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El Jesús de los Sagrarios abandonados P.Ceferino Santos S.J |
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A veces en mis noches de insomnio en el hospital me preguntaba por la aparente soledad de Jesús en sus Sagrarios durante las horas nocturnas y me entraban ganas de preguntarle si no se aburría tantas horas solo y solitario. Las respuestas de Jesús me iban viniendo poco a poco. " Tengo mucho que hacer en los Sagrarios por vosotros" Tengo que interceder desde todos los Sagrarios del mundo por todos los hombres, por los cercanos y por los lejanos. Tengo que interceder para que venga el Reino de Dios a vuestro mundo paganizado y el Nombre de Dios sea glorificado cada vez por más hombres, mis hermanos. Tengo que interceder ante mi Padre por vosotros, los sanos y los enfermos, los justos y los pecadores para que todos aprendáis a conocer y a cumplir la divina voluntad. Tengo que interceder por los pobres y los hambrientos que no encuentran el pan de cada día por la desidia, la injusticia y el egoísmo de los que tiene el poder, la riqueza y la abundancia. Tengo que interceder para que aprendáis a perdonar en un mundo de rencores, de odios y de injusticias porque Yo os perdono, para que en las tentaciones no caigáis en el pecado y salgáis vencedores y para que los que están encadenados por los poderes del maligno sean liberados.Tengo que interceder por todos los que agonizan o están sufriendo guerras o catástrofes. Necesito todas las horas de la noche para interceder por vosotros en mis Sagrarios.Y necesito también que vosotros os unáis a mi intercesión cuando no sabéis como orar ni como interceder. ¡Cómo cambiaría vuestra oración y vuestra intercesión si lo hicierais así! Tengo que amaros y enviaros mi amor desde mis Sagrarios como una lluvia de rosas sobre las llagas y heridas del desamor que invade al mundo. Envío mi amor sobre los niños rechazados y eliminados en el seno de sus madres antes de nacer. Y también sobre aquellos que nacen sin ser deseados y llevan con frecuencia durante sus vidas la huella del desamor. Desde mis Sagrarios voy amando a todos los hombres, también a aquellos que odian a Dios y quieren borrarlo de sus vidas con el riesgo de la infelicidad eterna. Envío mi amor a los que agonizan y tienen que abandonar sus amores terrenos, para que puedan encontrar los amores definitivos y eternos. Envío mi amor a los que odian para que aprendan a a perdonar, a renunciar a sus represalias y venganzas y sepan que están hechos para amar a Dios y a sus hermanos. Envío desde los Sagrarios mi amor a los que han prostituido el amor humano para arrastrarlo por el fango del pecado, del egoísmo y del desorden, para que puedan ennoblecer sus vidas con el amor que viene de Dios. Pero, sobre todo, derramo mi amor en mis amigos fieles y queridos que han aprendido a amarme con todo su corazón. Ellos alivian mi Corazón ante el desamor de los hombres pecadores. Como ves tengo mucha tarea que realizar desde el silencio de mis Sagrarios. Otra tarea importante es mi trabajo de bendecir a los hombres necesitados de mis dones y de mi perdón. Ellos con frecuencia se odian, se envidian, se maldicen y se desean el mal. Yo en cambio les deseo bienes, los protejo, y los bendigo. La tierra sin mis bendiciones se rebelaría contra el pecado de los hombres y los destruiría. Tengo que bendecir a los pecadores, a los que mueren en catástrofes, a los enfermos, a los niños, a vuestros gobernantes, a veces irresponsables y ateos, a los científicos que trabajan por el bienestar de la humanidad, a los sacerdotes que tienen que transmitiros mi Palabra y mi Vida y tienen que vivir unidos a Mí en santidad y justicia. Tengo que bendecir a los matrimonios y a las familias tan atacadas por el mal. Tengo que bendecir a los pobres, a los que les falta por la incuria de sus hermanos el pan y el trabajo de cada día. Necesito no solo mis horas de Sagrario, sino toda mi eternidad para bendeciros.¿Ves cómo necesito la soledad de mis Sagrarios para amaros, para bendeciros, para interceder ante mi Padre por vosotros? Gracias Jesús, por instruirme y corregir mis ideas equivocadas. Gracias por todo lo que en los Sagrarios haces por nosotros Señor.
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