Carta política Nº 2
BALANCE DEL 2.004
1 El año 2.004 cierra con un balance positivo para los sectores oficialistas en lo que atañe a la consolidación de las posiciones políticas al frente del Estado. Esto satisface al gobierno porque a partir de la toma del poder por las llamadas "fuerzas del cambio", sus partidarios han considerado como prioridad el mantenimiento de las posiciones alcanzadas, incluyendo el poder ejecutivo, y la toma paulatina de nuevas posiciones, desconectándose con una apropiada visión del movimiento que los llevó a poder. Ello se exhibe en el escaso crecimiento de nuevos partidos políticos en general y en especial de los que sirven de base al gobierno, los cuales han involucionado a características de aparatos paraestatales orientados a la obtención de ventajas grupales en los organismos del Estado. La positividad del balance se registra, en consecuencia, según las personas, grupos o sectores de que se trate. El Presidente de la República fue ratificado en su gestión, lo cual en todo caso no debería tomarse como un indicador sobresaliente, ya que la verdadera indicación debió haber sido que la población no produjese las condiciones para la convocatoria al referendum revocatorio, sino que, por el contrario, la percepción positiva previa de su gestión indicara un antecedente de aprobación generalizada. Luego del referendum, y no obstante el triunfo del Presidente, hay una medición aprobatoria de restringido valor numérico y discutible entidad cualitativa, toda vez que por una parte los votos aprobatorios constituyen lo que se ha llamado "primera minoría" (alrededor del 50% de los votantes y un 15% de la población), en tanto que, en segundo lugar, el apoyo popular al Presidente no proviene de clases sociales definidas en un programa ideológico determinado, sino fundamentalmente en los numerosos sectores marginales de las ciudades, un sector social de naturaleza heterodoxa y cambiante en sus preferencias políticas. Estas condiciones de relativo éxito político se proyecta en los triunfos de gobernaciones y alcaldías, con desventajas adicionales en lo que respecta a número y calidad de los partidarios de las opciones triunfantes.
2 Las fuerzas políticas en general arriban al final del año agotadas. Los intentos de recrear el discurso político dan cada vez menos resultados en una población atenazada por la crisis económica y la carencia de expectativas. La sociedad venezolana no vislumbra un proyecto claro de futuro, mucho menos si se analiza cada clase social en particular. El enfrentamiento político de los últimos seis años ha impedido la concentración de objetivos propios de clase. No pasará mucho tiempo sin que aparezcan en toda su intensidad hondas contradicciones que pasarán por encima de las luchas entre partidarios y adversarios de Hugo Chávez. Las organizaciones que intentan representar a las clases trabajadoras se encuentran en un estado de debilidad originado en la debilidad de las clases que representan, debido al retroceso operado en la posición histórica relativa, pero es posible prever nuevas olas de luchas revolucionarias fundadas en auténticos intereses. Hugo Chávez y sus fieles podrían terminar marchándose del campo revolucionario, entregándose definitivamente al disfrute de los privilegios que algunos fueron deliberadamente a buscar y ya consiguieron con el uso de los recursos públicos. El gobierno en su intento de no soltar la utilización del discurso de la pobreza y los símbolos revolucionarios que tan buen provecho les ha deparado, tratará de intensificar el tema del enfrentamiento con los EE.UU., solo que no ha sido explicado en toda su dimensión el grado de entrega a las transnacionales petroleras mediante cuantiosas concesiones que aún no sacian la voracidad del imperialismo. El incremento de las posiciones en manos del gobierno indica que el poder está desnudo y se revelará su incapacidad estructural para llevar a cabo el cambio social sobre el que tanto ha especulado en los últimos años.