo que significa ser miembro de la gran comunidad que es la
Iglesia.
2.6. Desde el enfoque cristiano proponemos una educación que facilite la
apertura de la existencia hacia Dios por la vivencia de la fe; hacia las
personas en el compromiso de servicio comunitario; hacia el mundo por el
conocimiento de la ciencia.
2.7. Nuestros maestros, obviamente católicos, pueden trascender en su fe,
desarrollando un trabajo de animación espiritual que logre abarcar las
diferentes formas de evangelización. Es así como, de verdad, la misión del
maestro católico trasciende en la formación integral de la personalidad de sus
alumnos.
2.8.
La comunidad nace y se desarrolla como un "organismo vivo" de
carácter social en el cual ella misma identifica a las diversas categorías de
personas que la constituyen como tal.
2.9. Esto facilita la "conciencia de pertenencia" de parte
de sus miembros la cual, a su vez, estimula a entrar en "comunión"
de personas y motiva la "participación" activa en el trabajo
educativo desde un orgánico pluralismo de roles y funciones, según los
diversos estamentos al que cada
quien pertenezca.
2.10. Siendo "comunidad," todos los integrantes deben participar en ella
y sus relaciones deben de estar basadas en la amistad y en el respeto
recíproco. Sin amistad no nace la comunidad; sin crecimiento en la amistad no
madura.
2.11. La claridad de las metas y el conocimiento común de los principios
directores podrán, de hecho, marcar el rumbo y alentar el compromiso de todos
los que integramos nuestra comunidad educativa.
2.12. El mundo, hoy, con sus tremendos problemas sociales de hambre, de
analfabetismo, de explotación del hombre, de agresividad y criminalidad, de
creciente expansión de la droga, legalización del aborto y, en muchos aspectos,
la escasa valoración de la vida humana, exige que nuestros educadores
desarrollen en sí mismos y cultiven, en sus alumnos, una exquisita sensibilidad
social y una profunda responsabilidad civil y política.
2.13. Nuestra comunidad se preocupará, por tanto, de promover valores y
de suscitar, en los alumnos, actitudes humanas como la libertad respetuosa con
los demás, la responsabilidad consciente, la sincera y permanente búsqueda de la
verdad, la crítica equilibrada y serena, la solidaridad y el servicio hacia los
demás.
2.14. Nuestra institución, así, podrá seguir conservando prestigio y lanzar siempre más generaciones, académicamente preparadas y cristianamente formadas, hacia la construcción de un México más justo y de una civilización más impregnada de amor y de bien. Si ofrecemos un servicio a la sociedad, éste debe ser digno, sin finalidad de lucro y accesible, en las colegiaturas, para las mayorías de las familias interesadas. Este es el espíritu y la filosofía que queremos compartir con todos los integrantes de nuestra comunidad educativa.
2.15. A todos los maestros pido sumar esfuerzos para integrarse
armónicamente a nuestra comunidad. La falta de convicción, de voluntad, de
disponibilidad y de preparación pueden constituir verdaderos obstáculos para la
aceptación del proyecto, sin embargo, el compañerismo de los demás docentes y el
apoyo de la dirección pueden ayudar a superarlos.
2.16. La diversidad de pareceres no debe constituirse en impedimento para
progresar, sino en una aportación constructiva y prometedora. Sabemos de poder
contar con maestros interesados y entusiastas para mejorar la educación y la
enseñanza del CCU.
II.
PROYECTO EDUCATIVO.
1. LAS AREAS BASICAS DE LA EDUCACION.
Con el afán de alcanzar el
objetivo general, en sintonía con la opción antropológica hecha, consideramos
lógico concentrar nuestro esfuerzo educativo en cuatro
áreas:
1.1. Área académico -
intelectual.
a)
Cultura.
Los
alumnos vienen a nuestra escuela, y los padres nos los entregan, principalmente
para que adquieran aquella formación académica que los capacite adecuadamente
para emprender, con éxito y a su tiempo, alguna de las carreras profesionales.
Ésta es la función propedéutica que debe de tener nuestra institución: ofrecer
contenidos de estudio que permitan adquirir conocimientos, habilidades y
valores, tanto en el campo científico, como en el humanístico y en el
tecnológico.
Las estadísticas hablan favorablemente de nuestros egresados y nosotros
nos proponemos dar continuidad a ello en el marco de la dimensión humanista que
ha siempre distinguido nuestra institución. La juzgamos esencial para una
verdadera cultura, definiendo ésta como "todo aquello con lo que el
hombre afina o desarrolla las diversas facultades de su espíritu y de su cuerpo"
(Gaudium et Spes,
53). Todo aquello que le permite cultivar su ambiente con el trabajo;
cultivar sus relaciones personales, sus cualidades intelectuales, físicas y
espirituales.
Serán buenos maestros,
naturalmente, quienes permitirán a los alumnos aprovechar las posibilidades, que
ofrece la docencia, para desarrollar las capacidades fundamentales de la
inteligencia: analizar y sintetizar, razonar con lógica, relacionar, ordenar,
plantear y resolver problemas, comunicar con claridad,
etc.
Serán buenos maestros los que, además de enseñarles a los alumnos a leer
y a escribir, los educarán a sentir y a asombrarse, a hacerse preguntas, a
organizar sus respuestas, a ponerlas a prueba, a expresar lo que tiene dentro, a
crear, a inventar y a juzgar con rectitud y autonomía.
Además consideramos importante incorporar, como un elemento más, el
aprender a innovar, es decir, el desarrollar la capacidad creativa en el
individuo, para encontrar respuestas y soluciones eficaces a las demandas de la
vida cotidiana (Curriculum del Bachillerato
General, 4). Para responder a esta exigencia fundamental de formación
intelectual, sobre todo los maestros, debemos seguir sumando esfuerzos,
conscientes que la tarea de educar en las escuelas es una vocación que
exige:
- unas dotes especiales de inteligencia y de
espíritu;
- una preparación diligente a nivel de ciencia y de
conciencia;
- una gran disponibilidad a la renovación y a la
adaptación.
-
una gran capacidad para dar
siempre respuestas claras, precisas y oportunas
-
una constante actitud de
entusiasmo, de seriedad y entrega
-
una real preocupación para
actualizarse y superar inercias.
Otro aspecto que debemos
tomar en cuenta es el aprovechamiento escolar. Reconocemos que muchos problemas
de aprendizaje se derivan del tiempo insuficiente que se dedica propiamente a la
enseñanza, debido principalmente a que se invierte en organizar festivales,
atender asuntos administrativos, así como al entrar y salir del salón. Para
evitar pérdidas de tiempo académico es útil elaborar un plan de actividades
relacionadas con el desarrollo integral de los alumnos.
b)
Servicios
académicos.
La dirección tiene muy viva la inquietud de llevar a cabo cursos de formación docente. También la preparación inmediata de las clases, la puntualidad tercamente buscada y el trato justo, respetuoso y amablemente exigente con los alumnos, son tópicos significativos mejorables, que darán seguramente más eficacia a nuestra misión educadora. Preocupados por proporcionar siempre más instrumentos didácticos, que faciliten e incrementen el aprendizaje, informamos que nuestra escuela cuenta con los siguientes servicios de apoyo académico:
- con biblioteca renovada y equipada para servicios de Internet y dotada de material
audiovisual.
- con fotocopiadora
- con salón de audiovisuales
- con video caseteras disponibles para cada
sección.
- con tres salones de computación puesto que consideramos a la
computadora como una herramienta de apoyo en la adquisición de conocimientos y
para el desarrollo de habilidades de pensamiento,
- con un auditorio remodelado y digno para incrementar actividades
culturales
- con laboratorios de biología y de química, quedando pendiente el
laboratorio de idiomas.
- con videoteca, CD didácticos y pizarrones electrónicos para enciclomedia (Primaria).
Es justo que informemos también sobre la fuerte inversión que se hace
permanentemente para la adquisición de libros, enciclopedias, videos, CD y
computadoras. Suplicamos a todos los maestros para que visiten la biblioteca, se
enteren de las nuevas adquisiciones, conozcan y usen el material didáctico
disponible para cada asignatura. Les recuerdo que todo alumno y cada maestro
puede utilizar la videoteca para revisar algún
material.
Para ayudar a nuestros alumnos a valorar las nuevas formas de
comunicación y transmisión de la información, que se desarrollan a partir de la
tecnología informática, hemos instalado el acceso a internet.
Además, para permitir a todos los alumnos itinerarios normales de
rendimiento, buscaremos la forma de dar seguimiento especializado a quienes
presenten dificultades de aprendizaje y de integración. Para este fin contamos
ya con un departamento de atención y motivación
psicopedagógica.
Para los alumnos de primer año de preparatoria se sugiere un curso de inducción, previo al inicio de clase, y otro curso vespertino de nivelación (laboratorios de aprendizaje) durante el mes de Septiembre en el CCU; para los alumnos de primer año de primaria se diseñarán cursos especiales propedéuticos; para quienes entrarán en los círculos de excelencia se propondrán actividades especiales a lo largo de todo el año y, sobre todo, se ofrecerá la oportunidad de prepararse para las olimpiadas internas y externas.
Convencidos de la importancia que tiene el conocimiento del inglés, los alumnos de primer semestre de preparatoria tendrán aumento de horas clases y los de tercer año se verán favorecidos por una metodología grupal de aprendizaje mientras los alumnos de primaria seguirán cursando, como materia curricular, la clase de iniciación informática.
c) La
evaluación.
La relación maestro-alumno, para que sea, académicamente, siempre más
estimulante y para que pueda contar
con un instrumento de medición, no puede prescindir de la evaluación del
aprendizaje. Es, éste, un concepto más amplio de la simple “calificación”
del examen. Abarca también el empeño del alumno, su participación, sus productos
y su capacidad de investigar. Esta deberá ser interpretada como parte del
proceso educativo, más que como técnica circunstancial para medir el
aprendizaje. Habrá que llevarse a cabo, desde luego, con continuidad y
sistemáticamente. Su aporte más significativo se da con respecto a la
verificación en el logro de los aprendizajes de los estudiantes, al constituir
una comprobación objetiva tanto de sus progresos como de sus realizaciones
últimas, de modo que si son insatisfactorios puedan implantarse las medidas
correctivas; asimismo debería permitir retro alimentar la eficacia de la
enseñanza. El Currículum del Bachillerato General (n.6) distingue, muy
oportunamente, las tres funciones de la evaluación:
a) diagnóstica.
Es
la que proporciona información sobre los aprendizajes previos que posee un
alumno antes de iniciar un tema, una unidad programática o el curso. Constituye
-según el documento señalado- el punto de partida indispensable para la
organización y secuencia de la enseñanza y del aprendizaje, porque permite
realizar adecuaciones a la planeación antes de iniciar el proceso. Su finalidad
sería la de reorientar las decisiones académicas para hacer al proceso más
viable y eficaz. Por la función que cumple esta evaluación, no se asigna
calificación.
b) formativa.
Se
realiza durante el desarrollo del curso con la finalidad de obtener información
sobre los aciertos y deficiencias en el proceso de la enseñanza y del
aprendizaje. Es, naturalmente, importante que se consideren los resultados del
desempeño académico de los alumnos para ajustar las estrategias didácticas
empleadas. Con la intención de obtener mejores logros en la enseñanza se aplica
al terminar una unidad o capítulo, al emplear un distinto procedimiento de
enseñanza, al concluir el tratamiento de un contenido fundamental. No debe
asignar puntos para la acreditación ni pretender calificar al
alumno.
c) sumativa.
Se
aplica al término de una unidad de aprendizaje: curso completo, unidades o
bloques de contenidos, con la finalidad de determinar el grado de dominio
alcanzado por el alumno sobre los objetivos previamente establecidos.
Proporciona información sobre los conocimientos y habilidades adquiridos por los
alumnos para emitir, ahora sí, un juicio relativo a su acreditación académica.
El resultado de esta evaluación permite otorgar una calificación que tome en
cuenta, desde luego, las tres evidencias de aprendizaje: los conocimientos
adquiridos, el nivel de desempeño y los productos, en su forma y en su
contenido. La evaluación de regularización representa una alternativa a parte
para los alumnos que, por diversas circunstancias, no pudieron cumplir los
requisitos necesarios para acreditar el curso.
Los 'lineamientos de evaluación del aprendizaje' (Cfr. SEP, Dirección General Bachillerato) establecen que debe ser la Academia de cada área la que establece cuando reunirse para evaluar y cómo evaluar, o sea, con cuales instrumentos hacerlo adecuadamente: "la academia debe reunirse, por lo menos, en tres momentos de los procesos de enseñanza y aprendizaje: antes, durante y al finalizar el curso".
Otro diagnóstico que, poco a poco, se está volviendo obligatorio es el institucional, el de certificación. Se tomarán, como objeto de avaluación, todos los elementos que componen la institución (alumnos, maestros, padres de familia, directivos y estructuras) para indicar qué corregir, qué fortalecer y qué nuevas acciones se requieren realizar para mejorar la calidad de la educación de los alumnos.
El hecho de seguir siendo considerados, por organismos especializados,
como la mejor institución educativa de S. Juan del Río, si nos llena de orgullo
no debe, sin embargo, disminuir nuestra tensión para seguir
siéndolo.
1.2. Área moral.
a) El desafío
moral.
"La
escuela, a la vez que cultiva las facultades intelectuales, desarrolla la
capacidad de juzgar rectamente, promueve los valores, prepara para la vida y
fomenta el trato amistoso..." (Gravissimum educationis). He aquí otro gran reto para la escuela:
preparar para la vida, formando juicios rectos (la conciencia) y promoviendo
valores éticos.
La ética, entendida como el arte de saber vivir humanamente, es tan
importante que la SEP ha considerado oportuno reinstalar, en los programas de
educación básica, la asignatura de "Formación cívica y ética" en Secundaria y
“Etica y valores” en Preparatoria, cuyos
temas van del conocimiento de la naturaleza humana al estudio de los problemas
morales de la adolescencia y de la juventud; del auto comprensión de ser 'seres
sociales' al estudio de todas las instituciones que hacen armónica y equilibrada
la misma vida social: familia, matrimonio, sociedad política,
etc.
La escuela en general, y la católica en particular, no puede descuidar la
formación moral y cívica de los alumnos si quiere ser fiel a la naturaleza de su
misión educadora. Los valores son patrimonio de la cultura y constituyen un
elemento esencial de la formación integral; son el punto de partida para una
realización armónica del individuo, por esto, "se promoverá la
adquisición y el fortalecimiento de actitudes que permitan asumir y vivenciar el
sentido de libertad, justicia, identidad nacional, solidaridad, honestidad,
responsabilidad, democracia, amor a la verdad, etc." (Currículum del
Bachillerato General, 5.5).
Tenemos que poner especial cuidado en suscitar, desde luego, entre los
alumnos, aprecio para todos los valores morales, sexualidad y castidad
incluidas. Hablar de castidad, hoy, y a quienes padecen, en carne propia, los
arrebatos de una tempestad hormonal violenta y desequilibrante, podría parecer
obsoleto e inoportuno. Sin embargo, creemos que el éxito y la felicidad en la
vida futura depende, en gran parte, de cómo nuestros adolescentes aprendan, hoy,
a amar y, para esto, es indispensable hablarles de castidad, es decir, de "la
virtud que defiende el amor del egoísmo y de la agresividad y nos hace capaces
de asumir actitudes oblativas en la vivencia del
amor".
Otro gran reto es el de orientar los sentimientos y la afectividad del
educando hacia la estabilidad emotiva, el dominio de sí mismo y el control de
las pasiones. Tarea, ésta, muy difícil si tomamos en cuenta el clima de
permisividad en que nuestros alumnos crecen y la gran cantidad de familias
desintegradas o disfuncionales, de las cuales provienen. No debemos
sorprendernos si, en ciertos casos, toman decisiones existenciales
desproporcionadas a su capacidad de elección. Lo que sí debemos exigir es el
respeto del ambiente y de los demás, no permitiendo, dentro del plantel,
manifestaciones sentimentales ni exhibicionismos amorosos.
La formación moral que queremos transmitir, si quiere ser completa,
deberá incluir también la educación ambiental y los derechos humanos,
temas ya presentes en el plan de estudio y en sus objetivos, pero un
tanto descuidados en la práctica académica. La educación
axiológica, más que palabras, pide testimonios. Ninguno de nosotros es
perfecto, pero todos debemos mirar a la perfección; nadie de nosotros posee
todos los valores, pero todos debemos luchar para conquistarlos. Entonces la
transmisión de los valores será posible y nuestra presencia enriquecedora.
Queremos señalar que nuestras intervenciones educativas se centran, sobre todo,
en la "convivencia pedagógica", entendida como presencia activa y afectuosa
entre los niños (maestras de primaria) y los jóvenes (maestros de secundaria y
preparatoria), como relación interpersonal enriquecedora, como diálogo constante
y promotor de motivaciones para lograr la respuesta del educando. Para nuestros
alumnos, los maestros seremos siempre modelos de comportamiento; ojalá evitemos
todo aquello que pudiera frustrar sus aspiraciones.
Busquemos, por tanto, la superación de nuestras debilidades morales y cuidemos el control de nuestros actos. Seamos sabios. Los alumnos aprenderán nociones y aceptarán nuestros valores aprendiendo, así, a ser. Aprender a ser es lo que propicia que aflore la personalidad de cada uno para que esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de libertad, de razonamiento y de responsabilidad personal.
La educación social y la formación moral constituyen un elemento
fundamental del proceso educativo, que ha de permitir a los alumnos actuar con
comportamientos responsables dentro de la sociedad actual y del futuro, una
sociedad pluralista, en la que las propias creencias, valoraciones y opciones
han de vivir con el respeto a las creencias y valores de los demás. Con esta
educación moral pretendemos colaborar con los jóvenes para facilitarles el
desarrollo y la formación de todas aquellas capacidades que intervienen en el
juicio y la acción moral, a fin de que sean capaces de orientarse de modo
racional y autónomo en aquellas situaciones que les plantee un conflicto de
valores.
Es oportuno que todos los educadores sumemos esfuerzos para que los
jóvenes descubran la belleza de su dignidad y de la de los demás, y actúen con
máximo respeto cuidando sus actos, puliendo sus sentimientos y evitando
lenguajes ofensivos. Propongámosles, también, que tengan un “código de honor” a
lo largo de toda su vida. Contamos con alumnos, en su mayoría, moralmente sanos
y que nos observan, buscando aliento, para conservarse tales, a pesar del
deterioro moral que la sociedad globalizada contemporánea incrementa sin
escrúpulos y provoca cínicamente. ¡No los defraudemos en lo más
importante!
A los maestros de antropología cristiana y de educación cívica y ética
les pedimos que propicien actividades de servicio social para que los alumnos
aprendan a responsabilizarse, a proyectarse generosamente y a reflexionar
críticamente sobre la realidad.
b) El desafío informático.
Los avances tecnológicos, si en parte facilitan ciertos aspectos de la
educación, también es cierto que la complican y, justamente, nos preguntamos
sobre cómo educar en la era de la
informática. Nuestros jóvenes alumnos, hoy en día, se ven como
contendidos entre el maestro clásico y el informático, entre la familia
tradicional y los nuevos y extranjerizantes modelos de hogar. Hay hogares donde
es más el tiempo que los hijos, y los padres también, dedican a la computadora
que al estudio o a la familia misma. La comunicación electrónica es, hoy, un
tercer polo educativo después del educador y del educando mismo.
Los estudiantes se ven presionados entre la realidad y
la virtualidad multimedial de la vida. La multimedialidad les permite desarrollar grandes capacidades
creativas, sin embargo, parecen más fuertes las trampas de las vivencias
virtuales como son las del amor y del sexo. Se están imponiendo estímulos,
atractivos y placenteros, pero falsos y engañosos, de amores y de sexo virtuales
o internéticos. A todo mundo les encanta 'chatear' aun
cuando puede costarle dinero, tiempo e integridad afectiva y moral. La lógica de
muchos programas de la comunicación social, no es la del contacto con la
realidad o con quien nos rozamos diario, sino con el medio y con las imágenes de
las cosas y de la realidad. Un serio itinerario educativo, desde luego, en esta
era, será el de reforzar el sentido de lo real y de lo
personal.
El sistema multimedial (computadora, internet, videojuegos, teléfonos inalámbricos, tv, radio, etc) no es sólo el elemento en el cual nadamos y respiramos, sino es verdaderamente un nuevo maestro capaz de hablar directamente a las jóvenes generaciones, más allá de los maestros tradicionales. Los nuevos medios masivos de comunicación están cuestionando nuestros tradicionales sistemas educativos, sin embargo, sabemos que los educadores humanos seguiremos siendo los interlocutores educativos principales e indispensables.
Lo que debemos aprender más es cómo iniciar a los alumnos al uso crítico,
sabio y ético de los medios de comunicación actuales. Cómo inculcar en ellos
criterios firmes y sólidos de juicio; cómo prepararlos para un uso enriquecedor,
consrtructivo y sin riesgo, de la multimedialidad. Y nosotros, los educadores del tercer
milenio, no podemos ignorar los sistemas multimediales. La nueva estrategia educativa nos obliga a
tomar conciencia de la existencia primero y de las consecuencias y repercusiones
de los 'new media' en segundo
lugar.
Estamos convencidos que hoy, más que nunca, la eficacia educativa no consistirá en el proteccionismo, sino en capacitar a nuestros alumnos para la interacción positiva y responsable con los medios y la información medial. Habrá que educar a los alumnos para que usen adecuadamente la computadora, evitando el riesgo de la enajenación y la adicción.
De enemiga, la tecnología puede y debe volverse en preciosa aliada de la
formación y del conocimiento. No nos queda otro camino. En primer lugar deben
permanecer las idealidades y los sentimientos; luego los medios y las máquinas.
Los humanos no podemos permitirnos de ser desplazados por las máquinas y por la
tecnología. Debemos lograr la creación de espacios educativos en el aire;
debemos promocionar el uso creativo y enriquecedor de la multimedialidad en nuestra misma escuela. Este es y será un
gran e inesperado desafío más para nuestra institución. Los compromisos del área
informática, entonces, serán:
-
Guiar al alumno en el buen
uso de la tecnología informática para que sea su herramienta ordinaria para la
búsqueda de información;
-
Orientar al alumno hacia un
aprendizaje profesional de la informática;
-
Favorecer el uso interactivo
(alumno-maestro) del internet para consultas y para
tareas.
c) El desafío de la
disciplina.
Un aspecto educativo directamente relacionado con este renglón, e
indirectamente con el aprovechamiento escolar, es el de la disciplina: un
término que provoca resistencia en unos y rebeldía en otros. Sin embargo, es un
valor importante del cual dependen todos los demás. Debemos exigirla a los
alumnos, pero inteligentemente: evitando la tentación del autoritarismo,
rechazando posturas represoras y actitudes inflexibles que, por cierto, resultan
ser siempre desagradables.
Debemos establecer relaciones educativas en un sistema pedagógico sin "imposiciones" de fines, de valores, de actitudes y de conductas. Las recientes encuestas, entre nuestros alumnos, han revelado que ellos son más exigentes y severos que los mismos maestros; que rechazan "concesiones" que, a su parecer, no son necesarias y que dejan aislados a los amantes de lo cómodo y de lo fácil.
Hacemos nuestro el objetivo de crear un ambiente de dinamismo y alegría
juvenil y, a la vez, de disciplina, donde reine el orden, el respeto, la
seriedad y la responsabilidad. Sólo en un ambiente de disciplina el alumno
encuentra causes para orientar la formación de su voluntad y de su libertad y, a
la vez, para promover su creatividad y responsabilidad.
Más que por imposición los alumnos deberían aceptar la disciplina como
instrumento de autoafirmación y de libertad auténtica. Es libre quien respeta
los derechos de quienes vienen a la escuela para aprender y de quienes quieren
enseñar sin dificultades. Convertida en un ejercicio constante de autodominio
abre posibles espacios de fortalecimiento del carácter y de progresiva
madurez. Con una voluntad disciplinada el educando logrará ser plenamente libre
y dueño de sí mismo.
A los maestros, desde luego, pedimos
reportar puntualmente casos de indisciplina a sus respectivos prefectos para
poder intervenir oportunamente. Un análisis detenido, quizá dé como resultado,
en algunos casos, que la indisciplina no es causa, sino consecuencia de que las
clases pueden carecer de sentido o son tediosas.
El desorden, el salvajismo, el descuido personal y la apatía sólo
perjudican al ambiente necesario para progresar armónicamente y para favorecer
el aprovechamiento de todos. En el fondo los malos hábitos no son más que el
reflejo de la pobreza de espíritu y de alma de quien los promueve y prosperan
como consecuencia de la destrucción de las buenas costumbres y de los falsos
modelos de vida que los medios de comunicación irresponsablemente exaltan y de
la baja educación intra familiar. En vista de esta formación moral seguiremos
ofreciendo a los alumnos oportunidades de reflexión:
- con las clases
tradicionales de formación de valores y de religión;
- con los cursos especializados de educación sexual, en común acuerdo con
los padres de familia. Nuestros cursos de educación sexual se desarrollarán
siempre en un marco humanista y moral de "educación para el
amor".
- con propuestas de convivencias grupales y de servicio altruista.
La predicación, con el
ejemplo, el respeto a los diferenciados dinamismos de crecimiento de los alumnos
y la obligación de ofrecerles, pacientemente, oportunidades de respuestas es
parte de nuestra pedagogía educativa y no vamos a renunciar a ella simplemente
por que alguien pide acciones disciplinarias represivas. Un sistema policial
nunca favorecerá el desarrollo personal de los alumnos. A nadie le gustan las
dictaduras. Tenemos la inquietud de involucrar directamente a los alumnos para
la formulación de políticas disciplinarias que sentirían más
propias.
A los maestros pedimos que se adecuen, respetuosamente, a las
orientaciones disciplinarias de la dirección y a los criterios institucionales
de evaluación. Así evitaremos conflictos y el riesgo de desorientar a los
alumnos.
Otro gran reto ético, que debemos enfrentar, es la oposición a la cultura
consumista, hedonista y tecnócrata dominante. Lo intentamos ayudando al alumno:
a)
a aprender a conocer a sí
mismo, a los demás y al mundo;
b)
a aprender a hacer, o sea, a desarrollar
capacidades para navegar en este milenio;
c)
a aprender a vivir juntos con otros.
Afortunadamente nuestra escuela es muy pluralista: tenemos alumnos de todas las
clases sociales, con rasgos somáticos diferenciados y con características
sociales diferentes;
d)
a aprender a SER, más que a tener y a ser
para los demás.
Cuando nuestra propuesta
educativa no consigue respuesta por parte del educando y, cuando
estamos moralmente seguros de su ineficacia, solo entonces, aconsejamos el
traslado a otra institución. Esta metodología nos ha dado resultados razonables
y respetuosos de la dignidad de todos. Muy oportuna ha sido la existencia del
departamento de disciplina, físicamente visible, para estimular a los alumnos en
actuar con responsabilidad, para canalizar sus inquietudes y para resolver
conflictos.
1.3. Área espiritual.
Es
opinión difusa que los jóvenes, hoy, son más despiertos, más inquietos, más
audaces y más todo, sin embargo, es igualmente cierto que son espiritualmente
más vacíos. El vacío interior los lleva a asumir actitudes de aburrimiento
frente a la vida y de rebeldía contra los padres y contra la sociedad. Las
tentaciones de la evasión de responsabilidades y de la fuga de la realidad los
encamina, seguido, hacia opciones autodestructivas y
socialmente negativas. Son los síntomas de una gran carencia de motivaciones y
de una espantosa pobreza espiritual. Nuestros alumnos salen con buena
preparación académica pero, no siempre, con formación espiritual. He aquí otro
reto más, pero sabroso y apasionante. Para enfrentarlo es necesario que todos
los maestros, en la explicación de nuestras materias, busquemos de señalar los
nexos existentes con Dios creador, puesto que, toda ciencia y todo arte, son
reflejo de su mente excelsa y de su belleza. El aprendizaje, en sí mismo, es un
hecho religioso. Cada vez que una mente se ilumina, con una nueva verdad, esa
mente se acerca a la verdad total que es Dios. Hay ocasiones en que esta
valencia religiosa del saber puede llegar a ser explícita. Quizás no sea tanto cuestión de cosas que se dicen, sino de la manera de
ser de nosotros los maestros. Lo más importante es siempre el hombre y su
autoridad moral; la autoridad moral que le viene de la verdad de sus principios
y de la congruencia entre sus principios y sus posturas y acciones. El problema
estriba, más bien, en la síntesis, entre fe y vida, en nosotros los
maestros.
Los muchachos tienen orejas chiquitas y ojos enormes: escuchan poco, pero se fijan en lo que ven. Las palabras no los tocan, los hechos sí. Sin saberlo nos podríamos descubrir catequistas de nuestros alumnos.
Si el fin de la vida humana, según nuestra doctrina cristiana, es el de buscar y encontrar a Dios, el de la educación no puede ser otro. Nuestros jóvenes carecen de "espíritu" y de fe viva. Intentemos devolvérselos. La perspectiva evangélica, además, de la educación permitirá a los jóvenes situarse de forma crítica ante el consumismo y el hedonismo, infiltrados, como la cizaña en el trigo, en la cultura y el modo de vivir de vastas áreas de la humanidad.
El carácter católico de la institución presume, implícitamente, la
aceptación, por parte de alumnos, maestros y padres de familia, de todas las
iniciativas finalizadas a transmitir valores y educación religiosa. La oración
matutina de laúdes, en la capilla, y la oración en el aula, al comenzar las
actividades, nos atraerán, seguramente, mucha bendición de Dios. Congruente con
esta identidad, seguiremos promoviendo la instrucción catequética a todos los niveles, conscientes que,
ésta, es la que debe:
* iluminar y robustecer la fe;
* nutrir la vida conforme al espíritu de Cristo;
* conducir a una participación consciente y activa en el misterio
litúrgico;
* inducir a la acción apostólica y altruista.
Así es como queremos orientar a nuestros jóvenes hacia una actitud de
servicio y de generosidad para que aprendan a comprometer su vida y su actividad
en bien de los demás. La experiencia comunitaria, en los grupos y movimientos
juveniles, abre un mundo insospechado de posibilidades educativas y de
auténticos valores pedagógicos.
El carácter de la institución nos impone, también, la difusión de una
espiritualidad que cristalice el afán misionero de nuestro beato fundador, Guido
María Conforti, y de actividades que plasmen la debida
apertura a la mondialidad, el enfoque misionero de la
Iglesia y proponga a los jóvenes, sin temor, la posibilidad de donarse al Señor
de por vida o temporalmente. La promoción de las misiones, y de sus necesidades,
y la vivencia del seguimiento radical de Cristo sean parte notable de la
animación que se lleva a cabo a través de todas las actividades apostólicas del
colegio.
La institución cuenta con su propio asesor espiritual y coordinador de
pastoral al que podemos dirigirnos para solucionar dudas, pedir consejos y dar
sugerencias.
Con el fin de hacer visible la dimensión del espíritu y de la fe y fomentarla en nuestros alumnos, hemos dotado al plantel de un espacio privilegiado y simbólico, llamado "rincón del espíritu", donde maestros y alumnos podrán reencontrarse consigo mismos, guardando silencio y aprovechando la atención sacramental que se imparte cotidianamente. En tiempos programados los alumnos podrán seguir aprovechando las celebraciones comunitarias de la Reconciliación y de la Santa Misa.
Otro objetivo espiritual, que nos proponemos alcanzar, es la promoción,
entre nuestros alumnos, de los grupos de apostolado y de servicio,
como “Lumen Christi” (preparatoria). A los
maestros pedimos informarse sobre su existencia para hacerse promotores. Servir
y servir cristianamente es un gran ideal para todos: más para nuestros alumnos.
El vacío espiritual y las crisis de identidad que padecen se deben, entre
otras razones, a la falta de oportunidades para pertenecer a algún grupo de
servicio apostólico, o sea, evangelizador y de testimonio de vida, abierta a la
caridad. En estos grupos los jóvenes comparten ideales y adquieren
valores.
Otro aspecto significativo de la vida cristiana es la preparación para
los sacramentos. Son, éstos, signos eficaces de Gracia e instrumentos de
Salvación. Continuaremos la tradición de la catequesis, para la primera
Comunión, en primaria y, para la Confirmación, en secundaria y preparatoria.
Ayudémonos a motivar a los alumnos para estos grandes
acontecimientos.
En una sociedad que declara bienaventurados los guapos, los ricos y los
que tienen influencias, desde el Evangelio, nosotros declaramos bienaventurados
los pobres de espíritu, los afligidos y los que tienen hambre de justicia. En
una sociedad relativista, que se agarra a lo efímero y a las ideas de moda,
nosotros nos agarramos a las verdades silenciosas y eternas de la fe y nos
volvemos conciencia crítica de la sociedad. En una sociedad sin esperanza, o que
tiene ideas muy precisas de lo que es el éxito, nosotros proponemos nuestra
esperanza, o sea, la que está basada en la victoria de Cristo Jesús, sobre el
mal, y en el Reino futuro, cuyas características, intentamos adelantar en el
presente.
Desde el punto de vista religioso nuestro colegio se ha distinguido y ha
sido apreciado también por el trato respetuoso y tolerante que siempre se les ha
dado a cuantos, de nuestros alumnos, no comparten nuestra fe y nuestra
propuesta. Es obvio que lo seguiremos dando, pidiendo lo mismo, a los que
pertenecen a otra religión.
1.4. Área
física.
La
Educación Física, considerada como asignatura del plan de estudio para la
Educación Básica, representa una disciplina pedagógica que contribuye al
desarrollo armónico del individuo, mediante la práctica sistemática de la
actividad física. Es una educación necesaria, puesto que
, el cuerpo, está en el
origen de la personalidad.
"Mens sana in corpore sano", mente sana en cuerpo sano sigue siendo una
gran verdad. La escuela se preocupará también de este aspecto de la formación,
pero sin exageraciones. Nuestros alumnos ya nos llegan físicamente sanos también
porque, hoy, la salud física es parte de nuestra cultura. Buscaremos, desde
luego, la forma de incrementar la salud por medio de una práctica disciplinada
del deporte, proporcionando espacios adecuados y estableciendo momentos
oportunos para su ejercicio.
Las canchas deportivas están a servicio de nuestros alumnos también por
las tardes, según las modalidades establecidas. Los torneos y campeonatos,
internos y externos, de las varias disciplinas deportivas se organizan también
con el fin de fortalecer el amor a la camiseta.
La dirección, con el afán de incrementar la actividad deportiva, seguirá
financiando a los entrenadores y ayudando, según presupuesto establecido, a los
diversos equipos, en sus competencias y uniformes. Pertenecen, a esta área,
también las actividades deportivas
que, sobre todo en Preparatoria, se llevan a cabo en albercas y en gimnasios,
previamente contratados por la dirección del colegio: natación, gimnasia
rítmica, artes marciales y porristas.
1.5. Área cívica.
Con el deseo de seguir conservando nuestros valores nacionales y fomentar
así el respeto a los lábaros patrios, sin excluir una mirada pedagógica más
incluyente hacia el mundo entero, seguiremos cuidando los honores a la bandera e
incrementando la participación activa de nuestros alumnos a los concursos y a
las demostraciones correspondientes de banda, escolta e himno nacional. A los
maestros de civismo, banda y educación física, solicitaremos su colaboración
oportuna y entusiasta.
2. LOS
AGENTES DE LA EDUCACION.
Una escuela es un conjunto
de personalidades que, mirando hacia fines comunes, forman una unidad dando
vida, así, a una gran familia, comprometida con la educación. Nos sentimos
orgullosos de pertenecer a la familia del CCU.
Sabiendo que la familia es feliz cuando hay armonía, comunicación creativa, responsabilidad compartida, alegría y fuerte sentido de pertenencia, pedimos a todos los maestros su generosa colaboración en este sentido. A nosotros, además, nos unen también vínculos de fe e ideales cristianos. No pueden ser agentes educativos aquellos que hacen de la murmuración y de la crítica destructiva su práctica permanentes y aquellos que se dedican a sembrar cizaña.
2.1. Los directivos.
El
grupo de directivos es el "equipo animador" de la Comunidad Educativa.
Consciente que la eficacia de su labor depende en, gran medida, de su "espíritu"
de servicio deberá preocuparse de retroalimentarse permanentemente. El director
de la escuela debe orientar, coordinar, animar y dirigir toda la acción
educativa de la comunidad. Su rol, en la gestión de la escuela, es el de
promover las buenas relaciones humanas, en un clima que favorezca la
participación de todos, y también el de tomar decisiones en favor del bien común
de la institución aun cuando puedan, éstas, ser dolorosas.
El espíritu del director no debe ser como él de un empresario, sino de un
padre de familia que busca el bien de todos, limando asperezas y motivando a
todos para que concurran eficazmente a la realización de los objetivos de la
escuela.
Son miembros de los directivos: el director general, los subdirectores de preparatoria, secundaria y el director, subdirector de primaria. Son sus más directos colaboradores: los prefectos de disciplina, el coordinador académico, los responsables del departamento psicopedagógico y el personal administrativo de la dirección.
Es de competencia del director general y de los subdirectores de los
niveles, en comunión con el, convocar a reuniones sectoriales y generales para
comentar experiencias, problemas y soluciones relacionados con la enseñanza, así
como para proponer objetivos comunes y diseñar estrategias de acción. Los
directores deberían, periódicamente, visitar los salones de clases para dialogar
con los alumnos muy fraternalmente y para conocer los procedimientos de
enseñanza de los maestros, el uso de los materiales obligatorios, así como
analizar la congruencia entre planeación de los maestros y su ejercicio en el
aula.
Las formas de comunicación se relacionan con su capacidad de escuchar,
proponer y tomar decisiones. La firmeza en la conducción de una escuela no se
asocia, desde nuestro punto de vista, directamente con la presencia de un estilo
autoritario, sino con la capacidad de convocar y convencer a su personal, así
como de ejercer la normatividad cuando las circunstancias lo
requieran.
Para que los alumnos de una escuela logren aprendizajes satisfactorios es
necesario que el director y los maestros compartan propósitos educativos y
establezcan metas comunes, intercambien experiencias y comenten los problemas de
la enseñanza que surgen en el aula. Si esto no existe, habrá que analizar a qué
se debe; el hecho de no comentar los problemas y de no acordar metas comunes
genera un ambiente de aislamiento que impulsa a cada maestro a trabajar de forma
aislada. Es tarea de los directores monitorear el cumplimiento de los acuerdos
académicos y el clima de fraternidad que debe darse en nuestra escuela.
2.2. Los
maestros.
Nuestros maestros se han
destacado por su entrega y por su profesionalidad. Viven su función docente como
vocación y auténtico apostolado: ojalá sigan siempre así. Nada más agreguémosle
un gran sentido de justicia para con todos los alumnos, amándolos y
respetándolos antes que todo. No deben existir preferencias ni marginaciones. La
única permitida debe ser la del menos dotado intelectualmente y del más
necesitado materialmente. También les pedimos una atención peculiar para
nuestros seminaristas. Necesitan apoyo, estima y, sobre todo, aliento para
continuar en su difícil camino de seguimiento de Jesús.
Los alumnos tienen sensibilidades distintas y, de hecho, si hay quienes se quejan por no ser escuchados y tomados en cuenta hay otros también que se molestan si los maestros les hacemos preguntas impertinentes, metiéndonos indebidamente en su vida privada y familiar.
Les recuerdo que, como actores centrales del proceso educativo y como
'protagonistas destacados en el quehacer educativo', estamos llamados,
por vocación, a cultivar todas las facultades intelectuales, creativas y
estéticas de nuestros jóvenes alumnos; a desarrollar rectamente su capacidad de
juicio, su voluntad, libertad y su afectividad; a promover su conciencia moral
con la propuesta de valores; a favorecer las actitudes justas y los
comportamientos adecuados; a introducir en el patrimonio cultural conquistado
por las generaciones anteriores; a preparar para la vida profesional; a fomentar
el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole y condición
social.
Les señalamos que, a lo largo de la etapa evolutiva de los alumnos, son
necesarias relaciones personales con educadores significativos, y que las mismas
enseñanzas tienen mayor incidencia, en la formación del estudiante, si son
impartidas en un contexto de compromiso personal, de reciprocidad auténtica, de
coherencia en las actitudes y de testimonio cotidiano de entrega, de paciencia,
de puntualidad, de profesionalidad y de amor.
La vocación y la misión del maestro exigen de él que sea auténtico
educador en la medida en que su labor diaria lo compromete a contribuir en la
formación integral del hombre, centrado en su función de profesor, que no se
debe limitar a comunicar en forma sistemática una serie de conocimientos. Su
tarea debe rebasar la del simple docente. Por eso el "maestro-educador" requiere
de adecuada y actualizada preparación profesional y moral. Su misión es
procurar, así, la formación de personalidades fuertes, responsables y capaces de
hacer opciones libres y justas.
"El
instructor es aquél que solamente proporciona información; el maestro es
aquél que forja la inteligencia y la voluntad que hace que surja la obra
maestra, que ya existe, en cada uno de sus alumnos." (Miguel Ángel
Cornejo). La enseñanza, por ser una actividad de extraordinario espesor moral,
exige a cada maestro el cuidado de su relación personal con los alumnos. Los
maestros no escribimos sobre materia inerte, sino en el espíritu mismo de los
hombres.
La apatía, que caracteriza a los jóvenes de nuestro tiempo, puede causar,
en los maestros, un cierto “cansancio pedagógico”. A éste tenemos que reaccionar
firme y decididamente.
Educar es dar vida espiritual al educando; es cultivar el espíritu humano
en su totalidad. Para lograrlo les pedimos, a todos nuestros maestros, de
responder con entusiasmo también a todas las propuestas de carácter espiritual
que les hagamos en el transcurso del año escolar.
Maestro es el educador por esencia y vocación y el educador es el que
forma y hace crecer la personalidad del educando; es quien cultiva el espíritu
humano del educando. Un simple "enseñante" no tiene ya
sitio en la comunidad educativa. Sin dejar de ser facilitador del aprendizaje, al maestro, hoy, se le
pide ser educador creativo, dialogante, humilde, abierto, motivador y generador
de educación.
El área en donde únicamente el docente puede incidir, con mejores
resultados que una máquina, es el área de la formación. Justamente Pichon-Riviere escribía:"
Denominamos didáctica a una estrategia destinada no sólo a comunicar
conocimientos (tarea informativa) sino básicamente a desarrollar aptitudes y
modificar actitudes (tarea formativa)".
Conscientes que cada alumno es un mundo diferente y original, con
sensibilidad y manera de reaccionar muy personal, tendremos que evitar los
reproches públicos que humillan y los tratos ofensivos que aplastan su dignidad.
Armados de paciencia y de virtud seamos amigables en la corrección y delicados
en el reproche. Quede también claro que, como educadores, no podemos
imponernos a los alumnos. Serán ellos mismos quienes nos elegirán o no para
serlo. Es el educando quien, en última instancia, elige por quien ser
educado.
El educador propone un modelo de vivir al
aprendiz, pero es el aprendiz el que otorga el título de maestro al educador.
Por aquí van ciertos rechazos de los educandos respecto a algún que otro
maestro. Una actitud inadvertidamente ofensiva podría frustrar nuestro
compromiso educativo y acabar con la autoestima del alumno. A los alumnos les
debemos siempre respeto, también en las horas difíciles, cuando se vuelven
insoportables.
Controlemos los estados de ánimo de nuestros días negativos y, sin
dejarnos alterar por nuestros sentimientos cambiantes, seamos siempre de buen
humor y ejemplos de acertividad. También evitemos la
displicencia, o sea, la mala costumbre de decir sólo cosas e ideas
negativas.
Al departamento psicopedagógico de nuestro colegio hemos pedido llevar a
cabo, de año en año, la evaluación de todos los docentes a través de
cuestionarios entregados a los alumnos con el único afán de mejorar nuestro
servicio docente. Estamos seguros
que este servicio tendrá más y mejores resultados. Si las evaluaciones han
arrojado un notable aprecio de todos los maestros con respecto a elementos
humanos básicos es también justo señalar un tantito de inconformidad con
respecto a lo propiamente académico. Los alumnos desean cambios metodológicos y
la Dirección General de Bachillerato aconseja una docencia centrada más en el
aprendizaje de los alumnos que en la preocupación de finalizar programas. Se
trata de un nuevo modelo educativo que convierte el aprendizaje en algo
verdaderamente significativo y el alumno en centro y fin del proceso
cognoscitivo. El enfoque “constructivista” debe
permitir, según el “modelo de Kolb”, clases globales,
o sea, que incluyan la totalidad de los estilos de aprendizaje: el activo, el
reflexivo, el teórico y el pragmático.
Los maestros, justamente, debemos considerarnos como piezas claves de la escuela y como actores indispensables de la actividad académica y educativa de la institución, pero más como colegialidad que como individualidades. Si logramos intervenir pedagógicamente de la misma manera y aplicando el mismo proyecto educativo seremos seguramente mucho más eficaces. Debemos, para alcanzar el objetivo, integrarnos más entre nosotros y sentirnos unidos fraternalmente en el mismo barco respetando, desde luego, las competencias de cada quien.
Para mejorar y actualizar el nivel académico de nuestros docentes hemos
facilitado, también con generosos recursos económicos, su participación a cursos
y diplomados. Organizaremos tiempos destinados a compartir, con quienes han
participado a cursos, cuanto han aprendido por el enriquecimiento de todos. Para
la buena marcha de la comunidad seguiremos haciendo nuestras juntas periódicas
de evaluación.
Queremos ratificar, finalmente, que todo maestro, sea de primaria, de
secundaria o de preparatoria, es parte de la misma comunidad educativa, con
mismos derechos y obligaciones. Seguimos considerando, como requisitos para ser
buenos maestros: la permanencia entusiasta en nuestra institución, la
participación activa en todas las actividades de la escuela y la responsabilidad
profunda manifestada en la asistencia, en la puntualidad y en la preparación de
las clases.
El hecho educativo no puede pensarse en un contexto donde directores y
maestros llegan tarde a la escuela o se ausentan constantemente de sus
actividades laborales. Los retardos y las inasistencias contribuyen a mermar el
tiempo real de trabajo destinado a la enseñanza, afectando a los alumnos,
destinatarios del servicio.
Es muy oportuno también que los maestros cuiden la calidad evangélica de
sus relaciones, es decir, el nivel de convivencia profesional, respetándose y
ayudándose en las dificultades. En las escuelas, al igual que en todo tipo de
organización, se da la integración de grupos por intereses y afinidades
personales. La existencia de estos grupos propicia, en algunos casos, una
convivencia más agradable en el centro de trabajo, sin embargo, en otros casos,
es fuente de agravios y rencillas que separan a los profesores en grupos
antagónicos que dificultan la tarea educativa. Todo conflicto grupal se
repercute negativamente y crean un clima de desafección. Además desprestigia la
imagen misma de la escuela.
En tiempos de cambios pedimos a los maestros cambio de actitud con
respecto a las nuevas tecnologías informáticas, aprendiéndolas y sirviéndose de
ellas didácticamente. También seguimos aconsejando la “pedagogía del patio” como
la “mejor escuela”. En la pedagogía del patio la alegría es la mejor
metodología; los juegos son la didáctica más eficaz; la presencia educadora del
maestro es su segura garantía de éxito (Miguel Picasso
Muñoz, La comunidad educativa en la escuela, CEPEM, México 1995,
p.111).
Perfil de nuestros maestros.
A todos nuestros maestros les pedimos un gran compromiso para cumplir con
los objetivos y los ideales marcados en este proyecto, sin embargo, de la manera
muy atenta, les sugerimos el desarrollo de las siguientes habilidades
docentes:
* Establecer con los alumnos una relación de respeto, que promueva y
facilite el aprendizaje significativo.
* Promover una adecuada comunicación en forma individual y grupal con los
estudiantes.
* Mantener relaciones humanas cordiales y trabajo coordinado al interior del
grupo y fuera de él.
* Manejar de manera adecuada las herramientas teórico - metodológicas que
le permitan un desempeño eficiente.
* Facilitar a los estudiantes conceptos claves que les permitan adquirir
conocimientos significativos.
* Estimular y motivar a las personas hacia su propia
superación
* Solucionar situaciones conflictivas, que nunca faltan, dentro del salón
de clases.
* Propiciar la búsqueda de la calidad y la excelencia en los estudiantes.
·
Modificar las formas
tradicionales de enseñanza utilizando recursos visuales y dinámicas más
participativas.
·
Calificar siempre con
justicia y apego a la normatividad institucional.
* Actuar siempre con ética y no expresarse negativamente acerca de los
demás compañeros de trabajo.
Para responder a la
exigencia de actualización académica y a la demanda de capacitación didáctica
(cfr. Lineamientos sobre actualización docente del Bachillerato General)
diseñaremos por lo menos un curso, dentro de nuestro programa institucional, y
seguiremos fomentando y apoyando la participación de nuestros maestros a todo
tipo de cursos de capacitación, siempre y cuando respondan a las necesidades
concretas de nuestra labor docente.
A todos los maestros pedimos el señalamiento oportuno de las necesidades
de actualización y de las urgencias didácticas, para planear e instrumentar
acciones correspondientes. Debemos ser facilitadores
eficaces del aprendizaje y fuente de estímulos para los futuros bachilleres: "El
docente no sólo requiere del dominio de su campo disciplinario correspondiente,
también debe contar con una actualización en el área de la educación que le
brinde los elementos necesarios para construir un marco teórico, conceptual y
metodológico para organizar los contenidos, objetivos y estrategias de su
materia, así como seleccionar y diseñar materiales didácticos adecuados y
establecer estrategias de enseñanza y criterios de
evaluación."
Para mejorar el proceso educativo de nuestros alumnos sentimos la necesidad de pedir, a algunos de nuestros maestros, el servicio voluntario y apasionado, de asesoría grupal. La misma comisión, que participó en la elaboración de este proyecto, propone, para los asesores, las siguientes funciones:
·
Servir de enlace con las
coordinaciones correspondientes para buscar soluciones a las problemáticas
grupales que se presenten;
·
Revisar, periódicamente, con
los grupos asignados, las condiciones de los
salones;
·
Asesorar a los alumnos en la
interpretación y aplicación del reglamento de
disciplina;
·
Dar seguimiento a los
alumnos de menor rendimiento académico para detectar las
causas;
·
Canalizar oportunamente, al
departamento psicopedagógicos, los alumnos que lo ameriten y permanecer en
diálogo con el psicólogo
·
Estar en comunicación con la
prefectura para conocer la situación disciplinaria de su
grupo;
·
Dirigir las actividades
recreativas, académicas y artísticas que hayan sido calendarizadas;
·
Participar en la
actualización del reglamento con la dirección correspondiente.
2.3. Los padres de familia.
Conscientes de que nuestra escuela es complemento de la educación
familiar reconocemos, a los padres de familia, su derecho natural de ser los
primeros educadores de sus hijos; a la vez, tenemos la firme convicción que la
eficacia de nuestra acción depende de la sincera y activa participación de
nuestros padres de familia. Mientras les agradecemos la confianza que nos han
brindado, eligiendo nuestra institución, les pedimos de no abandonarnos
lavándose simplemente las manos. Muy poco podemos, sin su apoyo y su
colaboración, desde la familia. El habernos escogido como colegio de sus hijos
significa que comparten nuestro estilo pedagógico y los contenidos éticos y
cívicos con los que deseamos formarlos.
Es inquietud de la dirección
la de buscar la forma más adecuada para involucrarlos en la misma evaluación de
este proyecto educativo.
Por lo general no
involucramos a los padres de familia en actividades relacionadas con el
mantenimiento y mejoramiento del edificio escolar, sin embargo, sí queremos que
nuestros padres de familia se acerquen más a la escuela de sus hijos en cuanto
al conocimiento del plantel, de los servicios que les brindamos, al estudio de
la filosofía, historia e ideario de la misma escuela.
Tratamos de proporcionar a
los padres de familia información frecuente, suficiente y precisa. La página WEB
del colegio es una excelente fuente de información que pretendemos potenciar. El
correo electrónico puede ser usado también como buzón de
sugerencias.
Hemos apreciado la labor de
nuestras mesas directivas de padres de familia en cuanto muy oportuna, atenta y
respetuosa de la institución. Labor que no ha sido, en ningún momento, lucrativa
sino, más bien, de servicio desinteresado. Les agradecemos mucho su colaboración
y su dedicación; apreciamos su gran amor y aprecio para con nuestra
institución.
En muchos alumnos y en
varias familias constatamos, a veces, sentimientos de apatía por la formación
ética y religiosa, por lo que al fin, lo que interesa y se exige a la escuela
católica, es sólo un diploma o a lo más una instrucción de alto nivel y
capacitación profesional. Ojalá reaccionen en contra de estas actitudes y, más
bien, conserven siempre ese ambiente de amor y de fe en Dios que favorece la
educación integral de sus hijos. Pensando y hablando “en cristiano” no hay
verdadera educación si los padres, con la ayuda de otros educadores, no son
capaces de llevar a sus hijos al descubrimiento, la elección y la estima de
Jesucristo como modelo y norma viviente de su pensamiento, de sus deseos y de
sus acciones. Si los padres no viven, ante sus hijos, como cristianos
practicantes y consecuentes, no podrán ofrecerles una educación completa y con
firmes fundamentos. Las deficiencias de los padres en la práctica sacramental,
en la vida moral, en sus relaciones con otras familias cristianas, en todo lo
que es un clima cristiano dentro de la casa, van a provocar debilidades y vacíos
que nadie podrá llenar. Tampoco la escuela, la cual complementa la educación de
los padres, jamás la substituye. Les pedimos que, ya desde los primeros años,
sus hijos sean enseñados a sentir a Dios, a tratar con El y a amar al prójimo.
Esta gran sensibilidad humana, para con los valores morales y religiosos, crea
las condiciones indispensables para que el esfuerzo educativo de la escuela
tenga plenamente éxito y logre las finalidades prefijadas. Sugerimos a los
padres de familia cuidar la calidad y la armonía del hogar; les pedimos de
mejorar su vida matrimonial participando a “encuentros conyugales” y a la
“escuela para padres” que les ofrece nuestro departamento psicopedagógico.
Otra forma de colaboración, que pedimos a los papás de nuestros alumnos, es el acompañamiento constante, prudente y amoroso de sus hijos, sea revisando las tareas, como pidiendo las calificaciones. Les pedimos de estar siempre informados del avance educativo, académico y disciplinario, de sus hijos y de comprometerse con las actividades de la escuela. Observen también las amistades de sus hijos, vigilen los lugares que frecuentan y, sobre todo, no descuiden la vivencia familiar de la fe.
En el caso, relativamente normal, de que no estén de acuerdo con alguna
maestra o profesor, les suplicamos que no lo expresen frente a sus hijos porque,
esta situación, podría restarle credibilidad a la autoridad y mermar la dinámica
educativa. Les pedimos también de enseñar a sus hijos que la tarea es de su responsabilidad y que la de sus papás empieza y
termina en ayudarles a distribuir su tiempo de la mejor manera y en brindarles
los recursos necesarios para cumplir con su trabajo. Necesitamos que las
familias también se comprometan en el proyecto educativo de nuestra escuela
católica y que las asociaciones de padres de familia se conviertan en vehículo
de transmisión del mismo.
Los directivos estamos en la mejor disposición para recibir sugerencias,
sobre todo a través de las mesas directivas correspondientes de padre de
familia, y para responder a sus exigencias, sin embargo, les suplicamos de ser
siempre razonables en sus peticiones y de no inmiscuirse en asuntos que son
estrictamente institucionales. Sugerimos, a las mesas directivas, encontrarse,
desde el inicio del año escolar, para ir programando, en comunión con los
respectivos directores, las actividades de todo el año, presupuestando ingresos
y egresos. En equipo lograremos mejor lo que todos deseamos para nuestros
alumnos.
Puesto que la participación de los padres de familia, en el proceso
educativo de sus hijos, depende mucho de la información que se les proporcione,
la escuela se compromete a dársela frecuente, suficiente y precisa a través de
las juntas formales, por medio de cartas, de recados y pláticas amistosas e
informales. Debemos estar seguros que los padres tengan toda la información
necesaria. Periódicamente se les debe informar sobre los avances obtenidos por
los grupos y por la escuela, sobre las dificultades encontradas y los proyectos
a realizar.
Aspecto importante de la formación es la educación sexual. La escuela
sabe que sólo debe complementar la educación sexual impartida dentro de la
familia, sin embargo, sentimos la necesidad de ayudar consultando a los padres
de familia. También es urgente que apliquen, para con sus hijos, una “pedagogía
de la sobriedad”. No es llenándolos de cosas como se conquista el amor de los
hijos. Además el amor verdadero que quiere educar no da siempre la razón sino
que intenta ayudar pacientemente a descubrir la verdad de las cosas y orientar
la libertad por los caminos de la verdad, del bien y del verdadero crecimiento.
Halagar, dar siempre la razón, no negar nunca nada, puede ser una forma muy
cómoda de no complicarse la vida pero, en el fondo, es una secreta renuncia al
verdadero amor.
Es importante destacar que,
cuando los padres colaboran y participan activamente, el aprovechamiento escolar
de los hijos mejora y la escuela cumple, con más facilidad y efectividad, su
propósito.
2.4. Los alumnos.
El alumno es el verdadero centro y el elemento principal de la escuela. El alumno va a la escuela no para "ser enseñado", sino para "aprender a aprender", ejerciendo su propia actividad de aprendizaje. No va a la escuela para ser rellenado de conocimientos, sino para aprender a conocer y demostrarse a sí mismo de haberlo logrado. El alumno es el verdadero protagonista de su formación y que a nosotros nos corresponde facilitar este proceso de autoformación, creando condiciones favorables para el desarrollo de este proceso. Los lineamientos del Bachillerato General enfatizan la idea que los alumnos deben "aprender para la vida", o sea, aprender a conocer, a convivir, a ser, a innovar y a hacer.
A los educandos debemos proporcionar, por lo tanto, una estructura más
"participativa" donde puedan asumir responsabilidades y sentirse activos en su
proceso de maduración psicológica y humana. Buscaremos estrategias que los hagan
coautores de su educación como ejercer la iniciativa en las actividades de la
escuela y dar vida a sociedades de alumnos más eficientes y comprometidas
con la vida de la escuela y con las necesidades del entorno
social.
Conscientes que cada alumno debe ser autor y actor de su propia vida y de
sus decisiones buscaremos la forma de crear condiciones y proporcionar estímulos
educativos que lo haga realidad. Las funciones de los educandos, al interior de
la comunidad educativa, deben ser activas y comprometedoras, participando con su
opinión crítica, con su iniciativa creadora, con su actitud alegre y positiva.
Ellos pueden aportar valiosos elementos a los objetivos de su educación, al
trabajo escolar, a las actividades formativas, a las normas de convivencia y
disciplina y a la evaluación crítica del rendimiento académico. Deben contribuir
eficazmente a crear un "ambiente educativo" en la escuela. Los educandos son
considerados "ciudadanos de la escuela", con derechos y deberes, que se
concretan en su espíritu de colaboración, participando en la programación y en
la ejecución de todas las actividades educativas de la
escuela.
La participación de los alumnos, en las actividades de la comunidad
educativa, tiene un gran efecto educativo; pues pasan de ser "observadores
pasivos e indiferentes" a "agentes comprometidos y participantes activos".
La organización de torneos deportivos, de muestras teatrales y de
exposiciones artísticas, serán siempre excelente estímulo para la superación, la
integración y la vinculación efectiva y afectiva a su
escuela.
La comisión de alumnos, invitados para reflexionar acerca de su perfil,
pidió a la escuela dos acciones: “detonar”, o sea, impulsar el interés para el
estudio, combatiendo así la apatía, y “formar la conciencia” moral, juntamente
con las familias.
Perfil de nuestro
egresado.
A
final de cuenta pretendemos que nuestros estudiantes, sobre todo en su etapa
terminal del bachillerato, se formen para ser capaces de:
* Aplicar en su vida cotidiana los conocimientos de las diferentes
disciplinas y ciencias en la resolución de problemas, con base en principios,
leyes y conceptos básicos.
* Comprender y asumir una actitud positiva ante los problemas que lo
afectan como individuo y como ser social, con atención a los problemas más
significativos de su entorno: el impacto de la acción humana en el medio
ambiente y la salvaguarda de los derechos del hombre.
* Analizar los fenómenos sociales, en sus diversas
dimensiones.
·
Acceder eficientemente al
lenguaje, tanto oral como escrito, desde sus niveles elementales hasta los más
complejos.
* Interpretar de manera reflexiva y crítica el quehacer científico, su
importancia actual y futura y tomar conciencia del impacto social, económico y
ambiental del desarrollo tecnológico.
* Valorar nuevas formas de comunicación y transmisión de la información,
que se desarrolla a partir de la tecnología informática.
* Adquirir conocimientos sobre principios específicos de las diversas
disciplinas que le faciliten su decisión personal para elegir adecuadamente
estudios superiores.
* Obtener los elementos que le permitan valorar tanto el trabajo
productivo como los servicios que redundan en beneficio de la
sociedad.
* Integrar armónicamente, en su personalidad, todos los valores morales y
religiosos que se les inculcan para su plena realización humana y
cristiana.
·
Cumplir con un “código de
honor” que les permita ser conscientes, respetuosos, participativos, honrados,
nobles y críticos de sí mismo.
La
secretaria de educación pública pide a las escuelas particulares el
otorgamiento de un cierto número de becas para alumnos en dificultad económica,
que tengan más hermanos estudiando y que se hagan merecedores por excelencia
académica y actitudinal. La política de nuestra
institución ha sido siempre la de ayudar a más alumnos necesitados y
merecedores, superando de mucho lo establecido. Entre ellos incluimos a todos
los seminaristas y, como signo de gratitud a nuestros maestros de tiempo
completo, alguno de sus hijos. Para ellos seguiremos otorgando la media beca
institucional.
2.5. Los administrativos.
Todos aquellos y aquellas
que prestan su servicio en la institución deben ser considerados como agentes
educativos. A todos ellos les pedimos que sigan trabajando con la eficiencia y
la dedicación que los han distinguidos/as. Desde el escritorio, desde la caja de
cobros, desde la biblioteca, la recepción, los jardines y las aulas bien
aseadas, los administrativos y personal de servicio colaboran con los demás
agentes para que, el periodo de formación de nuestros alumnos, se vuelva más
agradable, más alegre y más satisfactorio. A todos los administrativos los
impulsamos a que sigan sirviendo a la comunidad y a los alumnos con entrega,
precisión, puntualidad y con siempre más competencia. Solamente así seguirán
siendo válidos elementos de enlace entre todos los integrantes de la comunidad
educativa. Este espíritu, el trato amable y equitativo, la honradez y la
atención respetuosa deberán ser sus características.
Consideramos necesario que vayan capacitándose y actualizándose también
en el conocimiento y en el uso
ordinario de la informática. Con la camiseta bien puesta y, en coordinación con
la dirección y con los maestros, formaremos un siempre mejor y gran equipo de
trabajo y de servicio.
3.
CURRICULUM EDUCATIVO.
Plan de
actividades.
El proyecto educativo quedaría letra muerta si, entre todos, no nos comprometemos a llevarlo a la práctica. El curriculum consiste exactamente en el "conjunto de experiencias que los sujetos de la educación viven al participar en las acciones programadas al interior del sistema educativo para contribuir al desarrollo personal de todos". Se encarna en la acción educativa que el educador realiza en el aula, al traducir su enseñanza en contenidos y actividades, y ateriza en el conjunto de otras actividades y estrategias que concurran eficazmente al desarrollo de la personalidad humana y cristiana de los educandos.
3.1. Las clases curriculares.
Son
el proceso en el que se orienta al alumno para que realice tareas y actividades
que faciliten el aprendizaje. Las clases curriculares deben impartirse siempre
con calidad, con fidelidad y puntualidad. Los maestros procuraremos despertar
interés en los alumnos y solicitaremos su participación activa. Dentro de ellas
el docente desarrolla lo que ha previamente organizado a nivel de contenido, de
actividades y de recursos didácticos. Es importante que el tiempo que se consume
en la clase sea aprovechado de la mejor forma, de modo que se obtenga el mejor
resultado posible. Toda clase, desde luego, debe definir sus objetivos. No se
puede concebir una clase que no se oriente hacia determinadas metas y, estos
objetivos, deben ser: informativos y formativos. En base a estos objetivos
pueden, entonces, planearse las estrategias o actividades que nos conduzcan a
lograrlos. Esta planeación nos conducirá, con más facilidad, en el proceso
enseñanza-aprendizaje y tendremos por resultado una educación de más
calidad.
Las clases curriculares
deben impartirse siempre con calidad, con fidelidad y puntualidad. Los maestros
procuraremos despertar interés en los alumnos y solicitaremos su participación
activa. Hay quienes desperdician mucho tiempo en pasar lista de alumnos:
recurran a la lista sólo cuando se detectan ausencias masivas o
repetidas.
Las evaluaciones sean oportunas y objetivas; las calificaciones,
conquistadas por los alumnos, reflejen verdaderamente el aprovechamiento,
la diligencia y el esfuerzo. Los
trabajos, individuales o grupales, reconocidos como instrumentos
académicos para estimular el aprendizaje, para iniciar a la investigación y para
fomentar la socialización, jamás pueden remplazar la evaluación escolar personal
y la calificación del examen. La evaluación colectivizada, de hecho, se presta
para muchas injusticias y malos entendidos.
Es tradición de nuestra escuela permitir la exención de exámenes finales
a los alumnos que alcancen, como mínimo, calificaciones de 9,0 (preparatoria y
secundaria) y 9.5 (primaria). Aclaramos que no se trata de un derecho y,
consecuentemente, puede ser suspendida. De hecho se suspende para aquellos
alumnos que no alcancen "8" en disciplina y "7" en las asignaturas no
oficiales.
3.2. Inglés.
En las tres secciones del
colegio se imparten clases de Inglés. Se busca que los
alumnos desarrollen las cuatros habilidades necesarias para el buen aprendizaje
de un idioma extranjero: comprensión del idioma hablado, producción oral,
comprensión de textos y conocimiento gramatical. A los alumnos más avanzados de
preparatoria se les va guiando hasta la presentación del examen oral
TOEFL.
3. 3. Las clases no curriculares.
Nos
referimos a las oportunidades educativas que las (los) catequistas ofrecen a
nuestros alumnos para su crecimiento moral y fortalecimiento espiritual. El no
poder controlar al grupo con calificaciones complica, por cierto, el desarrollo
fecundo y sereno de la clase, sin embargo, el entusiasmo del catequista, su
pasión para las cosas de Dios y su paciente entrega pueden dar extraordinarios
resultados.
A las (los) catequistas les sugerimos también:
* de motivar constantemente a los alumnos para
la utilización de la capilla en los recesos;
* de enfocar los mensajes a la luz de la Sagrada
Escritura y de los tiempos litúrgicos;
* de sensibilizarlos para proyectos más
altruistas y generosos de vida, incluyendo el de la consagración a
Dios;
* de organizar la campaña altruista de la
Cuaresma, motivando oportunamente;
* de explicar el origen y las finalidades de la congregación
misionera de los Javerianos. Un espacio especial, en
el transcurso del año, será dedicado a la promoción vocacional y a retiros de
carácter espiritual.
* de evitar calificaciones reprobatorias que
pudieran afectar el espíritu de aceptación por parte de los alumnos.
3. 4. Las actividades
culturales.
Con
el objeto de convertir el ambiente escolar en un espacio más dinámico, agradable
y en oportunidad de mayor crecimiento, habrá que ofrecerles, a los alumnos, un
paquete de actividades complementarias a las académicas. Sin querer coartar
ningún sano derecho de entretenimiento, queremos ofrecerles actividades que
eduquen a ser más selectivos, a jerarquizar prioridades, a disciplinar
libertades y a administrar con sensatez sus ahorros. Con la participación de los
maestros y de las mesas directivas de padres de familia, podríamos pensar en una
calendarización de eventos socioculturales viables,
como:
- conciertos musicales;
- obras teatrales;
- concursos musicales, de oratoria, de pintura, de poesía y de danza, en
sus diversos géneros;
- cineforum;
- olimpiadas académicas;
- semana cultural (para Preparatoria);
-
intercambio deportivo y
cultural con otras instituciones educativas
-
periodismo.
Estos eventos podrían ofrecerse con motivo de celebraciones de
aniversarios de la misma escuela, del día del maestro, del día del estudiante,
de las madres y del padre. También podrán tener proyección hacia la comunidad
dentro y fuera de la escuela.
Si el deporte, la danza y la banda constan ya de una estructura
experimentada y de eventos programados, no es así para la música, la pintura y
el teatro. En diálogo con los alumnos y maestros buscaremos iniciativas
satisfactorias. De una a dos de la tarde, cotidianamente, los alumnos de
preparatoria tendrán oportunidad de participar en varias actividades educativas:
banda, teatro, pintura, servicios a primaria, a biblioteca, a niños de la casa
hogar y a Lumen Christi. Estas actividades serán obligatorias
desde el momento de su elección e inscripción.
3.5. La Orientación Educativa (Departamento
Psicopedagógico)
Entre las actividades de tipo para escolar, que benefician todos los
niveles del CCU y que son consideradas obligatorias en el Bachillerato General,
contamos ya con la orientación educativa. Se entiende, ésta, como "aquel
proceso que encauza las capacidades del individuo y posibilita su
integración en el contexto social, así como la adquisición de aprendizajes
significativos para construir un plan de vida y orientarse hacia la opción
atinada de la carrera futura". Se trata, desde luego, de un área vocacional muy
delicada y trascendente: fortalece el proceso de toma de decisiones, al promover
la reflexión de intereses, valores y aptitudes personales para identificar y
elegir las distintas opciones educativas y laborales que ofrece el entorno. Se
trata de una actividad finalizada a cuidar básicamente cuatro etapas del
desarrollo de nuestros estudiantes de preparatoria: la etapa de orientación
escolar, la de orientación psicosocial, la de
orientación vocacional y la de orientación profesional. La orientación
vocacional y educativa es tarea específica de nuestro departamento
psicopedagógico, al que pedimos también:
*el acompañamiento de nuestros alumnos, a nivel de motivaciones, para el
estudio y para actitudes más positivas frente a los retos de la vida escolar,
familiar y social;
*llevar constructivamente la relación entre alumnos y familia, familia y
escuela con intervenciones personalizadas y colectivas;
*detectar las áreas de mayor riesgo grupal y aplicar la escala actitudinal 'Chimalli' a alumnos de nuevo ingreso, diseñando acciones correspondientes de rescate;
*elaborar el perfil actitudinal y biográfico de
los alumnos de nuevo ingreso (Preparatoria);
*organizar programas de recepción e inducción para alumnos de nuevo
ingreso;
*proponer, a su debido tiempo, cursos de formación para la sexualidad a
grupos de primaria y de secundaria;
*dar seguimiento a actividades de formación e integración
docente;
*fomentar actividades de habilidad, de creatividad social, de
comunicación y de expresión, entre alumnos, (periódicos; horas sociales;
festivales para padres de familia; visitas a universidades; semana cultural; día
del estudiante, etc.).
·
colaborar, con la dirección,
en el proceso de evaluación del desempeño docente;
·
apoyar a los padres de
familia con el curso “escuela para padres”;
·
acompañar a los alumnos, que
lo requieran, en el enfrentamiento de situaciones conflictuales e informar a los maestros cuando se considere
útil.
La detección de alumnos en
riesgo académico (con 3 o más materias reprobadas y con calificaciones de
conducta preocupantes) y la búsqueda de acciones de rescate también es tarea de
este departamento en coordinación con la prefectura. Este departamento es
también un espacio de escucha, tanto para maestros y alumnos, como para padres
de familia. Colabora directamente, con los directivos de los tres niveles, en la
toma de decisiones y para atender situaciones particulares de algún alumno.
3.6. Departamento de
Academias.
Con el fin de elevar la excelencia académica de nuestra institución hemos
pensado oportuno organizar al colegio docente por Academias. La
riqueza del trabajo en academias, o trabajo colegiado, estriba en la
participación activa y entusiasta de los docentes y se manifiesta en la
planeación y realización de proyectos tendientes a fortalecer la calidad, la
equidad y pertinencia social, conforme a lo señalado en el Programa de
Desarrollo Educativo 1995-2000. Este trabajo colegiado debe ser complemento del
trabajo en el aula y estímulo permanente de avance y de superación. Cada
academia deberá integrarse con el conjunto de los profesores que impartan la o
las asignaturas a las cuales se aboca dicha academia.
El departamento, en la persona designada para su coordinación, promoverá
encuentros informales entre maestros de cursos terminales de primaria con los de
primero de secundaria; entre maestros de cursos terminales de secundaria con
maestros de primer año de preparatoria para un intercambio de
opiniones.
La actividad de las academias se desarrollará en cuatro etapas:
diagnóstico, determinación de ámbitos y de acción, planeación de trabajo y
evaluaciones periódicas. Lo que queremos es proporcionar los conocimientos, los
métodos, las técnicas y los lenguajes necesarios para que nuestros alumnos
ingresen a estudios superiores y se desempeñen en éstos de manera eficiente. Al
jefe de academias pedimos también la promoción y la coordinación de los maestros
y alumnos para las múltiples olimpiadas de ciencias, calendarizando las actividades. El libro de acta de
Academias será testigo de la participación de los maestros y de las actividades
realizadas.
El departamento de Academias
no es una añadidura al organigrama de nuestra institución sino una necesidad que
responde a los retos y desafíos académicos de nuestro tiempo. Las normas de
control escolar para el Bachillerato General lo consideran vital y le atribuyen
múltiples funciones como, por ejemplo, determinar, juntamente al personal
docente y a la dirección, los criterios que se utilizarán para realizar la
evaluación y asignación de calificaciones parciales (n.V,6).
Conclusión.
Convencidos que el
esclarecimiento de los objetivos y de las finalidades pueden facilitar una labor
educativa más exitosa y orgullosos por ser la generación de maestros que encara
el nuevo milenio, presentamos a toda la comunidad educativa del CCU este nuevo
proyecto. Ya sobre la marcha lo volveremos a leer y, de vez en cuando, nos
evaluaremos comunitariamente. Las metas, los retos y los desafíos son inmensos,
sin embargo, no nos desanimamos, también porque no estamos solos. Somos una
comunidad creyente que pone en Dios sus esfuerzos y en Maria, nuestra Señora de
Guadalupe, sus esperanzas.
Doctor
Umberto M. Marsich s.x.
S.
Juan del Río (Qro), Agosto 2005
PARA EL TRABAJO DE
GRUPO
Sugerencias
1. Formar grupos según el nivel de pertenencia.
2. Nombrar un secretario que escriba las conclusiones del grupo y las
comunique en el plenario.
3. Dar a todos la posibilidad de expresarse y evitar las
discusiones.
4. Las conclusiones deben reflejar el consenso de la
mayoría.
5. Tratar de ser propositivos.
6. Distribuir el tiempo para contestar a todas las
preguntas.
Preguntas.
1. Compartan algunas reflexiones sobre la filosofía y la misión de
nuestra escuela: cuál es y qué tanto se hace presente en el ejercicio de nuestra
labor educativa.
2. Expresar los principales logros alcanzados.
3. Identificar los principales problemas educativos que se manifiestan en
la escuela y en el aula dando sugerencias para su
solución.
4. ¿Qué tanto aprovechamos los recursos académicos disponibles para un
mejor desarrollo del aprendizaje?
5. Detectar las necesidades, en orden de importancia, para mejorar la
calidad educativa de nosotros los maestros.
Muchas
gracias.