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M. Morgan

II. GODARD EL CINEASTA

A pesar de la carcaza apocalíptica sobre el futuro del cine, Godard pone en boca del camarero dos filmes de significativo cambio narrativo. El espectador puede ignorar, omitir u olvidar, es natural; el cineasta no debe, no puede, sería su fin: los filmes clásicos están encarnados en ellos, es su motor impulsor hacia nuevos estilos, hacia nuevas formas. Godard en la década del 60, como Griffith en la década del 10 –y tal vez por eso “Deux fois cinquante”–, ambos buscadores obsesivos, empeñados en expresar lo que hasta entonces parecía inexpresable, dejan los vestigios de sus huellas en varios realizadores contemporáneos. Godard desmiente con su filme lo que sugiere con sus preguntas insidiosas: es evidente que no sólo sigue creyendo en el cine, sino renovándolo, además, en cada filme que realiza. “Deux fois cinquante Ans”, a pesar de su aparente nostalgia, es un admirable ejemplo de ello. 

(*) Montajista
Esp. en reestructuración y planificación técnica del guión.
(01)543-8983

 

 


   
   
   
   



D. W Griffith

 
   
   
   
   


J. Marais

   
   
   
   
   
   
   

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