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Management Generalmente al hablar de liderazgo
evocamos la memoria de un gran líder carismático que arrasa multitudes,
como Gandhi, Martin Luther King, el Papa Juan Pablo II u otra figura
similar. Consideramos que los grupos se forman en torno a los líderes y
que, al designar un líder, este dirigirá a un grupo de personas al
cumplimiento exitoso de una tarea específica. Sin embargo, el concepto
tradicional de las teorías de liderazgo basadas en el puesto, los títulos,
la personalidad o los rasgos individuales, son un viejo paradigma. Los tiempos
actuales exigen flexibilidad y rapidez en la toma de decisiones, que se
estrellan con el autoritarismo gerencial. Actualmente la apertura
democrática y participativa ha permeado todos los estratos sociales y
organizacionales de los países que se han permitido experimentar un cambio
político, como es el caso de México. Y el ámbito organizacional no ha sido la
excepción. Además, la globalización de mercados y la competencia comercial a favor de reducción de
costos, mejor calidad y mayor productividad, parecen estar dejando atrás
los estilos megalomaníacos y egocéntricos de quienes disfrutan y abusan
del poder en las organizaciones. En la iniciativa privada, tienden a
disminuir las figuras gerenciales basadas en lambisconerías, en el
compadrazgo y en la adulación. Las nuevas organizaciones demandan
resultados para poder sobrevivir. Por ello, es
importante analizar los nuevos modelos de líderazgo y su aplicación en
estos tiempos de grandes cambios. En primer lugar, comenzaremos por la
palabra “líder.” En inglés “lead” tiene dos significados: como nombre
significa “plomo”, y como verbo se traduce como “dirigir, guiar, dar
dirección”. Así, el líder que no dirige se convierte en “plomo”, en un
obstáculo para el grupo. En los últimos años
de la Guerra de Vietnam, los soldados regulares sabían cómo lidiar con los
oficiales bisoños que obstaculizaban su sobrevivencia: los eliminaban. Sin
embargo, no es necesario que haya una guerra de por medio para tomar
medidas tan drásticas. Las organizaciones
están reaccionando ante el cambio de la mejor manera que pueden. Los
gerentes de departamento que no están dando los resultados esperados,
están siendo removidos o despedidos. ¿Cuánto tiempo más
tendrá que pasar para darnos cuenta de que el liderazgo no depende ni de
los títulos, ni del puesto, ni de la persona por sí misma, ni de quien la
sostiene en el poder? En sus estudios
realizados de 1927 a 1932, Elton Mayo descubrió la existencia y el impacto
que los grupos informales tienen dentro de la organización: una vez que
los operadores producen lo que consideran que es su cuota normal, reducen
su ritmo de trabajo. Y aquí es donde los programas de producción y los
proyectos de mejoramiento se estrellan si los empleados no han sido
involucrados en el proceso de cambio. Es aquí donde el liderazgo basado en
la persona demuestra su ineficiencia. Afortunadamente,
estos tiempos de cambios rápidos e inciertos están forzando a las
organizaciones a ajustarse, a reaccionar y sacudirse de la inercia estable
y segura en la cual operaban. Afortunadamente
aquí, en Nuevo Laredo, México, existe una empresa maquiladora que ya ha
empezado a desestructurar sus modelos de liderazgo tradicionales a favor
de un estilo más democrático y participativo, involucrando a sus empleados
en la toma de decisiones que les afectan en su trabajo, con el objetivo de
neutralizar resistencias y lograr sus objetivos –tanto de los empleados
como los de negocios. Francamente, las
organizaciones tienen dos opciones: o involucran a sus empleados en los
procesos de cambio y logran subsistir, o simplemente desaparecen. No hay otra, estimados señores empresarios. La decisión es completamente suya. Indice de los Archivos | Indice de Management © 2001 - Todos los derechos reservados por el autor de Ser Humano y Trabajo. La reproducción de los contenidos de este sitio está permitida con el debido acuerdo por escrito de Ser Humano y Trabajo. E-mail: [email protected] |
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