LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA UTOPIA O VOLUNTAD DE SER: Una perspectiva desde la óptica de la Defensa.
Prof. Carlos Césped Morales*
Prof. Renato Valenzuela Ugarte*.
Latinoamérica constituyó una unidad política y económica bajo el gobierno de la Monarquía Absoluta española. El largo periodo colonial que vivió el continente, fue un crisol cultural que a través del mestizaje fue creando una nueva realidad humana y la impronta de la cultura hispánica quedó presente en todas las manifestaciones de la vida.
La forma de ocupación del territorio, siguió estrictamente las normas establecidas desde la península por las “Leyes de las Indias”, y el diseño y construcción de las ciudades se ajustó al clásico tablero de ajedrez del campamento castrense romano. España es para el Nuevo Continente el elemento vinculante que le da unidad cultural a través de toda su extensión en contraposición a las culturas precolombinas, que por lo contrario, habían permitido que hasta el arribo de los españoles se mantuviera como signo la diversidad, caracterizada por tener diversos estadios de desarrollo, diferencias étnicas notables, lenguas y expresiones religiosas diferentes, y, lo que es más expresivo, una carencia casi absoluta de idea de pertenencia a un realidad superior más allá a la que alcanzaba el limitado alcance que se lo permitían sus sentidos.
Entonces el proceso de mestizaje estuvo fuertemente influenciado por las características culturales regionales y cada cultura precolombina se prolongó en el tiempo a través de los ríos subterráneos del espíritu del hombre latinoamericano, pero la conciencia de unidad, la aportó la cultura hispánica, con su idioma, con su expresión católica de cristianismo y con sus categorías para organizar la vida doméstica y pública.
Los cuatrocientos años en que el continente formó parte del Estado español conformó una unidad política que desarrolló una economía de extracción fuertemente dependiente de la península y parte integral de la “Economía Mundo”. Dicha unidad llegó a su fin, hacia el siglo XIX, cuando se inician los movimientos emancipadores, la búsqueda de independencia política y la autonomía económica frente a España. La Guerra Civil que experimentan los Virreinatos y Capitanías del Estado español estuvo influenciada por el pensamiento político inglés y francés con sus teorías sobre la soberanía y la constitución de Estados constitucionales. Se inicia con ello, la constitución de diferentes estados manteniendo en general, de alguna manera, los límites de la antigua organización política española o en otros casos, generando nuevos Estados como producto del nuevo contexto internacional y creando en la América Meridional un escenario político fuertemente marcado por una impronta diferente a la que conociera en Norteamérica y que gobernará la totalidad de los procesos políticos en esta parte del continente.
La compresión de los éxitos y dificultades para valorar los esfuerzos que se han desarrollado para llevar adelante la integración en Latinoamérica, especialmente los que se han efectuado desde las postrimerías del siglo XX, deben ser analizados desde la perspectiva que proporciona la impronta dejada por España ya que solo de esta manera es posible identificar el significado del aporte de las Fuerzas Armadas en dicho proceso integrador.
Nacida Latinoamérica en el crisol, donde se funde la cultura hispánica con una diversidad de pueblos amerindios participa de los valores culturales de occidente, sin experimentar la dolorosa crisis religiosa que trae sobre Europa la Reforma. Esta crisis, que afecta a los países europeos, que lleva consigo persecuciones y guerras irreconciliables va a tener, especialmente sobre la población anglosajona, un fuerte impacto en su vida cultural, social, política y económica. El emigrante inglés, holandés y francés que llega a Norteamérica es en su mayoría protestante, motivado por la posibilidad de poseer tierras, de huir de las persecuciones religiosas católicas o protestantes que se alternaban de acuerdo a la confesión del príncipe que asumía el poder político. También en el siglo XVII y XVIII, se difundía en la literatura europea el mito de que la felicidad se encontraba volviendo al estado de naturaleza. América significó para muchos emigrantes el signo de la libertad y de la felicidad unido a la posibilidad de adquirir tierras.
Diferente en cambio, fue la experiencia del poblamiento español. España fue por varios siglos un territorio de frontera cultural. La presencia musulmana marcaba una frontera que sólo se iba a resolver por la vía de la guerra. La catolicidad era el sello de identidad de la cultura hispánica y la organización militar era la única que le permitiría subsistir y permitir la expulsión de los moriscos. Dicha preocupación se prolongó por muchos años, asumiendo el propio Carlos V la defensa de Europa, como emperador, ante la invasión de los turcos otomanos. España conquista, civiliza y puebla de la única manera que tiene seguridad de hacerlo: a través de la organización militar. Latinoamérica es conquistada sobre la base de la hueste, el conquistador es simplemente un soldado. Es una conquista fundamentalmente hecha por hombres, con una fuerte ausencia de la mujer.
La colonización anglosajona de Norteamérica, mucho más tardía que la española, se desarrolla basándose en la familia. El colono constituye con ella su primera unidad de vida y de economía. No se mezcla con la población aborigen. El español, en cambio, desarrolla un fuerte mestizaje con la población autóctona. Se genera así, un paisaje humano diferente. El niño surgido de esa unión habla español, oficialmente asume la Fe de su Padre, pero por su alma se vive la cultura de su madre, con su visión del tiempo, del trabajo, de la religiosidad, de las relaciones interpersonales y del sentido de la vida.
La visión del tiempo es uno de los aspectos más significativos de la cultura. Los pueblos autóctonos poseen en general una visión cíclica del tiempo, más cercano al ciclo de las estaciones del año. Todo lo que se inicia, se desarrolla y luego llega a su fin; la vida cotidiana sigue este ciclo, donde todo vuelve nuevamente a su punto de partida. El tiempo no es percibido como un valor económico, tampoco la visión rectilínea del cristianismo atraviesa la conciencia del hombre latinoamericano; sin embargo, se recepciona perfectamente el ciclo litúrgico que la Iglesia aporta con su tradición.
El trabajo es el medio por el cual el hombre logra su sustento y sobrevivencia ante las contingencias del medio circundante. Pero no tiene un significado económico. El hombre trabaja para vivir, no para acumular riqueza, ni para ahorrar.
La expresión de la religiosidad está ligada todavía a los elementos cósmicos o telúricos, y el dialogo del hombre con Dios es a través e mediadores. La invocación de la familia muerta constituye una importante fuente de mediación y la Iglesia ofrece una basta variedad de Santos a los que el hombre y la mujer latinoamericano se encomiendan en el dolor y la desesperación o en la alegría mediante fervorosas muestras de agradecimiento. En la cultura cristiana anglosajona, no existe un culto mariano como lo hay en la cultura de la América morena. La Virgen es por sobre todos los personajes de la Historia de la salvación, la más invocada por el pueblo.
La exploración del territorio continental, los españoles la hacen en 100 años y rápidamente se inicia un proceso de poblamiento y de repartición de tierras e indios. La encomienda, genera así la primera unidad económica de explotación y la generación de un crisol cultural. Los pueblos precolombinos, derrotados por el invasor se debe someter a su suerte, la mayoría de las veces constituye un holocausto. Del dolor generado por este proceso, y del mestizaje han de surgir en la cultura latinoamericana una fuerte admiración por el extranjero, su cultura y su tecnología, pero también, una fuerte y silenciosa desconfianza que opera en el substrato psicológico del hombre latinoamericano.
El dominio territorial anglosajón, en cambio, sólo se concretó en el siglo XIX, con la ayuda de las armas de fuego. La gran odisea de la conquista del Oeste, lo es con la familia, armas de fuego y con el ferrocarril. Es una nueva frontera que se conquista con la racionalidad de la Revolución Industrial que se establece en este territorio y se desarrolla en toda la extensión de su lógica, hasta la misma conquista del espacio y el predominio militar y económico del planeta.
América Latina, inicia su proceso de emancipación política en el siglo XIX, gracias a la influencia de algunos jóvenes que tuvieron la experiencia de estudiar en el extranjero, en Inglaterra, Francia, EE.UU. y en España constituyéndose los nuevos Estados bajo una controversia política que oscilaba entre crear monarquías o repúblicas hasta que predominó la idea de la constitución de gobiernos republicanos, sin que ello fuese un cambio muy significativo de paradigma político, porque toda la administración pública siguió siendo la misma que operó durante la monarquía. Como consecuencia, se había logrado la autonomía política, pero no se había cambiado de mentalidad y la realidad de la revolución industrial con sus fundamentos económicos y políticos sólo fue comprendida quienes habían vivido la experiencia europea.
Entonces la constitución de un Estado democrático, implicaba la separación entre lo político y lo religioso para consolidar el proceso de secularización. Cuando dichas experiencias se comienzan a manifestar, como lo es por ejemplo, con Bernardo O’Higgins en Chile, que promueve la existencia de cementerios laicos, la instauración del matrimonio civil y el desarrollo de una burocracia eficiente, se enfrenta a una cerrada oposición. La elite latinoamericana sólo conocía la organización de la monarquía absoluta y la modernidad con todos sus cambios políticos, sociales y económicos, no era parte de nuestra cultura y O’Higgins terminó su existencia en el exilio. Lord Cochrane, le representa al don Bernardo en una carta personal este mismo juicio afirmando, que hombres que dirigen la política de Chile, deben su educación al Antiguo Régimen. Nada nuevo podía esperarse para este país, mientras esta generación de hombres mantuviera el control político[1]. Entonces la fundación de Estados Nacionales en América Latina se inicia con un rostro republicano y con el alma del Antiguo Régimen.
El mundo moderno trajo consigo el advenimiento de una nueva forma de organización política cuando el Estado Territorial, la organización política, en forma impersonal, ejerce el poder en un territorio determinado. El territorio deja de ser propiedad de los príncipes y es un elemento fundamental y constituyente del Estado. Este hecho es producto de un largo proceso político, que se inicia en Europa hacia el siglo XV y culmina en el siglo XVIII, época en que se consolida el Estado Nacional. Las colonias anglosajonas en América constituyen este modelo de Estado cuando se liberan del dominio imperial. También las Estados Latinoamericanos siguen esta misma ruta. Este proceso histórico va acompañado con una organización económica nacional y la formación de ejércitos que protejan los intereses nacionales y especialmente las fronteras territoriales. La gestión política regional del siglo XIX, en América Latina estuvo marcada por la necesidad de los estados de fijar sus fronteras, hecho que termino en varias ocasiones en conflictos y en guerras, confrontación que ha sido un tema que se ha transmitido al siglo XX e incluso al XXI, debido a que aún se mantienen litigios fronterizos.
También en Europa, se desarrolló durante el siglo XVII la posibilidad de la unificación política del continente bajo el concepto de “Imperio Cristiano” que formulara Carlos V, como emperador. La idea consistía en que se lograba la unidad política bajo el emperador, pero cada Estado mantenía su organización política propia, respetando sus tradiciones e institucionalidad. Este proyecto fracasó fundamentalmente porque la experiencia de la Reforma, que le dio a los príncipes alemanes la argumentación teórica para distanciarse de la influencia política y religiosa del Papa y porque Carlos V, debió enfrentar la invasión de lo Turcos Otomanos. La tendencia histórica fue la de constituir Estados Nacionales, que desarrollaron hacia el siglo XX, una intrincada red de tratados en defensa de sus intereses nacionales que terminarían en dos guerras mundiales.
La integración económica de Europa, se inicia después de la Segunda Guerra Mundial, como una necesidad imperiosa de desarrollo y comienza con tratados de carácter comercial muy específicos en torno al acero y el carbón. Desde esta convergencia de intereses económicos concretos y prácticos, se inicia un proceso que va a culminar con el Parlamento Europeo y la unificación del sistema monetario.
En el caso de América Latina, tras el proceso de independencia política que viven las colonias españolas, comienzan a constituirse lentamente en Estados Nacionales dando paso a una nueva realidad política del continente en torno a los órganos del Estado y se fundamenta en la defensa de los intereses nacionales; hacia la segunda mitad del siglo XIX entonces, se genera un proceso de formación de una conciencia nacional y aunque todavía difusa, comienza a tomarse una conciencia nacional en los habitantes del continente y al producirse algunas guerras entre los diferentes nuevos Estados, contribuyen a consolidar este proceso. Curiosamente, un proceso histórico que en Europa había evolucionado durante 300 años, en América Latina se desarrolla en 80 años. En este sentido, las Fuerzas Armadas de los Estados de América Latina se organizaron para responder a los requerimientos del Estado Nacional y la defensa de sus intereses. Ese rol es el que juegan hasta nuestros días, con leves modificaciones generadas por los nuevos requerimientos del nuevo ordenamiento mundial y el proceso de globalización.
EL NUEVO ESCENARIO MUNDIAL AL TÉRMINO DE LA GUERRA FRÍA
Luego del acuerdo entre Reagan y Gorbachov en la cumbre de Reykjavik[2] en 1985, el gobierno norteamericano modificó el “paradigma de relacionamiento hemisférico” de “seguridad y desarrollo” a “democracia y desarrollo”. Reagan y Gorbachov habían llegado a acuerdos sustantivos sobre el desarme y sobre la finalización de los conflictos localizados en la periferia que tuvieran que ver con el conflicto Este-Oeste. A partir de ahí, se generó una acelerada disminución de los conflictos internacionales y un comienzo real de procesos de negociación para llegar a acuerdos de paz en áreas, anteriormente inimaginables, como Medio Oriente donde Israel inició negociaciones con la OLP, o en Sudáfrica cuando se inicia el ocaso del apartheid. También Cuba se retiró de Angola y se inició el proceso que derivó en la caída del Muro de Berlín (1989) y en la unificación de las “dos Alemanias”.
La URSS, con Gorbachov recién asumido, inició en 1985 un nuevo relacionamiento internacional que se denominó “Perestroika” y en lo interno adoptó una mayor transparencia y apertura que se denominó “Glassnost” que al volverse incontrolables derivó en la desintegración de la URSS y en el fin del bipolarismo. El fin del bipolarismo marcó cambios significativos en el contexto mundial; variaron los roles de algunos actores, desaparecieron otros y surgieron nuevos, que antes no existían o tenían escasa significación. En la conformación de este nuevo sistema internacional, aparecen también órganos no estatales con gran poder de influencia tales como aquellos que defienden los derechos humanos o el medio ambiente.
El liberalismo como sistema político no tiene oponente y en materia económica, el capitalismo continúa su expansión sin que haya al menos en el corto o mediano plazo, existan alternativas que pretendan frenarlo o reemplazarlo, como en los últimos cincuenta años lo fue el comunismo y el socialismo.
La desaparición de la URSS como alternativa ideológica, favoreció la rápida expansión del capitalismo de mercado favoreciendo a Norteamérica, a la vez que permitió que otras economías, que estaban fuera del juego mundial, debido a la división del mundo en dos bloques ideológicos, ingresaran con sus propias alternativas y oportunidades, tal es el caso de las economías asiáticas y particularmente China que con alrededor de 400 millones de personas económicamente activa han vigorizado los proceso de intercambio y promovido fuertemente el mercado internacional aunque ha creado más de alguna preocupaciones en Occidente ya que la mano de obra barata y productos a precios tan bajos que resulta casi imposible competir con ellos, sirvieran de detonantes para que se de inicio a una gran crisis económica.
La economía global, de un ciclo inflacionario iniciado en la etapa de la segunda postguerra, basado principalmente en el modelo económico Keynesiano, y que duró hasta fines de los ´80, pasó a un ciclo recesivo lo que, con la aplicación de modelos de convertibilidad ajustados al patrón dólar, disminuyeron la espiral inflacionaria a niveles cercanos a cero. Este hecho ocurrió generalizadamente a escala mundial aunque no hubo ningún “milagro” económico, como algunos gobiernos pretenden auto-atribuirse. La economía mundial cambió su ciclo, esta es la realidad y los nuevos gobiernos latinoamericanos, ajustándose al “Consenso de Washington” de 1989 dieron lugar a la nueva economía y al nuevo rol y tipo de Estado. Todo esto acompañado de un fenómeno que comenzó a crecer como bola de nieve en los ´70, que es la “transnacionalización” del sistema mundial.
Con posterioridad, se generaron crisis financieras localizadas, pero con alcance global, debido a maniobras monetarias: como la del “tequila” en México a fines de 1994, o la asiática, que tuvo varias escalas, Tailandia en julio de 1997, Malasia en agosto de 1997, Singapur y Hong Kong en octubre de 1997 y Japón en diciembre de1998.
Las fuerzas armadas latinoamericanas perdieron importancia como “actores políticos” dejando de ser un factor de poder para convertirse en un grupo de presión, ya que el conflicto Este-Oeste había dejado de existir con la finalización del sistema bipolar; además resultaban peligrosas para los intereses de EUA y de los grandes grupos económicos transnacionales, empresas y banca, debido a que podían adoptar conductas nacionalistas o de otro orden. De este modo, la democracia era el mejor camino para preservar el nuevo sistema internacional que se estaba generando.

Coincidiendo con el fin de la Guerra Frías, la totalidad de los países cambiaron sus sistemas de gobiernos dejando en el pasado las experiencias de los regímenes militares y se inició una nueva gran “ola” democrática en América Latina, como una nueva forma de controlar políticamente a la región. En el terreno económico, estos gobiernos que asumían por elecciones debían comenzar a ajustarse a nuevas pautas establecidas en un consenso, en el que no fue consultada América Latina, nos referimos al Consenso de Washington de 1989[3]
El objeto central, del llamado Consenso de Washington, es hacer que América Latina comience a adaptar su sistema político, económico y militar a las nuevas características mundiales: disminuir el tamaño del Estado y reducir el gasto público como también disminuir el presupuesto militar y aumentarlo en salud y educación, privatizar las empresas del Estado, abrir el mercado, modificar e independizar el sistema judicial.
Lo más significativo del caso, es que los países latinoamericanos, en vez de lograr un consenso regional para fortalecer su capacidad de desempeño y negociación y alcanzar objetivos propios de desarrollo y de resolución de sus propios problemas desde su propia perspectiva, giran, de manera desintegrada, alrededor de un consenso impuesto por EUA y gerenciado por el BM en tanto el FMI, en escala mundial y el BID en la hemisférica, se han transformado en una entidad “calificadora de riesgo internacional”, toda vez que perdió la capacidad para prevenir crisis u operar de manera eficiente en el rescate de aquellos Estados que tienen problemas monetarios.
Por otra parte, los conflictos en América Latina continúan y los de carácter territoriales, aunque hayan alcanzando ciertas soluciones, de todas formas vuelven a detonarse con el tiempo, como ocurrió entre Perú y Ecuador. A los conflictos que durante la Guerra Fría fueron de carácter hegemónico, ahora hay que agregar los problemas del narcotráfico, la guerrilla y el terrorismo.
Los sectores económicos liberales y actores transnacionales aumentan su interés en la búsqueda del reparto de las ganancias. Estos son ahora un factor de poder, junto a la banca, fondos de pensión y de seguro, que deciden hoy hacia dónde va la inversión, que mayoritariamente se mueve en el circuito especulativo más que en el productivo. Los “gobiernos democráticos” prestan total apoyo a los sectores neoliberales, tanto empresarios como banca, especialmente a partir del ajuste de las variables macroeconómicas.
CHILE FRENTE AL ESCENARIO LATINOAMERICANO
La declaración de Samuel Huntington[4], profesor de la Universidad de Harvard, que visitó Chile en el año 2002, invitado por Copesa, y Ediciones Financieras S.A., confirma la tendencia de la política externa de Chile, frente a la crisis económica que afecta a Latinoamérica[5]. Según este académico el Gobierno chileno se alineó con los Estados Unidos[6] en la incierta situación económica que afecta a la región. En este sentido, plantea el alejamiento de Chile de la posición adoptada por Brasil, que consiste en un esquema de defensa de sus intereses nacionales con una política de bloque en lo posible con todos los países del MERCOSUR, para enfrentar las diferencias estructurales de la economía mundial, liderada por los Estados Unidos.[7]
Esta afirmación, que surge de un análisis político de la situación de incertidumbre que se vive en el continente latinoamericano, es ratificada por el hecho que las inversiones privadas de Chile en los Estados Unidos, en el presente, año han aumentado desde 290.000 millones de dólares a 1.990 millones de dólares hasta este momento. Esto significa, que existe una profunda desconfianza en las economías de los países latinoamericanos, concentrándose las inversiones en el Estado de mayor estabilidad económica.
Por otra parte, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la autorización para que el ejecutivo de dicho país celebre con brevedad tratados de libre comercio, entre los cuales Chile tiene grandes oportunidades. Dicho tratado, permitiría aumentar la exportación de Chile a EE.UU. entre un 18 y 20 %.[8]
Los empresarios nacionales reaccionaron de inmediato ante la aprobación de la “vía rápida” por parte del Congreso de los Estados Unidos. Se comenzó a diseñar una campaña que ejecutarán ante sus pares para asegurar que el tratado de Libre Comercio sea una realidad. El presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, Ricardo Ariztía, se reunió con la presidenta de la Cámara Chileno Norteamericana de Comercio, Katleen Barclay, para retomar la estrategia de promoción del acuerdo lanzada el año pasado. La Sra. Barclay planteó que se enviarán dos misiones empresariales antes que finalice el año 2002, las que tendrán como principal objetivo la promoción de los beneficios del TLC entre los pequeños y medianos empresarios de ese país, además de encuentros con lo principales dirigentes gremiales norteamericanos. Según Barclay, la estrategia será coordinada por la CPC y la SOFOFA y la Cámara de Comercio Chileno Norteamericana y estará coordinada con los gobiernos de ambos países. La contraparte en Estados Unidos será la Asociación Nacional de manufacturas norteamericana (Símil de la SOFOFA), que acaba de lanzar un completo estudio en el que detalla que el “costo de oportunidad” para las empresas de ese país por no tener un TLC con Chile alcanza a los US$ 800 millones al año por concepto de exportaciones.
PROYECCIONES POLÍTICAS DEBIDO AL NUEVO ESCENARIO.
Si se concreta el acuerdo se podrían generar efectos tanto en la política exterior de Chile como en la vida política interior del país.
Con relación a la política exterior, Chile se sale de la esfera de influencia de los países que conforman el MERCOSUR, que es liderada por Brasil por su capacidad económica. Este país, ha planteado la posibilidad de generar un bloque con el resto de los países de América Latina para enfrentar las diferencias de la estructura económica mundial. Esta gestión política basada en la defensa de los intereses nacionales principalmente de Brasil[9] y Argentina no es la más conveniente para Chile, debido a su estabilidad económica y a sus proyecciones futuras. Se puede percibir que el aceleramiento de los Estados Unidos para aprobar la “vía rápida” y el hecho de seleccionar a Chile para el TLC, genera una fuerte cuña para la materialización de la gestión brasileña. Si bien se estima que las empresas Americanas podrían percibir algo de 800.000 millones de dólares como beneficio del TLC con Chile, en el marco global del comercio internacional de EE.UU. esta cifra no es muy significativa. Por lo tanto, el motivo del tratado no es estrictamente económico, sino político. Este hecho, más algunas rivalidades históricas con los países vecinos, especialmente con Bolivia, podría obligar al gobierno de Chile a generar una política de defensa bastante más disuasiva de lo que hoy se percibe. De la misma forma, los nexos de defensa y de seguridad que hoy ya se poseen con los Estados Unidos se fortalecerán, generándose quizás otros que permitan y aseguren ejecutar sin problemas la política Norteamérica en el continente. Estas posibilidades deben ser evaluadas en forma prospectiva.
Por otra parte, en la vida política interna se ha ido generando una tendencia pragmática de la gestión política caracterizada por la reducción de las influencias ideológicas en las decisiones políticas que son reemplazadas por políticas basadas en una lógica de costo – beneficio, proceso que podría ser cada vez más común. En este sentido el TLC implica, también, un ordenamiento del sector empresarial frente a este nuevo escenario que se refleja por ejemplo en la diferencia de postura entre una parte del sector agrícola - que no ve en el tratado un beneficio para sus intereses particulares- y sectores comerciales e industriales que evalúan muy positivamente el TLC ya que estiman que generarán para ellos nuevas oportunidades. En este sentido, es posible un reordenamiento de los partidos políticos en sus fines de conservar el poder o alcanzarlo, si que se descarte nuevas alianzas para enfrentar las elecciones presidenciales del año 2006.
EFECTO POLÍTICO DE ECONOMÍA EN LOS NUEVOS ESCENARIOS
Los procesos de desarrollo económicos experimentados en América del Sur son inseparables de la etapa de globalización del sistema capitalista, y de la nueva estructura de poder mundial surgida tras el fin de la Guerra Fría. La primera, impulsa los cambios internos en los países miembros -apertura de las economías, privatizaciones, desregulación, atracción de inversiones extranjeras directas-, y la segunda, obliga a la región a asumir responsabilidades político-estratégicas internacionales ya que se ha transferido el centro del interés de la comunidad internacional desde un proceso de integración económica-comercial, a la conformación de una alianza estratégica lo que incluye de modo necesario, una acción común en el terreno de la seguridad.
En términos descriptivos, la fase de globalidad del desarrollo capitalista de la década del 90, se asimila a un crecimiento de los flujos de comercio de bienes y servicios, y de la inversión internacional, en niveles sostenidamente superiores a los del crecimiento de la producción nacional y global. Todas las economías que participan del fenómeno, aumentan su propensión a exportar e importar. Son economías que se abren, que dejan atrás la idea ya agotada, de que la soberanía debe conducir hacia la autarquía.
El resultado de este proceso es un cambio cualitativo, una fase distinta en la historia del desarrollo capitalista, centrado en el carácter de la producción industrial. Surge el sistema integrado transnacional de producción.
El capitalismo, alcanza el objetivo al que se orientó desde su origen en la Revolución Industrial (1780-1840): la etapa de internacionalización de la producción. Siempre fue un sistema de acumulación virtual de alcance mundial, ahora lo es de modo efectivo y real. Lo que sucede es una novedad histórica ya que el impulso de integración del capitalismo, que es su lógica fundamental y subyacente, no sólo se realiza a través del comercio, sino que ahora se profundiza por medio de la producción industrial transnacional.
La internacionalización productiva del capitalismo, se hace posible y se confunde, con la Revolución Tecnológica de las telecomunicaciones y la informática permitiendo la toma de decisiones estratégicas en tiempo real y a escala mundial. Este cambio de matriz tecnológica constituye el sistema integrado transnacional de producción. En un sentido estricto, es el Sistema Transnacional de Producción.
También significa, que el sector productivo, internacionalmente integrado, aún siendo una parte reducida del capitalismo globalizado de fin de siglo, es su vector fundamental en dirección y sentido. De ahí la importancia de interpretarlo, como la Fábrica Industrial a Nivel Mundial.
La globalización, en términos productivos, se desarrolla a través de las filiales, o asociadas, de las empresas transnacionales (ETNs) instaladas en cada país. La vinculación entre las ETNs y las afiliadas, no necesariamente se hace a través de inversiones directas, sino mediante las múltiples nuevas formas de inversión, financieras, comerciales y tecnológicas. Lo esencial no son las inversiones integradas verticalmente, como lo era en las décadas del 60 y del 70.
En todos los casos, la vinculación entre ETNs y asociadas, significa la incorporación a redes (cadenas de valor agregado) de altísimo nivel de producción a escala global, que introducen en cada anillo de la red exigencias de calidad y racionalidad productiva similares. Hay un fenómeno de homogeneización productiva mundial.
Lo característico de estas redes, es su achatamiento (fin de la integración vertical, tercerización), su identidad supranacional, y la acelerada desaparición de la distinción entre matrices y filiales. La era de las Empresas Multinacionales, pertenece al pasado.
El crecimiento del comercio mundial, es ante todo la profundización de la integración productiva entre las ETNs, y también entre éstas y sus asociadas o afiliadas. En otros términos, el crecimiento del comercio mundial no es el resultado del auge de las producciones nacionales (internas), sino un fenómeno global, exógeno al desarrollo interno de los países.
Emergió en el seno del capitalismo una estructura productiva transnacional, con su propia lógica y necesidades. El capitalismo se convirtió en fenómeno postnacional. El comercio internacional es cada vez más, una división del trabajo dentro de las ETNs. La Revolución Tecnológica permite que el fraccionamiento del trabajo se amplíe extraordinariamente a escala mundial. La localización de cada anillo de la cadena de valor agregado, se realiza donde contribuya mas al mejor desempeño de la Empresa.
La cuestión ahora no es la dirección y el ritmo del comercio mundial, sino donde -región, país, localidad-, las ENTs radicarán sus actividades crecientemente fraccionadas, de valor agregado- En las condiciones del capitalismo globalizado, lo regional, nacional, mundial, son solo niveles de un único espacio, sin diferencias cualitativas entre ellos.
El resultado de esta diseminación de tecnologías y capitales a escala mundial, es que todos los países del mundo definen su inserción internacional a fin de siglo, según su capacidad para atraer inversiones extranjeras directas. Es decir, de acuerdo con su aptitud para integrarse a la red de redes, que constituye el Sistema Integrado Transnacional de Producción.
El punto de partida obligado de toda reflexión política en la década del 90, es la comprobación de un hecho económico: la globalización del Sistema Capitalista. Significa que los conflictos políticos y sociales adquieren su verdadero sentido dentro de ella. Fuera de la globalización hay conflictos, pero en un marco irrelevante.
En forma recíproca, la fuerza del análisis político aparece cuando logra mostrar el nivel alcanzado por su sistema económico, no sólo en términos productivos, sino como un mecanismo político de dominación articulado en un Estado, que vincula el mundo de los intereses con el de las decisiones.
La realidad social es una realidad con carácter estructurado. La distinción entre lo político y lo económico es analítica, no orgánica. Es un todo que se jerarquiza y se rejerarquiza constantemente. Las contradicciones económicas son a la vez contradicciones políticas.
Al desaparecer la exterioridad entre Sociedad y Estado, propia del Siglo XIX, lo fiscal se transformó en mediación necesaria entre lo económico y lo político. La puja social y política de nuestra época, adquirió lenguaje presupuestario.
Todos los países del mundo -desarrollados y subdesarrollados-, tuviieron un Estado movilizador del sistema productivo, desde 1945.
Esto se quebró a comienzos de la década del 70. A partir de entonces, todos los países se abrieron: China, Rusia, Cuba, Vietnam, Gran Bretaña, Francia, etc. No hay un modelo de partida, ni tampoco de llegada. Solo la comprobación de que comenzó una etapa histórica distinta. También que la desaparición del Estado dirigista, es indispensable y ineludible.
Según el informe de la Comisión presidida por Alain Minc (La France de l’an 2000), la nueva época histórica que emergió en la década del 90, se funda en un tríptico fundamental:
· Se acelera la integración de los países en vía de desarrollo, con la economía global. La incorporación de China es una verdadera revolución. Mas de 2.000 millones de personas del Asia-Pacífico, se volcaron a la demanda y a la producción del sistema capitalista globalizado. El mundo en desarrollo se convirtió en la nueva locomotora de la economía mundial.
· Se unifican ineluctablemente las condiciones de la producción. Pierde importancia la distancia entre el lugar de producción y el mercado de consumo. Emerge el Sistema Integrado Transnacional de Producción, corazón productivo de la globalización.
· La liberación del mercado de capitales y la rápida difusión de las innovaciones tecnológicas, permite a los países en vía de desarrollo producir y vender productos sofisticados. Lo que implica la reducción, y en forma tendencial quizás la desaparición, de la ventaja técnica de los países avanzados. Desaparece la "renta tecnológica" de occidente, tal como ayer la "renta colonial".
El resultado de este tríptico fundador, es una nueva etapa en la historia del capitalismo. Mecanismo de acumulación que siempre tuvo un carácter virtualmente mundial, y que hoy lo es efectivamente.
Las inversiones extranjeras directas (IED) realizadas por las empresas mundiales, se convirtieron en la década del 90 en un mecanismo de integración de la economía global, más poderoso que la aceleración del comercio internacional.
El vector fundamental que guía la globalización del capitalismo en la segunda fase de la década del 90, es la aparición de un sistema industrial integrado de carácter transnacional. Es el resultado directo de la Revolución Tecnológica de las Telecomunicaciones, que permite tomar decisiones estratégicas en tiempo real a escala global.
El dato estratégico decisivo, es que las IED en los países en desarrollo, se triplicaron de 1989 a 1993. Abarcaron casi el 40% del total mundial de las IED en 1994. No sólo las empresas mundiales salieron del marco de la tríada - Estados Unidos, Europa, Japón -, y se dirigen masivamente al mundo en desarrollo, sobre todo en el Asia - Pacífico y América Latina, sino que ell 15% del total de IED provienen del ex - Tercer Mundo.
La globalización del capitalismo va mas allá de la interdependencia. Hay una gigantesca transferencia de capitales y tecnología a través de las IED, que inserta a los países en desarrollo en una red de redes de carácter transnacional, de altísima productividad.
El resultado es una fenomenal industrialización de los países del ex- Tercer Mundo, donde el 60% de las exportaciones son ya de productos industriales (eran el 5% en la década del 50).
De ahí que un rasgo central de la década del 90, es el alza de las materias primas, comodities industriales, y los alimentos, tendencia de carácter estructural, resultado de la industrialización del mundo en desarrollo, convertido en el principal impulsor de la economía mundial.
La globalización económica implica que también los procesos de crisis alcancen dimensiones planetarias, hecho que ha sido evidente a partir de la crisis experimentada por Japón a partir de 1998 y que se prolonga hasta nuestros días.
Desde 1998, se experimentan sucesivos escenarios de crisis económica.
Escenario Japonés:
Algunos analistas estiman que Japón ha mantenido una crisis económica constante hasta nuestros días, sin mostrar índices reales de superación. Muchas entidades acumulan pérdidas accionarias y por efecto de deudas incobrables. Se espera que la economía se contraiga en un 1% en el año fiscal que finaliza en Marzo, lo que significa que más prestatarios pasarán a ser morosos y que las deudas incobrables seguirán acumulándose. Una prueba clave sobre la salud del sistema económico será el 1 de Abril del 2003, fecha en que Japón pone fin a la garantía de los depósitos bancarios, lo que podría precipitar el fracaso definitivo de las instituciones financieras que actualmente muestran una tendencia a la baja.
Estados Unidos y Norteamérica.
Pese a los esfuerzos del Gobierno y la autoridad económica, todo parece indicar que la economía estadounidense ha comenzado un ciclo recesivo. Las sucesivas bajas de las tasas no han logrado el efecto que Alan Greenpam y sus asesores han buscado. Por ventajosas que estas sean, hay que considerar que EEUU tiene la deuda per cápita más alta del mundo y que el nivel de endeudamiento de las personas tiene un límite, particularmente en un país donde las penas por morosidad de pago son draconianas.
Sin duda, los efectos políticos, económicos y psicológicos, creados como consecuencia del 11 de septiembre, han contribuido al deterioro de la demanda interna y con ello, al aumento de la cesantía y la contracción de la economía.
La confianza de los consumidores estadounidenses cayó en octubre del 2001 a su menor nivel en más de 7 años, debido a la cesantía que debilitó el sentimiento de seguridad financiera de los norteamericanos. El índice alcanzó a 85,5 puntos, teniendo como referencia la medidas de septiembre que alcanzó 97 puntos.
Por otra parte, el producto interno bruto de los Estados Unidos se contrajo el tercer trimestre del 2002 alcanzando sólo el 0.4%, Ello ya plantea que la economía norteamericana entró en un proceso recesivo, ya que estas la proyección de estas cifras no muestran mejoría en el cuarto trimestre del año...
Unión Europea:
Pese a que los índices macroeconómicos se han debilitado, sigue siendo en la actualidad el mercado más estable.
Los niveles de cesantía son del 13%, que siendo extremadamente altos, han sido absorbidos por el sistema económico, transformándose en una cesantía estructural.
El ritmo de actividad ha decrecido sin embargo, la mayor su mayor amenaza proviene del riesgo recesivo de EEUU, que de materializarse, empujará, sin duda, a las economías europeas. Hay que considerar que el 30% de los capitales de inversión extranjera de los Estados Unidos están colocados en el viejo continente.
Los presidentes de Chile y Argentina han reaccionado al peligro de una profundización de la crisis económica que vive América Latina. En el caso chileno, el Presidente Ricardo Lagos en una sorpresiva declaración reconoció que se van ha experimentar turbulencias económicas mayores a las vistas hasta ahora. Llamó al país a la unidad de todos los actores y sectores de la vida nacional. Expreso: “Cuando estas cosas ocurren es conveniente deponer buena parte de los planteamientos de cada uno y pensar en una respuesta común, colectiva y de país a este desafío” El Presidente argentino Eduardo Duhalde, reconoce el efecto "dominó" que tiene la crisis económica sobre América Latina y efectúa una fuerte crítica a los Estados Unidos como líder de la globalización. Establece que éste país no ha asumido la responsabilidad de su rol y ha generado un sistema económico injusto, basado en la contraposición de políticas proteccionistas que su gobierno aplica en su territorio, y la exigencia de apertura constante de las economías de los países periféricos.
Los analistas que asesoran a los bancos de inversiones han puesto el riesgo-país de Brasil por sobre los 1.700 puntos y han difundido la idea que este país no pagará la deuda externa, cifrada en unos US$ 300 mil millones, ya sea por una decisión política del eventual Gobierno del izquierdista Luta da Silva, o porque la recesión real brasileña impedirá que el Fisco obtenga recursos para enfrentar dichos pagos.
Si se observan los indicadores económicos desde una perspectiva temporal, se puede apreciar que los índices de inversiones extranjeras en todo el orbe se han visto deteriorados. El problema no se limita al Brasil y a la región. Por ejemplo, desde Junio del 2000, todos los indicadores europeos han bajado en forma sostenida en un 38 %.
En el Japón el Nikkei, también muestra un retroceso similar. Desde Junio del 2000 su perdida ha sido sostenida acelerándose al valor del 40%.
Lo que causa más inquietud es la caída sostenida de los mercados de valores de los Estados Unidos, así por ejemplo el índice industrial Dow Jones ha perdido el 8.9 % de su valor, y las acciones tecnológicas Nasdaq ha caído un 72 %.
El Premio Nobel de Economía 2002, Joseph Sitglitz, plantea que los actuales males de la economía corresponden a una crisis estructural. Junto a esta apreciación, también los economistas Jeremy Brecher y Tim Costello, autores del libro "La Globalización desde abajo". Ellos afirman que por primera vez, el crecimiento global de la economía es el más bajo de los últimos 20 años, con apenas con el uno por ciento.
Esta crisis la caracterizan por un espiral descendente de la demanda de consumo, caída de los ingresos gubernamentales y recortes a los sectores públicos. Los déficits gubernamentales en niveles locales y nacionales ya constituyen una crisis económica de proporciones en los países del tercer mundo.
Por lo tanto, la crítica a la globalización se establecerá como discurso central de la vida política, y muy especialmente en los países que poseen gobiernos socialdemócratas o de izquierda.
Chile.
Los efectos de la desaceleración económica mundial y su profundización en los próximos meses generan en la economía chilena un fuerte impacto. Ello afectará el comercio internacional, afectando fuertemente los niveles de intercambio, destacándose el valor del cobre y la celulosa.
El mercado del cobre constituye el 40 % de la economía chilena, y es fundamental para el presupuesto fiscal. El conflicto se centrará entre aquellos que propician la reducción del gasto (tecnócratas) y los que impulsan una intervención más dinámica del Estado en la reactivación de la economía, partiendo por la generación de mayores empleos subsidiados.
Desde otra perspectiva, el Ejecutivo, estima que si Argentina incurriera en cesación de pagos, el impacto sería directo en el valor de la moneda local. El gobierno confía en la estrategia de largo plazo, apoyándose en los recursos frescos que pueda obtener a través de la colocación de nuevas partidas de bonos soberanos en el mercado internacional.
Se estima que la expansión de nuestra economía para el año 2002 bordeara el 2,5 del producto, con una corrección de + / -0,2 puntos. La proyección para el 2003 no es mejor, estimándose que ella no superará el 2,5%, con una corrección de 0,3 puntos.
La crisis económica traducido en términos políticos tendrá los siguientes impactos en la sociedad chilena:
1.- Aumento de la desconfianza de la ciudadanía de la capacidad de los sectores políticos para resolver los problemas.
2.- Fuerte impacto psicológico en los sectores medios de la sociedad porque sentirán un fuerte ahogo económico. Se prevé un aumento de enfermedades nerviosas.
3.- Alta tasa de conflictividad social. Políticamente el descontento social puede ser controlado mejor cuando los actores están organizados en instituciones intermedias con las que se puede negociar. Pero podrían darse estallidos de violencia espontánea, en sectores urbanos muy castigados por la pobreza y la cesantía.
Si Joseph Sitglitz tiene razón, se estaría dando una situación económica mundial que presiona dramáticamente la realidad socio-económica de los países con economías más débiles como las latinoamericanas. Esto obliga a los Gobiernos de estos países a reformular sus economías internas, generando recortes a su presupuesto fiscal como medida de emergencia. Los efectos de la situación socio - económica de estas naciones hace que su población plantee fuertes demandas que llevan a la inestabilidad política, produciéndose una sincronía entre las demandas sociales y las instituciones políticas. Debe tenerse en cuenta en este análisis los indicadores sociales del informe 2002 del Programa de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, que plantean en el caso específico chileno que la población percibe la economía paralizada, pérdida de una idea de país y de las expectativas futuras, percepción que la cesantía se hace un problema sistémico, fuerte perdida de la identidad cultural y una acelerada desligitimización del sistema político y muy especialmente de la democracia.
De acuerdo al grupo de Stanfort, y su teoría de crisis, estos son los ingredientes necesarios para generar fuertes conflictos del sistema político, generándose un discurso político de carácter nacionalista que busca defender los intereses nacionales. Este discurso es transversal a todos los partidos políticos, planteando soluciones diferentes y muchas veces divergentes. Esto lleva a un nuevo ordenamiento político interno a partir de coaliciones políticas ordenadas por necesidades prácticas y no necesariamente ideológicas. En esta fase se percibe una aceleración de la crisis, generándose fuertes vacíos de poder cuando los actores no son capaces de establecer consensos mínimos. En el primer momento se busca instintivamente reducir los presupuestos militares, para darse cuenta muy rápidamente que esto es un error, dado a que la crisis también trae consigo fuertes tensiones entre los Estados, por defender sus intereses nacionales.
Si los planteamientos antes descritos son correctos, los primeros efectos se acelerarían durante el año 2003.
LAS TESIS POLÍTICAS DE LA INTEGRACIÓN RELACIONADAS CON LA DEFENSA EN EL MARCO DEL MERCOSUR.
Antecedentes generales.
Si se revisa la literatura disponible sobre el proceso de integración entre Chile y Argentina, es posible identificar diferentes tesis formuladas por distintos organizaciones de Argentina y Chile y que, desde el desde el punto de vista político, se pueden sintetizar en las siguientes[10]:
1.- La democracia como sistema de gobierno que da estabilidad política a la región.
En el artículo primero el Protocolo de Ushuaia se establece que la plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los estados partes del Protocolo.
La incorporación al tratado de Asunción del protocolo en comento, significa que toda ruptura del orden democrático en alguno de los países miembros dará lugar a una aplicación de medidas que abarcarían la suspensión de ese país como miembro del bloque regional. De esta manera, el país afectado perdería los beneficios que se desprenden de los distintos acuerdos de integración. Las medidas dejarían de tener efecto cuando sea restablecido el orden democrático.
Efectos buscados:
· Se busca con ello establecer una región estable y predecible, de manera que no caigan en una carrera armamentista como es el caso de la India y Pakistán.
· Se establece la necesidad de no proliferación de armas nucleares de destrucción masiva
· Fortalecer los mecanismos de cooperación en temas de seguridad y defensa.
· Generar un sistema de equilibrio militar entre las diferentes Estados miembros.
· Evitar golpes de Estado al interior de los países miembros, generados a partir de militares, que rompan el orden democrático.
· Generar una nueva racionalidad de creciente interdependencia y de coordinación de políticas económicas que modifiquen las concepciones nacionales de seguridad nacional, en un sentido amplio, de los países y sus respectivas posturas de cara a las grandes cuestiones regionales.
Debilidades de esta tesis:
· Estos propósitos chocan abiertamente con la tesis que Argentina sea miembros de la OTAN, ya que puede constituirse en un factor e desequilibrio regional.
2.- La integración político- económica se desarrolla en forma congruente a un proceso de cooperación en la defensa.
El desarrollo de un sistema defensa está unido siempre al desenvolvimiento de los procesos político-económicos. Esto siempre ha sido así. Siempre lo militar ha estado profundamente vinculado a los intereses político-económicos de los Estados. La integración en la defensa ha buscado dos efectos que no han podido concretarse todavía en forma plena:
· El logro de intercambios técnicos entre las FF.AA.: Visitas profesionales, intercambio académico.
· Intercambios de repercusión política profunda: Iniciativas integradas de desarrollo tecnológico y producción industrial de armamentos, desarrollo de una unidad doctrinaria entre las FF.AA. de los países miembros, el entrenamiento conjunto de grandes unidades o del planeamiento militar conjunto para la defensa regional.
Debilidades de esta tesis:
· La ausencia de intereses regionales comunes que hayan sido formulados en forma de objetivos que fundamenten una estrategia militar de defensa regional.
· La ausencia de una amenaza evidente y la falta de conciencia de los factores que impiden el desarrollo regional.
· La diversidad del Ethos de las FF.AA.
· La evolución de los intereses y valores nacionales, que expresan relaciones de poder diferentes en el ámbito internacional.
· El peso de los conceptos propios de la modernidad y que constituyen la base del Estado como organización política actual. Así la noción de la Soberanía Nacional, la Independencia política para la toma de decisiones, la congruencia entre Patria y Estado, los conflictos que históricamente han sido modeladores de las simpatías y antipatías de los pueblos.
3.- La hipótesis de generación de confianza e integración garantizan la tranquilidad buscada por los inversores que llegan a estas tierras. Ello implica subordinar a las Fuerzas Armadas al poder político.
El contexto político del Cono Sur no es diferente al del resto de América Latina. Es decir, existe una fuerte tendencia, especialmente de los Estados Unidos, de mantener las instituciones democráticas, reversión de la tendencia al subdesarrollo, fortalecimiento de las economías, redefinición del papel de las Fuerzas Armadas, búsqueda de la inserción en el contexto global, la amenaza del narcotráfico y el terrorismo.
El Cono Sur, no tiene ninguna relevancia estratégica en el contexto global. Los intereses comunes, de la región en cuanto a la seguridad estratégica desde a perspectiva Argentina, puede sintetizarse en:
· Resolución de disputas territoriales por vías pacíficas y eliminación de focos de tensión en la zona;
· Participación en organismos internacionales, particularmente en temas de desarme y no proliferación y en misiones de paz, a fin de evitar el aislamiento;
· No permitir la introducción de armas nucleares; y evitar una carrera armamentista en la región;
· Prevenir la militarización que puede surgir de la presencia de Estados ajenos a la zona (como el caso de Gran Bretaña);
· Terminar con el colonialismo (Malvinas);
· Preservar de las potencialidades comerciales, tales como los recursos pesqueros;
· Preservar de los recursos naturales y del medio ambiente;
· Promover la búsqueda de una adecuada relación cívico-militar que fortalezca el mantenimiento de la democracia en la región;
· Propiciar la defensa de las áreas de comunicación geográfica, tales como estrechos, canales y pasos, y de la libre circulación pacífica en los mares y océanos;
· Garantizar su acceso a sus plataformas continentales y mares territoriales;
· Controlar las vastas costas del Atlántico Sur, y de sus recursos actuales y potenciales, y su preservación como zona de paz;
· Garantizar su acceso a las riquezas de la Antártica.
Debilidades desde la perspectiva militar chilena:
· Algunos de estos intereses comunes conllevan el conflicto de intereses que pueden llegar a ser contrapuestos. Ej.: La riqueza de la Antártica.
· La preservación de las instituciones democráticas no es necesariamente garantía de inversiones económicas en la zona. Pueden existir desconfianzas al interior de los Estados cuyos poderes están controlados por tendencias ideológicas que no creen en la economía de mercado, generando sistemas de control estatal, desarrollo de políticas laborales no sustentables por el sistema económico, el desarrollo de políticas tributarias erróneas y falta de agilidad de factores importantes de la microeconomía por una falta modernización de las instituciones del Estado.
· Puede existir un manejo inadecuado de las relaciones político-militares, que genere conflictos y no los reduzca. La única vía que puede mejorar las relaciones con los militares es la generación de un ambiente de confianza, en que estos sectores que han participado históricamente en la institucionalidad de los Estados Latinoamericanos, tengan la seguridad que:
· Se está garantizando la defensa de los intereses patrios y del Estado.
· Se respeten los valores libertarios fundantes de los estados latinoamericanos.
· Participen de las decisiones de modernización de las FF.AA. y este no quede reducido a un nivel político donde la clase política tiene un control absoluto e ilimitado. El modelo de trabajo integrado con una fuerte participación de las instituciones es más positivo.
· Se desarrolle un proceso de modernización del material obsoleto, generando una adecuada autonomía en la producción de armamento y sistemas de comunicación y control electrónico y satelital de las potencias que actualmente controlan este mercado. Lo contrario, genera una dependencia tecnológica que se hará radical en el futuro.
· Que la calidad de vida de sus miembros mantenga un nivel de dignidad, con sistemas de previsión adecuados.
· Que se respete su carrera profesional, sin intromisiones políticas contingentes relacionadas con intereses políticos sectoriales temporales.
4.- El proceso de integración y sus efectos en los sistemas de defensa de los países del Cono Sur tienen variables que están determinadas por la realidad mundial, subregional y de carácter nacional.[11]
A escala mundial:
· En el ámbito global la política hemisférica esta fuertemente influida por los Estados Unidos. En este sentido esta potencia ha procurado establecer la democracia como sistema “ideal” de gobierno.
· Las últimas guerras experimentadas en el mundo han generado una alta incertidumbre en el ámbito de la defensa originadas en la obsolescencia de las viejas y rígidas doctrinas del empleo militar.
· La alta tecnificación de los medios y tácticas militares.
· La influencia de los medios de comunicación en las decisiones de la seguridad internacional.
· Las posibilidades de acción de los países en el marco de los organismos internacionales.
· La aceptación generalizada de los principios humanitarios y de la resolución de disputas por vías pacíficas.
A escala subregional.
· La baja probabilidad de adquirir armamento de alta tecnología, tanto por los acuerdos de limitación de armamentos como por sus carencias económicas y tecnológicas.
· Un bajo nivel de conflicto interno.
· La baja probabilidad de una agresión extraregional.
A escala nacional.
· Las transformaciones institucionales producidas por la transición democrática tienen diferentes grados en los diferentes países del Cono Sur.
· La hegemonía norteamericana en el sistema interamericano es decisiva en la agenda político-militar de los países del Cono Sur, aunque la respuesta a dicha influencia es diferente en cada país. En este sentido, el único país que ha aceptado las sugerencias Norteamericanas sin limitaciones ha sido Argentina. El resto de los países ha adoptado una posición cautelosa (Chile, Paraguay y Uruguay) y abiertamente opuesta en algunos temas, como el caso de Brasil.
· El MERCOSUR conlleva la necesidad de armonizar las decisiones de la política exterior, con el objetivo de asumir posiciones conjuntas en la subregión, frente a la dinámica de la seguridad internacional.
Tesis sustentadas por organismos chilenos.
Con motivo de la reunión del Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales en 1989 se realizó un seminario titulado “Chile y Argentina: nuevos enfoques para una relación constructiva”[12] de la cual la Comisión solo se responsabiliza de patrocinar la publicación delegando en los propios autores las ponencias presentadas. De lo expuesto en dicho seminario es posible extraer las siguientes tesis:
1.- Aunque la discrepancia política de regímenes de gobierno no ha sido hasta el presente un obstáculo decisivo para el acercamiento chileno argentino debe tenerse en cuenta que el dinamismo de la relación implica que debe conducir a la formación de una verdadera comunidad para lo cual es indispensable que para llegar a este grado de integración ambos Estados compartan los valores de la democracia representativa (Ponencia de Carlos Martínez Sotomayor, ex canciller y ex diplomático).
> Si efectuáramos un estudio comparado y analizáramos el caso de la Unión Europea verificaríamos que esta entidad, que nació como un acuerdo comercial, luego se transformó en una asociación la que abandonó el nombre de “Comunidad Europea” por reconocer que no era posible establecer una comunidad sino más bien una “Unión Europea” de intereses y principios comunes.
> En diferentes etapas de la historia común no hemos tenido regímenes políticos similares sin embargo esta condición no ha dificultado la integración.
2.- La carencia de una política de Estado con respecto a la Argentina ha obligado a los gobiernos a improvisar, actuando ante hechos coyunturales y sin poder tomar la iniciativa (Ponencia de Ramón Huidobro).
> El autor plantea una serie de elementos para diseñar la política permanente de relaciones con Argentina mencionando las siguientes actividades:
> Reducir la tensión en las fronteras, perfeccionar la cooperación antártica, activar los sistemas de enlaces terrestres, adoptar una posición común con respecto de los recursos hídricos, identificar y promover las identidades del derecho del mar, solución pacífica de las Malvinas, acuerdos turísticos y otras materias.
3. Alejandro Magnet (escritor y diplomático) supedita la existencia de las hipótesis de conflicto territorial o de otro carácter al interés y actitud de sectores nacionalistas, o más específicamente, a sectores castrenses motivados incluso por intereses de política interna.
> En su planteamiento el autor expone 6 condicionantes prioritarias para el proceso de integración chileno argentino:
> (1) Importancia de la estabilización económica en ambos países
> (2) Estabilizar la cuestión fronteriza para tranquilizar a los sectores nacionalistas.
> (3) Búsqueda a una solución negociada para las Malvinas.
> (4) Lineamiento de una política exterior permanente.
> (5) Simultaneidad de gobiernos democráticos.
> (6) Reinserción internacional positiva de Chile en el mundo industrializado, en América Latina y con los países en desarrollo(expresado en 1989)
4.- Para Osvaldo Muñoz Miranda, en el proceso de integración con Argentina es posible reconocer cuatro etapas:
> Conocimiento geográfico y jurídico del territorio.
> Definición de fronteras.
> (3) Consolidación del territorio.
> (4) Cooperación, complementación e integración.
· Subyace en varias de las ponencias de los diferentes autores la convicción de que el Tratado de Paz y amistad de 1984 contiene todos los mecanismos y elementos esenciales para que a partir de este instrumento jurídico construir el proceso de integración chileno argentino. Esta aseveración, tan típica de diplomáticos y académicos chilenos no es compartida completamente por los pares de Argentina lo que refleja la posición que se ha adoptado tradicionalmente en nuestro país frente a la existencia de los tratados que, por obligarnos como históricamente lo hemos hecho para seguir mandatos, muchas veces ha obrado en contra de la integridad y soberanías nacionales.
5.- El proceso de integración regional demanda de las Fuerzas Armadas la conservación de sus roles históricos simultáneamente con el aumento de énfasis en actividades diferentes a los roles tradicionales. La capacidad de las FF.AA. para armonizar roles y tareas, a veces contradictorias, podría influir en forma significativa en el éxito o fracaso del proceso de integración. [13] Esta tesis establece los siguientes fundamentos:
· En las relaciones de poder generadas, las FF.AA. han desempeñado un papel tendiente a fortalecer el poder nacional. Históricamente, desde la perspectiva de las relaciones internacionales, los países de la región, han contribuido en forma significativa a la constitución de los Estados Latinoamericanos y participado en la consolidación de sus territorios. El objetivo de la preparación militar de todos los países regionales, apuntó principalmente a crear una capacidad disuasiva que hiciera peligroso hacer uso de la fuerza para alterar los acuerdos territoriales alcanzados. Para fortalecer el poderío político y militar, los Estados jugaron roles económicos protagónicos mediante la aplicación de políticas proteccionistas, planificadoras o directamente productivas. Dentro de este proceso general de fortalecimiento nacional, por la vía del protagonismo estatal, las Fuerzas Armadas fueron instrumentos activos y relevantes.
· Los proyectos políticos, de desarrollo y de seguridad nacional, adquirieron una configuración competitiva sobre la base de cuyos elementos conflictivos se configuraron las hipótesis de conflicto. En el ámbito nacional, se definieron en forma clara los intereses nacionales que los Estados debían defender. Mientras los proyectos nacionales sean diferenciados, situación que hasta ahora no ha sido superada por ningún país o grupo de países del mundo, es posible prever la subsistencia de hipótesis de conflicto de diversa naturaleza, magnitud e intensidad, según la importancia y características de las diferencias o de la conflictividad, actual o potencial, de los intereses en contraposición, entre sí, o respecto al proyecto comunitario regional cuando éste existe.
· Cada Estado regional continúa teniendo demandas tradicionales relacionados con intereses nacionales específicos, a satisfacer mediante la asignación de roles a sus propias instituciones armadas. Las características propias de cada Estado, le asigna a las FF.AA. roles específicos y tareas de seguridad. Así por ejemplo, la contribución de las FF.AA. a la integración de la Nación y del territorio a la vida activa del Estado, continua vigente dentro de las peculiaridades de cada Estado. La Defensa Nacional; la protección de la Nación; la integración y conservación de su territorio; la acción social dentro del rol subsidiario del Estado y el compromiso con los intereses nacionales, son roles tradicionales de las Fuerzas Armadas Nacionales que, presentando alguna diferencia de magnitud e intensidad entre los diversos países, continúan vigentes y en ciertos aspectos pueden presentar contradicciones entre los países a un eventual proyecto comunitario.
· Las relaciones de poder conforman culturas que no se abandona ni cesan por la sola decisión política, y su complementación con otro tipo de relaciones, funcionales a relaciones de cooperación, requeriría de un largo proceso evolutivo en el tiempo. Las FF.AA. como factor importantes en la formación de las nacionalidades, no sólo se han constituido en formadores y propagadores de los valores sociales universales, sino que también los valores, principios y aspiraciones específicas de los proyectos políticos nacionales que muchas veces han incluido componentes antagónicos o competitivos con otros países de la región.
· El traspaso del Estado moderno fundado en un nacionalismo económico a un Estado Liberal implica un proceso de transformaciones que afecta profundamente sus organizaciones intermedias. La economía liberal, por su parte, tiende al enriquecimiento social por la vía de los intercambios y de la asociación, y aspira a la seguridad a través de la dependencia y la integración.
· El Estado liberal tiende hacia la reducción del aparato estatal, al abandono de su papel productor y a la adopción de roles de “negociador” y “protector” de los intereses nacionales en el exterior, los que se materializarían mediante la negociación para creación, modificación y cumplimiento de regímenes internacionales que se vayan conformando mediante el conjunto de acuerdos internacionales que regulen la interrelación. El Estado negociador vendría a ser la contrapartida política de la empresa o corporación transnacional. Sin embargo, este tipo de Estado es una unidad integral: política, económica y militar. La coherencia y consistencia de la fortaleza, estabilidad y eficiencia de su sistema político, de su economía y de sus FF.AA. constituyen su “estatura” o “peso” en el sistema internacional. Sin embargo, no está comprobado que este liberalismo económico sea entendido, aceptado e incorporado en igual forma en todos los países de la región. Más aún, pareciera que el encuentro de un común denominador será un proceso largo, cuya evolución estará sujeta a altos y bajos.
· Las fuerzas económicas se mueven cada vez más al margen de la voluntad de los estados y las exigencias de la competitividad económica a nivel de los mercados mundiales no contribuyen a facilitar la generación de proyectos políticos comunes. Pareciera que una integración económica, incluso en caso de tener éxito, estaría limitada sólo a integrar economías, y no para generar proyectos políticos compartidos, más aún cuando no existen amenazas externas que de alguna manera estimulen el acuerdo político y la cooperación militar. La fortaleza de un proceso de integración es un caso de “afectio societatis”, es la materialización de una voluntad política de estar juntos y de compartir un destino común. No bastan sólo los intereses económicos.
· Mercosur, como proceso de integración entre países y economías de diferentes capacidades, busca la eficiencia económica a través de una amplia y deliberada facilitación de los intercambios, lo que crearía una situación de interrelación e interdependencia que haría necesario regular la aplicación del poder nacional de cada país en la negociación.
· No existe un proyecto político regional compartido, pero si existiera, la inevitable competencia por la primacía o el liderazgo hace necesario aceptar que existen y aparecerán nuevos conflictos entre los socios, que harán necesaria su negociación, entendiendo por tal “a la necesidad de lograr una ventaja estratégica que permita cautelar los objetivos definidos por cada país, la credibilidad del país y la obtención de mejores condiciones de desarrollo sustentable.
· Pareciera también claro que las relaciones con los Estados y grupos fuera de la comunidad, tanto las de cada país como las de la comunidad en su conjunto, continuaran siendo principalmente relaciones de poder y la negociación de las controversias se ajustará a las características de ese tipo de relaciones, es decir, con la aplicabilidad del poder militar propia a ese tipo de relaciones. Mientras existan elementos de contraposición o competencia entre los proyectos políticos nacionales, continuará vigente su rol de disuasión militar regional y como instrumento coercitivo.
· La transparencia de las políticas de seguridad nacional, a los compromisos internacionales contraídos la mantención de reglas de juego estables en todos los ámbitos de la relación, la circunscripción de cada tipo de conflicto al área a que él pertenece sin intentar transferir el poder militar a otros ámbitos y la disuasión por conocimiento y respeto más que por desconocimiento e incertidumbre, parece ser las bases para que las Fuerzas Armadas puedan hacer un aporte significativo al proceso integrador regional, que necesariamente será gradual, conflictivo, a largo plazo y cuyo éxito no está garantizado.
Debilidades de esta tesis
· Siendo una tesis que aporta elementos verdaderamente significativos a la reflexión política, su lógica interna esta fuertemente influida por un realismo político, dónde el egoísmo y el afán de poder son las motivaciones centrales de la conducción política de los estados en la vida internacional. De esta manera cualquier acto de integración regional va a ser visto de la óptica de la sospecha. Sospecha y desconfianza que pueden estar muy justificadas cuando se rompen los equilibrios de poder, pero cuando estas relaciones se fundamentan en verdaderas fuentes de entendimiento y paz, la desconfianza puede deformar la realidad impidiendo ver nuevos caminos de entendimiento y nuevos caminos de desarrollo, perdiendo oportunidades de progreso.
· Si bien reconoce que en el mundo contemporáneo estamos siendo testigos de un cambio de paradigma económico, desde una economía nacional a una economía liberal, no reconoce este cambio como una realidad que se impone globalmente. En este sentido, se debe ser muy cuidadoso, dado a que la experiencia histórica europea nos aporta los efectos que experimentó el Viejo Continente cuando en el siglo XVII se transitó desde una economía feudal, de carácter regional y local a una economía nacional. La única institución que garantizaba la seguridad era la Corona a través de una monarquía fuerte basada en la constitución de un Estado centralizador. El sistema de defensa medieval fue reemplazado por grandes ejércitos a las ordenes del rey, organización militar que permitió repeler las amenazas externa provenientes de las potencias musulmanas. Sin duda, la defensa de una economía mercantilista de carácter nacional debía ser defendida por un ejército nacional o cuando la amenaza fue externa y estaba en peligro la cultura y la supervivencia de Europa lo asumió el Emperador a grandes costos económicos y en un intento fallido de integrar los reinos bajo el “concepto de imperio cristiano”, dado a que este concepto político no fue compartido por todos los príncipes a causa de la Reforma Religiosa y de los grandes conflictos religiosos generados a partir de ella. De esta experiencia, todas las naciones[14] que mantuvieron sus economías ligadas a la propiedad de la tierra y a la agricultura y ganadería siguiendo los tradicionales roles productivos de la Edad Media, perdieron su liderazgo económico y militar ante las naciones que centraron su economía en la manufactura y el comercio marítimo internacional. En consecuencia, cuando sobrevienen cambios profundos en la economía y la organización política se deben analizar cuidadosamente los nuevos roles de los estados y de la defensa, o se corre el riesgo de quedar desplazado por otros centros de poder que se configuran en el planeta.
· Si la integración del Cono Sur es producto de verdaderas necesidades de desarrollo económico que permita integrar a estas naciones para enfrentar el nuevo orden mundial, entonces surgen en forma natural objetivos de desarrollo económico, políticos y militares comunes que terminará modificando los roles tradicionales de las FF.AA. que fueron plasmados bajo la noción de estado nacional.
LOS FACTORES QUE IMPIDEN LA INTEGRACIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA DEFENSA.
Analizadas las tesis anteriores podemos preguntarnos ¿Cuáles son los problemas del proceso de integración que viven los países del MERCOSUR y en especial de Chile y Argentina, que impiden una integración en el ámbito de la defensa?
En un primer análisis de estos factores, se puede percibir que no todos ellos tienen la misma importancia en le proceso de integración. Para ordenar su nivel de impacto se los hemos ordenados en dos niveles: 1)Factores de impacto decisivo en el proceso de integración, que son aquellos más importantes y que afectan en forma global a todo el proceso de integración y 2) Factores de impacto influyente que además son a la vez muy vulnerables a la influencia de los anteriores.
1.- Factores de impacto decisivo en el proceso de integración en la óptica de la Defensa.
a) Vigencia del Estado Nacional: El proceso de globalización no significa la desaparición del Estado Nacional, sino su perfeccionamiento para asumir nuevos roles. La generación a una política de defensa cooperativa implica un perfeccionamiento del Estado, sin que esta deje de ser la organización que defienda los intereses de la nación.
Este hecho es de especial importancia, especialmente cuando por efecto de las crisis económicas los Estados particulares por razones de subsistencia, optan por proteger sus intereses particulares, por sobre los acuerdos de cooperación mutua que alimentan el proceso de integración. En estos casos, la integración queda reducida a un discurso vacío, sin ningún significado.
También en este mismo orden de realidades, se encuentra el hecho de que los estados desarrollan prácticas proteccionistas de áreas productivas específicas que limitan la libre comercialización y dejan de generar condiciones reales de integración económica.
La mantención de roles tradicionales de las FF.AA. así como la defensa de la Nación, integración y protección de su territorio, defensa de los intereses nacionales puede entrar en conflicto con políticas cooperativas basadas sólo en consideraciones ideológicas o sólo políticas.
Pero es más significativo, que las relaciones entre los Estados que desarrollan una integración económica la hacen a través de una amplia y deliberada facilitación de intercambios comerciales que genera vínculos de interrelación y dependencia que hace necesario regular la aplicación del Poder Nacional de cada país en la negociación.
Las relaciones al interior de la comunidad de integración continúan siendo relaciones de poder. Mientras existan elementos de contraposición o competencia entre los proyectos políticos nacionales, continuará vigente su rol de disuasión militar regional y como instrumento coercitivo.
b) La Democracia como régimen político general de Gobierno: En todas las conversaciones y documentos que han hecho posible el Mercosur, aparece como requisito para formar parte de esta comunidad, el poseer un gobierno democrático. En este sentido, debe tenerse en cuenta que no existe un sistema democrático de valor universal, y la democracia para que sea efectiva debe adaptarse a las características culturales y a la evolución histórica de las naciones. De lo contrario, pierde rápidamente legitimidad, porque deja de representar soberanamente a la nación. El régimen de gobierno sancionado a través de una Carta Constitucional debe ser un instrumento de estabilidad política que permita proyectar a una nación al futuro, donde todos los ciudadanos se sientan unidos a un destino común.
c) La generación de una Política de Defensa debe estar por encima de la contingencia política. Las decisiones políticas – estratégicas deben reflejar la participación del estamento político y técnico – militar en una instancia organizacional de integración y no de conflicto.
d) 2.- Factores de impacto influyente.
a) La Globalización trae consigo aspectos positivos y negativos. Entre los positivos trae la esperanza de integrar el mundo subdesarrollado al sistema económico mundial. Pero al mismo tiempo, las crisis económicas afectan significativamente la vida de los Estados más pobres. Este hecho, obligará a los Estados Latinoamericanos a plantearse sistemas de protección social que reduzcan los impactos sociales de las crisis, como por ejemplo, seguros de cesantía, fondos de compensación para las pensiones, y medidas para protegerse de los efectos inmediatos de las crisis económicas, tales como fondos para compensar las súbditas subidas de precios de los combustibles, diversificación de mercados, y reducción del gasto fiscal.
b) La existencia de conflictos político – militares no resueltos al interior de los Estados. La historia humana es un continuo, de manera que no se puede prescindir del pasado. La Historia de América Latina en su institucionalidad y en su vida cotidiana está muy unida a las Fuerzas Armada. Jurídicamente, las FF.AA. desde la institucionalidad española hasta la institucionalidad republicana, siempre ha estado sometida a la autoridad política. No obstante, también es cierto, que cuando se generan crisis políticas, las FF.AA. de facto, han tenido una fuerte participación. La frecuencia en América Latina de movimientos militares es muy alta y mientras no existan mecanismos constitucionales que canalicen la presencia de estos actores en la vida política, especialmente durante un periodo de crisis, no se logrará una estabilidad política. Los conflictos generados de esta realidad, deben ser superados por la vía de los consensos que permita desarrollar una democracia madura y de acuerdo a las características propias de América Latina.
c) La mantención de los roles tradicionales de las FF.AA. que surgen de las necesidades del Estado Nacional. Hay roles de protección y desarrollo del Estado Nacional que no se modificaran con el cambio de una economía nacional a una neo - liberal. Pero, los procesos de integración económica, implican necesariamente nuevas demandas de defensa, lo que obliga a los Estados a formular políticas de defensa que sean coherentes con sus compromisos económicos y políticos.
d) Una mayor transparencia en las políticas de Defensa de los países de América Latina. El realismo político, con su cuota de intrínseca desconfianza, sólo puede ser superado con transparencia en las políticas de defensa que deben reflejar una clara voluntad política de superar rivalidades históricas y la posibilidad de consensuar intereses contrapuestos que signifiquen un desarrollo compartido.
e) La presencia Norteamericana en materias de defensa actúa rompiendo los equilibrios regionales. Esta afirmación se manifestó en la prensa cuando Argentina fue considerada como socio extra OTAN de los EE.UU. Transcurrido un tiempo, se ha podido comprobar que es un estatus nominativo, y que no se ha generado un desbalance regional, ni se ha traducido en una carrera de armamentismo. Desde una perspectiva económica, la integración no implica la no - consideración de los EE.UU., por lo contrario, su presencia en el comercio regional es totalmente necesaria. Un comercio latinoamericano integrado, le ofrece a los Estados Unidos, un escenario más atractivo que pequeños mercados nacionales.
A MODO DE CONCLUSIÓN.
La integración Latinoamericana, requiere perfeccionar la vigencia del Estado Nacional, incorporando en forma armónica los nuevos roles que una integración económica establece como exigencia. El éxito de un proceso de integración, genera espacios económicos que permite desarrollar objetivos comunes que fundamentan y hacen necesaria una política de defensa en que se integran todos los países miembros. El escenario marco de un proceso de integración es la democracia, entendida como un régimen de buen gobierno y que respeta las características culturales y cívicas de cada Estado particular. Este modelo, si va acompañado de un sistema participativo que integre a todos los actores de la comunidad de defensa tiene grandes probabilidades de ser exitoso. Las fuerzas centrifugas negativas, generadas por la crisis económica puede llegar a ser el mayor obstáculo para su consolidación. Todo radica, en la voluntad política de ser.
* Carlos Céspd Morales. Magister en Historia Moderna en la Universidad de Münster, Alemania, Magister en Ciencia Política de la Universidad ............., se desempeña como profesor en la Universidad de Concepción y es analista político en la Armada de Chile. Autor de numerosos artículos que han sido publicados en la revista de Historia de la Universidad de Concepción, Revista de Marina y Revista Letras Políticas.
* Renato Valenzuela Ugarte. Contraalmirante ® de la Armada de Chile, Magister en Ciencias Navales y Marítima de la Academia de Guerra Naval y Magister en Historia Política de la Universidad Católica de Valparaíso. Se desempeña como profesor en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, es presidente de la Academia de Historia Naval y marítima de Chile, autor de varios artículos relativos a Seguridad y Defensa publicados en la Revista de Marina, Revista Política y Estrategia y, diarios El Mercurio de Santiago, El Expreso de Viña del Mar y la Estrella de Iquique.
[1] Carta de Lord Cochrane a B. O’Higgins fechada en Quintero el 12 de enero de 1823, en: Archivo Histórico Naval. Doc. 197, Vol I t 1 Valparaíso 1993.
[2] Que consistió en reducir no solo la producción (SALT) sino también los stock (START) de armas nucleares
[4] Huntington desarrolló la tesis que los conflictos contemporáneos no iban a estar causados por disputas territoriales, sino que por diferencias culturales de las civilizaciones. La comunidad política mundial le reconocen el mérito de haber visualizado con anticipación la crisis que originó el ataque a los Estados Unidos el 11 de Septiembre de 2002. Vs. a Huntington, Samuel en : El choque de las civilizaciones. Editorial Paidós Buenos Aires, Argentina., 1997, 447pgs.
[5] Declaraciones en el diario La Tercera del 4 de Agosto 2002. Cuerpo reportaje.
[6] Debe advertirse que Huntington habla siempre desde la perspectiva del “orden” que para él es el objetivo de lo político, pero un orden desde la perspectiva del liderazgo y hegemonía de los Estados Unidos.
[7] En opinión de los partidos socialistas europeos, América Latina se encuentra en un momento crucial de su historia. Por un lado, puede escoger entre ser una factoría colonizada por los Estados Unidos, o bien el camino de la democracia cabal, la soberanía y el desarrollo mediante la integración. El discurso político que se configuraría en Brasil, Uruguay, Argentinas, Ecuador y Bolivia con poderosos movimientos sociales y emergentes fuerzas políticas sería la afirmación republicana, igualitaria, soberanista, cultural y regional. Se supera el viejo esquema izquierda- derecha, porque en un esquema de crisis lo más importante es sobrevivir como nación. Lo curioso que un Gobierno de inspiración socialista como el Chileno tomara una ruta diferente.
[8] Si el tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos se firmara, podría ser percibido, por los países vecinos, como un factor desequilibrante del balance político – estratégico de la subregión, lo que debe ser acompañado por una política de defensa ad-hoc.
Por último, es necesario destacar que la inestabilidad estructural de la economía hemisférica es de tal envergadura, que cerca del 89% de las inversiones chilenas netas destinadas para el extranjero, entre enero y mayo del presente año, se concentraron en Estados Unidos. En efecto, un incremento de 452%, es decir, cinco veces, registró la inversión chilena neta en Estados Unidos entre enero y mayo de este año, tras llegar a US$1.585 millones, monto muy superior a los US$ 287 millones registrados en el mismo lapso del 2001, según cifras del Banco Central.
[9] Según Samuel Huntington, Brasil se ha planteado como rival de los EE.UU., y de manera bastante explícita Ha tomado el liderazgo con la organización del Mercosur, como contraparte del Nafta. La relación de EE.UU. y Brasil será competitiva, como el presidente Cardoso ha dejado claro, no favorece una asociación de libre comercio del hemisferio occidental. El Diario. 8 de Agosto 2002. Pág. 31.
[10] Estas tesis fuero presentadas en el año 2002 por los autores de este artículo en un trabajo de investigación en la Academia Nacional de Estudios Políticos Estratégico de Chile. Vs. a Césped, Carlos y Valenzuela, Renato en. Elaboración de un modelo de impactos cruzados para valorar los factores económicos, sociales y políticos en el proceso de integración chileno-argentino y sus implicancias en la Defensa Nacional.
[11] Donadio, Marcela Rosana: “Integración y Defensa Nacional en el Cono Sur” Ser en el 2000. Nº 8. B.Aires, Octubre 1995. pp 60-70.
[12] Francisco Orrego Vicuña, Chile y Argentina: nuevos enfoques para una relación constructiva, Talleres Pucará, Santiago 1989.
[13] Esta tesis fue expuesta por Omar Gutiérrez y Fernando G. Thauby. Armada de Chile en: Armed Forces and the Common Market of de South (MERCOSUR). Interim Conference, Strausberg 13-15 de Octubre, 2000. Alemania Federal.
[14] Por ejemplo España en el siglo XVII y XVIII.