PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA EN LA GESTIÓN PÚBLICA Y CAMBIOS DE PARADIGMAS EN LOS ESTUDIOS SOCIALES
La teoría estratégica entrega abundante ayuda para el
análisis de la organización y el entorno, así como para el diseño de
estrategias; en menor medida, se preocupa también de su implementación.
En organizaciones donde las decisiones superiores no están significativamente sujetas a la voluntad de los miembros de la organización, la teoría estratégica es de alta utilidad; en cambio, en aquellas organizaciones con un alto grado de autonomía de sus integrantes, puede ser insuficiente. Organizaciones como universidades, hospitales, tribunales, los partidos políticos, las organizaciones no gubernamentales y los sistemas productivos con medidas protectoras de la estabilidad laboral como agencias estatales e industrias con sindicatos numerosos y fuertes, son ejemplos de organizaciones en las que sus integrantes cuentan con un alto grado de autonomía y por lo tanto resulta más difícil implementar una estrategia.
En particular, nos interesa cómo la estrategia puede permitir la mayor efectividad del sector público, no limitando este término al Estado, sino extendiéndolo a todas las organizaciones sin fines de lucro dedicadas a la producción de bienes y servicios de valor público, como la educación y la salud. En el sector público se muestran descarnadamente los problemas que afectan más sutilmente a la estrategia tal como se la conoce actualmente, ya sea en la empresa privada o en la guerra: la pluralidad de objetivos y la necesidad de legitimidad, por ejemplo.
En términos sociológicos, es necesario que la estrategia se institucionalice, que se convierta en un hecho social asumido por los integrantes de la organización. El texto que se ofrece entrega un marco metodológico para la preparación de la implementación de una estrategia, por parte de un estratega, al interior de una organización en el sector público.
La tesis que se propone es que el estudio de la estrategia
desde los estudios sociales, interpretando la estrategia como acción social y
hecho social, y enfatizando los aspectos culturales y políticos, permitiría
diseñar herramientas de gestión estratégica para un conjunto de organizaciones
del sector público en las que resultan insuficientes las herramientas
tradicionales de gestión estratégica.
La estrategia en la perspectiva de las organizaciones es un fenómeno que merece atención desde los estudios sociales. Es tanto un "hecho social" en el sentido que Durkheim le confiere a esa expresión ("reglas de conducta sancionada"), como una "acción social" en el sentido de los escritos de Weber: "acción en donde el sentido (...) está referido a la conducta de otros orientándose por ésta en su desarrollo". No todos los hechos sociales ni todas las acciones sociales son estratégicas, pero sí toda estrategia es, en algún grado, hecho social o acción social.
No parece razonable ni necesario plantear que la estrategia debe ser estudiada desde una sola disciplina al interior de los estudios sociales, más diferenciadas en la actualidad que en tiempos de Durkheim o Weber. Si seguimos la división parsoniana de los estudios sociales en coherencia con su modelo tetrafuncional, podemos concluir que la estrategia puede y debe ser estudiada desde la economía, al permitir la adaptación de los sistemas, por la ciencia política al señalar la forma en que se alcanzan las metas, y por la sociología y la antropología cultural en cuanto elementos de integración y de mantenimiento de patrones estructurales respectivamente.
Michael I. Handel, en su libro "Maestros de la Guerra" [Handel 1998] estudia y compaºra el trabajo de dos maestros clásicos de la estrategia: Sun Tzu y Claussewitz. Considera Handel que estos autores, junto a otros como Maquiavelo, Tucídices y Jomini, contribuyeron a la creación del paradigma clásico o tradicional para comprender la guerra. Este paradigma se destacaría por proponer:El reconocimiento de la influencia de factores que alejan las guerras de una dinámica racional, punto exhaustivamente estudiado por [Claussewitz], motivó en el siglo XX un conjunto de estudios sobre los aspectos psicológicos y sociológicos de los conflictos [Freund, Bouthoul].
Aunque nunca la estrategia se ha concebido a sí misma limitada a las operaciones militares, en el siglo XX la estrategia enfatizó su relación con la política, la diplomacia y la economía: "en los nuevos tiempos, la condición de notables teóricos está viéndose compartida por un importante grupo de estrategas de condición civil (...). El resultado está siendo una estrategia de inspiración política que se abstiene del empleo táctico de los medios y de sus limitaciones de empleo" [Bacquer]. Esta concepción de la estrategia orienta la preocupación de los estudiosos a las grandes relaciones de poder más que únicamente de fuerza [Nye].
Uno de los temas que más preocupación despiertan en la
estrategia contemporánea es el concepto de crisis [Thauby, García Domínguez]. La
guerra se virtualiza, se hace simbólica, y el uso de la fuerza se minimiza.
Lenguaje y percepciones se convierten en foco de estudio, al tiempo que los
medios físicos son adquiridos no con el fin de usarlos ni con la esperanza de no
usarlos, sino precisamente con el fin de evitar usarlos.
Henry Mintzberg, junto a Bruce Ahlstrand y Joseph
Lampel, en "Safari a la Estrategia" [Mintzberg et al, 1999], diez escuelas de
estrategia. Antes de presentarlas, los autores recuerdan el poema "Los ciegos
y el elefante" de John Godfrey Saxe, en el que seis ciegos tratan de definir
un elefante, tocando cada uno de ellos una parte diferente del gran animal (un
flanco, un colmillo, la trompa, una rodilla, una oreja y la cola). El primero
lo encuentra parecido a una pared, el segundo a una lanza, el tercero a una
serpiente, el cuarto a un árbol, el quinto a un abanico y el sexto a una soga.
"Nosotros somos los ciegos y la formación de estrategia es nuestro elefante".
En el cuadro siguiente hemos extraído y reorganizado partes de la síntesis de
los autores sobre las diez escuelas:
| Escuela | Autores fundamentales | Palabras clave | Disciplina base | Visión de la estrategia |
| Diseño | Selznick, Newman, Andrews | Congruencia, capacidad distintiva, ventaja competitive, VFOA [FODA], formulación / aplicación | Ninguna (arquitectura como metáfora) | Perspectiva planificada, única |
| Planificación | Ansoff | Planificación, presupuestos, programas, situaciones | (Algunos vínculos con la ingeniería, la planificación urbana, la teoría de sistemas, la cibernética) | Los planes son descompuestos en subestrategias y programas |
| Posiciona-miento | Schendell y Hatten, Porter | Estrategia genérica, grupo estratégico, análisis competitivo, cartera, curva de experiencia | Economía (organización industrial), historia military | Posiciones genéricas planificadas (económicas y competitivas), también estratagemas |
| Empresarial | Schumpeter, Cole | Golpe audaz, visión, imaginación (insight) | Ninguna (aunque los primeros trabajos escritos provienen de economistas) | Perspectiva única y personal (visión) como nicho |
| Cognoscitiva | Simon, March y Simon | Mapa, marco, concepto, esquema, percepción, interpretación, racionalismo limitado, estilo cognoscitivo | Psicología (cognoscitiva) | Perspectiva mental (concepto individual) |
| Aprendizaje | Lindblom, Cyert y March, Weick, Quinn, Prahalad y Hamel | Incrementalismo, estrategia emergente, sentido, condición empresarial, empresa de riesgo, paladín, principal capacidad | Ninguna (tal vez algún vínculo periférico con las teorías de aprendizaje en psicología y educación); teoría del caos en matemáticas | Patrones, exclusividad |
| Poder | Allison, Pfeffer y Salancik, Astley | Negociar, conflicto, coalición, partes interesantes, juego político, estrategia colectiva, cadena, alianza | Ciencias políticas | Patrones y posiciones políticos y cooperativos, así como estratagemas evidentes y encubiertas |
| Cultural | Rhenman y Normann | Valores, convicciones, mitos, cultura, ideología, simbolismo | Antropología | Perspectiva colectiva, exclusividad |
| Ambiental | Hannah y Freeman, Pugh | Adaptación, evolución, contingencia, selección, complejidad, nicho | Biología, sociología política | Posiciones específicas (llamadas nichos en ecología de población), genéricas |
| Configura-ción | Chandler, Mintzberg, Miller, Miles y Snow | Configuración, arquetipo, período, etapa, ciclo vital, transformación, revolución, transformación total, revitalización | Historia | Cualquiera a la izquierda [cualquiera de las cuatro de arriba], en contexto |
Los autores califican de "prescriptivas" a las tres
escuelas mencionadas más arriba (diseño, planificación y posicionamiento) y
"descriptivas" a las siete restantes. La disparidad en el número de escuelas
de cada grupo no refleja en absoluto la preferencia de la literatura. En
realidad, "en su mayor parte, la enseñanza del management estratégico ha
subrayado el aspecto racional y prescriptivo del proceso". Según los autores,
mientras las escuelas prescriptivas comparten una visión de la estrategia
basada en las fases separadas de formulación, aplicación y control, las
"escuelas no racionales / no prescriptivas" presentan otros puntos de vista y
algunas son menos optimistas respecto a las posibilidades de una intervención
estratégica formal. El predominio prescriptivo se ha difundido en las últimas
décadas desde la enseñanza del management a la práctica del mismo en empresas,
universidades y consultoras, por lo que muchas corporaciones, al implementar
enfoques incompletos, han experimentado fracasos en sus procesos
estratégicos.
Así como Mintzberg, Ahlstrand y Lampel agruparon a los
teóricos en diez escuelas y luego reagruparon las escuelas en dos grandes
grupos (escuelas prescriptivas y descriptivas), Richard Whittington, en "What
is Strategy and does It Matter" (Whittington, 1993) corta el universo de
teorías con dos ejes, produciendo cuatro cuadrantes.
El eje vertical de Whittington es el resultado de la
planificación estratégica, que puede ser la maximización de la utilidad o bien
un resultado pluralista. El eje horizontal tiene que ver con el proceso: éste
puede ser "deliberado", es decir, definido periódicamente tras un proceso de
análisis, o "emergente", es decir, retroalimentado permanentemente con la
operación, descartando algunas estrategias y agregando otras.
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Clásica |
Evolucionaria |
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Sistémica |
Procesal | |||
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Los cuadrantes obtenidos son mejor explicados por
Whittington en el siguiente cuadro resumen:
| Clásico | Procesal | Evolucionario | Sistémica | |
| Estrategia | Formal | Artesanal | Eficiente | Empotrada |
| Racionalidad | Maximización de utilidad | Maximización de utilidad, crecimiento, bienestar | Supervivencia | Local |
| Foco | Planes | Políticas, coaliciones | Mercados | Cultura, instituciones |
| Procesos | Analíticos | Aprendizaje | Darwinianos | Sistémicos |
| Pedagogía | Anclaje | Ensayo-error | Búsqueda de equilibrio | Etnográfica |
| Disciplina base | Economía – Defensa | Psicología | Economía – Biología | Sociología |
| Autores más relevantes | Chandler, Ansoff, Porter | Cyert y March, Mintzberg, Pettigrew | Hannan y Freeman, Williamson | Granovetter, Whitley |
| "Frase típica" | "Analiza, planifica y dirige" | "Manténte con los pies en la tierra y muévete con el flujo" | "Mantén tus costos bajos y tus opciones abiertas" | "Juega con las reglas locales" |
Es destacable el hecho de que existan siete escuelas descriptivas o tres cuadrantes en los que no se supone tan simplemente la racionalidad instrumental de los actores; enfoques todos ellos relacionados a distintas áreas de los estudios sociales y que enfatizan los aspectos humanos, sociales y políticos en las organizaciones. Esto demuestra que la preocupación por estos factores no es nueva en la teoría; más bien, ha existido desde sus inicios. Uno debiera preguntarse ¿por qué entonces este enfoque ha sido postergado? ¿Qué le ha faltado para estar presente en el centro de la estrategia?. Propongo tres respuestas:
José María Sallan, en su tesis doctoral en la Universidad
Politécnica de Cataluña, contrasta los esfuerzos de planificación estratégica
formal con la efectividad expuesta por un grupo de universidades europeas. Este
trabajo sigue la línea de una serie de estudios empíricos en diversos tipos de
organizaciones y países que obtienen resultados contradictorios respecto de la
posible relación positiva entre planificación y desempeño. De la revisión el
autor concluye que "[e]n gran parte de estudios empíricos, se llega a la
conclusión de que la planificación estratégica contribuye al éxito organizativo
sólo en determinadas organizaciones, caracterizadas por ciertas variables de
contingencia". Las condiciones contingentes se dividirían, a su vez, en
necesarias (entorno estable, operaciones sencillas, operaciones estrechamente
relacionadas, estructura elaborada) y facilitadoras (intensidad de capital, gran
tamaño, sector maduro, control externo, actitud de directivos y estrategia
genérica).
Beinhocker y Kaplan, de la empresa consultora McKinsey, entrevistaron a los responsables de planificación estratégica de 30 compañías, concluyendo que se trata de un ejercicio periódico, formal, sin mayores consecuencias. Kaplan y Norton, los creadores del cuadro de mando integral, inician su libro dedicado a la estrategia citando un estudio de 275 ejecutivos en el que la mayoría de ellos plantea como principal elemento de la estrategia su implementación: "esto nos parece sorprendente, ya que en las dos pasadas décadas los teóricos de la gestión, consultores y la prensa de negocios se han enfocado en cómo desarrollar estrategias que generarán un desempeño superior. La formulación de la estrategia, aparentemente, no ha sido nunca más importante".
Eisenhardt plantea que la teoría estratégica no ha sido capaz de responder a los cambios provocados por la globalización y la tecnología. Rosabeth Moss Kanter plantea que en la actualidad, más que planificación, lo que se requiere es desarrollar la capacidad estratégica de improvisar.
La revisión de la bibliografía que sintetiza la evolución de la planificación estratégica (Mintzberg y otros, Whittington, Lynch, Johnson y Scholes) tiende a coincidir en que si bien no es posible hablar de un enfoque único, si se puede reconocer la existencia de un enfoque dominante o paradigmático, que podemos llamar "paradigma clásico" y que puede ser resumido como propongo a continuación:
Sin embargo, hay casos en que el paradigma no responde adecuadamente a las exigencias de las tareas que se le encomiendan. Fundamentalmente, podemos mencionar:
En resumen, la planificación estratégica no es útil en todas las organizaciones, y es cada vez menos útil en aquellas en que tradicionalmente lo había sido.
Hay que distinguir entre dificultades para implementar un
enfoque determinado de la estrategia, y la dificultad para implementar
estrategias; mientras la primera refleja un fracaso de una o varias tradiciones
de pensamiento, la segunda reflejaría que nuestras instituciones no son capaces
de trazar planes para alcanzar sus objetivos, por lo que se puede suponer una
falta de efectividad en ellas.
En varias disciplinas de los estudios sociales han
surgido corrientes que comparten la denominación "neoinstitucionalista", aun
cuando pueda haber diferencias importantes entre ellas. El viejo
institucionalismo nació en la economía política con autores como Thomas
Veblen, movidos por la crítica al supuesto de la conducta racional por parte
de los agentes económicos, y en el estudio de las organizaciones con autores
como Philip Selznick, preocupados por los factores políticos(Powell y
DiMaggio) .
Los elementos comunes del neoinstitucionalismo pueden ser definidos por tres elementos principales: "1) un rechazo a los reduccionismos, conductista – las instituciones como simples epifenómenos de la sociedad – y economista – las instituciones como una realidad incómoda para los estrechos supuestos de la microeconomía –; 2) la convicción de que los arreglos institucionales – como sea que éstos se definan – cuentan en la explicación de la vida social, económica y política, y 3) una definición inicial muy general de las instituciones como las reglas del juego de una sociedad" (Romero, citando a Bravo).
La teoría neoinstitucional en el estudio de las organizaciones permite aproximarse a los fenómenos mencionados desde una perspectiva sociológica. Plantea que en las organizaciones muchas decisiones estratégicas, como aquellas relacionadas con la estructura, la tecnología, los sistemas de incentivos, obedecen principalmente a "instituciones" o "reglas dadas por hecho" (concepto en la línea del hecho social durkheimiano) (Powell y DiMaggio).
La teoría neoinstitucional concentra su análisis en la formación, conservación y cambio de las instituciones en las organizaciones. "El punto no es discernir si las instituciones son eficientes, sino llegar a explicaciones sólidas de cómo las instituciones incorporan las experiencias históricas en sus reglas y lógicas organizacionales" (Powell y DiMaggio).
Hasta aquí, se podría acusar de poco novedoso el planteamiento neoinstitucionalista. La preocupación por los aspectos humanos no es nueva en el estudio de las organizaciones (piénsese en las teorías de recursos humanos y relaciones humanas, y en disciplinas como comportamiento organizacional, psicología organizacional). Tampoco son nuevas las preocupaciones por los aspectos sociales y políticos en la organización. De hecho, Phillip Selznick ha rechazado con firmeza la pretensión de un "nuevo" institucionalismo (Selznick).
Un aporte original de parte de los neoinstitucionalistas es el desarrollo de un conjunto de categorías conceptuales que permiten describir mejor algunos fenómenos en la organización. Estos conceptos son los de institucionalización, campos y formas organizacionales, cambio isomórfico.
La institucionalización es el proceso de constitución y transmisión de instituciones, a través de la organización formal, los regímenes (reglas y sanciones externas) y la cultura.
Las organizaciones participan en "campos organizacionales", es decir, en redes de actores que influyen en la creación y transmisión de instituciones. En estos campos figuran las empresas similares, los clientes, los reguladores, los gremios profesionales, los medios de comunicación, los organismos calificadores, entre otros.
Estos campos influyen en la creación de "formas organizacionales" o características comunes, a través del establecimiento de reglas formales, estándares, sanción de la imagen, educación profesional, etc.
Otro concepto importante en la teoría neoinstitucional es el cambio isomórfico, que es la tendencia a tomar decisiones atendiendo más a reglas y mitos de los campos organizacionales que a las necesidades propias de cada actividad productiva; así, dichos procesos de cambio tienden a homogeneizar a las organizaciones.
Las investigaciones neoinstitucionalistas se orientan, entre otros temas, a estudiar el origen de las estructuras formales y reglas en las organizaciones. Muchas veces, éstas reflejan más los mitos de ambientes institucionales que las necesidades de las actividades de trabajo. La regulación, las experiencias exitosas, la evaluación externa, las tradiciones de un ambiente institucional y la profesionalización, inducen a la adopción de estructuras y reglas que, al estar probadas en otros contextos o ser impuestas, gozan de mayor legitimidad y facilitan las relaciones con el entorno, incluso cuando no responsan a las propias necesidades. Se llama isomorfismo a la tendencia de las organizaciones a asumir formas similares. Los efectos de los isomorfismos, según Meyer y Rowan, son la separación de subunidades especiales entre sí y de las actividades, los rituales de confianza y de buena fe y evitar la inspección y la evaluación efectivas (Meyer y Rowan) .
Pero el aporte más interesante del neoinstitucionalismo, a mi parecer, está todavía en desarrollo, y es la vinculación entre el estudio de las organizaciones – y en el tema que nos interesa, sus procesos estratégicos – y nuevos enfoques de la racionalidad y la epistemología. Este aporte radica no tanto en el hecho de centrar el análisis en las instituciones, sino también de incorporar en el estudio de las organizaciones y sus procesos estratégicos, el cambio de paradigma experimentado en la actualidad por los estudios sociales. Para Stedlmeier, por ejemplo, la crítica del modernismo y la autopercepción como una ciencia orientada por valores más que libre de ellos, es una de las características comunes de los distintos planteamientos institucionalistas. (Zucker) presenta y aplica el planteamiento etnometodológico en el análisis institucional. (Jepperson) propone un esquema en que las teoría se clasifican según el nivel de estudio (estructuras o individuos) y según el grado de construcción social considerado en las teorías (fenomenológico si se trata de alta construcción social, realista si se trata de baja construcción social); afirma que el institucionalismo en análisis organizacional estudia la construcción social de estructuras (es tanto estructuralista como fenomenológico) mientras la economía neoinstitucional sería realista e individualista.
A continuación, resumo tres textos que nos permiten aproximarnos a una comprensión de cómo el cambio de paradigma experimentado en los estudios sociales puede ser interpretado en el institucionalismo y en la planificación estratégica. El primero de ellos, correspondiente a Hocksbergen, relaciona institucionalismo y postmodernismo. El segundo, de Raza y Mir, relaciona planificación estratégica con constructivismo fenomenológico. El tercero, de Steidlmeier, relaciona el institucionalismo con la planificación estratégica, asumiendo los planteamientos del cambio de paradigma.
En (Steidlmeier) se registra un conjunto de enfoques
institucionales a la gestión estratégica. Según el autor, estos enfoques se
hicieron más interesantes para los círculos norteamericanos por sus estudios
sobre las estrategias de competidores asiáticos y europeos, sobre la calidad
total y sobre la dinámica del cambio tecnológico, ámbitos en los que el
institucionalismo podía entregar puntos de vista originales y útiles.
El institucionalismo según Steidlmeier presenta las siguientes características: se asume orientado por valores, y se preocupa tanto por los procesos sociales de creación de valores en organizaciones e individuos, critica el modernismo, el positivismo, la visión mecanicista del hombre y la ideología del progreso, se preocupa por el poder y la cultura, y pone énfasis en la historia y en las posibilidades futuras del ser humano.
Citando a Scott, Steidlmeier afirma que el institucionalismo ha tenido dos grandes tendencias de estudio: por una parte, la institucionalización como un proceso de instalación de valores; por otra, la institucionalización como un proceso de creación de la realidad. Steidlmeier repite la conclusión de Scott: "El futuro común... es que el institucionalismo sea visto como un proceso social mediante el cual los individuos aceptan una definición compartida de realidad social – una concepción cuya validez es vista como independiente de las propias visiones o acciones del autor pero que es dada por hecha, definiendo ‘la forma en que las cosas son’ y/o ‘la forma en que las cosas son para ser hechas".
Steidlmeier dirige su análisis a la cultura corporativa,
las formas emergentes de empresa en los 90, la relación entre los negocios y
la sociedad, entre la empresa y la industria, y entre los individuos y las
instituciones.
Me parece sensato asumir las propuestas de estos autores para aproximarnos a aquellos problemas en que funcionan mejor que los criterios clásicos. No considero necesario, para los fines de este trabajo, entrar en mayor profundidad a estudiar la filosofía de la ciencia, ni a tomar partido por una corriente en particular. Me parece interesante, en este punto, ver de qué forma ideas como las expuestas pueden ayudarnos a generar nuevas concepciones de la planificación estratégica en la gestión pública. Para hacerlo, revisemos primero el concepto de Mark Moore de la planificación estratégica en la gestión pública.
Moore es uno de los pocos autores que ha estudiado la estrategia en el sector público como un campo de conocimiento con particularidades, en vez de limitarse a traducir a la jerga funcionaria los clásicos textos de planificación estratégica. El pensamiento de Moore puede ser presentado en tres contextos que deben ser considerados a la hora de evaluar un curso de acción: creación de valor, factibilidad operativa y legitimidad. En términos racionalistas, podemos imaginar un gráfico con los tres ejes señalados, y un gerente tratando de maximizar el volumen que una acción generaría al ser evaluada en los tres ejes. La metáfora es, a mi gusto, valiosa, y me interesa aprovecharla.
Hay tres elementos en juego: valor, factibilidad operativa y legitimidad. No me cabe duda de que en algunos aspectos de la factibilidad operativa debemos tratar con realidades físicas en torno a las que nos podemos poner de acuerdo desde distintas tradiciones: hay viviendas sociales que protegen mejor del agua y el frío que otras, o hay fórmulas más económicas que otras de llevar a un comedor popular cien almuerzos. Otros aspectos de la factibilidad operativa – los que tienen que ver con los recursos humanos – no están asociados tanto a realidades físicas, sino sociales (no pretendo renegar de la naturaleza física de nuestros cuerpos, pero asumamos que ésta, tal como la conocemos a la fecha, no nos permite explicar completamente nuestra conducta). ¿Qué pasa con el valor o la legitimidad? ¿No son acaso realidades sociales puras y duras?
¿Tiene más valor un servicio expedito o un servicio amable? ¿Debe una escuela convertirse en guardería? ¿Puede disminuir un cuerpo voluntario de bomberos su papel formador de valores? ¿Debieran los estudiantes de una universidad tener derecho a voto en las decisiones académicas? ¿Las empresas públicas deben preocuparse por repartir altas utilidades al fisco o por entregar servicios de bajo costo a los consumidores?
Las respuestas están en – o son construidas por – nosotros
mismos, y no necesariamente las respuestas que encontremos en nuestra comunidad
serán las que encontremos en otras comunidades. Parte de la planificación
estratégica, entonces, es desentrañar en nuestras comunidades qué genera valor,
qué es legítimo y qué es operativamente factible. La planificación estratégica
en la gestión pública se involucra, así, con los estudios sociales, y el
planificador se ve impulsado a convertirse en un intérprete de su
comunidad.
En primer lugar, significa no sólo asumir que la racionalidad de los trabajadores es acotada o excesivamente compleja, sino también la de los managers, y no sólo la de éstos, sino también la de consultores, investigadores y autores de libros de estrategia.
En segundo lugar, que ni en la conducción de un proceso de planificación estratégica, ni en la asesoría "externa" a este proceso, ni en la investigación sobre los mismos, es posible alcanzar la separación sujeto – objeto, ni liberarse totalmente de sesgos ideológicos, valóricos o cognitivos.
En tercer lugar, este enfoque recoge el hecho de que existen realidades socialmente construidas, muchas de ellas tradicionalmente atribuidas a una moral y una verdad externas a nosotros mismos. En el ámbito organizacional, particularmente interesantes son realidades socialmente construidas como el valor, la legitimidad, la legalidad, las restricciones normativas, etc.
La aplicación del estudio de las instituciones desde una perspectiva que contemple el cambio de paradigma es particularmente beneficiosa:
El estudio de la cultura corporativa puede ser resumido en cuatro puntos (Steidlmeier):
El análisis histórico es una herramienta fundamental para comprender por qué se han adoptado ciertas formas organizacionales y cómo se ha construido el mapa político existente. Asimismo, permite establecer patrones de respuesta frente a determinadas situaciones, si los hubiere. Por otra parte, el conocimiento de experiencias previas, ya sean éxitos, fracasos o conflictos, entrega señales para tomar decisiones; muchas veces, el estratega y especialmente sus asesores ignoran la historia de la organización, con los inconvenientes naturales que surgen cuando se ignora la historia.
La lectura pluralista del entorno nace del reconocimiento de que el entorno no es leído de igual manera por los integrantes de una organización. Si para el gerente de producción la automatización puede ser una oportunidad, para los obreros puede ser una amenaza, y lo inverso puede ocurrir con un endurecimiento de las leyes de protección laboral. Una lectura pluralista implica que el lector (estratega o consultor) trate de desarrollar empatía con las diversas culturas al interior de la organización; al menos, con aquellas que tienen el poder de impulsar o frenar un plan estratégico.
El ambiente organizacional reúne los distintos actores con los que la organización interactúa, a veces en coordinación, a veces en competencia, y que influyen en la adopción de determinadas formas organizacionales.
El cambio tecnológico es asumido según la capacidad de adaptación de la organización, que es una institución por sí misma, pero al producirse crea nuevas instituciones y remueve otras.
Además, propongo aprovechar herramientas fenomenológicas o etnográficas como la encuesta en profundidad o la observación participante. La idea de estas propuestas no es subestimar el valor de las herramientas convencionales de análisis, sino destacar un par de herramientas postergadas en la planificación estratégica, pero que han demostrado un desempeño eficaz en otros ámbitos.
La encuesta en profundidad permite conversar con personas que presentan distintos puntos de vista, generalmente con mucha información, y que permiten al analista reconstruir la realidad social. En estas entrevistas es vital la capacidad del entrevistador de ser empático, selectivo y agudo. Cuando William Ouchi cuenta, en "Teoría Z", como funcionan las corporaciones japonesas, relata un procedimiento de toma de decisiones: el ejecutivo más joven debe entrevistar a los demás ejecutivos y otras personas implicadas en un problema, y proponer, en base a esas entrevistas, una solución. El resultado es una fórmula que equilibra los valores comunes de los entrevistados, un enfoque pluralista convergente y el aporte original del redactor. Otro ejemplo interesante es la forma en que una comisión del Congreso de Estados Unidos estudió los desafío de internet en la educación: "La Comisión de Educación Basada en Web escuchó de cientos de héroes pioneros alrededor de la nación – profesores, rectores y superintendentes; oficiales locales y asignados en distintos niveles del gobierno; desarrolladores de contenidos y proveedores de telecomunicaciones; investigadores, padres y estudiantes. Ellos dieron testimonio en audiencias en vivo, enviaron cientos de "e-testimonios" en nuestro sitio web, y recibieron a miembros de la Comisión en escuelas y visitas universitarias, conferencias y reuniones, en vivo o en línea. (...) Ellos compartieron visiones poderosas. Sus propias participaciones en líena fueron una demostración elocuente del poder de internet. (...) Ellos nos urgieron a aprovechar la oportunidad. (...) Ellos también nos mostraron la necesidad de cambios en políticas y prioridades que sólo puede volverse más aguda cuando la tecnología madura. De sus testimonios, nosotros oímos la necesidad de: (...)"
La observación participante facilita el conocimiento de la organización desde el interior de la misma. A menudo, los planes se diseñan desde fuera de la organización o desde una especie de Olimpo. La observación participante permite experimentar vivencias y sentimientos similares a los de los integrantes de la organización, y de esta manera interpretar mejor las instituciones.
Por último, propongo escribir la estrategia de la estrategia, que es el plan del estratega. Éste, al igual que los otros integrantes de la organización, tiene fines, valores, emociones y costumbres. Ha internalizado instituciones y ha definido su identidad, a la vez. Para llevar adelante una estrategia de la organización, debe primero tener un diagnóstico adecuado, tomar decisiones informadamente y diseñar un plan de cambio y de comunicación.