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Estimados compañeros: Procuraré utilizar la menor retórica posible, y exponer escueta y claramente mi punto de vista sobre los documentos que me envió Paco Pérez Puebla el 19 de julio pasado. En general mi postura es coincidente con los contenidos de los documentos CC.OO. ante el reglamento de turnos en el INM, Propuestas básicas para facilitar la acción y libertad sindical en el INM hechas por Comisiones Obreras, Propuestas de modificación de las características del sistema de concursos en el INM, y Bases para una propuesta de formación, sin embargo discrepo de la importancia relativa que vosotros otorgáis al reparto de productividades y gratificaciones. Yo añadiría en el documento Propuestas Básicas para facilitar la acción y libertad sindical en el INM hechas por comisiones obreras, en un lugar preferente, el establecimiento de criterios objetivos, y negociados con los representantes de los trabajadores, para el reparto de tan importante cantidad de dinero público, que para vergüenza nuestra se está repartiendo a dedo, discrecionalmente, desde hace ya muchos años (complemento de productividad). Este hecho, que en si mismo resulta grave desde un punto de vista conceptual, merma la dignidad de los trabajadores y enfanga las relaciones laborales, habida cuenta de que los méritos mas significativos para la percepción de esos sobresueldos son el pelotilleo y el baboseo que en una versión mas suave se convierte en servidumbre y colaboracionismo con la mano que te llena el bolsillo ante el peligro, siempre inminente, de que con la misma arbitrariedad con la que se adjudican esas remuneraciones extras, puedan quitarlas. Aunque de hecho, y en contra del espíritu de la ley que regula su reparto, su percepción se ha convertido, en el INM para la mayoría de sus perceptores, en un derecho adquirido. Pero esto tiene ademas efectos colaterales en lo que a las reivindicaciones sindicales se refiere, en particular a la relación de puestos de trabajo. De poco vale solicitar (y conseguir, en su caso) una subida de niveles de complemento de destino mínimos para cada grupo de funcionarios y una configuración teórica de la RPT mas justa, si los gestores tienen en su mano dos herramientas con las que crean de facto una RPT paralela que es la operativa y real, burlando los esfuerzos sindicales y personales de los trabajadores que acceden a un puesto de trabajo por concurso. En la práctica, dos de los factores mas importantes, y con diferencia, en el desempeño de un puesto de trabajo, son la remuneración global y las tareas y responsabilidades que realiza. Ambas consideraciones están sujetas a un alto grado de arbitrariedad, que permite modelar de manera muy importante las funciones y retribuciones de un funcionario por parte de los jefes correspondientes, obviando así los mecanismos constitucionales de igualdad, mérito y capacidad para el acceso al empleo público, configurando así la plantilla al gusto de gestor correspondiente. Lo que digo no es fruto de mi imaginación, ni de la observación de estos hechos desde la Secretaría de la Junta de Personal Provincial que desempeño (aunque los hay), sino de mi experiencia personal en el INM: En la RPT del Centro Meteorológico de Málaga, yo ocupo el puesto de trabajo de Analista-Programador N-18, aunque he venido desempeñando las funciones que en otros CMT realizan los Analistas Funcionales (Hecho avalado por un certificado del director del CMT, del que no soy ni he sido precisamente Santo de su devoción, y corroborado por una sentencia judicial ante un contencioso administrativo para conseguir la reclasificación, o al menos el pago de las diferencias retributivas, y el reajuste de las RPTS de los CMT en lo que a este puesto de trabajo se refiere, que no obstante se desestimó el hecho reclamado entendiendo que fue una situación transitoria y temporal). Posteriormente a mi nombramiento (aproximadamente dos años después), y como consecuencia de quedar vacante el puesto de Programador de Primera N-17, lo ocupó otra persona por concurso de traslados, que siendo más afín a la dirección que yo (que soy un sindicalista y rojo), se ganó los favores de la misma, que no tardó en premiarle con la percepción del complemento de productividad, adjudicándole tareas indistinguibles en la práctica de las que yo realizo, obligándome a mi a defender continuamente mis responsabilidades, cometidos y derechos, para evitar que se vacíe de contenido mi puesto de trabajo en favor del programador de primera. Todo lo que digo, salvo la percepción del complemento de productividad, que se adjudicó sin poder justificarlo de ninguna manera ni desde ningún punto de vista profesional, ni relacionado con el trabajo y su desempeño, se hace con cierta sutileza, resultando difícil verlo desde fuera. En la RPT, de hecho y aunque nominalmente yo tengo un puesto de trabajo de superior categoría, el programador de primera tiene unas retribuciones superiores y unos cometidos y responsabilidades que la dirección se empeña en igualar y superar (en la medida en que yo no pueda evitarlo, dada la cierta ambigüedad de la descripción de puestos de trabajo). Por todo esto digo, que un director de CMT (por ejemplo) que tiene en sus manos la capacidad para aumentar los sueldos de los empleados (gratificaciones y productividades), intervenir de manera muy importante en sus cometidos, tareas y responsabilidades (adjudicación o denegación de cursos, comisiones de servicio, designación o no como profesor o alumno en cursos, elaboración de informes para los concursos de méritos, etc...), tiene la posibilidad de configurar una RPT a su medida. Podría parecer que mi opinión y mis pensamientos son fruto de una situación exclusivamente personal, pero no es así, no olvido mi papel en un órgano de representación ni en un sindicato de clase, y por esto precisamente creo que mientras no se ponga fin al reparto indiscriminado de dinero público a dedo y no se pueda controlar un poco mas la arbitrariedad de los actuales gestores en lo que a los trabajadores, su carrera administrativa, sus retribuciones y su dignidad, se refiere, difícil será no crear otra cosa que no sea un espejismo que siga sin estimular a los empleados, sin corregir los endémicos males de nuestra Institución.
Debemos también conseguir un control de los órganos de representación y/o de los sindicatos sobre la actividad de los directores de CMT, para evitar que conviertan estas unidades en pequeños reinos de taifas. Esta intervención sindical debe procurarse aunque se realice de forma centralizada desde Madrid, o bien desde las propias provincias.
Sin otro particular, recibid un cordial saludo.
Málaga, 20 de julio de 2000
Fdo. Julio Solís García
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