PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA EN LA GESTIÓN PÚBLICA Y CAMBIOS DE PARADIGMAS EN LOS ESTUDIOS SOCIALES

  1. Introducción
  1. Objetivo de este trabajo


    La teoría estratégica entrega abundante ayuda para el análisis de la organización y el entorno, así como para el diseño de estrategias; en menor medida, se preocupa también de su implementación.

    En organizaciones donde las decisiones superiores no están significativamente sujetas a la voluntad de los miembros de la organización, la teoría estratégica es de alta utilidad; en cambio, en aquellas organizaciones con un alto grado de autonomía de sus integrantes, puede ser insuficiente. Organizaciones como universidades, hospitales, tribunales, los partidos políticos, las organizaciones no gubernamentales y los sistemas productivos con medidas protectoras de la estabilidad laboral como agencias estatales e industrias con sindicatos numerosos y fuertes, son ejemplos de organizaciones en las que sus integrantes cuentan con un alto grado de autonomía y por lo tanto resulta más difícil implementar una estrategia.

    En particular, nos interesa cómo la estrategia puede permitir la mayor efectividad del sector público, no limitando este término al Estado, sino extendiéndolo a todas las organizaciones sin fines de lucro dedicadas a la producción de bienes y servicios de valor público, como la educación y la salud. En el sector público se muestran descarnadamente los problemas que afectan más sutilmente a la estrategia tal como se la conoce actualmente, ya sea en la empresa privada o en la guerra: la pluralidad de objetivos y la necesidad de legitimidad, por ejemplo.

    En términos sociológicos, es necesario que la estrategia se institucionalice, que se convierta en un hecho social asumido por los integrantes de la organización. El texto que se ofrece entrega un marco metodológico para la preparación de la implementación de una estrategia, por parte de un estratega, al interior de una organización en el sector público.

    La tesis que se propone es que el estudio de la estrategia desde los estudios sociales, interpretando la estrategia como acción social y hecho social, y enfatizando los aspectos culturales y políticos, permitiría diseñar herramientas de gestión estratégica para un conjunto de organizaciones del sector público en las que resultan insuficientes las herramientas tradicionales de gestión estratégica.
     
     

  2. La estrategia y los estudios sociales
Usamos el término "estrategia" para referirnos, a grandes rasgos, a las líneas de acción que seguiremos para obtener un determinado objetivo. Pensando en términos individuales, no es inusual apreciar encontrar dificultades a la hora de fijarse objetivos, o de seleccionar las líneas de acción, o de mantenerse fiel a éstas o a aquellos. Hacemos un uso análogo de la palabra cuando pasamos del nivel individual al colectivo: la estrategia de una organización es, siempre a grandes rasgos, las líneas de acción que dicha organización sigue para alcanzar objetivos. Pero al pasar del nivel individual al colectivo, el asunto adquiere una mayor complejidad:
  1. Los objetivos de la organización no son los objetivos de toda la organización, sino que han sido fijados de acuerdo a ciertos procedimientos habituales de decisión, no necesariamente basados en la participación o el consenso.
  2. Los integrantes pueden tener objetivos distintos a aquellos que han sido fijados; incluso, contrapuestos.
  3. Los objetivos, tanto los de la organización como los de sus integrantes, no son siempre transparentes.
  4. Las líneas de acción son decididas de acuerdo a ciertas reglas de selección, y la confianza en la efectividad teleológica de ellas no es necesariamente compartida por toda la organización.
  5. Puede resultar difícil asegurar la participación de los miembros de la organización en la ejecución de las líneas de acción.
  6. Los integrantes pueden seguir líneas de acción paralelas o divergentes (incluso contrapuestas) a las trazadas.
Por otra parte, el adjetivo "estratégico" lo utilizamos para aquellas acciones o decisiones que parecen altamente facilitadores (si no condiciones sine qua non) del logro de los objetivos. Generalmente, se trata de acciones o decisiones caracterizadas por su magnitud, por su difícil reversibilidad y por el alto número de posteriores acciones o decisiones que desencadena.

La estrategia en la perspectiva de las organizaciones es un fenómeno que merece atención desde los estudios sociales. Es tanto un "hecho social" en el sentido que Durkheim le confiere a esa expresión ("reglas de conducta sancionada"), como una "acción social" en el sentido de los escritos de Weber: "acción en donde el sentido (...) está referido a la conducta de otros orientándose por ésta en su desarrollo". No todos los hechos sociales ni todas las acciones sociales son estratégicas, pero sí toda estrategia es, en algún grado, hecho social o acción social.

No parece razonable ni necesario plantear que la estrategia debe ser estudiada desde una sola disciplina al interior de los estudios sociales, más diferenciadas en la actualidad que en tiempos de Durkheim o Weber. Si seguimos la división parsoniana de los estudios sociales en coherencia con su modelo tetrafuncional, podemos concluir que la estrategia puede y debe ser estudiada desde la economía, al permitir la adaptación de los sistemas, por la ciencia política al señalar la forma en que se alcanzan las metas, y por la sociología y la antropología cultural en cuanto elementos de integración y de mantenimiento de patrones estructurales respectivamente.

  1. Breve revisión de la teoría estratégica
  1. La estrategia en la guerra
Michael I. Handel, en su libro "Maestros de la Guerra" [Handel 1998] estudia y compaºra el trabajo de dos maestros clásicos de la estrategia: Sun Tzu y Claussewitz. Considera Handel que estos autores, junto a otros como Maquiavelo, Tucídices y Jomini, contribuyeron a la creación del paradigma clásico o tradicional para comprender la guerra. Este paradigma se destacaría por proponer:
  1. A nivel normativo, la racionalidad de la guerra en cuanto a sus propósitos, a la relación fin – medio y a la relación costo – beneficio.
  2. Reconocimiento de que muchos factores sobrepasan la racionalidad.
  3. Un cierto pesimismo respecto a la naturaleza humana y las posibilidades de abolir la guerra.
  4. El concepto de complementariedad de la guerra con la diplomacia, la economía y la política.
El almirante norteamericano Henry Eccles propuso en la Naval War College Review una definición que sintetiza la tradición estratégica: "así, cuando consideramos estrategia internacional o gran estrategia, estrategia nacional, estrategia militar o estrategia marítima, uno debería recordar que está relacionada con tres elementos esenciales interrelacionados: objetivos, los efectos deseados; esquema, o plan; y los medios físicos, económicos y logísticos" [Eccles].

El reconocimiento de la influencia de factores que alejan las guerras de una dinámica racional, punto exhaustivamente estudiado por [Claussewitz], motivó en el siglo XX un conjunto de estudios sobre los aspectos psicológicos y sociológicos de los conflictos [Freund, Bouthoul].

Aunque nunca la estrategia se ha concebido a sí misma limitada a las operaciones militares, en el siglo XX la estrategia enfatizó su relación con la política, la diplomacia y la economía: "en los nuevos tiempos, la condición de notables teóricos está viéndose compartida por un importante grupo de estrategas de condición civil (...). El resultado está siendo una estrategia de inspiración política que se abstiene del empleo táctico de los medios y de sus limitaciones de empleo" [Bacquer]. Esta concepción de la estrategia orienta la preocupación de los estudiosos a las grandes relaciones de poder más que únicamente de fuerza [Nye].

Uno de los temas que más preocupación despiertan en la estrategia contemporánea es el concepto de crisis [Thauby, García Domínguez]. La guerra se virtualiza, se hace simbólica, y el uso de la fuerza se minimiza. Lenguaje y percepciones se convierten en foco de estudio, al tiempo que los medios físicos son adquiridos no con el fin de usarlos ni con la esperanza de no usarlos, sino precisamente con el fin de evitar usarlos.
 
 

  1. La estrategia en la administración: Mintzberg


    Henry Mintzberg, junto a Bruce Ahlstrand y Joseph Lampel, en "Safari a la Estrategia" [Mintzberg et al, 1999], diez escuelas de estrategia. Antes de presentarlas, los autores recuerdan el poema "Los ciegos y el elefante" de John Godfrey Saxe, en el que seis ciegos tratan de definir un elefante, tocando cada uno de ellos una parte diferente del gran animal (un flanco, un colmillo, la trompa, una rodilla, una oreja y la cola). El primero lo encuentra parecido a una pared, el segundo a una lanza, el tercero a una serpiente, el cuarto a un árbol, el quinto a un abanico y el sexto a una soga. "Nosotros somos los ciegos y la formación de estrategia es nuestro elefante". En el cuadro siguiente hemos extraído y reorganizado partes de la síntesis de los autores sobre las diez escuelas:
     
    Escuela Autores fundamentales Palabras clave Disciplina base Visión de la estrategia
    Diseño Selznick, Newman, Andrews Congruencia, capacidad distintiva, ventaja competitive, VFOA [FODA], formulación / aplicación Ninguna (arquitectura como metáfora) Perspectiva planificada, única
    Planificación Ansoff Planificación, presupuestos, programas, situaciones (Algunos vínculos con la ingeniería, la planificación urbana, la teoría de sistemas, la cibernética) Los planes son descompuestos en subestrategias y programas
    Posiciona-miento Schendell y Hatten, Porter Estrategia genérica, grupo estratégico, análisis competitivo, cartera, curva de experiencia Economía (organización industrial), historia military Posiciones genéricas planificadas (económicas y competitivas), también estratagemas
    Empresarial Schumpeter, Cole Golpe audaz, visión, imaginación (insight) Ninguna (aunque los primeros trabajos escritos provienen de economistas) Perspectiva única y personal (visión) como nicho
    Cognoscitiva Simon, March y Simon Mapa, marco, concepto, esquema, percepción, interpretación, racionalismo limitado, estilo cognoscitivo Psicología (cognoscitiva) Perspectiva mental (concepto individual)
    Aprendizaje Lindblom, Cyert y March, Weick, Quinn, Prahalad y Hamel Incrementalismo, estrategia emergente, sentido, condición empresarial, empresa de riesgo, paladín, principal capacidad Ninguna (tal vez algún vínculo periférico con las teorías de aprendizaje en psicología y educación); teoría del caos en matemáticas Patrones, exclusividad
    Poder Allison, Pfeffer y Salancik, Astley Negociar, conflicto, coalición, partes interesantes, juego político, estrategia colectiva, cadena, alianza Ciencias políticas Patrones y posiciones políticos y cooperativos, así como estratagemas evidentes y encubiertas
    Cultural Rhenman y Normann Valores, convicciones, mitos, cultura, ideología, simbolismo Antropología Perspectiva colectiva, exclusividad
    Ambiental Hannah y Freeman, Pugh Adaptación, evolución, contingencia, selección, complejidad, nicho Biología, sociología política Posiciones específicas (llamadas nichos en ecología de población), genéricas
    Configura-ción Chandler, Mintzberg, Miller, Miles y Snow Configuración, arquetipo, período, etapa, ciclo vital, transformación, revolución, transformación total, revitalización Historia Cualquiera a la izquierda [cualquiera de las cuatro de arriba], en contexto

    Los autores califican de "prescriptivas" a las tres escuelas mencionadas más arriba (diseño, planificación y posicionamiento) y "descriptivas" a las siete restantes. La disparidad en el número de escuelas de cada grupo no refleja en absoluto la preferencia de la literatura. En realidad, "en su mayor parte, la enseñanza del management estratégico ha subrayado el aspecto racional y prescriptivo del proceso". Según los autores, mientras las escuelas prescriptivas comparten una visión de la estrategia basada en las fases separadas de formulación, aplicación y control, las "escuelas no racionales / no prescriptivas" presentan otros puntos de vista y algunas son menos optimistas respecto a las posibilidades de una intervención estratégica formal. El predominio prescriptivo se ha difundido en las últimas décadas desde la enseñanza del management a la práctica del mismo en empresas, universidades y consultoras, por lo que muchas corporaciones, al implementar enfoques incompletos, han experimentado fracasos en sus procesos estratégicos.
     
     

  2. Otra lectura de la estrategia en la administración: Whittington


    Así como Mintzberg, Ahlstrand y Lampel agruparon a los teóricos en diez escuelas y luego reagruparon las escuelas en dos grandes grupos (escuelas prescriptivas y descriptivas), Richard Whittington, en "What is Strategy and does It Matter" (Whittington, 1993) corta el universo de teorías con dos ejes, produciendo cuatro cuadrantes.

    El eje vertical de Whittington es el resultado de la planificación estratégica, que puede ser la maximización de la utilidad o bien un resultado pluralista. El eje horizontal tiene que ver con el proceso: éste puede ser "deliberado", es decir, definido periódicamente tras un proceso de análisis, o "emergente", es decir, retroalimentado permanentemente con la operación, descartando algunas estrategias y agregando otras.
     
       
    Resultado
     
       
    Maximización de la utilidad
     
    Proceso
    Deliberado
    Clásica
    Evolucionaria
    Emergente
    Sistémica

    Procesal

       
    Pluralista
     

    Los cuadrantes obtenidos son mejor explicados por Whittington en el siguiente cuadro resumen:
     
      Clásico Procesal Evolucionario Sistémica
    Estrategia Formal Artesanal Eficiente Empotrada
    Racionalidad Maximización de utilidad Maximización de utilidad, crecimiento, bienestar Supervivencia Local
    Foco Planes Políticas, coaliciones Mercados Cultura, instituciones
    Procesos Analíticos Aprendizaje Darwinianos Sistémicos
    Pedagogía Anclaje Ensayo-error Búsqueda de equilibrio Etnográfica
    Disciplina base Economía – Defensa Psicología Economía – Biología Sociología
    Autores más relevantes Chandler, Ansoff, Porter Cyert y March, Mintzberg, Pettigrew Hannan y Freeman, Williamson Granovetter, Whitley
    "Frase típica" "Analiza, planifica y dirige" "Manténte con los pies en la tierra y muévete con el flujo" "Mantén tus costos bajos y tus opciones abiertas" "Juega con las reglas locales"

     

  3. Complementariedad de los enfoques revisados
Podemos trazar un paralelo entre la descripción de Mintzberg y otros y la de Whittington, basado en el supuesto de la racionalidad instrumental en los actores (el concepto de racionalidad instrumental lo entiendo según los conceptos de la Escuela de Frankfurt). A un lado de esta división se situarían las escuelas prescriptivas y el cuadrante racional. Al otro lado se situarían las escuelas descriptivas y los tres cuadrantes restantes (incremental, evolucionario e institucional). Sumaría a este lado casi toda la estrategia militar, que desde un principio ha entendido la importancia de los factores no racionales en la guerra.

Es destacable el hecho de que existan siete escuelas descriptivas o tres cuadrantes en los que no se supone tan simplemente la racionalidad instrumental de los actores; enfoques todos ellos relacionados a distintas áreas de los estudios sociales y que enfatizan los aspectos humanos, sociales y políticos en las organizaciones. Esto demuestra que la preocupación por estos factores no es nueva en la teoría; más bien, ha existido desde sus inicios. Uno debiera preguntarse ¿por qué entonces este enfoque ha sido postergado? ¿Qué le ha faltado para estar presente en el centro de la estrategia?. Propongo tres respuestas:

  1. En ambientes laborales altamente racionalizados en términos de tecnología y mercado, así como en ambiente altamente jerarquizados en términos sociales, la acción comunicativa pasa a ser instrumental (en términos de Habermas) o bien la doble contingencia disminuye (en términos de Parsons). Muchos ambientes laborales han cumplido durante mucho tiempo alguna de estas características, y por lo tanto las estrategias diseñadas desde arriba tienen un grado importante de ejecución. Los problemas surgen cuando estas condiciones cambian, o cuando la se trata de desarrollar la planificación estratégica en ambientes laborales no muy racionalizados ni muy jerarquizados.
  2. Los enfoques que suponen racionalidad instrumental en los actores no son tan ajenos a las realidades en las que fueron desarrolladas. No llegaron a nosotros desde otro planeta, sino que fueron realizadas por teóricos insertos en culturas determinadas. Es probable que estas culturas – principalmente las grandes empresas norteamericanas – se hayan visto reflejadas en dichos escritos, y es probable que en ellas tuvieran sentido los ejercicios propuestos por estos autores.
  3. Los enfoques que no suponen racionalidad instrumental en los actores pueden haberse constituido en paradigmas menos útiles que los paradigmas dominantes. Tienen la misma característica de privilegiar un aspecto del problema estratégico más que obtener una visión integral, y probablemente ese aspecto del problema interesaba menos a los gerentes que el aspecto privilegiado por los que sí suponen racionalidad en los actores. Por otra parte, la generación de resultados puede haber sido insuficiente para captar una mayor atención. Es particularmente dura y ejemplificadora una frase de (Mintzberg et al) sobre la escuela cognoscitiva: "está más caracterizada por su potencial que por su contribución"(página 222).
  1. Estudios sobre la planificación estratégica en organizaciones del sector público
He tenido la oportunidad de conocer tres tesis de master o doctorado relativamente recientes, que se aproximan a los logros y dificultades en la implementación de procesos de planificación estratégica en organismos del sector público (no necesariamente estatal). Una de ellas se refiere a agencias federales de Estados Unidos, otra a organizaciones sin fines de lucro intensivas en conocimiento, también en Estados Unidos, y una tercera a universidades europeas.

José María Sallan, en su tesis doctoral en la Universidad Politécnica de Cataluña, contrasta los esfuerzos de planificación estratégica formal con la efectividad expuesta por un grupo de universidades europeas. Este trabajo sigue la línea de una serie de estudios empíricos en diversos tipos de organizaciones y países que obtienen resultados contradictorios respecto de la posible relación positiva entre planificación y desempeño. De la revisión el autor concluye que "[e]n gran parte de estudios empíricos, se llega a la conclusión de que la planificación estratégica contribuye al éxito organizativo sólo en determinadas organizaciones, caracterizadas por ciertas variables de contingencia". Las condiciones contingentes se dividirían, a su vez, en necesarias (entorno estable, operaciones sencillas, operaciones estrechamente relacionadas, estructura elaborada) y facilitadoras (intensidad de capital, gran tamaño, sector maduro, control externo, actitud de directivos y estrategia genérica).
 
 

  1. Supuestos epistemológicos
  1. Escepticismo frente a la estrategia
El escepticismo frente a la estrategia ha sido proclamado, en el ámbito de la gestión de empresas, por varios autores desde Mintzberg en "Auge y Caída de la Planificación Estratégica".

Beinhocker y Kaplan, de la empresa consultora McKinsey, entrevistaron a los responsables de planificación estratégica de 30 compañías, concluyendo que se trata de un ejercicio periódico, formal, sin mayores consecuencias. Kaplan y Norton, los creadores del cuadro de mando integral, inician su libro dedicado a la estrategia citando un estudio de 275 ejecutivos en el que la mayoría de ellos plantea como principal elemento de la estrategia su implementación: "esto nos parece sorprendente, ya que en las dos pasadas décadas los teóricos de la gestión, consultores y la prensa de negocios se han enfocado en cómo desarrollar estrategias que generarán un desempeño superior. La formulación de la estrategia, aparentemente, no ha sido nunca más importante".

Eisenhardt plantea que la teoría estratégica no ha sido capaz de responder a los cambios provocados por la globalización y la tecnología. Rosabeth Moss Kanter plantea que en la actualidad, más que planificación, lo que se requiere es desarrollar la capacidad estratégica de improvisar.

La revisión de la bibliografía que sintetiza la evolución de la planificación estratégica (Mintzberg y otros, Whittington, Lynch, Johnson y Scholes) tiende a coincidir en que si bien no es posible hablar de un enfoque único, si se puede reconocer la existencia de un enfoque dominante o paradigmático, que podemos llamar "paradigma clásico" y que puede ser resumido como propongo a continuación:

  1. Un supuesto de racionalidad, que implica que las personas y las organizaciones actúan racionalmente, optimizando fines, y que sus procesos de establecimiento de fines y sus cálculos pueden ser conocidos racionalmente por un observador.
  2. Un supuesto de unidad organizacional, en el que las organizaciones actúan monolíticamente, con fines y criterios claros y únicos.
  3. Un conjunto implícito y a menudo negado de supuestos ideológicos asociados a la naturaleza y finalidad de las organizaciones (como maximizar la utilidad), de la jerarquía, etc.
  4. Un interés prescriptivo y universalista, que se refleja en la producción de manuales tipo recetario, algunas más simples, otras más bien algorítmicas.
El paradigma clásico ha tenido resultados favorables en su aplicación a numerosas empresas, a juzgar por su permanencia en el tiempo, por su carácter prolífico en publicaciones y consultorías, y por la forma en que numerosas empresas han creado estructuras especiales para asumir el tema.

Sin embargo, hay casos en que el paradigma no responde adecuadamente a las exigencias de las tareas que se le encomiendan. Fundamentalmente, podemos mencionar:

  1. En la empresa privada, se produce un acostumbramiento rutinario a la planificación estratégica, convirtiéndola más en un rito que en un proceso de toma de decisiones. En (Beinhocker y Kaplan) y en (Norton y Kaplan) se mencionan sendas encuestas que reflejan actitudes contradictorias en grandes corporaciones frente a la planificación estratégica.
  2. En la multinacionales, la implementación de estrategias globales se ve seriamente dificultadas por las diferencias entre culturas de países distintos.
  3. En el sector público (en un amplio sentido del concepto) las resistencias burocráticas y las complicaciones políticas inhiben la planificación estratégica.
  4. En organizaciones democráticas o semidemocráticas, en las que los trabajadores tienen un poder de voto – o al menos de veto, como ocurre en las empresas con sindicatos muy fuertes –, la multiplicidad de objetivos hace que los planes estratégicos suelan ser soluciones de compromiso, negociadas, superficiales, formales y vagas, o planes más audaces que a medio camino deben ser revisados o suspendidos.
Pese a las críticas que se formulan sobre la planificación estratégica, ésta continúa siendo extendida a más ámbitos, más allá de la guerra y la competencia entre empresas: educación, salud, gobierno, organizaciones no gubernamentales, territorios, entre otros. Esta expansión provocó más investigaciones sobre el impacto de la planificación estratégica. Así, un estudio sobre la planificación estratégica en organizaciones no gubernamentales concluía en 1999 que, más allá de los beneficios en imagen frente a donantes y en prestigio profesional de los directivos, la planificación estratégica es más adecuada en las organizaciones "que favorecen un estilo sistemático y estructurado de gestión".

En resumen, la planificación estratégica no es útil en todas las organizaciones, y es cada vez menos útil en aquellas en que tradicionalmente lo había sido.

Hay que distinguir entre dificultades para implementar un enfoque determinado de la estrategia, y la dificultad para implementar estrategias; mientras la primera refleja un fracaso de una o varias tradiciones de pensamiento, la segunda reflejaría que nuestras instituciones no son capaces de trazar planes para alcanzar sus objetivos, por lo que se puede suponer una falta de efectividad en ellas.
 
 

  1. La teoría neoinstitucional


    En varias disciplinas de los estudios sociales han surgido corrientes que comparten la denominación "neoinstitucionalista", aun cuando pueda haber diferencias importantes entre ellas. El viejo institucionalismo nació en la economía política con autores como Thomas Veblen, movidos por la crítica al supuesto de la conducta racional por parte de los agentes económicos, y en el estudio de las organizaciones con autores como Philip Selznick, preocupados por los factores políticos(Powell y DiMaggio) .

    Los elementos comunes del neoinstitucionalismo pueden ser definidos por tres elementos principales: "1) un rechazo a los reduccionismos, conductista – las instituciones como simples epifenómenos de la sociedad – y economista – las instituciones como una realidad incómoda para los estrechos supuestos de la microeconomía –; 2) la convicción de que los arreglos institucionales – como sea que éstos se definan – cuentan en la explicación de la vida social, económica y política, y 3) una definición inicial muy general de las instituciones como las reglas del juego de una sociedad" (Romero, citando a Bravo).

    La teoría neoinstitucional en el estudio de las organizaciones permite aproximarse a los fenómenos mencionados desde una perspectiva sociológica. Plantea que en las organizaciones muchas decisiones estratégicas, como aquellas relacionadas con la estructura, la tecnología, los sistemas de incentivos, obedecen principalmente a "instituciones" o "reglas dadas por hecho" (concepto en la línea del hecho social durkheimiano) (Powell y DiMaggio).

    La teoría neoinstitucional concentra su análisis en la formación, conservación y cambio de las instituciones en las organizaciones. "El punto no es discernir si las instituciones son eficientes, sino llegar a explicaciones sólidas de cómo las instituciones incorporan las experiencias históricas en sus reglas y lógicas organizacionales" (Powell y DiMaggio).

    Hasta aquí, se podría acusar de poco novedoso el planteamiento neoinstitucionalista. La preocupación por los aspectos humanos no es nueva en el estudio de las organizaciones (piénsese en las teorías de recursos humanos y relaciones humanas, y en disciplinas como comportamiento organizacional, psicología organizacional). Tampoco son nuevas las preocupaciones por los aspectos sociales y políticos en la organización. De hecho, Phillip Selznick ha rechazado con firmeza la pretensión de un "nuevo" institucionalismo (Selznick).

    Un aporte original de parte de los neoinstitucionalistas es el desarrollo de un conjunto de categorías conceptuales que permiten describir mejor algunos fenómenos en la organización. Estos conceptos son los de institucionalización, campos y formas organizacionales, cambio isomórfico.

    La institucionalización es el proceso de constitución y transmisión de instituciones, a través de la organización formal, los regímenes (reglas y sanciones externas) y la cultura.

    Las organizaciones participan en "campos organizacionales", es decir, en redes de actores que influyen en la creación y transmisión de instituciones. En estos campos figuran las empresas similares, los clientes, los reguladores, los gremios profesionales, los medios de comunicación, los organismos calificadores, entre otros.

    Estos campos influyen en la creación de "formas organizacionales" o características comunes, a través del establecimiento de reglas formales, estándares, sanción de la imagen, educación profesional, etc.

    Otro concepto importante en la teoría neoinstitucional es el cambio isomórfico, que es la tendencia a tomar decisiones atendiendo más a reglas y mitos de los campos organizacionales que a las necesidades propias de cada actividad productiva; así, dichos procesos de cambio tienden a homogeneizar a las organizaciones.

    Las investigaciones neoinstitucionalistas se orientan, entre otros temas, a estudiar el origen de las estructuras formales y reglas en las organizaciones. Muchas veces, éstas reflejan más los mitos de ambientes institucionales que las necesidades de las actividades de trabajo. La regulación, las experiencias exitosas, la evaluación externa, las tradiciones de un ambiente institucional y la profesionalización, inducen a la adopción de estructuras y reglas que, al estar probadas en otros contextos o ser impuestas, gozan de mayor legitimidad y facilitan las relaciones con el entorno, incluso cuando no responsan a las propias necesidades. Se llama isomorfismo a la tendencia de las organizaciones a asumir formas similares. Los efectos de los isomorfismos, según Meyer y Rowan, son la separación de subunidades especiales entre sí y de las actividades, los rituales de confianza y de buena fe y evitar la inspección y la evaluación efectivas (Meyer y Rowan) .

    Pero el aporte más interesante del neoinstitucionalismo, a mi parecer, está todavía en desarrollo, y es la vinculación entre el estudio de las organizaciones – y en el tema que nos interesa, sus procesos estratégicos – y nuevos enfoques de la racionalidad y la epistemología. Este aporte radica no tanto en el hecho de centrar el análisis en las instituciones, sino también de incorporar en el estudio de las organizaciones y sus procesos estratégicos, el cambio de paradigma experimentado en la actualidad por los estudios sociales. Para Stedlmeier, por ejemplo, la crítica del modernismo y la autopercepción como una ciencia orientada por valores más que libre de ellos, es una de las características comunes de los distintos planteamientos institucionalistas. (Zucker) presenta y aplica el planteamiento etnometodológico en el análisis institucional. (Jepperson) propone un esquema en que las teoría se clasifican según el nivel de estudio (estructuras o individuos) y según el grado de construcción social considerado en las teorías (fenomenológico si se trata de alta construcción social, realista si se trata de baja construcción social); afirma que el institucionalismo en análisis organizacional estudia la construcción social de estructuras (es tanto estructuralista como fenomenológico) mientras la economía neoinstitucional sería realista e individualista.

    A continuación, resumo tres textos que nos permiten aproximarnos a una comprensión de cómo el cambio de paradigma experimentado en los estudios sociales puede ser interpretado en el institucionalismo y en la planificación estratégica. El primero de ellos, correspondiente a Hocksbergen, relaciona institucionalismo y postmodernismo. El segundo, de Raza y Mir, relaciona planificación estratégica con constructivismo fenomenológico. El tercero, de Steidlmeier, relaciona el institucionalismo con la planificación estratégica, asumiendo los planteamientos del cambio de paradigma.

  2. Hocksbergen: institucionalismo y postmodernismo
En (Hocksbergen) se plantea la relación entre institucionalismo y posmodernismo. Su visión del postmodernismo se basa en la hermenéutica y el pragmatismo, y la diferencia del fundacionalismo en tres aspectos: Hocksbergen, siguiendo a Rorty, dice que al no haber un punto fijo que permita juzgar entre teorías, se produce un problema de inconmensurabilidad entre teorías y aparece la probabilidad de un mundo de infinitas teorías cuya solución sería la continua conversación entre las teorías existentes. Finalmente, Hocksbergen afirma que la adopción de elementos del pensamiento postmoderno ha llevado a los institucionalistas a experimentar un debate sobre si son o no relativistas. Este debate es una muestra de que la conversación al interior del institucionalismo respecto a los temas propuestos por el postmodernismo está recién comenzando.
 
 
  1. Raza y Mir: planificación estratégica y constructivismo fenomenológico
En (Raza y Mir) se presentan tres grandes problemas que enfrenta el realismo en el estudio de la estrategia: Los autores plantean la conveniencia de adoptar un enfoque constructivista fenomenológico en el estudio de la estrategia. El constructivismo fenomenológico, basado principalmente en Berger y Luckmann, se puede caracterizar por el reconocimiento de que las cosas existen (realismo ontológico) pero la forma en que las interpretamos es relativa (relativismo epistemológico). Los constructivistas comparten los siguientes puntos: Raza y Mir identifican un conjunto de técnicas que permiten potenciar la metodología constructivista: etnografía, análisis institucional, análisis textual, investigación apreciativa y análisis histórico. Sin embargo, dado que el constructivismo se refiere más a la metodología que a los métodos, no se deben descartar los métodos cuantitativos.
 
 
  1. Steidlmeier: institucionalismo y planificación estratégica


    En (Steidlmeier) se registra un conjunto de enfoques institucionales a la gestión estratégica. Según el autor, estos enfoques se hicieron más interesantes para los círculos norteamericanos por sus estudios sobre las estrategias de competidores asiáticos y europeos, sobre la calidad total y sobre la dinámica del cambio tecnológico, ámbitos en los que el institucionalismo podía entregar puntos de vista originales y útiles.

    El institucionalismo según Steidlmeier presenta las siguientes características: se asume orientado por valores, y se preocupa tanto por los procesos sociales de creación de valores en organizaciones e individuos, critica el modernismo, el positivismo, la visión mecanicista del hombre y la ideología del progreso, se preocupa por el poder y la cultura, y pone énfasis en la historia y en las posibilidades futuras del ser humano.

    Citando a Scott, Steidlmeier afirma que el institucionalismo ha tenido dos grandes tendencias de estudio: por una parte, la institucionalización como un proceso de instalación de valores; por otra, la institucionalización como un proceso de creación de la realidad. Steidlmeier repite la conclusión de Scott: "El futuro común... es que el institucionalismo sea visto como un proceso social mediante el cual los individuos aceptan una definición compartida de realidad social – una concepción cuya validez es vista como independiente de las propias visiones o acciones del autor pero que es dada por hecha, definiendo ‘la forma en que las cosas son’ y/o ‘la forma en que las cosas son para ser hechas".

    Steidlmeier dirige su análisis a la cultura corporativa, las formas emergentes de empresa en los 90, la relación entre los negocios y la sociedad, entre la empresa y la industria, y entre los individuos y las instituciones.
     
     

  2. Una nueva lectura de la estrategia en el sector público
La revisión de la literatura disponible me lleva a dos conclusiones. En primer lugar, los autores han detectado fallas o anomalías en el modelo clásico, positivista o racionalista, tanto en lo que se refiere a la planificación estratégica como a la filosofía de la ciencia en general. En segundo lugar, han desarrollado un conjunto de ideas que permitirían explicar ciertos problemas de la planificación estratégica, precisamente en aquellos aspectos en que las ideas clásicas fallan.

Me parece sensato asumir las propuestas de estos autores para aproximarnos a aquellos problemas en que funcionan mejor que los criterios clásicos. No considero necesario, para los fines de este trabajo, entrar en mayor profundidad a estudiar la filosofía de la ciencia, ni a tomar partido por una corriente en particular. Me parece interesante, en este punto, ver de qué forma ideas como las expuestas pueden ayudarnos a generar nuevas concepciones de la planificación estratégica en la gestión pública. Para hacerlo, revisemos primero el concepto de Mark Moore de la planificación estratégica en la gestión pública.

Moore es uno de los pocos autores que ha estudiado la estrategia en el sector público como un campo de conocimiento con particularidades, en vez de limitarse a traducir a la jerga funcionaria los clásicos textos de planificación estratégica. El pensamiento de Moore puede ser presentado en tres contextos que deben ser considerados a la hora de evaluar un curso de acción: creación de valor, factibilidad operativa y legitimidad. En términos racionalistas, podemos imaginar un gráfico con los tres ejes señalados, y un gerente tratando de maximizar el volumen que una acción generaría al ser evaluada en los tres ejes. La metáfora es, a mi gusto, valiosa, y me interesa aprovecharla.

Hay tres elementos en juego: valor, factibilidad operativa y legitimidad. No me cabe duda de que en algunos aspectos de la factibilidad operativa debemos tratar con realidades físicas en torno a las que nos podemos poner de acuerdo desde distintas tradiciones: hay viviendas sociales que protegen mejor del agua y el frío que otras, o hay fórmulas más económicas que otras de llevar a un comedor popular cien almuerzos. Otros aspectos de la factibilidad operativa – los que tienen que ver con los recursos humanos – no están asociados tanto a realidades físicas, sino sociales (no pretendo renegar de la naturaleza física de nuestros cuerpos, pero asumamos que ésta, tal como la conocemos a la fecha, no nos permite explicar completamente nuestra conducta). ¿Qué pasa con el valor o la legitimidad? ¿No son acaso realidades sociales puras y duras?

¿Tiene más valor un servicio expedito o un servicio amable? ¿Debe una escuela convertirse en guardería? ¿Puede disminuir un cuerpo voluntario de bomberos su papel formador de valores? ¿Debieran los estudiantes de una universidad tener derecho a voto en las decisiones académicas? ¿Las empresas públicas deben preocuparse por repartir altas utilidades al fisco o por entregar servicios de bajo costo a los consumidores?

Las respuestas están en – o son construidas por – nosotros mismos, y no necesariamente las respuestas que encontremos en nuestra comunidad serán las que encontremos en otras comunidades. Parte de la planificación estratégica, entonces, es desentrañar en nuestras comunidades qué genera valor, qué es legítimo y qué es operativamente factible. La planificación estratégica en la gestión pública se involucra, así, con los estudios sociales, y el planificador se ve impulsado a convertirse en un intérprete de su comunidad.
 
 

  1. Propuesta metodológica
  1. Proposiciones para la planificación estratégica
¿Qué significa abordar el estudio de las organizaciones y de sus procesos estratégicos, en cuanto instituciones, desde una perspectiva que recoja los cambios de paradigma en los estudios sociales?

En primer lugar, significa no sólo asumir que la racionalidad de los trabajadores es acotada o excesivamente compleja, sino también la de los managers, y no sólo la de éstos, sino también la de consultores, investigadores y autores de libros de estrategia.

En segundo lugar, que ni en la conducción de un proceso de planificación estratégica, ni en la asesoría "externa" a este proceso, ni en la investigación sobre los mismos, es posible alcanzar la separación sujeto – objeto, ni liberarse totalmente de sesgos ideológicos, valóricos o cognitivos.

En tercer lugar, este enfoque recoge el hecho de que existen realidades socialmente construidas, muchas de ellas tradicionalmente atribuidas a una moral y una verdad externas a nosotros mismos. En el ámbito organizacional, particularmente interesantes son realidades socialmente construidas como el valor, la legitimidad, la legalidad, las restricciones normativas, etc.

La aplicación del estudio de las instituciones desde una perspectiva que contemple el cambio de paradigma es particularmente beneficiosa:

  1. Cuando se trabaja con realidades que pueden ser interpretadas como socialmente construidas más que como procesos físicos o de ingeniería. Así, estrategias de calidad, capacitación, relación con stakeholders, marketing, etc., pueden aprovechar más este enfoque que estrategias logísticas o de producción (aunque en última instancia éstas también llegan a nosotros como realidades socialmente construidas).
  2. Cuando por las características de la organización (derecho a voto o capacidad de veto de los trabajadores o de otros stakeholders) la legitimación de una estrategia es imprescindible para su implementación y alcanzarla no es trivial.
  3. Cuando se trabaja en una cultura distinta de la propia. Cuando trabajamos en la propia cultura, con frecuencia asumimos la perspectiva cultural de la organización, aunque no lo notemos. Cuando trabajamos en culturas distintas, podemos no notar que trabajamos con perspectivas distintas, a veces divergentes, y las consecuencias pueden traducirse en diseños impracticables y absoluta incapacidad comunicacional.
  4. Cuando la diversidad de culturas al interior de organizaciones es alta, y no hay dominio de alguna de ellas sobre las otras. Así, sistemas multidisciplinarios o multiétnicos son escenarios posibles para la imposibilidad de desarrollar una estrategia común.
Finalmente, la incorporación a la planificación estratégica del estudio de las instituciones desde una perspectiva que contemple el cambio de paradigma, se puede materializar mediante el desarrollo de herramientas o metodologías. En primer lugar, propongo incorporar, en la tarea de estudios para la planificación estratégica, como foco de estudios, los siguientes aspectos: cultura, política, historia, lectura pluralista del entorno, ambiente organizacional y relaciones organización – cambio tecnológico.

El estudio de la cultura corporativa puede ser resumido en cuatro puntos (Steidlmeier):

El análisis político de la organización permite identificar actores, intereses, alianzas, tensiones, que pueden influir tanto en el diseño como en la implementación de un plan estratégico. También permite evaluar la posición del estratega en la organización, y su capacidad para liderar un proceso estratégico.

El análisis histórico es una herramienta fundamental para comprender por qué se han adoptado ciertas formas organizacionales y cómo se ha construido el mapa político existente. Asimismo, permite establecer patrones de respuesta frente a determinadas situaciones, si los hubiere. Por otra parte, el conocimiento de experiencias previas, ya sean éxitos, fracasos o conflictos, entrega señales para tomar decisiones; muchas veces, el estratega y especialmente sus asesores ignoran la historia de la organización, con los inconvenientes naturales que surgen cuando se ignora la historia.

La lectura pluralista del entorno nace del reconocimiento de que el entorno no es leído de igual manera por los integrantes de una organización. Si para el gerente de producción la automatización puede ser una oportunidad, para los obreros puede ser una amenaza, y lo inverso puede ocurrir con un endurecimiento de las leyes de protección laboral. Una lectura pluralista implica que el lector (estratega o consultor) trate de desarrollar empatía con las diversas culturas al interior de la organización; al menos, con aquellas que tienen el poder de impulsar o frenar un plan estratégico.

El ambiente organizacional reúne los distintos actores con los que la organización interactúa, a veces en coordinación, a veces en competencia, y que influyen en la adopción de determinadas formas organizacionales.

El cambio tecnológico es asumido según la capacidad de adaptación de la organización, que es una institución por sí misma, pero al producirse crea nuevas instituciones y remueve otras.

Además, propongo aprovechar herramientas fenomenológicas o etnográficas como la encuesta en profundidad o la observación participante. La idea de estas propuestas no es subestimar el valor de las herramientas convencionales de análisis, sino destacar un par de herramientas postergadas en la planificación estratégica, pero que han demostrado un desempeño eficaz en otros ámbitos.

La encuesta en profundidad permite conversar con personas que presentan distintos puntos de vista, generalmente con mucha información, y que permiten al analista reconstruir la realidad social. En estas entrevistas es vital la capacidad del entrevistador de ser empático, selectivo y agudo. Cuando William Ouchi cuenta, en "Teoría Z", como funcionan las corporaciones japonesas, relata un procedimiento de toma de decisiones: el ejecutivo más joven debe entrevistar a los demás ejecutivos y otras personas implicadas en un problema, y proponer, en base a esas entrevistas, una solución. El resultado es una fórmula que equilibra los valores comunes de los entrevistados, un enfoque pluralista convergente y el aporte original del redactor. Otro ejemplo interesante es la forma en que una comisión del Congreso de Estados Unidos estudió los desafío de internet en la educación: "La Comisión de Educación Basada en Web escuchó de cientos de héroes pioneros alrededor de la nación – profesores, rectores y superintendentes; oficiales locales y asignados en distintos niveles del gobierno; desarrolladores de contenidos y proveedores de telecomunicaciones; investigadores, padres y estudiantes. Ellos dieron testimonio en audiencias en vivo, enviaron cientos de "e-testimonios" en nuestro sitio web, y recibieron a miembros de la Comisión en escuelas y visitas universitarias, conferencias y reuniones, en vivo o en línea. (...) Ellos compartieron visiones poderosas. Sus propias participaciones en líena fueron una demostración elocuente del poder de internet. (...) Ellos nos urgieron a aprovechar la oportunidad. (...) Ellos también nos mostraron la necesidad de cambios en políticas y prioridades que sólo puede volverse más aguda cuando la tecnología madura. De sus testimonios, nosotros oímos la necesidad de: (...)"

La observación participante facilita el conocimiento de la organización desde el interior de la misma. A menudo, los planes se diseñan desde fuera de la organización o desde una especie de Olimpo. La observación participante permite experimentar vivencias y sentimientos similares a los de los integrantes de la organización, y de esta manera interpretar mejor las instituciones.

Por último, propongo escribir la estrategia de la estrategia, que es el plan del estratega. Éste, al igual que los otros integrantes de la organización, tiene fines, valores, emociones y costumbres. Ha internalizado instituciones y ha definido su identidad, a la vez. Para llevar adelante una estrategia de la organización, debe primero tener un diagnóstico adecuado, tomar decisiones informadamente y diseñar un plan de cambio y de comunicación.

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