Los Efectos de la Corrupción en la Democracia
Carlos Césped Morales
Revista Letras Políticas. Revista Letras Políticas Nº 1. 1997. Ed.Concilium,
Viña el Mar. (ISBN 956-7286-04-3)
INTRODUCCIÓN
La corrupción es hoy, como fenómeno, un hecho constatado por la opinión pública
de los países democráticos occidentales. Diversos investigadores [1] sociales
han elaborado estudios sobre esta materia, entregando una completa radiografía
de este flagelo social. Casi todo trabajo científico sobre la corrupción se
inicia con una definición del término. Para la Real Academia Española de la
Lengua significa "acción y efecto de corromper o corromperse" y por este último
término, se entiende "alterar o trastocar las formas de una cosa" "podrir","
dañar", "sobornar o cohechar al juez, o a cualquier persona, con dádivas o de
otra manera". Para autores especializados en el tema, significa robo de los
fondos públicos, pero con el agravante que no significa esto, una deshonestidad
convencional, sino que "uso y abuso del poder público en beneficio propio".
¿Cuánto perjudica la corrupción al sistema político de un Estado democrático?
¿Cuáles son las características más importantes de la corrupción? ¿Qué
escenarios futuros se pueden vislumbrar de sistemas políticos democráticos
asediados por la corrupción?.
Las respuestas a estas preguntas son fundamentales especialmente en Estados con
democracias emergentes, y cuyo proceso de consolidación depende esencialmente de
la moralidad de la gestión pública de sus autoridades.
DESCRIPCIÓN DE LA CORRUPCIÓN
En casi todos los Estados existe la corrupción en forma aislada. Cuando esto
ocurre es de fácil control. Para ello basta establecer algunas instituciones que
controlen por ejemplo, el correcto uso de los fondos públicos. En el caso de
Chile, ya en la década del 20 se crea la Contraloría General de la República,
que asume las funciones del antiguo tribunal de cuentas. Su funcionamiento ha
sido a lo largo del tiempo de gran provecho y significado para la correcta
utilización de los fondos públicos.
Sin embargo, cuando la corrupción se presenta en forma sistemática, y ésta se
transforma en parte del sistema, la cosa pública termina apoyándose en ella.
Esta situación dramática, en términos de gobernabilidad, florece especialmente
en organizaciones públicas donde existen bajos sueldos, que caen por bajo los
niveles de subsistencia, o de las expectativas reales de vida. Cuando esto
sucede, los funcionarios públicos dejan de valorar su trabajo y se ven
obligados a incrementar sus ingresos a través de otros medios. Lentamente, y
casi sin percibir los hechos, los funcionarios comienzan a darle más
importancia a sus otras fuentes de ingresos, convirtiéndose su puesto público en
un obstáculo para sus propósitos. Como los aumentos salariales por efecto de los
ascensos en general son bajos y no implican necesariamente un cambio
significativo de ingresos, el empleado no tiene ninguna motivación por ellos.
Por lo tanto, se internaliza un sentimiento de ridículo en los ascensos del
sector público.
La corrupción sistemática es muy difícil de erradicar de la administración
pública, atenta directamente contra la gobernabilidad y de toda medida
correctiva, si no está acompañada de una efectiva estrategia para erradicarla.
Cuando la corrupción invade cada uno de los componentes del sector público y no
se trata de un pequeño grupo de individuos aislados que actúa con conductas no
éticas, ésta se vuelve una forma de subsistencia. Este hecho, se transforma en
un importante factor de desestabilidad política, siendo causa eficiente de la
caída de los gobiernos y con efectos muy negativos para las inversiones
extranjeras y nacionales.
Una de las formas de corrupción más frecuentes en los países en vías de
desarrollo son las desviaciones masivas de fondos, producto de la codicia y no
en función de las necesidades reales que tenga una nación. Por lo general son
"proyectos sofistas", escasamente útiles para la comunidad, salvo para los
propios beneficiados de los sobornos. La "gravedad de este tipo de corrupción
consiste en que sus autores se ubican en los niveles superiores del gobierno.
Su desprecio por los ciudadanos más pobres es manifiesta, generando en la
sociedad una incredulidad y escepticismo sobre el poder judicial y en general
de todos los poderes públicos. Este hecho genera en las naciones una "cultura de
la corrupción", que consiste en un sentimiento fatalista y de impotencia frente
a los detentores del poder que en una alianza secreta e inmoral persiguen
beneficios personales a través del enriquecimiento ilícito. Esta corrupción se
aprovecha de la pobreza como causa instrumental, porque subordina a los pobres a
sus propósitos.
La principal fuente de corrupción a gran escala se encuentra en el Hemisferio
Norte. Es muy común que los empresarios y gobiernos del Norte discutan los
niveles de corrupción de los países en vías de desarrollo, como si ellos no
fueran parte del sistema. Es evidente que sin oferta de soborno no habría
sobornados. Los países del Norte son la parte más importante de la competencia
internacional de sobornos y por esta razón deben asumir una justa parte de
responsabilidades en el actual estado de corrupción.
Existen algunos países europeos en los cuales los dineros usados en sobornos
domésticos son deducibles de los impuestos [2], aunque tradicionalmente los
gastos efectuados para realizar estos pagos ilegales no se reconocen como gasto
del empresario legítimo. Por ello, Peter Eigen piensa que existe una
contradicción entre los proyectos de desarrollo para el Tercer Mundo generados
por los países del Norte, que tienen como finalidad la transparencia y el buen
gobierno, y sus propias políticas tributarias. En el caso de los países de la
Unión Europea, afirma el autor citado, no han generado una gestión coherente que
permita armonizar ambos aspectos con el objeto de consolidar el buen gobierno y
un desarrollo sustentable.
No obstante, en los países europeos existe una creciente conciencia que la
corrupción pone en peligro a la sociedad civil y las propias instituciones
democráticas de sus propios Estados. La lógica de sobornar funcionarios públicos
o políticos de los países del Sur de una empresa, no necesariamente se aplica en
este mercado, sino que también entre el de su propia comunidad económica. Por lo
tanto, los impactos de la corrupción distorsionan el mercado, incrementa los
costos, baja la relación precio-utilidad y corroe definitivamente la confianza
en el mercado libre, en las instituciones públicas nacionales e
internacionales, y fomenta el descreimiento del Estado democrático. En el caso
de América Latina y África, hasta la primera mitad de la década del 90, los
casos de corrupción se han multiplicado [3]. Este hecho esta generando los
siguientes efectos:
1. El abuso de los funcionarios públicos, que utilizan los cargos para
beneficio propio han empobrecido a sus respectivos países: Debe establecerse que
fraudes de 300.000 millones de dólares significan 25.500 viviendas básicas o 5
hospitales totalmente equipados. Muchas veces proyectos destinados para las
construcciones de escuelas u obras públicas son derivados hacia proyectos de
escasa significación social.
2. Los montos de las comisiones ilegales y los sobornos para asegurar
contratos ilegales durante muchos años ha alcanzado el 5% del volumen del
contrato. Esta cifra se ha incrementado en los últimos años en un 10% o 15%. En
cuanto a los montos totales, un informe proveniente de Suiza afirma que los
Bancos de ese país están depositados más de 20 billones de dólares
estadounidenses en cuentas pertenecientes a dirigentes políticos de África [4].
3. Otro costo que debe ser considerado por los países en desarrollo son los
adicionales al proceso de corrupción y que surgen directamente como
consecuencias. La mala elección de proyectos y la compra de equipos de mala
calidad, proyectos que quedan inconclusos o que demoran más allá de lo
razonable generan en la población fuertes frustraciones y grandes molestias.
4. Los dirigentes corruptos para evitar que sus finanzas sean revisadas al
término de su mandato, se aferran al poder, generando fuertes centros de poder
que manipulan los medios de comunicación de masas, alteran los procesos
electorales y desinforman a la opinión pública. La democracia se convierte así
en una ficción donde gobiernan los grupos de poder representados al interior de
los partidos políticos olvidando definitivamente el Bien Común y las virtudes
cívicas. Los inescrupulosos se ven recompensados y los honestos se ven
desmoralizados, como consecuencia de esta decadencia ética se produce la
ilegitimidad del Estado.
¿LA CORRUPCIÓN ES UNA TENDENCIA O UN EVENTO?
La corrupción como cultura es una tendencia que afecta a todo sistema político y
no sólo a la Democracia en sus diferentes modelos. Es una tendencia que se
constituye como una forma de vida y que reemplaza la ética de valores y virtudes
por otra relativista que se centra en el dualismo de costo-beneficio. Bajo esta
visión ética todos los hombres tienen su precio y la gestión política se centra
exclusivamente en el control y mantenimiento del poder, Cuando esta tendencia
domina una sociedad es muy difícil erradicarla. Para ello se requiere toda la
voluntad política de los dirigentes de una nación, del apoyo de la sociedad
civil y de los representantes de los organismos sociales intermedios y por
último de la fuerza para imponer esta voluntad. De imponerse como tendencia sus
efectos sobre el sistema político y en especial en la democracia son
devastadores:
1. Escepticismo de la población y en especial de la juventud ante las
instituciones del Estado y en especial de la validez del poder judicial.
2. Aumento de la apatía de participar en las organizaciones sociales, para
evadir la manipulación.
3. Dictadura del poder del dinero, como principio de la organización
social.
4. Eliminación de la viabilidad de las leyes económicas que rigen el
mercado libre.
5. Control social por grupos de presión o mafias, que no respetan los
derechos del hombre.
6. Generación de una justicia con doble estándar en la que los
sustentadores del poder quedan al margen del sistema jurídico.
7. Generación de un medio social sumido por el caos, el miedo, la
desconfianza. Pérdida definitiva de los matices, predominando las visiones
dicotómicas: amigo - enemigo.
EFECTOS DE LA CORRUPCIÓN
Los volúmenes de dinero que son manipulados por efecto de la corrupción son tan
altos que logra distorsionar la economía en su conjunto. Dieter Frisch [5] ha
hecho las siguientes observaciones sobre la corrupción:
1. Aumenta los precios de los bienes y servicios.
2. Incrementa la deuda de un país (con el consiguiente mayor costo del
servicio de la deuda, hipotecando el futuro.)
3. Se provee bienes de baja calidad y se adquiere tecnología inadecuada o
innecesaria. Se opta por proyectos basados en capital en lugar de privilegiar
proyectos intensivos en mano de obra, que podrían ser más útiles para el
desarrollo, generar un menor impacto ambiental y mejorar la calidad de vida de
la población a través de mayor disponibilidad de puestos de trabajo.
4. " Al canalizar los recursos escasos hacia prioridades secundarias o
proyectos innecesarios, la corrupción es responsable de que se descuiden
necesidades fundamentales, en particular necesidades básicas como
alimentación, salud y educación."
5. "La corrupción destruye el espíritu de desarrollo y las virtudes
cívicas. El logro de dinero fácil es muy perjudicial, ya que genera la sensación
social de que es tonto trabajar en forma honesta y constructiva".
6. La corrupción destruye la justicia, la estabilidad política y la
gobernabilidad de una nación.
¿EXISTE EN EL FUTURO INMEDIATO LA POSIBILIDAD DE UNA SOLUCIÓN A LA CORRUPCIÓN?
El problema de la corrupción no se limita a un problema de aplicación de la Ley.
Por lo general las naciones más afectadas por este flagelo poseen las normas
jurídicas que permiten castigar estas prácticas. Si el problema se redujese a
la existencia y aplicación de la norma jurídica, el problema ya estaría
resuelto. La verdad es que el poder judicial se transforma en inoperante, cuando
el sistema social no funciona correctamente. Es necesario recuperar los valores
y virtudes cívicas fundantes de los Estados, para generar un cambio de
mentalidad de la población. Esto implica la modificación del medio en que se
desenvuelven las decisiones públicas. Es posible elaborar los siguientes
escenarios para atacar la corrupción sistemática:
1. Destitución de la autoridad pública que ha hecho uso ilegítimo del poder
político en una gestión corrupta. Esta solución va a depender del poder real que
tiene el sector social que actúa en contra de la corrupción. Para ser exitosa
esta alternativa, una vez alcanzado el poder y legitimizado por la ciudadanía es
tener la estrategia y la voluntad política para efectuar las reformas
necesarias. Si esto no logra cristalizarse, es muy factible que el nuevo régimen
se vea entrampado en los antiguos esquemas, y el ciclo de corrupción se inicie
nuevamente.
2. Establecimiento de una reforma que procure eliminar el sistema de
corrupción endémica, sin el suicidio político de los actores. De difícil
realización, por cuanto los actores involucrados no fácilmente renuncian a sus
coimas. Sus efectos pueden ser parciales en áreas específicas de la
administración y de la gestión política. Para la implementación de cualquier
sistema de integridad nacional, es importante tener en cuenta siempre, que no
habrá ningún cambio capaz de erradicar la corrupción, si no existe la voluntad
política de hacerlo y si éste se desarrolla en todos los niveles del gobierno.
Para que una reforma que erradique la corrupción tenga éxito debe venir
acompañada de las siguientes medidas:
Ø La Ley debe ir acompañada con un conjunto de medidas que permitan ser
eficientes y transparentes en la gestión política y administrativa. Además se
deben reducir al mínimo las áreas con posibilidades de corromperse.
Ø La gestión política debe orientarse a transformar la corrupción en un acto
de alto riesgo y bajos beneficios. Por lo tanto, el castigo penal y social debe
ser significativo.
Ø Toda reforma anticorrupción debe estar enmarcada en las normas
internacionales de los derechos humanos, en lo que se refiere a un proceso y
juicio justo.
Ø Mayor poder de fiscalización en el Congreso, con amplio apoyo de asesores y
expertos.
UN ENFOQUE REALISTA
En los diversos países democráticos se han creado comités de investigación de
ciudadanos respetables, pero las experiencias recogidas hasta la fecha permiten
establecer que el papel de los ciudadanos sólo cumple con un rol de prevención y
de información. Pero no tiene ningún efecto real en el intento de aplicar leyes
destinadas a prevenir la corrupción. No obstante, es muy positivo que la
sociedad civil no permanezca indiferente ante la corrupción. Donde la población
ha tolerado la corrupción como un sistema de vida, la corrupción se ha instalado
en forma definitiva y permanente. Cuando el corrupto ha sido tratado con
desprecio se genera una opinión pública con actitudes positivas que apoyan
cualquier diligencia contra este mal social.
La acción conjunta tanto de empresarios nacionales e internacionales y las
autoridades del gobierno pueden lograr éxito en la neutralización de la
corrupción. Una fórmula podría ser una declaración por parte de los gobiernos,
que plantee que en el futuro toda empresa que desee hacer negocio con el sector
público debe presentar una declaración solemne, en la que se comprometen a
rechazar cualquier práctica corrupta para obtener los contratos públicos. En
esta declaración se debe garantizar los siguientes aspectos:
Ø No ofrecer sobornos ni ningún tipo .de incentivo a los funcionarios
públicos relacionados con los contratos fiscales.
Ø No permitir que estos cobros se hagan por terceras personas (palos
blancos).
Ø Dar a conocer los pagos relacionados con la oferta a toda persona que no
fuese empleado de la empresa, así como los posibles premios a los propios
empleados.
Ø Instruir a todos los empleados de la empresa a no realizar prácticas
corruptas.
El objetivo de esta medida es la de crear una actitud efectivamente transparente
entre los contratos de empresas privadas y el sector público. Sin embargo,
junto a esta acción de buena voluntad, debe ir acompañada de normas jurídicas
que castiguen a cualquier funcionario público que efectúe prácticas corruptas,
entre las cuales se especifique la prohibición que ocupe ningún cargo público de
por vida. El control de los contratos debe hacerlo un organismo público con la
potestad y autoridad necesaria, con plena autonomía y que tenga como misión el
control de los actos de la Administración, fiscalice el ingreso y la inversión
de los fondos del fisco en cualquiera de sus formas y examine o juzgue las
cuentas de las personas que tengan a su cargo bienes públicos.
El desafío más significativo de las democracias emergentes es dotarlas de una
estructura que permita una adecuada lucha contra las prácticas corruptas, pero
al mismo tiempo sensibilizar a la opinión pública para que castigue política y
socialmente a los autores de estos delitos. La corrupción en este sentido
ocasiona un fuerte daño al sistema político, a la economía y al desarrollo
social. La superación de la pobreza requiere el término de estas prácticas.
Notas
[1]Eigen ,Peter: « La Corrupción en los países desarrollados y en desarrollo -
un desafío de los 90.» Medios prácticos para combatirla. Contribuciones. 4\1995.
Oct.-Nov. Konrad Adenauer Stiftung.
Alvarez, A.E. «El control político de las finanzas de los partidos políticos»
Constitución y Reforma. Un proyecto de Estado Social y Democrático de Derecho.
Comisión Presidencial para la reforma del Estado. Caracas. 427- 460.
Heard, A.» The Cost of Democracy. University of Nort Carolina Press. Chapel
Hill. 1960.
Penniman, H y Winter, R : «Campaign Finances: Two Views of the Political and
Constitutional Implication. American Enterprise Institute for Public Police
Research. Washington. 1971
[2] En Alemania los gastos para efectuar sobornos domésticos son deducibles de
los impuestos. Quien comete soborno sólo debe identificar al receptor para
asegurar que el ingreso obtenido por medio de mecanismos corruptos sea
debidamente gravado. Este sistema está en trámite de modificación.
[3] Sólo para establecer la seriedad del problema puede citarse la corrupción
generada por el Narcotráfico. Ver Corredor Martínez, Consuelo: Los Límites de la
Modernización. Bogotá, CINEP - Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad Nacional, 1992, pág. 227-2230.
En 1988. se estimó que los narcotraficantes eran propietarios de un millón de
hectáreas agropecuarias y que en la actualidad poseen 3.500 hectáreas del
territorio nacional de Colombia. Se estima que se han invertido 6.500 millones
de dólares en actividades ilícitas abarcando todo el espectro comercial y de la
pequeña y mediana industria.
En Venezuela, el diario el Nacional, ha venido denunciando en forma sistemática
las corrupciones de los partidos políticos durante sus campañas electorales por
efecto de los dineros provenientes del narcotráfico.
En Chile, se ha manifestado la corrupción en la Corporación del Cobre. en la
Refinería de Petróleo de Concón. Empremar y Esval. Todas ellas empresas de
origen fiscal. Las investigaciones han sido entregadas a los tribunales de
justicia.
[4] Mooody-Stuart, George: «La Gran Corrupción en el Desarrollo del tercer
Mundo». Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas. (UNDP),1994
[5] Frisch, Dieter: «The Effects of Corruption on Development». Presentado en la
conferencia conjunta de Africa Leadership Forum\Transaprency Intemational sobre
«Corrupción, Democracia y Derechos Humanos en Africa». Cotonou. Benin, 19-21 de
Septiembre de 1994.