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No improvise en
Internet
José Camilo Daccach T. - Septiembre 2000
Debe quedar claro que debe hacer presencia en Internet
cuanto antes, pero no sin un plan.
La Internet
inició hace 30 años como un proyecto de unir varias universidades y
ayudarse en proyectos colaborativos, donde las distancias ponían una
barrera y no permitía que diferentes grupos de científicos pudieran
compartir sus trabajos o mejor aún, trabajar en conjunto. El uso de la
misma era estrictamente para tareas de
investigación.
Aproximadamente en 1994, se inició el uso comercial
de la red, con algunos proyectos incipientes, y retando a los principios
filosóficos con los cuales la Internet había sido creada. Hoy no se
discute la utilización económica de la misma ni su impacto en el día a día
de los negocios. Es más, hay hoy en día un sinnúmero de empresas que no
hubiesen existido sin la red. Igualmente hay una oferta de productos y
servicios especialmente diseñados para utilizar la red.
El auge
comercial ha creado modelos de negocios, arquitecturas tecnológicas,
reglas para las transacciones, formas de pago apropiadas, lenguajes de
programación específicos, nuevos requerimientos para los diseñadores,
equipos inalámbricos, sistemas operativos ubicuos, y otra serie de
condiciones que no tiene sentido enumerar. Esta proliferación de
tecnologías, al igual que el concepto de la inflación del servicio, donde
ya no basta con hacer presencia sino con igualar o superar la oferta de la
competencia, hace que la toma de decisiones sobre por donde empezar o qué
tecnologías utilizar se haga muy difícil y dispendiosa.
Entrar en
Internet a participar y competir en la red está muy distante de lo que era
hace solo un par de años: la creación de una página Web con algunas fotos,
direcciones, la misión de la empresa, la foto del gerente, y una dirección
de correo electrónico y el número del teléfono. Así empezaron muchas
empresas, y tristemente, siguen así en su presencia en la red. Hoy se
requiere un plan estratégico completo, que inicie como todos los planes
estratégicos, con objetivos de la presencia en Internet, con el
establecimiento de metas concretas y medibles, con flujos de caja para el
proyecto, con beneficios alcanzables y especialmente con planes de
trabajo, asignación de responsabilidades, reuniones de
seguimiento.
Pareciera que la elaboración del plan que proponemos
fuera todavía más complejo que el mal que queremos resolver. Sin embargo,
a la velocidad con la que anda la Internet, es importante tener claro para
donde se va y qué se pretende. Algunos detractores de la planeación opinan
que cuando hay mucho que cambia, la planeación tiende a ser obsoleta.
Estamos de acuerdo con la obsolescencia de los métodos utilizados
anteriormente para efectuar planeaciones que duraban meses y a veces años.
La planeación de Internet no puede tomar más de un mes en efectuarse, con
la salvedad que las herramientas con las cuales se efectúen las
implementaciones pueden cambiar, inclusive el orden en el cual se
implementen los servicios que se quieran utilizar, pero si no hay un plan
con objetivos claros que orienten el desarrollo, es casi garantizado que
la presencia terminará siendo un fracaso.
No hay que mirar mucho
para darse cuenta de todo lo que se puede hacer en la Internet. Desde
tener una página con presencia exclusivamente, hasta vender vehículos,
venderle excedentes de materias primas a su competencia, comprar productos
y/o servicios, efectuar alianzas, atender a los clientes ágilmente. Entre
toda esta funcionalidad y muchas más que salen cada día, hay que
seleccionar cuáles darán mayor valor al cliente y en cuales se hace mejor
uso de la bondad de la Internet.
Esta definición de objetivos debe
generar dos planes de trabajo paralelos, uno que orienta las decisiones,
desarrollo, diseño y puesta en marcha de la nueva tecnología para
aprovechar las bondades de la Internet, y otro que oriente las decisiones
de cambios que se deben hacer en los procedimientos internos de la
compañía para poder atender efectivamente el trabajo que se generará de la
presencia en Internet. Es común no tener en cuenta este segundo proceso,
que repito, debe hacerse en paralelo, para garantizar que los resultados
que arrojen en el primer plan de trabajo no se vean opacados por una mala
ejecución.
Hoy, más que nunca, nadie pone en duda que la frase no
es si se debe hacer presencia en Internet, sino cuándo va a empezar. La
angustia de ver a toda la competencia, además de los amigos ufanarse de
tener ya su sitio Web, hace que se tomen decisiones por "mandato de la
gerencia" de querer estar en la red, sin embargo el apoyo, léase
presupuesto, que se debe dar al proyecto por lo general no está tan
disponible, razón por demás para incluir en el plan un capítulo completo
de cuánto costará el proyecto y cuales serán los beneficios
cuantificables.
Debe quedar claro entonces que debe hacer presencia
en Internet cuanto antes, pero no sin un plan.
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