Nació en Paso de los
Toros, Uruguay, en 1920. Se educó en un colegio alemán
y se ganó la vida como taquígrafo, cajero, vendedor, contable,
funcionario público, periodista, traductor. De 1945 a 1975 hizo
periodismo en el semanario Marcha, clausurado en esa fecha por la dictadura.
Es autor de novelas, cuentos, poesía, teatro, ensayos, crítica
literaria, crónicas humorísticas, guiones cinematográficos,
letras de canciones. Ha publicado más de 40 libros y ha sido
traducido a 18 idiomas. Sus novelas y cuentos fueron adaptados a la
radio, la televisión y el cine. Su teatro ha sido representado
en más de diez países. Fue director del Centro de Investigaciones
Literarias de la Casa de las Américas, en La Habana, y del Departamento
de Literatura Latinoamericana, en la Facultad de Humanidades de Montevideo.
Tras el golpe militar de 1973, renunció a su cargo en la Universidad
y tuvo que exiliarse, primero en Argentina, y luego en Perú,
Cuba y España.
Esta pieza nos pinta
una foto de las ignominias que azotan de manera despiadada la vida de
muchas personas que viven a la merced de los regímenes represivos.
Mario Benedetti en una dulce mezcla de diálogos profundos, reflexiones
de su vida y poesía, nos presenta a PEDRO Y EL CAPITAN (1979).
Durante su encierro Pedro es acosado torturado física y psicológicamente
por el Capitán. «Esta pieza dramática -advierte
Mario Benedetti en el prólogo- no escenifica el enfrentamiento
de un monstruo y un santo [...]. La distancia entre uno y otro es, ideológica;»,
pero la clave principal de sus verdaderas diferencias residen en aspectos
que abarcan la moral, el ánimo, la sensibilidad ante el dolor
humano, el complejo trayecto que media entre el coraje y la cobardía,
la poca o mucha capacidad de sacrificio, la brecha entre traición
y libertad. Enfrentados por causas contrarias en una batalla desigual,
la víctima y el verdugo habrán de confirmar que hay valores
eternos que ninguna fuerza represiva puede borrar, una defensa esperanzadora
de la dignidad y de los derechos humanos.