El verdadero motivo del clasicismo de “Casablanca” está en el final. Cada espectador tiene el suyo . Entre ellos: Uno: Rick sacrifica su amor a llsa por la patria (USA), aunque él ya no pueda regresar. Dos: Ilsa ama a Rick, pero más a su legitimo esposo. Tres: Rick se libra de Ilsa, porque lo traicionó al no decirle que estaba casada y dejarlo plantado en la estación de trenes, justo cuando llovía y se acercaban los nazis. Cuatro: Ilsa se va con el marido porque éste viaja nada menos que a la happy América con 200.000 francos y un futuro heroico. 
Cinco: Ilsa, lagrimeando, deja que Rick la abandone porque éste es regente de bares tramposos y poco seguros. 
Seis: Ilsa es incapaz de decidir nada por si misma. 
Siete: Rick y Renault descubren que son homosexuales e inician una bella amistad, fugando de la guerra y sus complicaciones. 
Hay muchas interpretaciones más de este final de “Casablanca” . Es una película mal actuada por todos. Bogart deslumbrará después por “El tesoro de la Sierra Madre” en 1948, y “La Reina Africana” en 1951, ambas dirigidas por John Huston. Ingrid Bergman, realmente no sabe dónde está parada y asi lo hizo saber en el libro que escribió. Peter Lorre y Sidney Greenstreet habituales compañeros de Bogart, hacen de ellos mismos en interpretación libre. Paul Henreid siempre brilló por la marmórea caracterización de todos sus papeles. EI único que salva la pelicula es Claude Rains, quien hace su policía, en una magistral combinación de cinismo, asombro, corrupción, ambivalencia política, y...sexual.

 

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