Dramaturgo, periodista
y autor español.
Nació
el 21 de julio de 1905 en Madrid (España). Su padre fue el actor,
autor y empresario teatral Miguel Mihura Álvarez.
Comenzó escribiendo en revistas humorísticas como La ametralladora.
En 1941 funda La codorniz, revista de humor también, cuya dirección
abandona en 1944.
Colaboró en el guión de la película Bienvenido,
Mr. Marshall, de Berlanga, una de las cintas clave de la cinematografía
española. Además participó en obras de éxito
como ¡Viva lo imposible! (1939), Ni pobre ni rico, sino todo lo
contrario (1943) y El caso de la mujer asesinadita (1946).
Como primera obra teatral aparece Tres sombreros de copa (1932), obra
que no vio la luz hasta veinte años después y constituyó
uno de los acontecimientos capitales del teatro español del siglo
XX. Después se llevaron a la escena, entre otras: Sublime decisión
(1955), Mi adorado Juan (1956), Melocotón en almíbar (1958),
Maribel y la extraña familia (1959), Ninette y un señor
de Murcia (1964) y Sólo el amor y la luna traen fortuna (1968).
Fue galardonado en dos ocasiones con el Premio Nacional de Teatro y
obtuvo en 1964 el Premio Nacional de Literatura "Calderón
de la Barca". En 1976 fue elegido académico de la Real Academia
Española. Falleció en Madrid en 1977.
.Tres
sombreros de copa (1932) es una comedia sobre Dionisio, un joven abúlico
y de costumbres rutinarias, que se aloja en un pequeño hotel
dispuesto a pasar la última noche como soltero: a la mañana
siguiente se casará con Margarita, una joven parecida a todas
las jóvenes burguesas; y lo hace sin entusiasmos ni convencimientos,
porque “ir al fútbol siempre, también aburre”.
En el mismo hotel
se aloja una compañía de variedades, que debuta al día
siguiente en la localidad. Y Dionisio, quien creyó tener ante
sí una noche vacía, entra en contacto, a través
de las bailarinas de Buby Barton, y, sobre todo, gracias a la soñadora
Paula, con un mundo cuya existencia ni siquiera imaginaba, lleno de
arbitrariedades, ajeno a normas y convencionalismos y cargado de estímulos
capaces de hacer soñar, por primera vez, a un muchacho tan absurdo
como él.