Presencia de Lord Thomas Cochrane en Chile y su aporte al desarrollo de la institucionalidad del Estado.[1]

M.A. Carlos Césped Morales[2]

Introducción.

 

La percepción estratégica de Don Bernardo O’Higgins Riquelme planteaba que la única forma de asegurar la independencia de Chile y de América del Sur  era teniendo el control de las rutas de comunicación marítima del Pacífico. Todas las victorias patriotas logradas en el territorio americano se verían amenazadas por las posibles incursiones marítimas sobre el territorio de las nuevas repúblicas por la Armada Española.

Esta visión marítima del conflicto generado por la independencia de las colonias españolas, llevó a O’Higgins a disponer la búsqueda de un marino inglés con basta experiencia de guerra en el mar, que pudiese derrotar y neutralizar los intentos españoles de revertir sus fracasos y recobrar para la corona española sus antiguos dominios. Si bien, la escuadra nacional poseía ya una organización, el peligro latente hacía necesario asegurar por todos los medios su más alta eficiencia, de manera de darle a Chile la autonomía y la seguridad necesaria para ejercer su soberanía.

La causa libertaria de los patriotas, no sólo requería la presencia en Chile de un simple mercenario, sino de un hombre que espiritualmente estuviera unido a las motivaciones políticas y filosóficas que animaba el gobierno de Chile.

La búsqueda de este perfil humano y militar le fue encargado al agente de negocios en Londres, don José Antonio Alvarez Condarco, quién le indicó al gobierno chileno que el hombre más indicado para la finalidad patriota era Lord Thomas Cochrane, noble, de una antigua familia escocesa.

El noble escocés, había participado en la vida ciudadana inglesa, como miembro del parlamento y de la oposición liberal.  Este rasgo político, hizo que el Agente de Negocios del gobierno chileno fijara su atención en el Lord, tal como lo demuestra en carta personal enviada por don  José  al marino inglés. “Londres, noviembre 19 de 1817. - Milord: “A consecuencia de la resolución liberal y decidida de U.S.  de emplear  personalmente sus talentos en la causa de la libertad de Sud América, sirviendo al gobierno de Chile como comandante en jefe de las fuerzas navales que obren ahora y obrasen  en lo sucesivo en aquella parte, he creído importante, en virtud de los plenos poderes de que estoy revestido por el dicho gobierno de Chile, autorizar a U.S. , del modo más competente, para que U.S.  pueda nombrar a todos los oficiales de marina que deseosos de tomar parte de la causa de la libertad americana, se juzguen calificados la merecer la opinión de U.S.  y para desempeñar las labores de su empleo. Con este motivo ,aseguro a U.S. , del modo más positivo, que todos los nombramientos de oficiales que haga U.S. serán confirmados por el gobierno chileno y además el pasaje de los dichos oficiales así nombrados se proporcionará con arreglo a las circunstancias y objeto que nos proponemos, y que son bien conocidos por U.S. , Soy de U.S. atento y S.S. - José Antonio Alvarez”[3]

 

De esta forma materializa el agente de Chile en Londres la voluntad expresa de don Bernardo O`Higgins, quién personalmente viaja a Valparaíso a recibir al marino escocés, cuando el 28 de noviembre de 1818 arriba a nuestro principal puerto. La presencia en Chile del Lord trajo una gran alegría, manifestándose con el izamiento de la bandera nacional, y con el recibimiento de la población civil que en la noche encendió luminarias que adornaban  las fachadas de las casas.

 

Lord Cochrane, ciudadano inglés.

 

Thomas Cochrane, realizó estudios universitarios en Edimburgo y hacia 1803 ingresó al Parlamento Inglés, como representante de Honiton en un primer momento y luego de Westminter. En sus funciones políticas, se adhirió al partido liberal, que en ese momento era oposición al partido Conservador.

El ideario liberal se remonta a las grandes controversias entre una parte de la nobleza y la monarquía absoluta en el siglo XVII. Los whins, como se denominaban los liberales, postulaban que el mejor gobierno que podía tener Inglaterra era una monarquía constitucional, rechazando la existencia de una monarquía absoluta. Las tensiones entre la monarquía y la nobleza que luchaba por no perder sus derechos consitudinarios que tenían sus raíces en la Edad Media, fue fuente de la experiencia histórica, que desde el siglo XVI definió el escenario de la política inglesa. Los liberales planteaban que el rey no tenía el derecho de modificar los impuestos, sin previa consulta al Parlamento, y que los parlamentarios debían de gozar de fuero, para que no pudieran ser detenidos por sus dichos por la mera voluntad del rey. La defensa de los Whins de las prerrogativas del parlamento se consolidó con el triunfo de la Revolución de 1688, la cual culminó con una declaración de derechos (1689) en la cual se estableció que los monarcas no podían suspender la aplicación de las leyes ni eximir a nadie de las sanciones provenientes de las mismas, que la soberanía estaría en manos del parlamento, la cual tendría la facultad de dictar las leyes, que los reyes no podrían cobrar nuevos impuestos ni se organizarían ejércitos sin la autorización del Parlamento, y que la elección de los parlamentarios debería ser libre, y éstos no podrían ser perseguidos por sus opiniones o por sus actos. Con ello, esta corriente política indujo en Inglaterra al logro de las libertades políticas que Europa tardaría mucho tiempo en adoptar.

El filosofo que más influencia tuvo en el pensamiento liberal fue John Locke, cuyas ideas debió conocer Cochrane en la universidad. Este pensador, que sin duda tuvo una fuerte influencia en el ideario de la independencia de las colonias inglesas de Norteamérica y más tarde en el pensamiento de la Revolución Francesa en teóricos como Montesquieu y Voltaire. Él  es   uno de los primeros filósofos que aborda el problema de conformar un Estado basándose en argumentos provenientes del derecho natural y no de doctrinas basadas en el derecho divino.

            John Locke, pone su inteligencia al servicio del Partido Whing, quién desde el parlamento se opone a Carlos II y termina expulsando a Jacobo II.  Todos ellos fundamentaban su gobierno en la teoría del derecho divino.

 

            Locke, parte al igual de Hobbes del estado de naturaleza del hombre, pero le da un sentido totalmente diferente.

 

            El Estado de naturaleza es para él, una situación de perfecta libertad y también un estado de igualdad. No es un estado de licencia, ni un estado de guerra de todos contra todos. La naturaleza a todos los doto de la capacidad para defender al inocente y a reprimir a los que hacen mal. Existe el natural derecho a castigar, pero no con un sentido vindicativo, sino con la justa razón. Se pueden plantear  castigos proporcionales a la falta, que no tienden sino que a reparar el daño que ha sido causado y a impedir que ocurra otro semejante en el porvenir.

 

            Entre los derechos que establece Locke en el estado de naturaleza también está  la propiedad privada. Afirma, que si bien Dios, dio a los hombres la tierra en común, también le dio la razón. Ello hace que el hombre haga un uso más ventajoso de los frutos de la tierra primero, y luego de la posesión de ella misma  también.

 

            Esta apropiación de la tierra esta fundada en el trabajo del hombre y limitada por su capacidad de consumo. "tantas yugadas de tierra como el hombre puede labrar, sembrar y cultivar, y cuyo fruto puede consumir para su mantenimiento, son las que le pertenecen en propiedad". Es esta una justificación natural de la propiedad, anterior a toda convención social.      

 

            Para Locke, los hombres estaban bien en el estado de naturaleza, pero experimentaban algunos inconvenientes.  En este estado, cada hombre es juez de su propia causa.  Puede ser imparcial en sus juicios, puede imponer sus intereses individuales, puede defender con pasión sus intereses. No existen leyes y jueces imparciales aprobados a partir del consentimiento común. Ni tampoco existe un poder coactivo que sea capaz de asegurar la ejecución de los juicios fallados. Ahora bien: todo esto se haya en el estado de sociedad. El hombre adopta el estado de sociedad sólo para estar mejor. 

 

            Al estado de sociedad se llega sólo por consentimiento, donde el hombre no pierde su libertad  e igualdad primitiva. Se une en sociedad para que el Gobierno  defienda precisamente esa misma libertad y los derechos que ellos implican.  Esto es muy importante, porque el hombre al organizarse políticamente en Estado, no pierde su soberanía. Sólo la delega en el gobernante, quién lo representa.

 

            En el origen del  poder civil, Locke establece la distinción de los poderes. Realidad que los ingleses habían luchado con tesón en las revoluciones del siglo XVII.

 

            Así el Estado, heredero de los hombres libres tiene dos poderes. El Legislativo y el Ejecutivo  El primero, debe regulas las fuerzas del Estado para la conservación de la sociedad de hombres libres y de cada uno de sus miembros. El segundo,  debe ejecutar el cumplimiento de las leyes positivas al interior de la sociedad. Las relaciones  con el exterior, es decir , con otros Estados, constituye el tercer poder, relacionado por lo general con el poder ejecutivo. Le llama poder federativo, y el que hace tratados, la paz y la guerra.

 

            El poder legislativo es sagrado. Es el supremo poder. No puede ser arrebatado a quienes le ha sido delegado..  es el alma del cuerpo político, encargado de hacer las leyes y mantener la conservación de la sociedad.

 

            El poder ejecutivo es un poder subordinado en las cosas importantes, dejando una discreción frente a problemas emergentes que no han sido  legislados, que no han sido previstos.

 

            Pero lo importante de Locke es que ningún poder del estado puede arrogarse una potestad absoluta. El pueblo no pierde su soberanía al vivir bajo la protección del Estado. Su soberanía es delegada. Si uno de estos poderes se corrompe, la soberanía retorna a su origen.

 

            La natural inercia del pueblo  no lo induce a rebelarse más que en el último extremo. Cuando el fardo del absolutismo se hace demasiado insoportable.

 

            Por otra parte, siendo Locke un cristiano calvinista ferviente, también establece la necesidad de la laicización  del Estado Moderno.  El afirma:  "Todo el poder del Gobierno Civil afecta exclusivamente a los intereses civiles y no tiene que ver nada con el otro". (religioso)

 

            Lord Cochrane al unirse al Partido Liberal se adhirió a esta tradición política, que en Inglaterra generó una monarquía constitucional, en las colonias inglesas de Norteamérica inspiró una república federal, en Francia inspiró a los intelectuales que impulsaron la Revolución Francesa y en América del Sur generaron el proceso de independencia que culminó en la generación de nuevas repúblicas con plena soberanía política.

 

            No es de extrañarse entonces, que Lord Cochrane se sumase al ideario patriótico que inspiraba a O`Higgins, San Martín y Bolívar.

 

            De hecho, Don Bernardo O`Higgins, se había educado en Inglaterra y también había tomado contacto con las ideas inglesas  liberales sobre el gobierno, con la diferencia que el modelo político que él percibía para Chile era la conformación de una república, rechazando por principio la monarquía. La influencia filosófica recibida por su maestro el General Francisco Miranda, consistió en alcanzar la independencia de Hispanoamérica sobre la base de ejércitos y gobiernos sustentados en el sistema republicano, que se oponía a la monarquía por entenderla contraria al espíritu libertario que se pretendía impulsar. De esta manera, O`Higgins se opondrá a los intentos de San Martín y de otros lideres americanos para establecer gobiernos monárquicos, por ser contrarios al espíritu de la revolución.[4]

 

            Lord Cochrane, en cambio procedía de una tradición política que aceptaba la monarquía como el mejor gobierno, siempre que el rey tuviera contrapesos políticos que radicaban en el parlamento. No obstante, Lord Cochrane fue fiel al compromiso contraído con el Director Supremo, manteniéndose distante y finalmente en abierto conflicto con San Martín.

 

 

Perfil Psicológico de Lord Cochrane

 

En las actividades políticas y militares siempre se manifestó con un sentido agresivo y atrabiliario. En sus decisiones presentaba un carácter confrontacional, especialmente cuando estaba en juego su sentido de justicia. En el Parlamento Británico, se caracterizó por denunciar los abusos navales. Sus opiniones eran de rigurosa honestidad, lo que daba margen a generar fuertes conflictos. Fueron tantos los conflictos generados en el Parlamento, que los políticos lo impulsaron a seguir a bordo para alejarlo del Parlamento. De hecho había formulado  un violento ataque al Almirantazgo por un proyecto  presentado a las Cámaras sobre la nueva ordenanza de presas, en la cual se disminuía la parte que le correspondía a los comandantes en beneficio de marinería.

 

            En la Armada Real, su temperamento agresivo lo llevó a formular serios ataques contra el almirante Gambier, lo que le significó ser sometido a una Corte Marcial, dónde se le absolvió de todo cargo, pero cayendo en desgracia con el almirantazgo.

 

            La personalidad de Lord Cochrane, si bien en el ámbito político generaba controversias con fuertes resentimientos, en el ámbito militar sus acciones de gran intrepidez generaban sorpresivos e increíbles triunfos. En 1809, por ejemplo,  el Lord Almirante Gambier había fracaso en destruir la flota francesa de Napoleón  que se encontraba fondeada en la isla de Aix. Se había planeado destruirla en base a brulotes cargados con explosivos y se le entrego esta tarea a Cochrane. La verdad que Gambier no le asignaba gran importancia a esta misión debido a la baja probabilidad de éxito, dada que era una ensenada cerrada, con numerosos bajos y con salida a peligrosos canales. Sin embargo, Cochrane entró a la ensenada el 11 de Abril, hizo volar unos de los brulotes, que contenía mil quinientos barriles de pólvora, y destruyó la escuadra francesa. Sin duda su gran temeridad, el factor sorpresa y una buena cuota de suerte le permitieron el éxito.  Con ello se le confirió la Orden del Baño.

 

            Esta personalidad temeraria y agresiva iba a permitir a Chile el dominio del mar desde Ancud hasta Guayaquil, eliminado la presencia de todo buque de bandera Española y asegurando con ello, la independencia de Chile y la liberación del Perú.

 

            En 1814, se vio envuelto en un escándalo bursátil en conjunto con su tío. En el momento que los precios de las acciones de la Bolsa iban en baja  a causa de la guerra contra Napoleón, los especuladores pudieron obtener buenos precios gracias a la difusión de la noticia que el emperador  francés había muerto. Sin embargo el rumor  era falso, y se acusó que la información había salido de la casa  Cochrane. Él y su tío fueron sometido a juicio y condenados a pagar una multa de 1.000 libras. El gobierno, ante esto hecho, lo expulsó de la Cámara, lo exoneró del título de la Orden del Baño y se le borró del escalafón de la Armada Real.

 

            En este estado de desolación lo encontró don José Antonio Alvarez Condarco, quien le propuso el mando de la escuadra de Chile. Su elección aguda fue certera, porque siendo Cochrane de un ardiente genio, apasionado en sus decisiones y liberal por convicción, pudo abrazar con pasión el ideal libertario de un pueblo que deseaba liberarse de la servidumbre. Era para él la oportunidad para transformarse en un héroe y reconstruir su honor.

 

Aporte de Cochrane a la institucionalidad del Estado de Chile.

 

            Lord Cochrne junto a otros conductores militares como Blanco Encalada y San Martín permitieron solidificar la obra fundacional de Bernardo O`Higgins que consistió en crear una nueva república con plena soberanía política. La supervivencia en el tiempo de un Estado republicano requería el afianzamiento de su territorio y la negación al Gobierno Español de recuperar sus antiguas colonias. Todo el esfuerzo militar y naval se orientó a este objetivo. Chile tenía la organización política y soberana para llevar el aliento libertario al mismo Virreinato del Perú, donde radicaba el corazón del máximo poder español del Pacifico Sur. Este proceso que fue conducido por el Director Supremo, tuvo en la persona de O`Higgins, el líder con la capacidad política y militar necesaria para  dirigir un proceso que requería de ambas capacidades. Por un lado, debía organizar el nuevo Estado, generando las instituciones necesarias y por otro, derrotar las fuerzas españolas que amenazaban a Chile en Lima y en el propio territorio aún no liberado. Las fuerzas realistas distantes por muchas millas, no podían coordinarse si se les negaban las comunicaciones marítimas. El dominio del océano Pacífico era un objetivo prioritario. Esta tarea, difícil de cumplir con los medios económicos que el nuevo Estado poseía, le fue entregada al Almirante Lord Cochrane. El reto lo podría ejecutar sólo un intrépido, y en este sentido José Antonio Alvarez , Bernardo O¨Higgins y el Ministro Zenteno no se equivocaron.

 

            Los objetivos de las misiones que debió ejecutar Lord Cochrane están definidos en las instrucciones reservadas que le entregó el gobierno chileno. Las tres campañas en las que participó Lord Cochrane están definidos en forma detallada sus objetivos y procedimientos.

 

            Primera Campaña: El objetivo fue bloquear el puerto de Callao, cortar con esta operación las fuerzas marítimas del Virrey de Lima y luego batirlas en detalle[5]. En las mismas instrucciones se le establece que por ningún motivo bata las fortificaciones del Callao de manera que ponga en peligro la escuadra. La Escuadra es el instrumento para lograr la libertad de América y por ello su uso debe ser prudente. Se estima además, que la presencia de la Escuadra en las costas del Perú, podría generar una sublevación de los patriotas. Con ello, el Virrey tendría un frente interno. Con este objeto, la Escuadra llevaba 600 fusiles, que serían aportados a los patriotas peruanos. Se establece como punto general, que se aprese o hunda toda nave con pabellón español. Si se apresa, la nave deberá ser conducida a Valparaíso.

 

            Segunda Campaña: El objetivo único[6] de esta expedición fue afianzar  para Chile de modo positivo y sólido el dominio del Pacífico, para que eliminada la presencia de toda nave enemiga, se pudiese enviar al Perú sin peligro el Ejército Libertador al Perú y asegurar la independencia de América del Sur. La primera tarea del Almirante sería destruir la Escuadra española que se halla surta en el Callao.

 

            Expedición Libertadora del Perú:  El objetivo de esta campaña[7] era liberar al Perú del dominio Español en forma definitiva, asegurando con ello la independencia continental de América del Sur. La dirección de la Campaña queda bajo la responsabilidad única de José de San Martín, quién coordinara las fuerzas de tierra y mar para que actúen en conjunto. El Almirante recibe instrucciones precisas que debe subordinarse al mando de San Martín.

 

 

Los logros navales alcanzados por el Almirante que afianzaron el Estado de Chile.

 

            Difícil es describir en un artículo, todas las actividades navales ejecutadas en las costas del Pacífico por el Almirante Cochrane. Experimento grandes éxitos y también algunos fracasos. No obstante, cumplió cabalmente todas las expectativas del Gobierno de Chile. Eliminó del Pacífico Sur toda la presencia Española y derrotó en una increíble hazaña, sólo con 400 hombres, a toda la guarnición española de Valdivia (1.500 hombres) protegida por  el sistema de fuertes más poderoso de España en el Pacífico Sur.

 

            Hacia 1822 Cochrane informa al Gobierno  de Chile sus logros. “Fragata O`Higgins, bahía de El Callao, mayo 1º de 1822. La obra gloriosa a que se ha dirigido la especial atención de S.E. el Supremo director y que los sacrificios de Chile han merecido en tan alto grado, ha  sido completada con la rendición de las fragatas “Prueba” y “Venganza”, la de la corbeta “Emperador Alejandro”, que acompaño este acontecimiento y ha quedado aniquilado, en el todo, el poder naval del enemigo en el Pacífico.

            La Fuerza total rendida por las operaciones de la Escuadra en Chile, apresada, quemada o destruida, es como sigue:

 

            La fragata “Prueba” , de 50 cañones

            La fragata “Esmeralda”, 44 cañones

            La fragata “Venganza”, 44 cañones

            La fragata “Resolución”, 34 cañones

            Corbeta “Sebastiana”, 34 cañones

            Bergantín “Pezuela”, 18 cañones.

            Bergantín “Potrillo”, 16 cañones

            Goleta “Proserpina” , 14 cañones

            Goleta “Aranzazu”, Armada”[8]

 

            Además de los siguientes buques mercantes: Bergantines “Veloz”, “Lucero”,”San Agustín”, “Congreso”, “Monarca”, “Claro”, y “Justiniano”; Fragatas “San Fernando”, “Milagro”, “Carmen” ,”Resolución”, “Trujillana”; goletas: “Montezuma”, “Jesús María”. “Ave María”, “Mercedes” y “Teresana”

 

 

Cochrane representó en el Perú el pensamiento Político del Gobierno de Chile.

                     

La proclama que difundió Lord Cochrane en el Perú, fue expresamente entregada por O’Higgins. Ella  representó el intimo pensamiento político del gobierno de Chile. Su objetivo práctico era lograr la adhesión de los patriotas peruanos a la operación naval y militar libertaria emprendida por Chile.

La proclama pone de relieve las enormes debilidades de desarrollo que tenía el Perú a causa del domino español, que ejercía un monopolio comercial despótico. Se pone de relieve por ejemplo, que el Perú no posee una marina que permita transportar el comercio y producción minera y agrícola. El transporte por vía terrestre por más de 500 millas, hacía que el hacendado no pudiera llegar a los centros comerciales y quedara sumido en una permanente pobreza. Esta fuerte limitación impuesta por España, destruía todo estimulo a la industria y al comercio internacional, claves del desarrollo de los países europeos, a partir del siglo XVI. O`Higgins que se había educado en Inglaterra,  y que había sido testigo ocular de la Revolución Industrial  poseía las categorías críticas para destacar las debilidades de desarrollo que poseían las naciones de América del Sur bajo el dominio español. España, encerrada en sí misma  en las formas tradicionales de producción agrícola y ganadera, no experimento, ni en su propio territorio, las enormes transformaciones de la Revolución Industrial. Menos, las habría de proyectar hacia sus colonias.

Tampoco Chile pretendía el dominio del territorio del Virreynato del Perú, para extender sus fronteras y adherir nuevos territorios al Estado de Chile. Cochrane, con precisas instrucciones del gobierno de Chile exhorta a los peruanos de la siguiente manera:

 

“Despertad pues, Peruanos Despertad, como instrumentos de la Voluntad Divina proteged vuestros derechos como hombres, declarad vuestra independencia. Elegid vuestro gobierno, y nosotros obedeceremos sus Ordenes cooperando alcanzarán al fin el Bien General” [9]

 

Con ello, se dejaba totalmente claro, que en el pensamiento político chileno se reconocía a los peruanos la total soberanía sobre el territorio que se estaba liberando. Los planteamientos de los patriotas chilenos estaban inspirados por un sentido americanista, de hermandad y cooperación. En la parte final de la proclama se afirmaba:

“Deseando Independencia, Libertad surgen juntas el comercio, Prosperidad, Agroindustrial, Pronta Paz y Tranquilidad, hemos venido a ofrecer nuestra ayuda y a asegurar no solamente vuestra felicidad, sino a todos los Estados Unidad, e independientes de Sud América.

Nosotros hacemos la guerra únicamente a los Españoles, a nuestros comunes opresores, y la Espada de la Patria no se embaynará hasta haber sellado la libertad de la América”

 

La amistad con O`Higgins y su lealtad política.

 

La verdad histórica es que O`Higgins confió a Lord Cochrane los más importantes intereses del Estado de Chile. El destino de la nueva república estaba en manos del marino escocés y con ello el éxito de la gestión de Don Bernardo. En este sentido, los objetivos del gobierno chileno fueron cumplidos con alto celo por el almirante. Especialmente, que cuando ya lograda la independencia del Perú, San Martín fue nombrado Director Supremo de ese  país y se negò a cancelar las deudas por los servicios prestados por la Escuadra Chilena. Más aún, busca que Lord Cochrane le venda los buques al Gobierno Peruano. En esta coyuntura, el  Almirante mantuvo su total lealtad al gobierno de Chile, regresando a Valparaíso con los buques de la escuadra.

La lealtad de Cochrane se puede apreciar también en una carta dirigida a O`Higgins desde Quintero el 12 de enero de 1823[10], cuando ya comenzaban a planearse en Concepción actos subversivos contra su gobierno. En esta carta, el marino escocés le agradece a Don Bernardo la confianza puesta en él. Pero le plantea directamente una gran debilidad que posee la clase política chilena. El observa que los funcionarios que ocupan altos cargos en la nueva república, todos fueron educados en el antiguo régimen. No poseen ellos los conocimientos y experiencia para gobernar bajo el nuevo paradigma político republicano y libertario. De esta manera expresa “ los disgustos ocasionados a los oficiales por sus privaciones debidas a las negligencias q` usaban en sus reclamos, el espíritu tumultuoso de las tripulaciones incitadas por su miserable situación, y por último la poca esperanza de un cambio en el ánimo de las personas q` dirigen la política, son causa aisladamente o todas juntas no me dejan esperanza de que pueda ya emprender nada de provecho en el servicio de V. S. ni del país, hasta que el tiempo aparte de la escena a todos aquellos que colocados hoy en elevados puestos, han debido, sin embargo, su educación al antiguo régimen colonial”[11].

El marino inglés percibía con plena nitidez que la fronda aristocrática chilena de la época, necesitaba un cambio de mentalidad para enfrentar los nuevos desafíos que el destino libertario y emancipador les brindaba

Su carta, ya muy cercana al momento de la abdicación de don Bernardo al más alto cargo del gobierno, recepciona en forma lacónica el ambiente político tumultuoso que se desarrollaba. En los momentos de mayor debilidad política de O`Higgins le escribe lo siguiente: “ ...V. E. contaba con las simpatías públicas, i su popularidad se ha desvanecido, es la culpa de otros, no la de V .E.. Quiera el cielo conservar a V. E. i hacerlo tan feliz como pueda desearlo V .E. mismo, pero sea q`me encuente en un puesto público o como simple particular, sea  q` este distante o cerca, V. E. debe contar siempre con los respetuosos, sinceros i afectuosos sentimientos i servicios de su fiel amigo y servidor” [12]

La lealtad de Cochrane a O`Higgins no se fundaba en la mera lisonja, sino que le exponía con claridad los errores que el Director Supremo hubiese cometido.  Así por ejemplo critica a Don Bernardo el apoyo que le brinda al Ministro Rodríguez, el cual, había caído en descrédito público arrastrando con sus errores al mismo Director Supremo. Desgraciadamente, Don Bernardo continuaba impermeable a las advertencias, considerando las acusaciones contra Rodríguez calumniosas.

A Ramón Freire lo critica abiertamente por el tono conflictivo de su oposición. Le dice lo siguiente: “Usted conoce el carácter de O`Higgins: él está lleno de docilidad cuando se emplean los medios suaves; por la inversa, es tenaz cuando se trata de emplear las amenazas. Estas son las que Ud. usa en su carta, no dejándole otra alternativa que su separación del mando con deshonor y hasta ahora sin más reclamación que sólo la de usted, pues aun la junta de representantes de esa provincia (Concepción) sólo exige un congreso general... Yo conjuro a usted, por lo más sagrado, termine felizmente estas diferencias; sirva la sincera amistad que siempre le he profesado y nuestros derechos como viejos compañeros de armas”[13]

La percepción política de Cochrane era que la clase política chilena no comprendía cabalmente el nuevo modelo de gobierno.  Luego de la renuncia de don Bernardo, el país se precipitaría a un periodo de anarquía en la que se prueban variadas formas de organización política, fracasando todas ellas. La vida republicana requería el desarrollo de virtudes cívicas que debían ser comprendidas e interiorizadas por toda la nación. Sin un cambio de mentalidad, el modelo de gobierno ponía en tensión la teoría con la realidad. El peso de las actitudes políticas que emergían de 300 años de Monarquía, era un residuo sociológico que pesaba fuertemente en la vida pública nacional.

 

Despedida de Lord Cochrane de O`Higgins

 

La despedida del almirante es un acto de profundo honor naval. Al despedirse del  Director Supremo le regala su insignia de mando, que es uno de los símbolos más importante de un marino, ya que ella sintetiza los triunfos y los esfuerzos para lograr los objetivos de la misión encomendada. La nota que acompaña este hermoso acto de lealtad y aprecio constituyen palabras que forjan ya en sus inicios, las virtudes morales y cívicas que constituyen hoy, el ethos de la Armada de Chile. La carta dice así:

 

“Tengo el honor de remitir a US. la Insignia de mi mando, y le suplico que cuando la presente a VE. el Supremo Director le asegure, como yo lo hago a US. que mis sentimientos en el momento de arriarla quedan para que la penetración de S.E los contemple, pues mi pluma carece de palabras

para expresarlos. Si Señor, esa es la Insignia que ha vencido, o desterrado a todos los enemigos del Pacífico, debiendo su lustre al infatigable celo de su Alto Almirante de Chile, y a los indecibles sacrificios del Pueblo Chileno. Plugo a Dios que repose esa Insignia de las victorias chilenas en las manos de su digno Jefe Supremo, un emblema de la seguridad que ha dado a América;

empero si ha de volver a desarrollarse, que tremole siempre sobre enemigos rendidos, sometidos a Jefes que saben ser centellas en la Guerra, o veraces en la paz. Hasta hoy, esa bandera ha sido apreciada de los amigos, respetada de

los neutrales, y temida de los enemigos. Asegure VS. también a S.E. que si en  algún tiempo las vicisitudes que visitan a las Naciones, se acercasen a mi pais    

adoptado, que yo estaré tan pronto en ofrecerme a la lid en su defensa como cuando tube el honor de recibir sus primeras órdenes, y que nunca esquivará mi brazo en la justa defensa de Chile, y sus sagrados derechos.

                         Acepte US. la más alta consideración y respeto con que soy su

más atento y seguro servidor.”

                                                                         QUINTERO y Enero 16 1823.

                                                                                              COCHRANE [14]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

[1] El propósito de este artículo, es establecer los aportes del Vicealmirante Lord Thomas Cochrane al desarrollo institucional de la República y los rasgos esenciales de su pensamiento político, a lo largo de su vida y en especial las motivaciones que lo trajeron a Chile. Los antecedentes que se aportan en el artículo se encuentran insertos al proyecto de investigación Nº 200.064.031-1.0, “Aportes de la Armada a través de la Historia para la constitución del Estado de Chile” patrocinado y financiado por la Dirección de Investigación de la  Universidad de Concepción.  El tema será ampliado y tratado más integralmente el el libro “La Tríada Fundadora: O`Higgins, Blanco Encalada y Lord Cochrane”, en preparación con la coautoría de los profesores Don Jaime Etchepare Jensen, Profesor Titular del Departamento de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción  y el Contralamirante Renato Valenzuela Ugarte, Magister en Historia y profesor de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos del Ministerio de Defensa.

[2] Es profesor del Departamento de Historia de la Univeridad de Concepción. Magíster Artium en Historia Moderna y Ciencias de la Educación de la Wesfâlischen Wilhems Universitât de Mûnster, República Federal de Alemania. Magíster en Filosofía Política de la Universidad Gabriela Mistral, Santiago, Chile.

[3] Fuenzalida, Bade Rodrigo. “La Armada de Chile”. Desde la laborada al Sesquicentenario. Pág. 99-100. Imprenta de la Armada. Valparaíso 1975.

 

[4] Valenzuela, Ugarte Renato : Bernardo O`Higgins, El Estado de Chile y el Poder Naval. Ed. Andrés Bella. Pág. 49. Santiago 1999

[5] Instrucciones Reservadas que deberá conservar el Lord Vice-Almirante Cochrane, Comandante en Jefe de la Escuadra Nacional de Chile en la presente Campaña (Primera Campaña) . Archivo Histórico Naval, Armada de Chile, Valparaíso, 1994, Vol I, tII, págs. 39-42.

[6] Instrucciones reservadas a que debe sujetarse el Honorable Lord Cochrane, Almirante de la Escuadra de Chile, en la próxima Campaña que va a emprender. Archivo histórico Naval. Armada de Chile, Valparaíso,1994, Vol I. t. III, págs. 173-175.

[7] Instrucción del Gobierno de Chile al Almirante Cochrane para desarrollar la expedición libertadora al Perú. Aprendice 7.  Bernardo O`Higgns, el estado y el Poder Naval. Renato Valenzuela Ugarte. Ed. Andrés Bello. Santiago 1999. pág. 227

[8] Informe de Cochrane al gobierno Chileno. Fuenzalida, Bade  Rodrigo. “La Armada de Chile” Desde la alborada al sesquicentenario. Cap. XXII. Pág.233.

[9] Doc.Nº 165. Original. Proclama de Lord Cochrane en el Perú. Archivo Histórico Naval. Vol. 1 Tomo 1. Valparaíso 1993.

[10] Carta de Lord Cochrane a B. O`Hiiggins. Quintero 12 de Enero de 1823. Archivo Histórico Naval. Doc. 197. Original. Vol I. Tomo I. Valparaíso 1993-

[11] Carta citada.

[12] Carta citada. Jaime Eysaguirre en su obra “O`Higgins” plantea que Cochrane conocía las actividades subversivas de Ramón Freire, quién le había solicitado unirse a su movimiento. Pero que el almirante había desechado esta posibilidad manteniéndose leal a O`Higgins, pero sin mezclarse en los conflictos de la política interior del país.  Ed. Zig –Zag  Santiago de Chile 1946. Pág. 360-361.

[13] Eyzaguirre, Jaime: O`Higgins. Ed. Zig- Zag. Santiago 1946. Pàg. 362

[14] Carta de Cochrane a O`Higgins desde Quintero del 16 de enero de 1823. Archivo Histórico Naval. Doc. Nº 199 Original. Vol. I. Tomo I. Valparaíso 1993.

 

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