LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO”:
El drama de un hombre común.

Por Daniel Zimmerman

 

“La última tentación de Cristo” fue dirigida por Martín Scorsese en 1988. Sus protagonistas son Willem Defoe (Jesucristo), Bárbara Hershey (María Magdalena), Harvey Keitel (Judas), Harry Dean Stanton (San Pablo) y David Bowie (Poncio Pilatos).
Está basada en el libro homónimo de Nikos Kazantzakis (1883-1957); un libro cuya belleza radica, según el propio Scorsese, en que Jesús conoce todas las debilidades humanas antes de convertirse en Dios. Y por eso podemos identificarnos con él. Esta es la idea que la película se propone recrear: Jesús podría ser cualquiera de nosotros, un hombre común, que comparte nuestras dudas, nuestros miedos, nuestras contradicciones. 

Acusada de blasfema, la película fue prohibida. Presenta a Jesucristo como el peor de los pecadores, seducido por la posibilidad de abandonar su misión. ¿Qué peligros conlleva admitir semejante circunstancia?
Al comienzo del filme, un rótulo viene a recordarnos que está basado en el libro. Así, anticipa uno de los problemas más serios de su realización: la adaptación al cine de un texto literario original. Llevar al cine una novela o una obra de teatro exige un diferente cuidado de la verosimilitud. Si una película nos resulta “demasiado teatral” o “demasiado literaria” algo ha fallado a nivel de lo que llamaremos los “medios de convicción”.

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