Todos los relatos que presento aquí, son basados en hechos
reales, que recibimos de la transmisión oral, que era la fuente
por la que conocíamos lo sucedido en el pasado, pero el de
este crimen, de forma especial quiero significar, que es real y cierto
en todo su contenido, yo conocí la casa donde se produjeron los
hechos.
Tambien señalaré que yo tuve la fortuna de contar
con un padre, que fué uno de los principales trasmisores de esos
acontecimientos que relato, y aun me dicen, quienes le conocieron,
que era muy ameno escucharle sus comentarios. En las reuniones o tertulias
en las que participaba, hasta se le hacia repetir hechos ya conocidos,
por lo entretenido que era escucharle. Hoy me satisface que haya
quien me afirme mi parecido físico y de la forma de relatar lo que
a él le escucharon muchas veces. Saludos
de PACO |
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LLEVABA CARNE FRESCA
No hay pueblo en el que no se cuente algún
suceso en su pasado que no suponga un relato escalofriante y dramático,
bien por el acontecimiento en sí o por los términos en que
se produjo, por su sadismo, su crueldad o su perversidad.
Sucedió en Castil de Vela, en los finales del siglo XVIII.
Un matrimonio en el que el hombre trabajaba en Villarramiel
como pastor, su esposa sola en su casa de Castil, a la que solo visitaba
el esposo los fines de semana. Esta mujer a la que se consideraba muy recia
y dominante y que tenía sometido a su marido, había escogido
esta separación semanal ya que ello la permitía hacer la
doble vida a la que se dedicó.
En aquellos tiempos existían las bandas de
malhechores y asaltantes de caminos, que tantos quebraderos de cabeza traían
a las autoridades que no veían forma de eliminar. Quienes tenían
la necesidad de viajar en diligencias o a caballo, únicas formas
de hacerlo a grandes distancias, se veían muchas veces sorprendidos
por estas bandas que se llamaron "bandoleros", sobre todo si se podía
advertir en quienes viajaban que transportaban objetos de valor o
dinero, principal objetivo de sus asaltos y saqueo de todo
lo que llevaban.
Había una banda famosa y temida por aquellos
contornos, que tenía como uno de sus habituales escondites la casa
de esta mujer. Decían que hasta les marcaba objetivos y les proponía
formas y lugares donde actuar. Tomaba parte tanto en las iniciativas
de actuación, como en el reparto de los botines que conseguían.
Se la consideraba en todo integrada en la banda y ello debido a que el
cabecilla de los actuantes en los asaltos, compartía con ella algo
mas que las directrices de las bandálicas fechorías,
parece que la cama tambien era común a los dos.
Aunque las precauciones y reservas para no ser vistos,
- ya que siempre entraban de noche,- eran riigurosamente observadas, los
cascos de los caballos al llegar o algún relincho cuando estaban
dentro, hizo que primero la sospecha y después la certidumbre se
supiera lo que sucedía en aquella casa situada en un lugar
discreto y un poco apartado del resto del pueblo, en la calle,
ahora llamada de Abajo.
Alguien del pueblo, parece se atrevió
a descubrir al marido, de las actividades de su mujer en sus largas ausencias
y le advirtió de lo que hoy se diría, "le estaba poniendo
los cuernos", además de las otras actividades delictivas. Como cualquiera
en su caso no se lo quería creer, por lo que quiso comprobarlo.
Preocupado tomo una drástica y arriesgada
decisión, se vino a su casa un día entre semana, se subió
a una guardilla de la casa y escondido esperó pacientemente
para la confirmación de la sospecha y certificar lo informado
por el vecino.
Cuando vio a su mujer, acompañada del "querido"
que se paseaban por el patio de la casa, arrojó una gran piedra
para asesinarles a los dos. La puntería no fue buena y no
logró su objetivo. Asustados ellos corrieron al desván donde
encontraron al engañado pastor.
Se contaba que le cogieron entre la mujer y su acompañante
y le mataron sangrándole, de la misma manera que se hace a los cerdos
en la matanza. Se decía que quien le clavó el cuchillo fue
su propia mujer, mientras el otro le sujetaba por las piernas.
A la mañana siguiente, madrugó
mucho la mujer para ir a tirarle en el aprisco de Villarramiel donde trabajaba
de pastor. Le llevaba descuartizado en un saco.
Sucedió que a pesar de su mucho madrugar,
alguien tan madrugador como ella se la encontró cuando pasaba junto
al castillo, sorprendido le dijo: "¿Dónde vas tan temprano
Gaspara?" a lo que ella con frialdad, desparpajo y cinismo contestó:
"" A Villarramiel con carne fresca""".
Cuando todo se supo, debido al encuentro con el
vecino que madrugó como ella, hubo un gran sobrecogimiento
en todos los vecinos del pueblo y en los pueblos del contorno.
Parece que de no haber sido por el encuentro casual
de aquella madrugada, hubiera podido encubrir el crimen, ya que las
pruebas que llevaba, para inculpar a otros, y que ese día, era lo
normal estuviera en su trabajo de pastor, por lo que fue muy posible,
que hubiera conseguido esquivar la responsabilidad de ese horrendo crimen
que fue muy comentado, contado y cantado por los romanceros y trovadores
de entonces.
Francisco Delgado Sahagún.
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