LA ARMADA ENTRE 1820 Y 1830: UN CREPÚSCULO TEMPRANO.
La Armada, hija de la conciencia marítima de Don Bernardo O’Higgins, emerge en la Historia del Estado de Chile para consolidarlo y garantizar su soberanía y su territorio. La Escuadra Nacional, al Mando de Lord Cochrane logro librar del Océano Pacífico de la presencia de buques de guerra españoles y con ello afianzar la independencia política.
Con el término del gobierno del Libertador, dicha conciencia no estuvo en la mente de los nuevos gobernantes, quienes veían a la Escuadra sólo un instrumento circunstancial, que debía existir sólo para enfrentar los momentos de conflicto. De hecho, con la conquista de Chiloé desapareció la base de operaciones de los corsarios españoles que obstaculizaban las líneas de comunicación marítima del nuevo Estado. Ya no existía la Escuadra Española que pudiese gestar una reconquista realista, lo que indujo al gobierno a estimar que ya no era necesario mantener buques de guerra, tan costosos para el erario nacional.
En el ámbito político, tras el alejamiento de O’Higgins del gobierno, el país vivió un periodo de gran inestabilidad. Algunos historiadores de las perspectiva del “deber ser”, designan este momento como de anarquía, bajo la tesis que Chile no tenía un buen gobierno que ordenara la sociedad. Todo ello por la confusión política que reinaba. Otros historiadores, desde una perspectiva más comprensiva y realista, han percibido este periodo intenso en conflictos, como un proceso de maduración política. Una sociedad que emergía desde la cultura cívica del Antiguo Régimen a una cultura republicana, donde la soberanía radicaba en el pueblo y su naturaleza se explicaba por razones del derecho natural y no con fundamentos providenciales. Durante este breve periodo se aplicaron en Chile dos formas de gobierno, el liberalismo democrático y el federalismo. Para ambas formas de gobierno, la sociedad no estaba preparada y en consecuencia, no dieron buenos resultados.
Con el alejamiento de O’Higgins del gobierno, asumió una Junta formada por Errázuriz, Eysaguirre e Infante. Pero muy rápidamente éste fue desconocida por la provincia de Concepción. Desde esta ciudad se planteó la necesidad de generar un gobierno representativo de tres provincias: Santiago, Concepción y Coquimbo. Pero lo decisivo fue la presión militar que ejerció Ramón Freire con el apoyo del Ejército del Sur, con el cual se aproximó a Santiago. La presión dio resultados, obligando a la Junta a convocar a un Congreso con representantes de las tres provincias. Este Congreso, designó a Ramón Freire Director Supremo Providencial. El gobierno de Freire, se desarrollo con un carácter práctico, con gran tolerancia a todo tipo de ideologías. Se le recuerda por la abolición de la esclavitud y la prohibición de su comercio (1823).
Durante 1823, el Congreso aprobó una nueva constitución, que promovió Don Juan Egaña. Siguiendo los cánones de la modernidad esta Carta estableció una República con la división de los poderes del Estado clásica de Montesquieu , es decir, en el poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Pero con una diferencia radical, se generaba un sistema curioso de calificación de la moralidad ciudadana. De su civismo y de su religiosidad. Se buscaba generar un registro de mérito cívico. Se mezclaba así, categorías filosóficas de la modernidad, como era la división de los poderes, con una mentalidad que no separaba lo religioso con lo político. Sin duda, era el impacto de las ideas en una sociedad que se transformaba ha través de un parto doloroso. El resultado fue impracticable y se suspendió la aplicación en julio de 1824, asumiendo Freire la totalidad del poder político. De esta manera, asume Freire el mismo rol que había criticado ácidamente a Don Bernardo O’Higgins. Fue un hombre atado a las cadenas invisibles de la inmadurez política de una sociedad que recién bosquejada su “voluntad de ser”.
También el ámbito religioso - diplomático tuvo un doloroso revés. Con la independencia política, O’Higgins envió a Roma al canónigo Cienfuegos con la finalidad de ser reconocida como un Estado con plena soberanía. Este sacerdorte no fue recibido por la Santa Sede con el carácter de Diplomático debido a que el Vaticano no reconocía a Chile como país independiente.
El Papa, en un gesto de acercamiento, envió en 1924 la comisión encabezada por Muzi, quién rápidamente entró en conflicto con el gobierno porque Roma desconocía atribuciones al Gobierno sobre cuestiones de jurisdicción y sobre el Patronato. Se sumaba a ello, la confiscación de los bienes del clero regular con el objeto de saldar el déficit fiscal. Muzi abandonó el país en octubre de 1824, quedando rotas las relaciones entre Chile y el Vaticano. Doloroso para un país mayoritariamente Católico. La Santa Sede, poseedora de una gran experiencia en estas materias, en las luchas religiosas europeas del siglo XVII, y por las reacciones anticlericales de la Revolución Francesa se comportaba en forma inflexible en estas materias, especialmente en un continente, que conservaba viva la religiosidad católica popular. Su poder cultural inmanente, era un mecanismo de presión muy fuerte, que actuaba como una importante variable política. Debe tenerse en cuenta, que en esa época no existía una separación de la Iglesia y de lo político. La Iglesia, quizás en un error histórico, se había comprometido demasiado con las estructuras temporales del Antiguo Régimen y la Santa Sede no era permeable a ensayos políticos con fuertes contenidos laicos, que en el caso de Chile, se había manifestado con la creación de cementerios laicos y la creación del matrimonio civil.
En 1826, se efectuaron elecciones para el Congreso. Freire renuncia a su cargo y el Congreso electo designó como Presidente de la República, a Blanco Encala y como vicepresidente a Agustín Eyzaguirre.
La búsqueda de una “voluntad de ser” de la élite política de Chile, lo hace mirar ahora hacia el modelo político de los Estados Unidos. El ejemplo de esta gran nación, que tras de darse de acuerdo a su realidad histórica una organización política federal se había transformado rápidamente en la nación más prospera y prestigiosa de toda América. La mayoría de los nuevos parlamentarios se inclinaron en hacer de Chile un Estado Federal. Los actores políticos chilenos no percibían que la democracia de los Estado Unidos era el producto de una profunda evolución política de un pueblo nacido de los emigrantes que huían de las persecuciones políticas europeas y de la convicción filosófica profundamente arraigada e interiorizada de que la soberanía política radicaba en el individuo. De alguna manera, los actores políticos américanos estaban conectados con la modernidad, con el humanismo y con las ideas de John Locke, que fundamentó en Inglaterra la Monarquía constitucional con la separación del poder Ejecutivo y Legislativo. La Constitución Política Norteamericana es generada a partir de un consenso político que surge de su propia experiencia histórica, de la autentica reflexión de su realidad y de la proyección de una idea de país. Por su puesto que la experiencia Chilena era distinta en casi todos los aspectos. Su población era Católica, las instituciones administrativas del Antiguo Régimen se mantuvieron vigentes aún en la misma república, la Iglesia tenía una fuerza e influencia decidida en el acontecer temporal, las ideas filosóficas modernas no estaban interiorizadas en la clase conductora y no manifestaba una capacidad de reflexión política que a partir de su propia experiencia se generara una organización política propia y una idea de país. Por otra parte, reinaba la idea mítica, que la paz social, el progreso económico y el Estado Derecho debía ser garantizado por una Constitución Política. La estabilidad política sólo se lograría con la gestión de Portales, quién por primera vez, es capaz de mirar la realidad chilena y no ponerla en tensión con ideologías foráneas surgidas de otras experiencias políticas. Los principios democráticos debían ser aplicados respetando la evolución cultural de los pueblos y no ser simples copias que no eran comprendidas cabalmente.
La animosidad de las provincias contra Santiago, una reacción contra el gobierno de Ohiggins y los fracasos de los ensayos constitucionales de 1818, 1822 y 1823 condujeron a la mayoría del congreso de 1826 a una organización política federal, imitando a los Estados Unidos. El país quedó dividido en ocho provincias con su propia asamblea con diputados elegidos popularmente. Ante esta perspectiva y el país en una difícil situación económica llevó a Blanco enlada a renunciar a la presidencia, sucediéndole en el poder Agustín Eyzaguirre.
La situación económica del país hacia 1826 era muy precaria. El Estado sólo disponía de 220.229 pesos y 6 reales, que consistían en créditos incobrables. Con la llegada de la Escuadra a Valparaíso el día 5 de Febrero de ese mismo año, generó un fuete problema, ya que debía enfrentar su aprovisionamiento y el pago de los sueldos de las tripulaciones. Se les adeudaba sueldos de varios meses, y estos manifestaban su descontentos a través de reclamos presentados al Gobernador de Valparaíso el Sr. Francisco de la Lastra. Así, presionado por esta realidad, el eleva al gobierno la siguiente nota: “ El ajunto oficio que me pasado la comisaría, impondrá a V.S. del infeliz estado que me hallo reducido para subvenir a los gastos que demanda la manutención de las dotaciones de la Escuadra; pero no es esto sólo lo que me llena de conflicto en las actuales circunstancias, pues son tantas las quejas con que diaria y exigentemente ocurren a mí los más de los empleados, haciéndome ver los muchos meses de sueldos que se le deben, que ya no tengo las palabras con qué consolarlos ni darles esperanzas para librarme de sus importunidades. Ellos tienen demasiada justicia para reclamar sus sueldos y yo no tengo más recurso que dirigirme a V.S. para que ponga remedio a unos males que, sobre acarrear amargura al que gobierna, producen seguramente perjuicios de mucha gravedad a los empleados que los sufren”[1]
Por otra parte, Inglaterra exigía el pago de los dividendos de un empréstito hecho al gobierno de O’Higgins, y las arcas fiscales no tenían los fondos para dar cumplimiento a estas demandas.
Eyzaguirre, pronto se vio atacado por los federalistas y antifederalistas. Un grupo de los federalistas extremos lograron convencer al Coronel Enrique Campino ofreciéndole el cargo de Vicepresidente, cargo que ocupaba el general Francisco Antonio Pinto. Campino amotinó la guarnición de Santiago en enero de 1927, fracasando en su intento. Sin embargo arrastró tras de sí al gobierno de Eyzaguirre y el Congreso de vio en la necesidad de nombrar a un nuevo presidente, que resultó ser Ramón Freire y como vicepresidente el general Pinto.
Presionado el Gobierno de Freire por la situación económica y la necesidad de cancelar los sueldos impagos de las tripulaciones de la Escuadra, decidió vender algunos buques. Así el 1 de Abril de 1826, se determina la venta de la fragata “Maria Isabel” y las corbetas “Independencia” y “Chacabuco”.
Sólo 12 días mas tarde, el General Freire decidió no sólo vender los buques antes mencionados, sino que desarma la escuadra y cerrar la Escuela Náutica. Sólo dejó en servicio al bergantín “Aquiles” . Tras la dimisión de Freire al gobierno el 4 de Julio de 1826, el diputado por Lautaro presento un proyecto en el Congreso para trasladar los Arsenales y lo que quedaba de la gloriosa escuadra al puerto de Talcahuano, para aprovechar su bahía protegido de losa vientos por la isla Quiriquina. El traslado se hizo de facto, porque en Senado el proyecto quedó archivado.
Como consecuencia del desarme de la escuadra, un gran número de oficiales quedó sin designación y a medio sueldo, lo que obligó a muchos de ellos a licenciarse y a emigrar al extranjero para prestar sus servicios en otras partes. La perdida de este grupo humano, que ya poseía experiencia en navegación, constituiría un fuerte atraso del desarrollo naval de Chile.
Debido a las presiones desarrolladas por los Federalistas Freire renunció nuevamente a la Presidencia, reemplazandolo Pinto por disposición del Congreso en mayo de 1927.
La situación política de Chile era de anarquía. El Gobierno del Presidente Pinto, también se sumo a las necesidades de nuevas economías y decretó la venta de los buques “Lautaro”, “Galvarino” y “Motezuma”. Hasta el bote utilizado por el Comandante General de Marina fue vendido, licenciando a la pequeña tripulación que lo operaba.
La Marina de Chile, que había nacido en 1818, veía su crepúsculo en 1828.
La falta de visión de los gobernantes de la época, no tenían la visión marítima de O’Higgins quién comprendió quizás en Inglaterra que la grandeza de un país insular estaba en el dominio del mar. Sólo percibían en la Escuadra como gastos y no veían en ella un instrumento de desarrollo nacional. Este camino lo debió labrar la Armada con los escasísimos medios que poseía.
Durante el periodo de Anarquía, la Armada poseía solo un barco, el bergantín Aquiles, quién debió efectuar varios cruceros a Chiloé, Callao y Panamá. Uno de estos viajes a Chiloé fue para enfrentar un buque español que se creía que merodeaba las costas del sur.
Durante 1829 y 1830 el país hubo de soportar una serie de acontecimientos políticos y militares. Una Guerra Civil se genera desde el Sur, generada por los pelucones y bajo el liderazgo del General Don José Joaquín Prieto. Tanto el gobierno como los pelucones necesitaban del “Aquiles” para tener ventajas sobre el otro.
En un acto sorpresivo, un grupo de oficiales que apoyaban a los pelucones sublevaron a la tripulación y zarparon más adentro. Los amotinados fueron el Tº 1 Tomás Ruedas, el oficial de la guarnición, José Angulo. El gobierno al conocer la noticia solicitó ayuda al comandante de la fragata de guerra inglesa “Thetis”, la cual salió en persecución del buque sublevado. Luego de un breve cañoneo, en una lucha extremadamente desigual, el “Aquiles” se rendía con dos muertos y ocho heridos. En la misma noche que recaló a Valparaíso el 8 de Diciembre de 1829, este puerto fue atacado por las fuerzas peluconas, debiendo el Presidente Francisco Ramón Vicuña refugiarse en el “Aquiles”, para irse a refugiar a Coquimbo.
Sin embargo, también Coquimbo se había sublevado, y cuando el presidente Vicuña bajo a tierra sin saberlo, se vio rodeado de una muchedumbre que lo amenazaba con pistolas, sables y otras armas.
El Contralmirante Wooster quiso bajar a tierra con marinería y la guarnición del bergantín, pero Vicuña se opuso, prefiriendo una solución pacífica y conciliadora.. Se convino que se respetaría la libertad del Presidente y de su comitiva y que el “Aquiles” quedaría en poder de los pelucones. Wooster se quedó en el mandatario y entregó el mando del bergantín al capitán de corbeta don Pedro Angulo, quien se había enbarcado en Valparaíso en reemplazo de los amotinados.
Las fuezas del General Prieto se enfrentaron con las del General Lastra en Ochagabía y allí nació un tratado de armisticio que ponía a ambos ejércitos bajo el mando del general Freire y se convocaría a la elección de una Junta de Gobierno, dando por terminada la constitución de 1928 y la organización Federal del país.
Pero el pacto de Ochagabía fue cumplido cabalmente por Lastra y no por Prieto, quién declaró actuar bajo las ordenes del Gobierno de Concepción, y de esta forma no entrego sus tropas.
La suerte del país finalmente se jugó en la sangrienta acción de Lircay del 17 de Abril de 1830, con el triunfo del general Prieto y el general Freire, sus oficiales y tropas fueron dadas de baja del Ejército.
Entre 1926 y 1930, Chile vivió una experiencia política de Anarquía. La sociedad chilena no tenia ninguna educación política para gobernarse, el peso de las instituciones y cultura del antiguo régimen pesaba fuertemente en la vida cotidiana nacional. El advenimiento al poder del general Prieto y de su Ministro del Interior don Diego Portales lo lograron generar un gobierno fuerte que permitió ahogar los movimientos subversivos que trataban de iniciarse y le dieron un gobierno sólido al país.
La Armada contaba en ese momento de dos buques, el bergantín Aquiles y la goleta “Colo Colo” y con estos escasos medios no podía asegurar la defensa del país, ni controlar e tráfico marítimo. El país no tenía la fuerza para imponer las leyes y el control comercial en sus puertos. Tanto balleneros y buques mercantes podían hacer contrabando, y hacían caso omiso a las leyes.
Las condiciones geográficas del país, hacían necesario el desarrollo de una marina mercante y de guerra, para asegurar su soberanía en las zonas extremas. La navegación y el desarrollo del comercio nacional requería el levantamiento hidrográfico, para evitar accidentes y asegurar la seguridad en el mar.
Sólo en 1836, el gobierno pudo iniciar la adquisición de nuevos buques, así logro el presupuesto para adquirir dos fragatas, dos corbetas, un bergantín y una goleta . Por iniciativa de la Municipalidad de Valparaíso, en 1834, se creo la Academia Náutica de Valparaíso, que prepararía los recursos humanos necesarios.